Ser Humano III

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Previsualizar en nueva pestaña(abre en una nueva pestaña)El Cuerpo Etérico y la protección contra elementos externos
por David Topí ·

Hace unos días hablábamos de uno de los cuerpos sutiles, el cuerpo mental, del cual comentamos su importancia en la comprensión de la realidad que nos rodea, pues bien, vamos hoy a hablar de otro de los cuerpo sutiles, el etérico, y de su importancia en relación a la salud del cuerpo físico.

Protección contra enfermedades
El cuerpo etérico es una de las primeras barreras que tenemos contra todo lo que nos rodea, tanto a nivel físico como energético. Es el primero de los cuerpos sutiles que poseemos, componente de los llamados sistema externos que son aquellos que siguen existiendo aun cuando fallecemos, aunque sea temporalmente. Este cuerpo etérico es evidentemente el primero en difuminarse y desaparecer cuando muere el cuerpo, dejando libres al cuerpo emocional/astral y el mental para su viaje por los planos superiores en busca del camino de retorno al Yo Superior.
Cuando el cuerpo etérico se encuentra en perfecto estado, es como un escudo que rebota y rechaza parte, si no todo, de lo que entra en contacto con nosotros, sean virus y bacterias que flotan allá donde vamos, sean energías negativas. Evidentemente una rotura, fisura o desgaste de este cuerpo es lo que provoca que elementos externos puedan “entrar” en nosotros y causarnos esos estados de enfermedad (evidentemente para aquellas que tienen un origen externo).
Perdida de protección
Son muchas cosas las que debilitan este potente escudo, entre otras, nuestro estado de ánimo, nuestra energía y vitalidad interna, nuestras emociones y calidad de pensamientos, etc. Un buen conjunto energético de Chakras + Aura + Cuerpos sutiles funcionando a pleno rendimiento representa una salud de hierro por muchas plagas y pasas de virus que existan, cosa que, a la mínima que estos sistema, especialmente el cuerpo etérico, presente alguna pequeña disfunción, deja hueco a que lo que hay por ahí fuera se cuele en nosotros.
Como todo, no hay fórmulas mágicas para mantenerlo al 100% activo, pero sí que una buena gestión de nuestras emociones y pensamientos, con una orientación positiva de los mismos, hará ya gran parte del trabajo de mantenimiento y evitará que nos convirtamos en un colador para todos los virus que nos echen ahí fuera.

 


Ejercicio para ver el aura
por David Topí ·


 Que todos tenemos la capacidad para ver el aura, el campo electromagnético que nos rodea, es algo que ya sabemos, pero que la mayoría de nosotros la tenemos atrofiada, dormida y sin ejercitar es algo que también tenemos presente. No hace falta ser clarividente para poder percibir los diferentes cuerpos sutiles que poseemos, pero sí que requiere mucho trabajo, paciencia y constancia desarrollar de nuevo el tipo de visión que nos es necesaria para percibir esta energía mucho más sutil.

Viendo el cuerpo etérico
Lo más fácil de ver, cuando empezamos a prácticar el desarrollo de la visión aural, es el cuerpo etérico o vital. Es el primer cuerpo sutil que se visualiza como una capa de unos dos centímetros de grosor y muy luminoso, y realmente sencillo de percibir. Hemos de tratar de evitar dudas tales como “¿realmente esto viendo esto?” ya que nuestro cerebro inmediatamente filtrará esa información, puesto que no cree que lo pueda estar percibiendo, y bloqueará esa parte de “datos” que los ojos le están enviando, por lo que cuando reconstruya la imagen que en principio tiene delante, “no verá” nada.

Para empezar lo mejor es pedir a alguien que nos ayude o ponernos nosotros mismos delante de un espejo con un fondo blanco, para que los posibles colores que tengamos a la espalda no nos confundan o distraigan. Una luz tenue en la habitación donde estemos puede ayudarnos también. La idea es inicialmente activar poco a poco los conos visuales que nos ayudan a percibir la energía, y para ello nos ayudaremos de una vela.
Coge la vela y ponla entre tu y la otra persona, mira a la vela hasta que tus ojos se sientan cansados, y tengas la necesidad de parpadear. Debido a la activación gradual de la visión periférica, la que necesitamos, podrás ver como la llama de la vela parece extenderse, agrandarse o cambiar de forma.
Mirar a la persona
Una vez hayamos trabajado un poco con la vela, podemos mirar directamente a la persona. El mejor lugar es centrar la vista en su tercer ojo, en el entrecejo, y usar la visión periférica para notar como vamos viendo un halo luminoso aparecer alrededor del cuerpo. A más entrenamiento, más relajación y más concentración, más cuerpos sutiles podremos ir viendo con el tiempo y la práctica. Este pequeño ejercicio que os cuento solo es el principio para re-activar la visión aural, ya que luego con el tiempo, puedes empezar a ver los colores, formas, etc. Yo aún sigo prácticando la percepción de las otras capas energéticas, pero no tardé mucho en ver perfectamente el cuerpo etérico de la persona simplemente desenfocando un poco la vista. Es cuestión de paciencia y constancia.

 

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