Actividades disociadas – Meditar


La estimulación del nervio vago en la práctica meditativa
por David Topí · 


Cuando hablamos del proceso de meditación y de los beneficios que trae asociados, hemos de pensar que hay muchas formas de entrar en esos estados de relajación y expansión de la conciencia, y que la técnica para ello es casi tan importante como la práctica.

Para meditar una de las primeras cosas que hemos de aprender es a respirar correctamente. La respiración no solo nos suministra oxígeno, sino que también nos proporciona prana o chi, que es, por decirlo así, la energía vital que mantiene nuestros sistema energéticos y físicos funcionando, y que es la representación “terrenal” de las energías sutiles que nuestra alma recibe del universo. La respiración es la única función del sistema nervioso autónomo que puede ser controlada y regulada por la conciencia, por lo tanto funciona como vínculo entre la dimensión psíquica y física del ser humano; es un puente de conexión entre la mente y el cuerpo.

El poder de la respiración
Unas respiraciones profundas, hechas conscientemente, sirven tanto para calmar nervios antes de una presentación, entrevista o charla en público, como para ponernos en un estado de relajación y calma mental tras una jornada de trabajo. Respirar hondo, llenar los pulmones a tope y luego sacar todo el aire que uno pueda, varias veces, limpia nuestro cuerpo de aire viciado que se acumula y que nunca sale cuando respiramos superficialmente, y nos deja una sensación de frescor interna que es realmente agradable. El hecho de hacer todo esto manteniendo la concentración puesta en el proceso de respirar provoca que la mente esté ocupada en el momento presente, en la inspiración y la expiración, consiguiendo, aunque sea por breves momentos, la paz mental necesaria para entrar en estados de conciencia expandida. Así, respirar y centrarnos en esa respiración, sea con la técnica que sea, ayuda a controlar los procesos del cuerpo, a calmar la mente, a potenciar la concentración y a focalizar la mente, y, por supuesto, ayuda a relajarnos.
La estimulación del nervio vago
Para calmar la mente rápidamente y ayudarnos a entrar en estados más profundos, empezando por pasar de un estado de actividad cerebral BETA a estados ALFA, hemos de trabajar lo que se conoce como el nervio “vago”. El nervio neumogástrico, conocido como “vago”, empieza en la caja craneal y desciende por el cuello y el tórax hasta llegar al abdomen y es el nervio que confiere sensibilidad a las mucosas respiratorias (faringe, laringe, esófago, tráquea, pulmones y bronquios) y transmite el ritmo, la fuerza y la frecuencia en la respiración. Es el nervio vago el que pone en comunicación el diafragma con el cerebro, entre psique y soma o soma y psique y transmite nerviosismo o sosiego, ira o calma.
Cuando se estimula este nervio, se producen los efectos de relajación y tranquilidad mental de forma más eficaz y profunda, bases para poder luego seguir con la meditación con el formato o propósito que nos hayamos marcado.
Técnica de respiración y estimulación del nervio vago
El método de respiración que os explico para estimular y activar el nervio vago es muy sencillo. Inspirando por la nariz, usando respiración abdominal o diafragmática. Cuando se realiza este tipo de respiración profundamente se lleva aire a la parte más baja de la caja torácica. La respiración se ha de hacer de forma lenta y profunda, con lo que se efectúa un adecuado uso del diafragma. Lo que hacemos es lo siguiente: inspiraremos tranquilamente contando mentalmente hasta 4, mantendremos el aire en los pulmones contando hasta 6, y lo expulsaremos de nuevo contando hasta 4, pero al expulsarlo, lo haremos como si estuviéramos echando vaho a unas gafas para limpiarlas, es decir, contrayendo ligeramente los labios, de forma que al exhalar, se estimule el nervio vago. Este simple procedimiento, practicado con regularidad, no solo nos instaura de forma natural la respiración abdominal sino que consigue estimular este nervio vago, permitiéndonos disfrutar y recoger los beneficios de la relajación mental y del proceso de meditación que hagamos a continuación
Actividades durante el sueño
por David Topí · 2 marzo, 2011


Que cuando estamos durmiendo nuestra alma, espíritu y conciencia son libres para abandonar el cuerpo y explorar, expandirse, experimentar, aprender, etc. es algo que ya sabemos. Este “traje” que el cuerpo físico representa para la conciencia y cuerpos superiores que poseemos no es más que un vehículo que puede ser aparcado temporalmente cada noche para tener la libertad de explorar en un estado mucho más libre otras realidades y planos frecuenciales. Eso que llamamos “sueño” es una amalgama de múltiples actividades que representan conexiones y experiencias en cosas tan distintas como el plano astral, realidades paralelas o vidas simultáneas. Vayamos a verlo un poco más en detalle.

Realidades/ Dimensiones paralelas
Como comentaba en esta entrada anterior, nuestra realidad es multidimensional, y existimos en múltiples realidades alternativas generadas por hechos y eventos que hemos creado y ejecutados (o no) en esta línea temporal en la cual ahora somos “conscientes” de nuestra existencia. Esos otros “Davids” que existen paralelamente son tan reales como nosotros, pero poder “conectar” con ellos, solo somos capaces de hacerlo cuando estamos dormidos (o en alguna meditación profunda) y la mente consciente está callada e inactiva.
Muchos de los “sueños” que tenemos, en los cuales nos vemos a nosotros mismos, tal y como somos ahora, llevando otra vida, con otras personas, o con las mismas pero en diferentes situaciones, en eventos reales (que parecen normales) y en situaciones cotidianas, son conexiones con realidades paralelas, otras encarnaciones y otras versiones de nosotros mismos en las cuales, a partir de otra serie de acontecimientos de nuestro pasado inmediato, se generó una nueva línea temporal con la cual ahora “hemos conectado” y de la cual estamos percibiendo información. En mi caso, por ejemplo, fue verme como un ejecutivo (o algo parecido), viajando mucho, con mi mujer, pero sin mi hijo, llevando la vida típica de director de empresa saltando de ciudad en ciudad todo el día metido en aviones y reuniones. Un camino que efectivamente pudo haberse materializado en esta línea temporal desde la que escribo pues había una trayectoria anterior que perfectamente podría haber llegado a materializar ese estilo de vida.
Vidas Simultáneas
Otra de las cosas que percibimos en sueños son las vidas simultáneas, aquellas que nuestro Yo Superior aun tiene activas sea el periodo histórico que sea, que para nosotros son vidas pasadas o futuras desde la percepción líneal del tiempo, en las cuales nos vemos como otro personaje, hombre o mujer, pero sabiendo que somos nosotros en el interior. Se establece esta conexión a través de lo que llamamos un puente dimensional creado entre dos de nuestras existencias (la conexión de cada encarnación con el Yo Superior) y a través del cual percibimos lo que esta sucediendo en esa otra vida, que no somos “nosotros”, sino que es otra proyección de nuestro Yo Superior encarnando en otro “traje”. Una experiencia así la tuve hace varios meses en un sueño lucido, como contaba en esta entrada.
Paseos por el Astral
El plano astral y el plano mental son otros “niveles de juego” en los cuales evolucionamos y aprendemos una vez nos hemos desprendido del cuerpo físico. Lo normal es pasar una temporada en estos otros planos y niveles de la estructura de nuestro planeta explorando y aprendiendo otras lecciones, manifestando instantáneamente todo aquello que proyectamos con nuestro cuerpo mental o emocional (dos de los cuerpos sutiles que siguen existiendo tras la muerte del cuerpo físico), descansando, recuperándonos energéticamente, etc. Así, mientras “soñamos”, lo que estamos haciendo realmente es vagar por los diferentes niveles del astral, haciendo “amigos” con todo tipo de entidades (positivas y no positivas) con las que nos encontramos, creando eventos, cosas, estructuras, situaciones, haciendo realidad nuestros deseos y nuestros miedos, y luego, trayendo un vago recuerdo de toda esa experiencia a la mente consciente cuando despertamos por la mañana.
Echando un cable en el sueño de otros
Y por supuesto, también somos participes en los sueños de otras personas, las conozcamos o no, ya que en nuestras interacciones con todo tipo de entidades nos cruzamos con cientos de otras “almas” o conciencias cuyo cuerpo se halla dormido plácidamente en cualquier lugar del mundo. En estas actividades, somos los actores, conscientes, de que estamos ayudando a otros a aprender y a experimentar, pues representamos papeles y situaciones que conforman parte de las lecciones de crecimiento personal y espiritual que se adquieren cuando estamos fuera del cuerpo físico. Este tipo de personas que asisten a otras se las denomina “maestros del sueño” (por tratar de poner un nombre que explique su función) y cumplen un papel realmente importante en la asistencia a otros durante los periodos de descanso.
Una gran actividad
Estoy seguro que existen otras muchas cosas que “hacemos” mientras estamos “soñando”, aunque personalmente solo tengo conciencia y experiencia propia de estas cuatro que os he comentado aquí arriba. Las experiencias de cada uno son únicas, pero son imprescindibles para nuestro continuo aprendizaje y evolución, pues muchas de las cosas que no nos pasan en el plano físico, es porque ya las hemos vivido en el plano etérico, astral o mental, porque las están viviendo otras encarnaciones simultaneas, porque se han derivado a otra línea temporal de sucesos y realidad paralela, o porque simplemente las hemos manifestado en el sueño de otra persona. Todo un mundo por explorar, más que interesante.

 
 
 
 

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