La vibración del amor

La vibracion del Amor Enya
 

La vibración del amor

El amor es la única fuerza del universo y es el nivel vibratorio más alto que podemos alcanzar. Gracias al amor nos movemos, nos relacionamos, nos sanamos y nos expandimos. Nosotros creemos que existen diferentes clases de amor; por ejemplo, el amor que una madre siente por sus hijos, el amor entre amantes, el amor de amigos. Sin embargo, desde el punto de vista metafísico, debes saber que existe una sola clase de amor: el de todo es uno. El amor incondicional, sin divisiones ni clasificaciones; es permanente y estable.

Mucho de lo que nosotros entendemos por amor no son más que conductas neuróticas; en algunos casos, se parecen más al odio que al amor. Creemos que amamos a alguien porque nos brindamos a esa persona pero, a la vez, le exigimos que haga lo mismo hacia nosotros.

El verdadero amor es incondicional. Al verdadero amor sólo le interesa darse y expandirse; no necesita nada a cambio. Por supuesto que nosotros no estamos aún en ese nivel de perfección y nuestro ego entabla un “negociación” con nuestra pareja para encontrar la supuesta felicidad. En la mayoría de las relaciones amorosas encontramos un perfecto drama. Lleno de juegos, acusaciones e intrigas.

Como regla general, cada vez que estés hablando de condiciones, obligaciones, estructuras y culpas, estás lejos de vibrar con la energía del verdadero amor. Tarde o temprano, la persona no podrá cumplir con tus exigencias o expectativas y la desilusión será inevitable. El drama, la culpa y la manipulación hacen que la vibración personal llegue a niveles muy bajos; por lo tanto, lo único que puede esperarse de ello es que presenten más problemas, dolor o desencantos.

¿Cual es la solución para ellos? Muy simple: pedir ayuda al Universo. Cuando sientas angustia, miedo, soledad o la tendencia de culpar a otra persona por tu infelicidad, deberás recordar que todo lo que ocurra por fuera es el reflejo de lo que pasa por dentro; por lo tanto, lo de afuera sólo te recuerda que tienes algo que sanar por dentro. En ese momento, sólo basta con que abras tus manos, con las palmas hacia arriba, y des permiso a tu Yo Superior para producir la curación dentro de ti. Puedes decir lo siguiente:

Necesito que cures la parte de mi ser que sufre. Necesito que sanes la parte de mí que genera esta situación. Necesito sentir amor ahora mismo”.

Luego permanece unos cinco o diez minutos con las manos

apoyadas sobre tus piernas. Sentirás que las palmas se calientan

enormemente y una gran paz interior viene a ti. Terminas agradeciendo por todo lo que has recibido y continúas tus actividades normalmente.

Este ejercicio es útil cada vez que tu humor cambia y te sientes mal. A veces pides que se te revele e indique por qué estas sintiendo de esa manera; otras veces, sólo deja que se realice el

proceso sin buscarle una explicación intelectual. Es importante que sepas que solo, por tu cuenta, puedes sanarte.

Ejercicio:

“el amor es todo lo que existe”

Este ejercicio se hace entre dos personas. La persona número uno, con sus ojos cerrados, se concentrará durante dos o tres minutos en todos sus peores pensamientos (miedos, preocupaciones, rencores, y demás). Por otra parte, la persona número dos, también con sus ojos cerrados, le enviará en forma mental y constante el siguiente pensamiento: “El amor es todo lo que existe”. Al final del ejercicio, se cambian las posiciones y se repite el procedimiento.

Cada uno experimentará la desaparición de sus peores pensamientos frente al mensaje de que el amor es lo único que existe; solamente el amor es real y su vibración es la más alta del Universo. Nada es más fuerte que el amor.

Cuando estés con alguien que te cuente sus problemas y lo veas muy afligido, mientras escuchas, repite mentalmente: “El amor es todo lo que existe”. La persona perderá interés en su propio drama y hasta quizá diga: “¿Qué estaba diciendo?”.

Frente a cualquier situación que te asuste, cualquier problema sin resolver, incluyendo los problemas económicos, familiares o de salud, repite muchas veces

“El amor es todo lo que existe”, hasta que sientas que tu vibración cambia.

Una manera muy eficaz de balancear nuestra aura es a través de la visualización de colores. Cada color tiene una vibración determinada y eso nos ayuda a restaurar la energía que está ausente en nuestro ser.

Ejercicio: El color necesario

Puedes realizar este ejercicio tanto sentado como acostado, en la posición que te resulte más cómoda para tu cuerpo. Esto sólo te requerirá cuatro o cinco minutos. Comenzaras respirando profundamente tres o cuatro veces y luego pedirás a tu Yo Superior que te indique cuál es el color o los colores que le hacen falta a tu aura para encontrar su balance perfecto. Con el primer color que venga a tu mente, vas a proceder a “bañarte” y cubrir todo tu cuerpo físico, como si lo tiñeras con ese tono. Si tu mente te informa de algún otro color, entonces repites la operación.

Permaneces unos minutos visualizando este baño de colores y, finalmente, respirando profundo, llevas esta vibración a cada una de tus células y puedes volver a abrir los ojos. La emoción o el pensamiento negativo desaparecen instantáneamente con la visualización de los colores. Este ejercicio es muy efectivo para todos porque prácticamente no existe ninguna persona que no pueda visualizar una imagen determinada pero nunca te será difícil ver los colores del arco iris.

Este ejercicio también es muy útil para ayudar a otros. Cuando entres en contacto personal o telefónico con alguna persona que esté afligida por algún problema, puedes concentrarte unos instantes, preguntando a tu Yo Superior qué color necesita esa persona para equilibrar su aura. Recibes el primer color que venga a tu mente, te cubres con él y luego se lo envías a la persona a través de tu plexo solar. Imagínate que un haz de luz de color sale de tu estómago y cubre al otro con ese color. Es probable que la persona necesite más de un color; tu propia conciencia te lo revelará. Este ejercicio ha resultado muy eficaz para ayudar a aquellas personas que te cuentan sus problemas por teléfono. Mientras escuchas una parte tuya envía luz y amor al otro. Al final de la conversación, la persona se siente aliviada y tu no sientes que nadie te haya quitado tu energía.

También se puede ayudar a personas enfermas, o a nosotros mismos si estamos sufriendo alguna dolencia. En ese caso, se le pregunta al Yo Superior qué color necesita el órgano o la parte del cuerpo afectados. Repetimos el proceso ya conocido enviando toda la luz de color directamente a esa parte del cuerpo. Además, puedes preguntar en qué lugar de tu cuerpo está acumulado el resentimiento, el dolor o alguna culpa del pasado. Luego envías a esa parte el color que necesita para sanarse.

Hay otra
aplicación práctica muy interesante. Si te encuentras esperando con impaciencia un llamado telefónico de alguien que te interesas, puedes hacer lo siguiente. Pregunta a tu Yo Superior qué color necesitas recibir de esa persona para sentirte en paz. En ese caso imagínate que toda la luz de color viene desde esa persona y cubre todo tu ser. Sentirás un gran alivio y verás que desaparece la angustia que, por lo general, solo sirve para atraer más problemas.

También es probable que esa persona te llame enseguida o aparezca en persona. Pero debes tener cuidado con esto; no debes utilizar este ejercicio para manipular a otros sino para balancear tu ser.

Si tienes que ir a una entrevista de trabajo, pregunta antes de ir qué color necesita tu aura para equilibrarse y causar una buena impresión. Si tienes que dar un examen, pregunta qué color necesitas para estudiar y recordar todo lo necesario con facilidad. Si tienes problemas para dormir, pregunta qué color necesitas para conciliar un sueño profundo. En síntesis, utiliza tu imaginación y creatividad para llenar de colores tu vida. La frecuencia vibratoria cambiará rápidamente y obtendrás resultados mágicos.

Los colores que vienen a tu mente tienen un significado. El color violeta significa sanación, especialmente del cuerpo físico. El azul se refiere al mejoramiento de las relaciones entre personas, al igual que el celeste. El verde restaura la alegría, la esperanza y el optimismo. El color amarillo activa y mejora el funcionamiento mental. El anaranjado es el color de la sabiduría y aporta más conocimiento. El rojo eleva las energías físicas y aumenta el coraje. El rosado aumenta el placer y resuelve problemas amorosos. El marrón ayuda a aliviar la

preocupación por problemas materiales. El blanco es la suma de todos los colores, cuando percibimos el color blanco, es porque nos hace falta de todo un poco. Los colores más sublimes son el dorado y el plateado: ellos indican la apertura a niveles mayores de conciencia,sentimientos más sublimes y puros; son colores de santidad.

Existe un principio en el Universo por el cual todo lo que odiamos, nos molesta o rechazamos, se nos “pega”. Esto es debido a que venimos al planeta Tierra para hacer la experiencia de aprender a amar .

Por eso la vida nos pone frente a situaciones y personas difíciles que nos dan la oportunidad de mostrar lo mejor de nosotros mismos. Hasta que no aprendemos a amar, la situación o la persona no desaparecen de nuestras vidas. A veces este proceso toma varias vidas. Por lo tanto. Maldecir, quejarse, protestar o criticar no hacen sino aumentar el lazo que nos une a aquello que rechazamos. Sólo el amor sana, disuelve y restaura.

Ya sabes que las energías iguales se atraen. Pregunta a tu Yo Superior qué color necesitas para vibrar en la frecuencia del amor. Báñate en ese color por varios minutos y prepárate para vivir momentos de felicidad junto a personas que te brindarán su amor más puro y sublime.

ROW 17-04-17

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