Las 7 Leyes Metafísicas : 2 Vibración

Principio de Vibración;

Hemos aprendido anteriormente que se crea todo a partir de la mente. Nosotros, hacemos lo mismo.
Por los tanto, llegamos a la conclusión de que vivimos en un universo mental: aquello que llegamos a creer es lo que se manifiesta en nuestra vida. La mente humana está dividida básicamente en dos partes:la consciente y la inconsciente la última es la depositaria de todas nuestras programaciones y recuerdos;mientras que en la primera radica todo nuestro poder de decisión. La mente consciente es la que se encuentra conectada con el espíritu. Solamente al ser conciente de lo que vives lo puedes cambiar.
La mente subconsciente es la equivalente al alma; es el gran archivo de las experiencias de esta vida y de las anteriores. Finalmente, tenemos nuestro cuerpo físico, que es el vehiculo principal para vivir las experiencias en este plano. Aprendimos que existe una correspondencia entre lo que vivimos por fuera y lo que llevamos adentro; que la realidad no es más que un espejo de nuestro interior. Esto significa que si vivimos en caos, sin amor, con problemas económicos o enfermos es porque existe una idea o programación que nos lleva a elegir eso.

A partir de esta unidad, vamos a dar un paso adelante y estudiaremos una de las maneras de producir cambios profundos en la visión de nuestra realidad. Textualmente, el principio de vibración dice lo siguiente:
“Nada está inmóvil, todo se mueve, todo vibra”. Esto significa que en el Universo donde vivimos no existe nada que sea totalmente firme o estable. Todo se encuentra en un continuo movimiento, una continua vibración y transformación. Cada parte del Universo tiende a transformarse en algo mejor; evoluciona hacia un nuevo nivel de existencia.

Este principio hermético nos enseña que cada objeto que vemos está compuesto por millones de átomos.
Estos átomos se encuentran formados por partículas que giran a grandes velocidades alrededor de un núcleo.
Podemos decir que existen dos formas extremas de vibración: una baja, que corresponde a la materia y una alta, que pertenece al terreno del espíritu.
Cuando la vibración es muy baja, decimos que la materia está en reposo, permanece inerte para nuestros sentidos y parece sólida. Sin embargo, la materia está compuesta de millones de átomos que se encuentran en pleno movimiento y transformación. Por otra parte, cuando la vibración es muy alta, llegamos al extremo del espíritu y decimos también que la materia está en reposo. Aquí la materia vibra en una frecuencia tan alta que nos da la sensación de que tampoco tiene movimiento. Para entender mejor este concepto, imagínate las paletas de un ventilador. Cuando el ventilador está sin funcionar puedes percibir claramente sus partes, que están en reposo. Cuando pones en marcha el aparato, y especialmente a altas velocidades, las paletas giran tan rápidamente que parecen desaparecer e incluso puedes ver a través de ellas. Aquí también decimos que la materia está en
reposo porque pareciera no existir. Este es el nivel del espíritu. El eslabón entre la materia y el espíritu es el éter.

La estructura del sistema solar es la estructura básica del Universo, que se repite tanto en la materia más íntima como en la más grande. En esta estructura encontramos que el Sol es el núcleo y los planetas son las partículas más pequeñas, sub-atómicas, que seguramente también tendrán la misma estructura, porque el esquema se repite en el Universo desde lo más grande hasta lo más pequeño. Si te concentras en la imagen de nuestro sistema solar, te darás cuenta de que lo que domina no es la materia sino el espacio vacío. Esto nos enseña que en

la estructura básica del Universo existe un 99,999% de espacio vacío, y solamente un 0,001% de materia. Los órganos de nuestro cuerpo físico están formados por células que, en última instancia, están compuestas de átomos. Por lo tanto, aquello que percibimos como un cuerpo sólido no es tan sólido. Nuestro cuerpo físico está formado por un 99,999% de espacio vacío y tan solo un 0,001% de materia; este último porcentaje, según la Física Cuántica, es también espacio vacío. La Física Cuántica es la que estudia el comportamiento del átomo. Ella nos enseña que nuestro cuerpo físico se encuentra continuamente intercambiando átomos con el medio. Al inhalar aire tomamos los átomos del entorno, al exhalar devolvemos átomos de nuestro propio cuerpo físico. Literalmente, cuando ingresamos en un lugar, empezamos a absorber parte de ese lugar.
Por eso es que algunos lugares nos llenan de energía positiva o todo lo contrario. Los lugares de la naturaleza, como playas, montañas, bosques, lagos y demás, están cargados de vibraciones positivas.

Cuando permanecemos en ellos, nuestro cuerpo físico se renueva con átomos de alta calidad.
Por tal motivo, uno se regenera y se sana al estar en ese tipo de lugares. Por el contrario, cuando
uno ha permanecido cierto tiempo en un lugar de vibraciones bajas o negativas, se siente contaminado.
La recuperación no es inmediata y podemos permanecer hasta varios días sintiéndonos mal por las energías que hemos ingerido. Cada tres años, el cuerpo humano renueva completamente todo sus átomos, después de ese tiempo, poseemos un modelo absolutamente nuevo de cuerpo físico. La pregunta inevitable es qué hace que el cuerpo cambie o se deteriore. Hay una sola respuesta. La mente. Lo que lleva a los átomos a agruparse a producir cambios es la idea que gobierna tu propia mente. Si piensas que a los cincuenta años comienza la vejez de tu vida, tu cuerpo envejecerá. Por el contrario, si crees que a esa edad estás en tu mejor momento, entonces tu cuerpo responderá dándote vitalidad y entusiasmo. Cada uno de nosotros tiene su propio reloj biológico y éste determina cuándo comenzamos a envejecer. De la misma manera, cada partícula de tu cuerpo físico está “escuchando” tu diálogo interno y responderá fielmente al mismo. Si tienes pensamientos felices, tu cuerpo reaccionará con energías. Por el contrario, si te deprimes y sólo ves la vida de una manera muy negativa, lo más probable es que te enfermes. Las personas que tienen enfermedades crónicas son
aquellas que tienen pensamientos “crónicos”, cuando renuncian a los patrones de conducta antiguos
y a sus ideas más negativas, comienza su curación. A pesar de que nuestro cuerpo se regenera constantemente, la razón de su deterioro es que creemos que eso necesariamente nos debe ocurrir. Existe una historia, un pasado que sustenta esa creencia. Al creer en ese pasado, continuamos repitiendo la historia.

No estamos solos con nuestros pensamientos; vivimos en una sociedad donde crecemos, aprendemos y nos desenvolvemos a diario. De ella tomamos una serie de ideas a veces muy positivas y otras, no tanto. Si pudieras levantarte mañana olvidándote completamente de tu pasado, tu cuerpo no envejecería. Si decidieras, por ejemplo, vivir doscientos años, todo tu cuerpo respondería a esta idea pero, primero, tendrías que convencerte a ti mismo de esa posibilidad.

Tu cuerpo “escucha” tu dialogo interno y si tienes dudas, manifestará esas dudas.
Recuerda que no son los pensamientos los que se manifiestan sino las creencias.
Si crees en la enfermedad, las células de tu sistema inmunológico bajarán sus armas y permitirán que
contraigas alguna enfermedad. Por el contrario, si crees que tu cuerpo físico es saludable y resistente,
tu sistema inmunológico tomará esta idea como una orden y jamás te enfermarás.

Uno de los descubrimientos más interesantes de la Física Cuántica es que el resultado de cualquier< br />experimento dependerá en gran medida del grado de expectativa de quien lo realiza.

Antes se creía que si dos personas realizaban la misma prueba, con los mismos ingredientes y medidas, legarían a obtener el mismo resultado. Ahora se sabe que los átomos se agrupan según su
compatibilidad y responden a las expectativas del observador. Esta es la razón por la cual una persona  puede tener la habilidad de cocinar una comida muy sabrosa y nadie puede imitarla, aun cuando los demás sigan todas sus indicaciones y utilicen los mismos ingredientes, el resultado nunca será el mismo.
El resultado depende siempre de la expectativa del observador y de su interés personal en el experimento.
De esto se deduce fácilmente que la comida más sabrosa será aquella que contenga como ingrediente
principal mucho amor.

Las vibraciones más positivas El cerebro humano está compuesto por millones de células llamadas “neuronas”.
Cuando una persona toma una decisión, las neuronas llevan el mensaje o la orden al resto del cuerpo físico para producir la acción. Por ejemplo, un individuo siente calor y decide aflojarse el cuello de la camisa y la corbata.
Las neuronas transmiten la orden elegida a los músculos de las manos para realizar los movimientos necesarios.
En apariencia, no existe ningún misterio en esto, sin embargo, lo hay. Los científicos se han preguntado dónde está aquel que sintió calor y eligió aflojarse la camisa y la corbata. A través de muchos experimentos, se ha descubierto el “mapa del cerebro”, según el cual se conocen las actividades que desarrollan las distintas partes del cerebro y su relación con el cuerpo físico. Sin embargo, los investigadores no han encontrado jamás dónde está la parte que elige realizar un determinado movimiento. La conclusión a la que se ha llegado es asombrosa.

La mente no está en el cuerpo. La mente ocupa el cerebro físico pero no está en él. La mente es más grande que todo el cuerpo físico y se encuentra en cada parte del mismo, no solamente en el cerebro.

Cuando decimos “me vino esta idea a la mente”, estamos reafirmando la verdad científica de que las ideas provienen de otro lado. Por el momento, debes entender que cada pensamiento que eliges pensar proviene de un espacio infinito, en el que existen también posibilidades infinitas, y tu ser hace una elección determinada en cada momento. Pero tu verdadero ser no es ninguno de tus pensamientos sino aquel que hace la elección.

Todo el Universo está compuesto básicamente de la misma sustancia y nosotros, a través de nuestra intención, podemos manejarla para manifestar la realidad que deseamos. De acuerdo con el principio de vibración, debemos ir creando la vibración necesaria para atraer la sustancia necesaria.

El principio de vibración nos enseña que “las energías iguales se atraen”. Por eso vemos que los deportistas van a entrenar a un mismo lugar, al igual que los religiosos se reúnen en una iglesia, los intelectuales en una biblioteca, o los metafísicos en algún lugar de estudio. De esta manera, cada uno se rodea de gente y lugares que están vibrando en la misma frecuencia. En el Universo existen tres niveles elementales de vibración:
baja, media y alta. Son tres escalones con características propias. De acuerdo con nuestro nivel vibratorio personal, estamos ubicados en alguno de estos tres escalones y como consecuencia, atraemos las cosas de dicho nivel. Es imposible atraer situaciones u objetos que tienen una vibración alta si uno se encuentra en el escalón más bajo. La depresión, la angustia, el miedo, las enfermedades y todas las emociones más negativas nos llevan a vibrar en el nivel más bajo de esta escala. Mientras una persona se mantenga “vibrando bajo”, solo atraerá a su vida a personas o situaciones que aumentarán su malestar. Este es el nivel de la “mala suerte”.
Mucha gente dice: “no termino de salir de un problema que ya tengo otro”. La respuesta a esto es muy simple: mientras la persona se mantenga vibrando en ese nivel, continuará atrayendo las cosas de dicho nivel.
Hasta que esa persona no cambie su vibración personal, no se manifestarán ni la salud, ni la alegría, ni el amor, ni la suerte en general. En el nivel de vibración media aparecen las soluciones y la vida fluye. Los obstáculos y problemas de este nivel son más fáciles de resolver y la persona que se encuentra en esta vibración siempre muestra una actitud optimista hacia la vida. Finalmente, el nivel de vibración más alta corresponde al de la iluminación, la paz y el amor prefecto. Aquí no existen problemas, miedos o enfermedades.
Cuando uno vibra en este nivel, lo que uno piensa se manifiesta inmediatamente.
El reconocimiento del poder personal es total y absoluto y por lo general, se lo utiliza para servir a la
humanidad. La vibración más baja corresponde al terreno de nuestro ego, es el nivel del miedo y por eso se generan toda clase de problemas. La vibración media es el terreno de la esperanza, de esta manera, comienza a producirse la “suerte”. Finalmente, la vibración más alta corresponde al terreno del espíritu, es el nivel de la fe absoluta, en el cual se producen los milagros.

Cómo generar energías positivas Las energías iguales se atraen. Esto significa que cuando tu vibración personal es muy baja, se te presentan muchos problemas. Lo primero que debes hacer es mejorarla para entonces atraer a tu vida situaciones y personas que te den más felicidad. Cuidar la palabra Para generar una mejor vibración personal, en primer lugar deberás ser muy cuidadoso con lo que pronuncias. Evita usar las “malas palabras”; ellas tienen una vibración muy baja y afectan tanto al ambiente como a las personas. Puedes utilizar las malas palabras una vez como descarga o enojo y eso es válido; el problema se presenta cuando se convierten en tu vocabulario habitual. Otras palabras que tienen vibración muy baja son aquellas que se pronuncian cuando uno se queja o critica a alguien. La palabra tiene poder creador; por lo tanto, cuando nos quejamos de algo sólo estamos afirmando más el problema. Por otra parte, cuando criticamos a alguien estamos dándoles más lugar
a la percepción de nuestro ego que a la de nuestro espíritu. El ego siempre marca las diferencias y nos aleja de tener paz unos con otros. El espíritu nos recuerda que todos somos Uno y que se nos ama a todos por igual.
La crítica hace que veas en el otro lo que no ves en ti mismo. Si la tomas de esta manera, puede llegar a convertirse en una herramienta muy útil para tu conocimiento personal. Una vez que resuelvas tus propios problemas internos, dejaras de criticar a los demás. Evita participar en discusiones o en reuniones donde sólo se habla vanamente. Cuida tu energía verbal y resérvala para decretar aquello que sea importante Tal como lo vimos al estudiar el principio del mentalismo, las imágenes de guerra, crueldad, pobreza, enfermedad, catástrofes o cualquier otra situación que te haga sentir miedo o inseguridad. aumentarán la sensación de estar separado de la fuente y no te conducirán de ninguna manera a tener más paz.
Esto no significa que debas vivir ausente de lo que sucede en el mundo. Puedes informarte y conocer todas las noticias del momento sin que eso te haga sentirte culpable; lo importante es que aprendas a
concentrar tu atención en lo bueno. Sólo eso te ayudará a elevar tu energía personal. Presta atención a la reacción de tu cuerpo cuand
o lees una buena noticia. Seguramente sentirás alegría, más confianza y paz.
Es probable que estés pensando: “pero todas las noticias del mundo ahora son muy malas”.
Si ésta es tu idea, entonces cancélala inmediatamente; de lo contrario, te tocará ver todas las peores
noticias del planeta. Por el contrario, si comienzas a creer que en el mundo también suceden cosas buenas, te enterarás de todo lo bueno. La sensación física El placer es el camino más directo para aumentar tu energía personal. Es aconsejable practicar todas la actividades que te brinden placer físico, como los deportes, el baile, la gimnasia, el caminar por un parque y demás. La vista a lugares naturales siempre ayuda a elevar la vibración personal. La risa da placer y aumenta considerablemente el nivel energético personal además de acelerar los procesos curativos del cuerpo. Rodéate de gente que te haga reír; mira programas cómicos, especialmente aquellos en los que el humor no es personal; encuéntrale el lado cómico a todo lo que te sucede y verás cómo las soluciones aparecen más fácilmente. Si estás muy enojado y alguien te hace reír, notarás que no puedes volver a enojarte como antes. La risa y el enojo no son compatibles. Cuanto más nos reímos, más rápido desaparece la ira. A veces, es conveniente valerse del recuerdo de situaciones felices del pasado. La mayoría de la gente se pasa todo el tiempo recordando todo lo malo que le ha tocado vivir y lamentándose; eso sólo sirve para atraer más cosas malas al presente porque se está generando el mismo tipo de energías. Si quieres vivir una situación muy romántica en el presente, puedes traer a tu memoria el recuerdo del momento más romántico que hayas vivido en el pasado. Revive la sensación física sin poner la atención en la otra persona; sólo recuerda aquello que sentías dentro de ti y vuelve a experimentarlo. Cuanto más lo hagas y disfrutes, más pronto tendrás a tu lado a la persona que te dará todo ese placer. La razón por la que no debes poner atención en quien estuvo a tu lado en el pasado es que, muy probablemente, ésta no sea la misma persona en el presente. Deja al Universo que te provea de la persona más adecuada para ti en el presente. Las personas que se sienten solas y se quejan de su soledad, sólo atraen más soledad o relaciones que fracasan rápidamente. Si éste es tu caso y no puedes recordar ningún momento romántico de tu pasado, tienes que crearlo en tu imaginación. Concéntrate en las imágenes, palabras y sensaciones que te ayuden a vibrar en la frecuencia del amor y, entonces, el amor aparecerá en tu vida. Recuerda que las energías iguales se atraen, sólo el amor atrae el amor. Mejorar la alimentación Hay alimentos que tienen vibración muy baja, como las carnes. Entre éstas, las rojas son las peores. El comer carne aumentará la parte primitiva de tu ser y estarás más propenso a enojarte con facilidad y a ser más agresivo. La naturaleza nos enseña que los animales más agresivos son los que comen la carne de otros animales. Además, poseen un intestino más corto que el humano y pueden desecharla más rápidamente antes de que se descomponga. Cuando una persona come carne no siente hambre por bastante tiempo porque el cuerpo está haciendo un esfuerzo enorme para digerirla. Lo peor es que no se la elimina con rapidez, entonces el cuerpo se llena de toxinas. La carne de cerdo es la que tiene la vibración más baja; por lo tanto, deberías evitar completamente su ingestión. Si estás acostumbrado a comer carne,
no lo dejes por completo. Es conveniente que reduzcas su ingestión gradualmente porque de lo contrario podrías producir un gran desequilibrio en tu cuerpo. Es verdad que hay personas que han comido carne toda su vida y han sido muy saludables; pero seguramente no han llegado a desarrollar un gran conocimiento metafísico.
Recuerda que tú has comenzado a transitar un camino diferente, en el cual se requiere que seas muy consciente de todo lo que haces. Comemos para tomar energía de los alimentos; por lo tanto, debes concentrarte en aquellos alimentos que te dan mayor vitalidad. Los vegetales, las frutas y los granos son muy buenos para el cuerpo porque son de fácil digestión y te brindan toda la energía que necesitas. Por lo general, todo lo que tiene vida da más vida; por eso, las ensaladas frescas y las frutas son las mejores. Si tienes problemas de sobrepeso o por el contrario, un peso menor al necesario, debes hacer un esfuerzo para mejorarlo. Cambia tus hábitos alimenticios, ama a tu cuerpo. No te sometas a dietas tortuosas: ése no es el camino ideal El proceso tiene que ser amable y gradual porque debe ir acompañado también de un cambio de ideas. Mejorar la postura personal Cuando una persona está cansada, los hombros permanecen bajos y la columna se encorva. Si ésta es tu postura habitual, tu vibración personal será siempre muy baja.
Tienes que enderezar tu columna, mantener la frente alta, los brazos firmes y las piernas listas para la acción.  De esta manera, la energía vital recorrerá con facilidad todo tu ser. Para eliminar la depresión o cualquier angustia, solo tienes que dar palmadas en tu pecho, al estilo Tarzán. Si gritas mejor aun. Pruébalo ahora mismo y notaras el gran cambio de vibración.

Nuestros Guías son seres de luz y amor que tienen la función de ayudarnos en nuestra evolución. Ellos están listos para entrar en acción y manifestar lo mejor para ti. Ninguna entidad espiritual puede intervenir en nuestra  vida sin antes habérsele concedido el permiso para hacerlo. Esto es debido a que tenemos libre albedrío, es decir, que podemos elegir resolver todos los problemas por cuenta propia o bien pedir ayuda al cielo.
La práctica del silencio es muy poderosa y a la vez difícil de realizar en estos días. Consiste en permanecer el mayor tiempo posible en total silencio; es decir sin hablar, sin contestar el teléfono, sin mirar televisión, sin leer ningún libro, sin escuchar música. De esta manera, se logra el estado de contemplación, que eleva la energía a un nivel muy alto. En nuestra cultura, está muy arraigado el concepto de que siempre deberíamos estar haciendo algo, aprovechando nuestro valioso tiempo. La idea de “hacer es muy valorada y se reciben recompensas por eso. Sin embargo, es muchas más valiosa la idea de “ser” y ésta es la clave de este ejercicio.
Nuestro verdadero valor radica en que somos “seres humanos” y no “hacedores humanos”.
Por supuesto que no hay nada de malo en que desarrolles ciertas tareas y seas una persona productiva, pero tienes que aprender a encontrar el verdadero valor de tu ser, aun cuando no hagas nada que
la sociedad considere valioso.
Los espacios de la naturaleza son los más poderosos. Simplemente contempla todo lo que sucede por dentro y por fuera de ti. No es necesario que juzgues ni que llegues a ninguna conclusión. Este no es un ejercicio intelectual. Al principio, tu ego te recordará tu drama personal e intentará hacer mucho “ruido” para restarte paz.
Sin embargo, si dejas pasar todos los pensamientos con libertad, ese drama desaparecerá como disolviéndose en el aire.  En el Universo todo es perfecto y necesario.

Todo lo que te sucede tiene un sentido y guarda una lección para ti. Hasta que no la aprendas,
continuarás lidiando con lo mismo; por eso, el silencio es tan importante. Cuando permaneces en silencio, la voz del Yo Superior te habla con claridad y te explica porqué te sucede todo lo que te sucede.

La vibración del amor

El amor es la única fuerza del Universo y es el nivel vibratorio más alto que podemos alcanzar.
Gracias al amor nos movemos, nos relacionamos, nos sanamos y nos expandimos. Esto no debe ser ninguna novedad para ti; estoy seguro de que lo habrás escuchado decir de mil maneras. Nosotros creemos que existen diferentes clases de amor; por ejemplo, el amor que una madre siente por sus hijos, el amor entre amantes, el amor de amigos. Sin embarg
o, desde el punto de vista metafísico, debes saber que existe una sola clase de amor: el incondicional, sin divisiones ni clasificaciones; es permanente y estable. Mucho de lo que nosotros entendemos por amor no son más que conductas neuróticas; en algunos casos, se parecen más al odio que al amor. Creemos que amamos a alguien porque nos brindamos a esa persona pero, a la vez, le exigimos que haga lo mismo hacia nosotros. El verdadero amor es incondicional.

Al verdadero amor sólo le interesa darse y expandirse; no necesita nada a cambio. Por supuesto que nosotros no estamos aún en ese nivel de perfección y nuestro ego entabla un “negociación” con nuestra pareja para encontrar la supuesta felicidad. En la mayoría de las relaciones amorosas encontramos un perfecto drama.
Lleno de juegos, acusaciones e intrigas. Como regla general, cada vez que estés hablando de condiciones, obligaciones, estructuras y culpas, estás lejos de vibrar con la energía del verdadero amor. Si para sentirte amado exiges a tu pareja que te llame tantas veces al día, que te diga ciertas palabras, que cumpla ciertos horarios y formalidades, entonces estarás preparando el camino directo a tu infelicidad. Tarde o temprano, la persona no podrá cumplir con tus exigencias o expectativas y la desilusión será inevitable. El drama, la culpa y la manipulación hacen que la vibración personal llegue a niveles muy bajos; por lo tanto, lo único que puede esperarse de ello es que presenten más problemas, dolor o desencantos. ¿Cual es la solución para ellos?

Muy simple: pedir ayuda al Universo. Cuando sientas angustia, miedo, soledad o la tendencia de culpar a otra persona por tu infelicidad, deberás recordar que todo lo que ocurra por fuera es el reflejo de lo que pasa por dentro; por lo tanto, lo de afuera sólo te recuerda que tienes algo que sanar por dentro. En ese momento, sólo basta con que abras tus manos, con las palmas hacia arriba, y des permiso al Universo para producir la curación dentro de ti. Puedes decir lo siguiente: “Yo Superior, me encuentro sintiendo esta angustia (o miedo, enojo, dolor…); no lo acepto. Necesito que cures la parte de mi ser que sufre. Necesito que sanes la parte de mí que genera esta situación. Luego permanece unos cinco o diez minutos con las manos apoyadas sobre tus piernas. Sentirás que las palmas se calientan enormemente y una gran paz interior viene a ti. Terminas agradeciendo por todo lo que has recibido y continúas tus actividades normalmente.
Tambien puedes pedir que se te revele e indique por qué estas sintiendo de esa manera; otras veces,
sólo deja que se realice el proceso sin buscarle una explicación intelectual.

Ejercicio: “el amor es todo lo que existe”
Este ejercicio se hace entre dos personas . La persona número uno, con sus ojos cerrados, se concentrará durante dos o tres minutos en todos sus peores pensamientos (miedos, preocupaciones, rencores, y demás). Por otra parte, la persona número dos, también con sus ojos cerrados, le enviará en forma mental y constante el siguiente pensamiento: “El amor es todo lo que existe”. Al final del ejercicio, se cambian las posiciones y se repite el procedimiento.

Cada uno experimentará la desaparición de sus peores pensamientos frente al mensaje de que el amor
es lo único que existe; solamente el amor es real y su vibración es la más alta del Universo. Nada es más fuerte que el amor. Cuando estés con alguien que te cuente sus problemas y lo veas muy afligido, mientras escuchas, repite mentalmente: “El amor es todo lo que existe”. La persona perderá interés en su propio drama y hasta quizá diga: “¿Qué estaba diciendo?”.

Frente a cualquier situación que te asuste, cualquier problema sin resolver, incluyendo los problemas económicos, familiares o de salud, repite muchas veces “El amor es todo lo que existe”, hasta que sientas que tu vibración cambia. Una manera muy eficaz de balancear nuestra aura es a través de la visualización de colores.



Cada color tiene una vibración determinada y eso nos ayuda a restaurar la energía que está ausente en nuestro ser. Ejercicio: el color necesario Puedes realizar este ejercicio tanto sentado como acostado,
en la posición que te resulte más cómoda para tu cuerpo. Esto sólo te requerirá cuatro o cinco minutos.
Comenzaras respirando profúndamente tres o cuatro veces y luego pedirás a tu Yo Superior que te indique cuál es el color o los colores que le hacen falta a tu aura para encontrar su balance perfecto
Con el primer color que venga a tu mente, vas a proceder a “bañarte” y cubrir todo tu cuerpo físico, como si lo tiñeras con ese tono. Si tu mente te informa de algún otro color, entonces repites la operación.
Permaneces unos minutos visualizando este baño de colores y, finalmente, respirando profundo
llevas esta vibración a cada una de tus células y puedes volver a abrir los ojos. La emoción o el pensamiento negativo desaparecen instantáneamente con la visualización de los colores. Este ejercicio es muy efectivo para todos porque prácticamente no existe ninguna persona que no pueda visualizar una imagen determinada pero nunca te será difícil ver los colores del arco iris. Este ejercicio también es muy útil para ayudar a otros.

Cuando entres en contacto personal o telefónico con alguna persona que esté afligida por algún problema, puedes concentrarte unos instantes, preguntando a tu Yo Superior qué color necesita esa persona para equilibrar su aura. Recibes el primer color que venga a tu mente, te cubres con él y luego se lo envías a la persona a través de tu plexo solar. Imagínate que un haz de luz de color sale de tu estómago y cubre al otro con ese color.
Es probable que la persona necesite más de un color; tu propia conciencia te lo revelará.

Este ejercicio me ha resultado muy eficaz para ayudar a aquellas personas que me cuentan sus problemas por teléfono. Mientras escucho una parte mía envía luz y amor al otro. Al final de la conversación, la persona se siente aliviada y yo no siento que nadie me haya quitado mi energía. Muchos sienten que hay personas que parecen drenarles toda su energía cuando hablan . Esta es una manera de revertir el proceso y encontrar una solución feliz para todos. También se puede ayudar a personas enfermas, o a nosotros mismos si estamos sufriendo alguna dolencia. En ese caso, se le pregunta al Yo Superior qué color necesita el órgano o la parte del cuerpo afectados. Repetimos el proceso ya conocido enviando toda la luz de color directamente a esa parte del cuerpo. Además, puedes preguntar en qué lugar de tu cuerpo está acumulado el resentimiento, el dolor o alguna culpa del pasado. Luego envías a esa parte el color que necesita para sanarse.
Hay otra aplicación práctica muy interesante. Si te encuentras esperando con impaciencia un llamado
telefónico de alguien que te interesas, puedes hacer lo siguiente. Pregunta
a tu Yo Superior qué color
necesitas recibir de esa persona para sentirte en paz. En ese caso imagínate que toda la luz de color
viene desde esa persona y cubre todo tu ser. Sentirás un gran alivio y verás que desaparece la angustia
que, por lo general, solo sirve para atraer más problemas. También es probable que esa persona te
llame enseguida o aparezca en persona. Pero debes tener cuidado con esto; no debes utilizar este
ejercicio para manipular a otros sino para balancear tu ser.
Si tienes que ir a una entrevista de trabajo, pregunta antes de ir qué color necesita tu aura para equilibrarse y causar una buena impresión. Si tienes que dar un examen, pregunta qué color necesitas para estudiar y recordar todo lo necesario con facilidad. Si tienes problemas para dormir, pregunta qué color necesitas para conciliar un sueño profundo. En síntesis, utiliza tu imaginación y creatividad para llenar de colores tu vida.

La frecuencia vibratoria cambiará rápidamente y obtendrás resultados mágicos.
Los colores que vienen a tu mente tienen un significado. El color violeta significa sanación, especialmente del cuerpo físico. El azul se refiere al mejoramiento de las relaciones entre personas,
al igual que el celeste. El verde restaura la alegría, la esperanza y el optimismo. El color amarillo activa y mejora el funcionamiento mental. El anaranjado es el color de la sabiduría y aporta más conocimiento El rojo eleva las energías físicas y aumenta el coraje. El rosado aumenta el placer y resuelve problemas amorosos. El marrón ayuda a aliviar la preocupación por problemas materiales.

El blanco es la suma de todos los colores, cuando percibimos el color blanco, es porque nos hace
falta de todo un poco. Los colores más sublimes son el dorado y el plateado: ellos indican la apertura
a niveles mayores de conciencia, sentimientos más sublimes y puros;
Existe un principio en el Universo por el cual todo lo que odiamos, nos molesta o rechazamos, se nos
“pega”. Esto es debido a que venimos al planeta Tierra con la  función de experimentar y aprender el amor incondicional.
Por eso la vida nos pone frente a situaciones y personas difíciles que nos dan la oportunidad
de mostrar lo mejor de nosotros mismos. Hasta que no aprendemos a amar y perdonar, la situación o la persona no desaparecen de nuestras vidas. A veces este proceso toma varias vidas. Por lo tanto.
Maldecir, quejarse, protestar o criticar no hacen sino aumentar el lazo que nos une a aquello que
rechazamos. Sólo el amor sana, disuelve y restaura. Ya sabes que las energías iguales se atraen.

Pregunta a tu Yo Superior qué color necesitas para vibrar en la frecuencia del amor. Báñate en ese color por varios minutos y prepárate para vivir momentos de felicidad junto a personas que te brindarán su amor más puro y sublime.

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