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Terapia con Hipnosis Regresiva

Hipnosis regresiva terapéutica. Ayudando a Lucía a Sanar su Sombra 24/08/2020

Ana solicita mi asistencia para, mediante una disociación hipnótica, poder comunicarse y ayudar a Lucía, quien es parte de su familia y se encuentra en una situación emocional de autodestrucción. Lucía, de 33 años, viene decayendo emocionalmente desdea. El miedo también es una emoción de energía de baja vibración que cuando esta internalizado y no lo los 20 en un derrotero que comenzó con la manifestación de trastornos psiquiátricos crecientes, adicciones, abandono de sus estudios universitarios y pérdida de trabajos, llevándola a vivir en situación de calle vagando por varias ciudades, y a pasar varios períodos de internación en hospitales psiquiátricos. Su familia más próxima fue incapaz de contenerla ya que el carácter de la joven se volvió intratable manifestando odio y resentimiento hacia todos los miembros adultos del grupo familiar, cortando el contacto con ellos por varios años. Luego de solicitar autorización a Lucía, fijamos el día que tendrá lugar el encuentro donde nos conectaremos con ella etéricamente. Lucia, habiendo manifestado el deseo de recibir ayuda para su sanación, nos da su consentimiento, tras lo cual se da inicio al protocolo previo a la sesión , que incluye los Registros Akáshicos y la Sanación de Ana antes de entrar en trance…

Testimonio de Ana:

<< La hipnosis comenzó con una relajación guiada por Raúl. 

El primer ejercicio fue salir de mi cuerpo y observarme desde arriba. Me pidió que diga un número que represente mi vibración. Dije 16. Pidió que la eleve lo más que pueda hasta llegar a 100. Sentí que se elevaba, 85… 92… Comencé a percibir una intensa sensación de hormigueo en todo mi pecho, como electricidad, irradiando hasta los brazos. Era agradable, como sentir la vida misma.

La siguiente instrucción que me dio fue verme en mi lugar, el lugar donde me gustaba estar, en donde me siento segura.

– Estoy sentada en el piso, apoyada en una pared de madera, en un rincón apartado del fondo de la casa de mi infancia. Hay una habitación separada de la casa, una “prefabricada” de madera y yo estoy metida justo en un espacio muy angosto entre la prefabricada y la medianera.

– ¿Cuantos años tenés?

– Dos… No. Tres años. 

– ¿Cómo estás vestida?

– Un abrigo de lana, algo con cuadros, un pantalón “enterito” y zapatos con tirita y botón. 

– ¿De qué color son los zapatos?

– Marrón

– ¿Qué hacés ahí? 

– Estoy escondida. 

– ¿De quién te escondés? 

– De todos. Me gusta estar sola. A veces veo que me buscan y se preocupan, y entonces decido salir así se calman.

– Te preocupa algo? 

– No, estoy tranquila.

– Ahora quiero que salgas de ahí. Que vuelvas, y vayas más atrás en el tiempo, a otras vidas, que vayas a un momento significativo.

– …

– ¿Ya estás? ¿Ves algo?

– No. Sigo aquí.

(Esta parte no recuerdo bien. Creo que volvimos a intentar)

Raúl dice las palabras para profundizar mi estado hipnótico.

– ¿Ahora?

– Me veo en un lugar con mucho pasto. Estoy bajando una ladera, por un camino de tierra y piedras, rodeado de pastos y algunas flores. Hay sol, el día es hermoso y yo estoy contenta. 

Raúl me pregunta quién soy, qué edad tengo, cómo estoy vestida. 

– Soy niña, unos 7 años, visto una pollerita corta con tablas, un abrigo y medias zoquetes y zapatos con tirita y botón.

– Andá a un momento significativo en esa vida.

– … No sé… Sé que me gusta estar en esos campos y acostarme en el pasto a mirar el cielo.

– Ah, ese es otro lugar favorito. Vas a recordarlo también para usarlo cuando quieras levantar tu frecuencia vibratoria o superar una emoción negativa. Bueno. Vámonos de allí. Volvé a la actualidad… (pausa)… ¿Cómo te sientes? ¿Continuamos con un contacto a Lucía?

– Sí. Estoy bien.

– Ahora vamos a contactar con Lucía. Andá a tu más alta vibración y buscala… ¿La ves?

– Sí.

– ¿Cómo la ves? 

– Está asustada, muy angustiada. Tiene miedo.

– Por qué tiene miedo? Preguntale.

– Dice que su papá la dejó encerrada en el departamento y no puede salir. Está temblando de miedo.

– ¿Por qué tiene miedo? 

– Acaba de descubrir que está encerrada, que él la encerró. Quiere huir y no puede. 

– ¿Me dejás hablar con Lucía? Vos sólo ponés tu voz.

– Sí.

– Pedile permiso para contactar con ella y decime qué te contesta.

– Sí quiere. Se alegra de verme, le pregunté y nos da el permiso.

– Hola Lucía. Soy Raúl. Estoy aquí con tu tía Ana para ayudarte. ¿Me permitís hacerlo?

– Sí. Estoy muy nerviosa. Tengo miedo.

– ¿Qué edad tenés?

– 15 años.

– ¿Te pasa algo en este momento? 

– No, pero no puedo salir y me da miedo porque él va a volver.

– ¿Qué va a pasar cuando él vuelva?

– No sé. ¿Por qué me encierra? Le tengo miedo.

– Vamos a sacar ese miedo. ¿Dónde está localizado?

– Me tiemblan las piernas. Siento el miedo en el pecho.

– Es sólo una mala energía. Usá las dos manos, andá al pecho y juntá todo ese miedo, hacelo un bollito y lo tirás afuera. 

– Sí.

– ¿Se te pasó? 

– Sí… no todo.

– Hacé otro bollito. Sacá todo con las manos. ¿Ahora sí? 

– No 

– ¿Cuál es tu vibración actual?

– … 6 

– Bueno. Subí tu vibración a 100. Vos podés.

– Ya está.

– ¿Cómo te sentís?

– Muy bien.

– Bueno. El miedo es solo energía negativa. Cada vez que lo sientas, elevá tu vibración y expulsalo de tu cuerpo.

– Ahora cómo la ves, Ana?

– Está sonriente, luminosa.

– ¿Cuánto es su vibración?

– 85… 89.

– Ahora, Lucía, quiero que vayas al momento donde sentís que debés recordar y sanar.

– Estoy en una cama de dos plazas. Mi mamá se acaba de levantar y se fue al baño. 

– ¿Qué edad tenés?

– 8 años. ¡Estoy muy asustada!

– ¿Por qué estás asustada?

– ¡Él está ahí! ¡mi padrastro! Me quiere besar. Me ha besado y me toca. ¡Siento terror!

– Ok. Lucía, ahora vas a dejar esa escena. Vas a salir de tu cuerpo y vas a elevarte. Observá todo desde arriba. Desprendete de la escena. No te pasa nada, vos estás bien y estás mirando todo desde arriba. No te puede hacer daño, sin importar lo que él haga. Dejá de sentir esas emociones. Sólo vas a observar la escena para recordarla como el inicio de tu situación actual. Comenzás a sanar esas emociones, a sacarlas, ya no te sirven para nada. Es una experiencia nomás. No sentís nada.

– Si. Ya está. No siento nada.

– ¿Hay alguien con vos?

– No… solo veo una bruma.

– A veces los seres oscuros se ocultan así, para que no se los vea. Mirá esa bruma… ¿Hay alguien allí?

– Sí

– ¿Cómo se llama?

– …Mmm. (veo estas letras: L…m…) No sé… No lo puedo pronunciar.

– A ver, preguntale si puede hablar conmigo a través de Ana.

– Sí

– Hola

– Hola (siento que mi voz cambió un poco de tono).

– ¿Cómo te llamás?

– … Lu… Lupo.

– ¿Desde cuándo estás con Lucía?

– Hace 10 años. Pero me costó tiempo entrar en ella. Lo intenté desde hace mucho más.

– Y qué hacés ahí?

– Tomo algo de ella: su energía. Hago que tenga relaciones morbosas y tomo su energía y la de su pareja, todo el tiempo.

– ¿Y para qué te sirve?

– La disfruto. Me hace sentir vivo. Me alimento de eso. 

– Bueno, Lupo, ya lo hiciste mucho tiempo y Lucía se está deteriorando. ¿No te parece que es hora que te vayas y la liberes?

– No, yo la ayudo con su miedo.

– Ella ya sabe cómo gestionar su miedo. Ya no te necesita.

– Bueno, que me lo diga ella.

Raúl me da la orden que desconecte de Lupo totalmente, luego que vuelva a conectar con Lucía.

Raúl me pide que le indique a Lucía que vea cómo sería su vida dentro de dos años si continúa con Lupo. Me pide que observe y le diga qué vibración tiene ella. 

– ¿Cuánto es su vibración?

– 4.

– Ahora decile que veamos cómo es ese futuro sin Lupo. Ana ¿Cómo la ves?

– Está radiante.  Pinta un cuadro, se la ve muy alegre, sonríe, baila. Hay colores brillantes y mucha luz a su alrededor.

Raúl continúa hablando ahora con Lucía. Le pregunta si quiere seguir con Lupo y ella contesta que no. Ya no más.

Raúl dice unas palabras de sanación y liberación, haciendo que ella (con mi voz) las vaya repitiendo. La sanación consiste en un pedido a su YS que elimine a toda entidad negativa anclada en ella, que elimine programas y energías discordantes asociadas, así como también la disolución de los acuerdos y contratos hechos con ellas. Finalmente le expresa agradecimiento a “Lupo” por la experiencia, y luego le ordena que se vaya definitivamente.

Siento mucho frío. Raúl ve que muevo mi mano derecha. Es la señal que pactamos previamente, y la usara en caso de que yo sintiera que algo no iba bien, para hacerme salir del trance inmediatamente. Cabe aclarar aquí que yo no soy consciente de haber ejecutado la señal. Le da las gracias a Lucía y se despide de ella. Guiada por él, salgo de inmediato de la hipnosis. Estoy temblando de frío. Él me explica que eso se debe a la bajísima vibración del ser que canalicé. Al ser expulsado de Lucía, existía el riesgo de que esa entidad intentara pegarse a mí. Mientras lo escucho con atención voy haciendo un registro interno, pero no hay ninguna señal de preocupación o temor en mi cuerpo. Me siento íntegra, invulnerable.

Luego de un breve descanso y aclarando los puntos de la sesión vividos durante unos 90 minutos, acordamos con Raúl que al salir yo de allí fuera a ver a Lucía en donde vive, la abrace y le diga que ya está libre. Y, luego de narrarle la experiencia vivida en hipnosis, pedirle que lea la sanación en voz alta. Voy.

Llegué a la pensión. Pido hablar con ella y al rato viene. Se alegra de verme, nos abrazamos. Le pregunto si podemos hablar un momento en privado y acepta, invitándome a pasar. En el camino, me cuenta que estaba en la terraza, en una guitarreada, con los estudiantes que viven en esa pensión. Ya en su habitación le relaté la sesión de hipnosis que acababa de suceder, del ser que la usaba y tomaba su energía y cómo esa entidad había logrado meterse en momentos en que ella había experimentado profundo miedo. Le expliqué que desde entonces esa entidad negativa había estado en ella, parasitándola, instándola a buscar tener sexo con hombres de muy baja vibración, exponiéndola permanentemente a situaciones de sufrimiento y vulnerabilidad física y emocional. Ese ser se alimentaba de energía tanto del miedo como sexual. Ella iba diciendo “Sí”,  “Sexual, sí”. Dijo que había tenido una pesadilla horrible la noche anterior, que soñó con su abuelo, quien, con el torso desnudo, la amenazaba, y ella se sintió aterrada. “Tengo miedo de él, y de Alberto (su padre biológico)”. Respecto al sueño que tuvo, intuí que no se trataba de su abuelo sino del ser oscuro que se “disfrazó” de él. Le expliqué detalladamente la técnica para librarse del miedo. 

– Ya estás libre, Lucía. Ese ser se fue. 

– Ay, dios quiera. Gracias Ana. Pero… tengo mucho miedo de volver a contagiarme de algo.

Se levantó de la silla para mirarse en el espejo y su cara se ensombreció de terror.  Le repetí lo de hacer un bollito y tirarlo.

– Ahora sos libre. Ya no está más ese ser oscuro. Lograste echarlo. Se fue y no va a volver más. Sos un ser brillante, vibras altísimo en el amor. Sos un ser lleno de luz.  Acordate de eso. Si estás en el miedo es como abrirle la puerta para que esos seres oscuros entren otra vez. Tu energía es pura luz. Vos sos un cascabel de alegría y de amor.

Ella me abrazaba repitiendo “Gracias, gracias”. Preguntó cómo hacía si volvía a “contagiarse” de algo malo. Otra vez hablé de la técnica para deshacerse del miedo, de elevar su vibración enfocándose en el amor para alejar a la oscuridad. 

– Viniste a vivir esa experiencia por alguna razón que ya no importa. Ya está. Ya pasó. Ahora es parte del pasado. Desde ahora tu vida es sólo tuya, para que vivas todo lo hermoso que quieras vivir.

Me abrazó, agradeciéndome muy cariñosamente y nos despedimos >>.

El Miedo traducido de Eckart Toole

Somos energía. El miedo también es una emoción cuya energía es de baja vibración y cuando esta internalizado y no lo trascendemos, da lugar a la entrada y formación de egregores o tulpas, energías oscuras que se alimentan de esas energías de baja vibración, o sea, de ese mismo miedo. Por lo tanto somos los creadores de seres regresivos que nos parasitan . Cuando vibramos en el Amor, la polaridad contraria al miedo, somos casi invulnerables . El chakra corazón genera un campo magnético enorme alrededor nuestro que nos protege e ilumina a los demás seres . Todos somos Uno.

ROW

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