Acceso a tu información

 
 


Acceso a la información: Proyecciones, canalización y péndulo
Sintonización con los Registros Akashicos y nuestro Yo Superior
La información sobre nuestra vida, sobre lo que nos ocurre, sobre lo que nos preocupa y todo lo que vamos a ir descubriendo y preguntando proviene como ya hemos dicho de nuestro Yo Superior y de nuestro Registro Akashico.
Cuando el Yo Superior desea transmitir la información de nuestro Archivo Akashico a la mente lógica del cuerpo en el cual lo está encarnado, lo hace a través del llamado cordón de plata, que es la conexión latente y permanente entre nuestro Yo Interior (nuestra alma) y nuestro Yo Superior.
El cordón de plata está conectado a nuestro sistema energético, a través del sexto chakra y/o séptimo chakra, y es el canal de “comunicación” por el que toda la información de las dimensiones superiores u otros planos nos llega, haciendo que este centro energético haga de puente entre lo físico y lo no físico. Este cordón de plata es el mismo que aquellos que se proyectan astralmente perciben en sus salidas, y aunque haya personas que también lo sientan conectado al chakra corona es normalmente el chakra del entrecejo el punto de “interacción” con el cuerpo físico desde su salida del Yo Superior.
La información que vamos a recibir mediante el uso del péndulo va a seguir este mismo camino, una vez las respuestas lleguen a nuestro sistema energético, pasarán al subconsciente, quien es el último responsable del movimiento del péndulo, para finalmente, ser la mente racional la que “verá” este movimiento e interpretará el resultado, es decir, comprenderá la respuesta a la pregunta realizada. Aunque todo lo que hagamos cuando estemos practicando sea coger nuestro péndulo, concentrarnos en una pregunta, y esperar la respuesta, el proceso energético por el cual ese pensamiento que hemos emitido, y esa respuesta que recibimos de vuelta sigue todo el camino que hemos visto anteriormente, a una velocidad instantánea, por supuesto, pero no por eso menos estructurada u organizada. Nada sale de la “nada”, sino que, aunque no podamos percibirlo, el canal de comunicación por donde fluye la información es muy real y energéticamente “tangible”.
Estado mental necesario para recibir la información
Cuando estamos trabajando con el péndulo no necesitamos estar a los niveles de concentración y relajación que necesitamos cuando hacemos meditación. Aun así, esto no significa que no debamos estar relajados, y con un cierto nivel de desasosiego mental, de tranquilidad interior, y de estado anímico para que el péndulo se mueva correctamente y nos sea fácil identificar las respuestas.
La práctica, como en todo, proporciona la maestría, pues si al principio nos resulta fácil hacerlo en casa cuando estamos solos, pero complicado cuando estamos en el trabajo, en medio de un montón de ruido y con gente pasando alrededor nuestro, al final llega a resultarnos igual de cómodo estemos donde estemos y las respuestas tienen la misma fiabilidad. Todo simplemente porque hemos aprendido a trabajar con el péndulo, a dejar que las energías e información se canalicen sin poner obstáculos, y porque podemos entrar más fácilmente en estados mentales más relajados con menos problemas (sin tener que estar como digo haciendo meditación).
¿Qué significa entrar en estados más relajados? Significa que tenemos que aprender a calmar un poco la mente, al menos parcialmente, para obtener buenos resultados. Para poder explicarlo hemos de recurrir a la descripción de la actividad eléctrica del cerebro, que produce ondas cerebrales de diferentes frecuencias que se clasifican en cuatro grandes grupos y que son los que determinan nuestro nivel de relajación y actividad mental en cada momento. Estos cuatro grupos son los siguientes:
• ondas beta
• ondas alfa
• ondas theta
• ondas delta
Las ondas BETA son la consecuencia de aquella actividad cerebral con un campo electromagnético de frecuencia comprendido entre 13 y 30 Hz (ciclos por segundo) en nuestra mente. Se registran cuando nos encontramos despiertos y en plena actividad mental, cuando los sentidos se hallan volcados hacia el exterior y el cerebro está funcionando a pleno rendimiento. Es el estado en el que estamos normalmente en el día a día, trabajando, en constante uso de nuestras neuronas, saltando de una cosa a otra, analizando, pensando, razonando, etc. No es precisamente un estado de relajación mental, sino de actividad frenética en la cual estamos prácticamente la mayor parte del tiempo, y cuando no lo estamos, y conseguimos por ejemplo relajarnos un poco, son muchas las emociones o pensamientos relacionados con ellas, tales como la preocupación, irritación, inquietud o temores repentinos, las que pueden meternos de lleno de nuevo en estado BETA y anclarnos en él si no aprendemos a dejarlas ir y relajarnos conscientemente en medio de la vorágine que representa todo lo que hacemos a lo largo de nuestras horas de vigilia.
Vivir en estado BETA constantemente puede ser agotador, pero sin embargo es donde estamos casi siempre, precisamente porque nuestro cerebro está diseñado para no parar nunca y para mantener siempre un flujo constante de pensamientos e ideas cruzando de un lado para otro. El Ego, nuestra personalidad, que maneja nuestro comportamiento en el mundo, se mantiene a los mandos de este cerebro y disfruta del nivel BETA, aunque no nos damos cuenta, pues le produce la energía que necesita para mantenerse en ese control y que le puede dar esa sensación de falsa seguridad que calma su instinto de supervivencia.
Las personas que no pueden estar quietas sin hacer nada, que no pueden simplemente “estar”, y no “hacer”, viven en estado BETA aun cuando quieren estar relajadas, porque si para relajarte y dejar de trabajar nos ponemos a hacer otra cosa que mantenga el mismo nivel de actividad cerebral, no estamos dejando que la mente descanse, sino que simplemente estamos cambiando su foco de una cosa a otra. Por eso a veces es importante aprender a simplemente “estar”. Estar sentado en un sofá, en una silla, en la playa o en la montaña. Estar de cuerpo presente sin pensar en que tenemos que hacer esto o lo otro, sentirnos a nosotros mismos y no tener prisa por dejar de hacerlo. “Estar” sin “hacer” es la sensación que podemos tener cuando vamos en tren o en coche y nos ponemos a mirar el paisaje por la ventana, con la cabeza en las nubes, o situaciones similares, y es ese estado el que realmente hace que el cerebro empiece a dejar de generar ondas BETA y poco a poco entre en un nivel de actividad más pausado.
Ese nuevo estado es al cual accedemos cuando empezamos a relajarnos. Es un nivel más bajo o más profundo en el cual el cerebro empieza a generar lo que se denominan ondas ALFA. Estas ondas tienen una frecuencia entre 8 y 12 Hz y están asociadas con estados de relajación moderada y tranquilidad. Se producen especialmente de forma natural momentos antes de dormirnos, o cuando estamos en esos momentos de medio somnolencia, a veces cuando estamos conduciendo en estado de semi- automatismo, cuando nos relajamos bajo la ducha, y también cuando aprendemos a calmar la actividad de nuestra mente de forma consciente. Cuando nos encontramos en estado ALFA el subconsciente tiene una vía más clara con nuestra mente racional, y son muchos los beneficios que tiene esta conexión en nosotros.
Sus efectos característicos que todos podemos percibir en este nivel son una relajación agradable de todo el cuerpo, pensamientos tranquilos y despreocupados, optimismo y un sentimiento de integración de cuerpo y mente que nos hace sentir bien, descansados y sin estrés. Cuando entramos en meditación, los primeros estados que alcanza nuestro cerebro son aquellos que producen ondas Alfa.
Nuestro objetivo cuando hagamos canalizaciones de nuestro Yo Superior a través del péndulo será trabajar en los niveles más bajos de Beta entrando en Alfa, es decir, sin dejar de estar en un estado alerta y con cierta actividad mental, vamos a procurar relajarnos lo suficiente para poder calmar la parte más vorágine de nuestros pensamientos y que no molesten demasiado mientras usamos el péndulo.
Para ello debemos plantearnos usar el péndulo en algún sitio donde estemos solos, donde no haya excesivo ruido, y donde no podamos ser molestados. Tratemos de hacer unas cuantas respiraciones que nos relajen, apaguemos todo lo que nos pueda distraer y dejemos a la mente descansar un poco de las preocupaciones del momento. Con esta sencilla puesta a punto entraremos en un estado más receptivo y más apropiado para hacer la canalización con el péndulo, que aunque no sea un estado meditativo propiamente dicho, será lo suficientemente calmado para poder trabajar sin problemas.
Los otros dos estados mentales, THETA y DELTA, son aquellos que alcanzamos en meditaciones profundas y cuando dormimos, así que no nos interesan de momento y no es nuestro objetivo trabajar en ellos.
Meditación para conectar
Aunque ya hemos visto que con la programación del péndulo ya podemos directamente empezar a hacer preguntas (pues siempre hemos estado conectados a nuestro Yo Superior y siempre lo estaremos) antes de iniciar la lectura podemos conectarnos con nuestro Registro Akashico y con nuestro Yo Superior con un pequeño ejercicio de meditación que lo que va a hacer es proporcionarnos otra sensación, otra visión de lo que es la lectura de un registro, que para muchos puede ser más visual y más intensa que el simple uso del péndulo. Esta meditación además, si sois un poco clarividentes, os servirá ya de entrada para percibir imágenes, símbolos, etc., y también para sentir realmente que vuestra conexión es fuerte y robusta.
Lo que hacemos con la meditación es reforzar el canal energético por el cual vaya a fluir la información, siendo conscientes de donde proviene (el Archivo Akashico) y a través de donde nos es filtrada (nuestro Yo Superior).
La meditación que haremos es la siguiente:
El primer paso es abrir nuestros chakras, los centros energéticos del cuerpo, que van a influir y mucho en la calidad de la comunicación que podamos obtener.
Para abrir los chakras podemos hacer cualquier ejercicio de visualización que conozcamos para imaginarlos rotando, expandiendo su energía, desde el chakra base hasta la coronilla, uno a uno. Esto básicamente tiene el efecto de que las ondas de nuestro cerebro van a tener un medio o un canal de comunicación hacia las dimensiones superiores con las cuales estamos tratando de comunicarnos. Se trata de un simple ejercicio de visualización en el cual vais imaginando cada uno de los chakras como se va limpiando, desbloqueando y conectando con el chakra inmediatamente inferior para crear un canal energético limpio en vosotros.
Cuando nos sentimos cómodos con este primer paso podemos hacer una visualización para encontrarnos con nuestro Yo Superior, de la siguiente forma:
Imagínate a ti mismo subiendo hacia arriba, por donde quieras, pero hacia arriba, por una escalera, un ascensor, un túnel. Debes ascender, lo cual es lo mismo que intentar moverte mentalmente hacia las dimensiones superiores donde se encuentran tu Yo Superior. Cuando llegues ahí simplemente entra en esa dimensión por lo que sea que veas, una puerta, un arco, un pasillo. Dite a ti mismo que vas a cruzar esa puerta y que en el otro lado está la dimensión donde reside tu Yo Superior. Anímate y crúzala. ¿Dónde estás? ¿Qué percibes? Imagínate bañado en luz por doquier, una luz blanca, hermosa y suave.
A continuación imagínate que un ser de luz se aproxima para reunirse contigo y darte la bienvenida. Siente el amor e interés que tiene por ayudarte y la alegría que le proporciona que hayas llegado hasta allí para encontrarte con él.
Saluda a tu Yo Superior en tu mente. Dile que has venido para hacer una sintonización con él y con tu registro Akashico, de forma que puedas acceder a la información archivada en él, de forma clara y concisa.
Tu Yo Superior en estos momentos te toma de la mano y aparece delante vuestro un camino, empezáis a recorrerlo y a los pocos momentos encontráis delante vuestro un magnifico templo: son los Registros Akashicos.
Acercaros a la puerta, y entrad. En su interior se encuentra un universo de sabiduría y toda la información que existe, vuestra y del resto de seres. Al cruzar la puerta, se os ha asignado permanentemente el “pase” de acceso, de forma que podéis libremente entrar en los registros cuando lo deseéis. A vuestra izquierda notareis que hay un pequeño espacio con un lugar cómodo y relajado para trabajar. Puede ser algo parecido a una pequeña oficina, unos sofás, un pupitre, etc.
Tu Yo superior te indica que ahí será desde donde os conectareis para canalizar la información de los Registros Akashicos. En estos momentos tu Yo Superior te transmite una energía que no es otra cosa que el refuerzo del canal a través del cual va a fluir la información.
Pídele a tu Yo Superior entonces que te traiga tu propio registro Akashico, sea lo que sea que esto simbolice. Puedes ver un libro, un pergamino, una esfera, una bola de energía. Recoge tu registro Akashico en tus manos e insértatelo en tu cuerpo, hazte uno con él. Esto suele ser una sensación magnifica las primeras veces y es como notar que esa conexión que siempre hemos tenido se ha “reforzado”.
A partir de aquí ya tienes el acceso a tu registro Akashico reforzado conscientemente y lo que vamos a hacer a continuación es simplemente dar las gracias y salir de la meditación, para empezar a trabajar con el péndulo. Podéis hacer este ejercicio tantas veces como queráis, siempre que lo deseéis.
La información de nuestro Registro Akashico se efectúa a través de nuestro Yo Superior. Conectaremos con “él” para que nos de la información que necesitamos. Nuestro Yo Superior “es” nuestro Registro Akashico, donde se almacena hasta el más ínfimo detalle de nuestra vida, y donde encontraremos todos los bloqueos, problemas y demás que nos estén afectando en estos momentos. Podríamos asociarlo a consultar una guía en la cual estén descritos, en tiempo real, todo lo que nos está sucediendo en cada uno de nuestros cuerpos energéticos, chakras, áreas de nuestra vida a las que afectan, etc.
Existen varias formas de encontrar la información que necesitamos, y nosotros combinaremos algo de todas, dependiendo de la facilidad de cada uno para canalizar. La primera forma es mediante una proyección mental, una meditación en la cual nos proyectamos a los Archivos Akashicos, solicitamos que se nos facilite nuestro registro y tratamos de percibir, ver, oír o sentir la información disponible. Para usar este método, es necesario tener cierta práctica en meditación y saber discernir e interpretar aquello que vemos o sentimos. Es útil o sencilla para aquellos que son clarividentes o clariaudientes por naturaleza, ya que requiere de mucho más esfuerzo y practica para estructurar una lectura coherente de toda la información que podamos encontrar.
El segundo método consiste en canalizar directa y libremente a nuestro Yo Superior tras haber hecho una sintonización inicial con nuestro Registro Akashico. En este método, nos convertimos en canales de nuestro Yo Superior que nos irá transmitiendo toda la información que necesitamos saber. Nosotros lo que haremos será ir apuntando todo aquello que nos viene a la mente sin enjuiciar o valorar la información hasta que hemos concluido.
El tercer método es una mezcla de los dos anteriores, y será el que usaremos. Haremos una sintonización inicial con nuestro Registro Akashico, nos conectaremos a él pero seremos nosotros los que hagamos una serie de preguntas definidas y claras a nuestro Yo Superior para que nos dé respuestas concisas. Se trata de obtener una precisión absoluta sobre la causa de todos nuestros problemas, y para ello, es imprescindible que la claridad de la información sea total.
Aquellos que sepáis canalizar, podréis hacer las preguntas mentalmente y simplemente anotar las respuestas, pero durante el curso lo que haremos será trabajar con el péndulo para que todos sigamos el mismo método. Este péndulo, que programaremos de un modo especial para que sea el canal de comunicación con nuestro Yo Superior, nos validará y confirmará las respuestas a aquello que vayamos descubriendo.
A medida que uno va aprendiendo a canalizar respuestas de SI y NO a través del péndulo, empieza a reforzar la conexión con el Yo Superior de forma que se va desarrollando más y más la capacidad de canalizar directamente sin péndulo y además se desarrolla la habilidad de recibir respuestas más amplias o simplemente información directa según se nos quiera transmitir. Finalmente, incluso el primer método que consiste como hemos comentado en proyectarnos a los archivos y simplemente “leer” lo que encontremos en ellos se refuerza, de forma que podemos obtener no sólo respuestas a preguntas previamente diseñadas, sino que podemos acceder a todo el conjunto de la información sin ningún esquema pre-establecido.
La maestría viene con la práctica. No hay que obsesionarse por querer empezar a canalizar directamente, a no ser que ya te sientas cómodo con ello. El uso de la técnica del péndulo y preguntas de SI o NO y el haber hecho muchas lecturas proporcionan dos cosas, la sensación de seguridad sobre la información que recibimos y el refuerzo del canal de conexión con nuestro Yo Superior, para recibir información directamente, tal y como venga. Es un proceso que se aprende y se mejora con el tiempo.
Precisión y corrección de la información
Para obtener el 100% de precisión en aquello que preguntemos, todo el protocolo de investigación inicial lo basaremos, como hemos dicho, en preguntas de tipo SI / NO. Es extremadamente fácil y práctico, además de asegurarnos que en todos los casos, aquello que recibimos es correcto. Todas las respuestas del péndulo provienen de tu Yo Superior, que transmite las respuestas e información a la mente lógica. Cuando usemos el péndulo, tu Yo Superior se conecta a tu subconsciente directamente, quien es realmente genera el movimiento del péndulo. Conscientemente no te darás cuenta de que estás creando un tipo de respuesta u otra, pues todo el trabajo de recibir la información lo haces a otros niveles. Sin embargo, también has de saber que si mentalmente deseas influenciar el movimiento del péndulo, lo podrás hacer y las respuestas no tendrán sentido o el conjunto de la lectura no será coherente en su gran mayoría. Si estás realmente esperando recibir un SI o un NO para una cierta pregunta, tendrás muchas dificultades en hacer una lectura coherente. Es necesario relajarse y dejar que las respuestas fluyan, nos gusten o no.
Aprendiendo a hacer preguntas correctas
Una de las causas más comunes de “respuestas ambiguas” en la lectura de registros, es que las preguntas que se hacen no son lo suficientemente concretas. Cuando conectas con tu Yo Superior, y le hacemos preguntas, no nos damos cuenta, o nos creemos, que tiene presente en todo momento y con toda claridad lo que queremos decir, lo que estamos pensando y lo que implica nuestras preguntas. Al menos así lo creía yo, que esa “fuente” a la cual yo accedía para investigar cualquier cosa, me iba a responder desde mi perspectiva, y no desde la “suya”.
Por ejemplo, algo tan tonto como preguntar por nuestro nombre, y ver que se nos responde con un “no se a cuál te refieres”. ¿Cómo que no sabes a cual me refiero? Y es que resulta que la pregunta correcta es “¿cuál es mi nombre XXXXX EN ESTA ENCARNACION?”. Puede parecer una tontería, pero si ya a esta pregunta tan sencilla ya no viene una respuesta directa y clara, imaginaros cuando preguntas otras cosas más ambiguas.
Otro ejemplo, cuando preguntas por ejemplo, “¿me va a salir trabajo?” o “¿voy a encontrar pareja?”, y resulta que te dicen que SI rotundamente, y luego pasan los meses y no pasa nada. Ahhh, dicen por ahí arriba, “es que no lo preguntaste correctamente”. En este caso para conseguir una respuesta concreta la pregunta correcta es: “¿existe más de un 90% de posibilidades de que encuentre trabajo en la línea temporal en la que existo en este momento en menos de un mes? y si a eso responde SI, ya puedes estar seguro que es prácticamente seguro que eso suceda.
¿Por qué? Porque todas las preguntas tienen múltiples respuestas, porque el futuro no está escrito en piedra, y porque existen múltiples realidades y líneas temporales de las cuales no somos conscientes, en las que una respuesta es correcta mientras que para nosotros, en la nuestra, no lo es. Todo Yo Superior, o guía, o lo que sea, percibe TODAS las posibilidades, TODAS las posibles líneas temporales, todas las realidades paralelas en las cuales una pregunta puede referirse, y quizás pueda percibir a que os estáis refiriendo, pero por experiencia, contestan EXACTAMENTE a la pregunta que haces. Si la respuesta es muy abierta, vaga y poco concreta, la respuesta es vaga, abierta y poco concreta. Y luego nos montamos las películas que nos montamos mentalmente porque nos han dicho algo que resulta que en verdad está sucediendo o va a suceder en otro plano de realidad o que tenía una probabilidad muy baja de suceder, y por ende, no sucede.
Solo aprendiendo a hacer buenas preguntas, recibes buenas respuestas. Si preguntas si se va a acabar el mundo, y te responde que si, pues bueno, imaginaros lo que pasa. Tu Yo Superior igual entiende “acabar el mundo” como un suceso, evento, percepción o concepto que ni de lejos se parece a lo que tu tienes en la cabeza después de haber visto la película “2012”, pero tu ya estás pregonando a los cuatro vientos que tu guía espiritual o maestro ascendido favorito te ha confirmado que el mundo se acaba (por decir algo). Yo he aprendido todos estos años a base ir haciendo cada vez preguntas más elaboradas y súper detalladas, de forma que obtenía respuestas más concretas, pero también pasé por la fase anterior de preguntar cosas muy abiertas y ambiguas, y claro, ni de lejos lo que “entendían” y respondían se parecía a lo que yo quería realmente preguntar.
Lapso entre sanaciones
Por otro lado es muy importante entender que cada sanación que nos hagamos es posible que deba estar espaciada normalmente varios días para dejar pasar los efectos de la misma y que se regeneran de nuevo los cuerpos sutiles con energías puras y limpias. A veces, en varios casos, podemos combinar dos sanaciones seguidas o más, si estas atacan a áreas diferentes o si nuestro Yo Superior considera que podemos manejar los efectos de ambas tranquilamente. Ante la duda, mejor preguntar simplemente a nuestro Yo Superior si es apropiado seguir con la sanación en otra área o si debemos reposar un poco.
Pensad que aunque no nos demos cuenta, la eliminación de varios bloqueos a la vez nos puede hacer pasar por unos malos días o una pequeña mala época, antes de quedar completamente limpios de esas restricciones. Podemos tener una sanación casi completa manifestándose como un pequeño resfriado a nivel físico, una sanación en el cuerpo emocional liberando unas emociones que no sabías ni que tenías y que te hacen sentir fatal, unos hábitos que creías haber superado volviendo a aparecer en tu vida y todo eso debes tratar de llevarlo lo mejor posible mientras continuas con tu día a día. Hay veces que uno puede optar por limpiar todo lo que sea posible de golpe, pasar unos días un poco “mal” y luego verse libre varias cargas, o hacerlo poco a poco. Repito, ante la duda, consulta a tu Yo Superior.
Con cada lectura y limpieza que nos hagamos, podremos pelar un poco más una capa de bloqueos y restricciones que están latentes en nosotros pero enterradas y no accesibles en la limpieza inmediatamente anterior. Para comprender esto hemos de imaginarnos a nuestro sistema energético como una cebolla y todos los problemas, bloqueos, emociones atrapadas, restricciones, etc. como pegotes de plastilina enganchados. Todos nosotros, a lo largo de los años, nos acostumbramos a vivir con esos pegotes, les hacemos hueco en cierta forma y cuando nos hacemos una sesión de sanación, se eliminan principalmente los trozos más gordos y principales, siempre hasta el punto que nos permita seguir con nuestra vida sin grandes complicaciones, pero sintiéndonos mucho más ligeros y mejor, por supuesto, al habernos quitado ese problema de encima. El gráfico siguiente nos puede ayudar a comprender mejor esto. El sistema energético de una persona sana normalmente tendrá un aspecto parecido a este:
Sin entrar en detalles de colores del aura, intensidad, formas, etc., simplemente la idea es que alguien sin ningún problema tendrá unos cuerpos sutiles sanos, armonizados, unos chakras funcionando, etc.
Sin embargo, la mayoría de nosotros tendremos un aspecto más o menos parecido a este:
Entidad negativa anclada al aura
Bloqueo energético que aparece como único problema en Bloqueo energético la primera lectura a nivel más profundo que solo aparece en una lectura cuando hemos sanado el bloqueo anterior
Bloqueos en chakras de diferente problemática, formas de pensamiento negativas, enganches, etc.
Limpiamos lo que se nos “permite”
Cuando hacemos nuestra primera lectura genérica, quizás el único problema que nos encontremos sea el que está marcado en la figura en tono rojizo. Existen muchos otros, pero en ese momento, nuestro Yo Superior solo nos deja, y nos indica, que debemos eliminar ese bloqueo en concreto, y si preguntamos si tenemos cualquier otra cosa, la respuesta será negativa. Este bloqueo puede ser algo “gordo”, o importante en esos momentos, o quizás aquello que está impidiendo que otros bloqueos o problemas se resuelvan por si solos.
En el momento que hemos liberado lo que había en la primera capa de la cebolla, en la superficie inmediata o lo que se nos ha indicado como más importante, tenemos acceso al resto de bloqueos que estaban un poco más abajo, en esa segunda capa, mas enterrados, provenientes de situaciones más antiguas, o más profundas, o más traumáticas y por eso más escondidas, o por supuesto, aquello que según nuestro Yo Superior va en segundo orden de prioridad para ser sanado. En cada sesión liberamos justo lo que podemos “soportar”, dejamos que pasen un tiempo, que nuestro sistema energético se adapte de nuevo a la nueva sensación de ligereza, limpieza y sane, y si se desea, se puede volver a repetir el proceso.
Aprenderemos más adelante a comprobar el porcentaje y el progreso de las lecturas que hayamos hecho para saber cuándo estamos cerca de completar una limpieza, de forma que podamos hacernos otra si queremos sin peligro de sentirnos abrumados por todo lo que podamos ir sacando.
En este “Registro Akashico” se recogen, de forma multidimensional, todas las actividades, intenciones y motivaciones de todos los seres, sistemas y eventos, en todos los posibles tiempos: posibles futuros, presente y pasado, a todos los niveles y posibles planos de existencia, en esta nuestra “realidad”. Comprenden información de la Tierra y sus “habitantes”, en las diferentes versiones en las que existimos (tanto a nivel físico como a nivel de entidades del astral o planos que podríamos llamar superiores).
hay varias cosas que hay que separar, aunque estén interrelacionadas, y de hecho nos dé igual que estemos “accediendo” a una u otra. La primera es lo que conocemos como nuestro “propio” Registro Akáshico, algo así como la biblioteca energética de toda nuestra existencia. Esto se encuentra en el “interior” de nuestro propio Yo Superior, por falta de una mejor definición, es decir, si quieres averiguar algo sobre tu pasado, presente o hipotéticos futuros, la información está disponible en ti mismo, en el nivel que llamamos el Yo Superior. Desde hace ya tiempo, cuando “leo” mi Registro Akáshico (aunque en meditación pudiera seguir viéndolo como un magnífico libro y yo esté dentro de una magnífica biblioteca) estoy simplemente canalizando mi propio Yo Superior, quien contiene toda la vasta colección de experiencias y conocimientos desde que fuimos “creados” como seres conscientes, en todas las múltiples realidades de mi existencia, y con todos los detalles inimaginables sobre cada una de mis encarnaciones. Esto sería tu propio “Registro Akáshico”, lo visualices como lo visualices.
Cuando lees el Registro Akáshico de otra persona, lo que estamos haciendo es conectar con el Yo Superior de esa persona, de una forma y a un nivel que solo podríamos calificar de psíquico-energético, que nos da permiso, a través de nuestro propio Yo Superior para canalizar esa información. Lectores de varios métodos de acceder a los Registros Akáshicos, a través de una oración de “apertura” o una sintonización o visualización, no hacen otra cosa que conectar con el Yo Superior de la persona a la cual están leyendo, a través del suyo propio y “traer” las respuestas a las preguntas que esa persona realiza. La conexión es energética, y se realiza aproximadamente de la siguiente forma:
Básicamente le pedimos a nuestro Yo Superior que nos “conecte” con el Yo Superior de tal persona (dando, por ejemplo, el nombre completo, fecha de nacimiento, etc., como coordenadas “espacio temporales” de esa persona, es decir, desde nuestro punto de realidad, para identificar de forma inequívoca a quien queremos “leer”) y una vez conectados, es simplemente una “canalización” de preguntas y respuestas que el lector de Registros Akáshicos debe saber interpretar y canalizar para trasladar la información a la persona que nos ha hecho la consulta.
Así, cada uno tiene efectivamente un Registro Akáshico, pero que no es otra cosa que la vasta acumulación de conocimiento que contiene el Yo Superior de cada uno de nosotros y a la cual, con el debido permiso, podemos acceder para “leer” a otros.
Lo siguiente, también llamado Registros Akáshicos, es lo que en el ámbito del mundo de la proyección astral serían “Librerías” o “Bibliotecas” y que son construcciones energéticas que se hallan en diferentes planos de este nivel frecuencial. En muchísima literatura se considera al plano astral como la cuarta dimensión. Esta nomenclatura no es correcta ni por el orden ni por el concepto, ya que el plano astral es un plano perteneciente a nuestra tercera densidad, son los llamados “planos internos”.
En todo caso, y por experiencia, la información que podemos encontrar en estos Registros Akáshicos es algo así como la suma de la información que todos los seres han compartido y “archivado” para su uso conjunto, incluye tanto experiencias personales de las encarnaciones de cada Yo Superior y otras formas vivas, así como eventos del planeta, las diferentes realidades y dimensiones en las que existe y existimos, etc.
Personalmente me he acostumbrado a trabajar con el primer y este último concepto preguntado siempre o accediendo siempre a través de mi Yo Superior al vasto campo energético que rodea nuestro planeta, y si hay algo que me está vetado, directamente lo podré saber mediante una simple consulta con esa parte nuestra “no encarnada”: el Yo Superior (no tenemos libre acceso a TODO, y mucho menos a información que no esté destinada a un crecimiento personal o un bien mayor para todos aquellos involucrados en esa información determinada). Además el canal de comunicación con uno mismo (nuestro Yo Superior, supra consciencia, supra alma, etc.) es el canal más limpio, fluido y con menos interferencias.
La conexión es variada depende de la personas, algunas veían todo como si fuera un terminal de un ordenador en el cual iba apareciendo la información, un pergamino, una pantalla de cine, etc., mientras que otros bajaban información usando la escritura automática, o percibían solo imágenes o símbolos, o escuchaban frases, etc. Eso es lo de menos, cada uno dependiendo de sus habilidades y características verá, oirá o recibirá la información de una forma o de otra.
¿Puede todo el mundo acceder a los archivos propios?
En principio sí, a menos que exista algún bloqueo personal que te vete el acceso (tal como, por ejemplo, un sexto o séptimo chakra muy bloqueados). Como he comentado, se accede a través de técnicas de meditación, visualización, caveían todo como si fuera un terminal de un ordenador en el cual iba apareciendo la información, un pergamino, una pantalla de cine, etc., mientras que otros bajaban información usando la escritura automática, o percibían solo imágenes o símbolos, o escuchaban frases, etc. Eso es lo de menos, cada uno dependiendo de sus habilidades y características verá, oirá o recibirá la información de una forma o de otra.
Cada uno tiene su método, así como con protocolos para hacer preguntas y encontrar la información que buscamos que cada uno puede desarrollar por sí mismo a medida que va cogiendo confianza y seguridad en este tipo de consultas. En todo caso, por mucho que nos esforcemos, solo si vamos con la intención de ayudar, y solo si esa información es necesaria o beneficiosa para el destinatario, tendremos acceso a ella, podremos consultarla, y podremos entonces obtenerla y transmitirla.
De nuevo, y es muy importante, siempre será el Yo Superior de la persona quien controle en última instancia a lo que se accede de su registro personal, y en colaboración con nuestro propio Yo Superior, la forma en que nos será proporcionado
¿Y que es entonces el Yo Superior? Nuestro Yo Superior es un ser consciente, de un determinado nivel evolutivo marcado por el nivel evolutivo del alma (ahora lo veremos), “nacido” o creado directamente de la Fuente primaria y original. No solo esta “Fuente” dio lugar a las grandes entidades que iban a crear los universos y galaxias, sino que además generó, continúa generando, y siempre generará, trillones de “pequeñas” entidades “individuales” que serían aquellas que principalmente experimentarían “la evolución” dentro de esos universos, galaxias y sistemas solares. Nosotros llamamos a esas entidades, nuestro “Yo Superior”, por ser el término que mejor comprendemos para explicar “quiénes somos” y de “dónde venimos”, otras culturas, religiones o enseñanzas lo denominan con otros nombres.
Mi “Yo Superior” se define a “sí mismo” como “una porción unitaria de inteligencia infinita”, es decir, un “trozo” de la energía o conciencia que es la “Fuente” o “el TODO”.
Así, como podemos ver en el esquema, efectivamente “estamos hechos”, a nivel energético, de la energía infinita que emana de la inteligencia infinita que es la Fuente. Si llamamos a esa energía “amor”, pues estamos hechos de amor, si la llamamos “luz”, estamos hechos de “luz”, etc. Aun así, el concepto se queda lejos de la asociación que le damos en nuestra realidad.
Cada Yo Superior creado, cada ser, es manifestado desde la Fuente para que inicie un camino evolutivo que traiga experiencias y crecimiento de vuelta al TODO. Como veremos más adelante, y siguiendo una nomenclatura de tercera densidad para conceptos de niveles mucho más altos, nuestro Yo Superior se define como entidad de una densidad justo por “debajo” de la “FUENTE”, la sexta densidad, siendo la “Unidad” el nivel evolutivo correspondiente a un nivel inmediatamente superior (veremos luego más sobre niveles evolutivos y densidades, y diferentes nomenclaturas y clasificaciones).
Por otro lado, y desde el punto de vista del alma, el Yo Superior es la parte no encarnada que siempre se encuentra en un nivel superior “estático”, al cual esa misma alma debe “llegar” en algún momento para “fundirse” con este Yo Superior, que se reintegra en la inmensidad de la creación, en unión con “Todo lo que Existe”, antes de iniciar de nuevo el mismo ciclo evolutivo. Así, nuestro Yo Superior siempre se podría considerar como nosotros mismos en un tiempo futuro, indeterminado desde nuestro punto de vista o posición temporal, pero un punto evolutivo al cual, como alma, hemos de alcanzar en algún momento.
¿Cuál es entonces la función de este Yo Superior? La de “coordinación” y “supervisión”, en todos los sentidos, pero sin ninguna intromisión en el libre albedrio de lo que podríamos llamar “su parte encarnada”, es decir, nosotros, el alma. El Yo Superior no es sino la porción del ser que somos que se mantiene “estáticamente” en un plano frecuencial correspondiente a nivel que llamamos sexta densidad, en los planos inferiores de la misma. Pero eso no quiere decir que tenga todo el conocimiento o experiencias de las entidades que han llegado a la sexta densidad, no, el Yo Superior tiene el nivel, conocimiento y potencial que tiene su parte proyectada, a pesas de estar “flotando”, frecuencialmente hablando, en un nivel en el que se co- existe, de alguna forma, con entidades que han completado todo el ciclo evolutivo.
Dicho de otra forma, toda criatura viviente, toda entidad de la creación, tiene un trocito de si mismo siempre en un plano desde donde “planifica” todo el proceso evolutivo desde que ocurre la separación de la Fuente. Seas una entidad de primera densidad, o seas una de quinta, tu Yo Superior se mantiene invariablemente en la parte mas baja de la sexta densidad, acumulando todo aquello que nosotros vivimos y experimentamos. Un Yo Superior de una entidad de quinta densidad es un Yo Superior que ha acumulado muchas mas lecciones y aprendizajes que un Yo superior de primera o segunda densidad, por lo tanto, podríamos decir que está más evolucionado, aun compartiendo el mismo nivel frecuencial, codo con codo.
Por otro lado, nuestro Yo Superior tiene otras dos funciones muy importantes, nos protege, cuando es necesario, sin infringir la ley del libre albedrio, y nos guía, cuando su guía es requerida conscientemente, precisamente para no infringir esta misma ley.
El Yo Superior además siempre está orientado positivamente. Esta parte como tal de toda entidad está en el nivel en el cual ambas polaridades, que nosotros llamamos positiva y negativa, se funden y se armonizan. ¿Es posible tener un Yo superior positivo y ser una entidad o alma negativa? Completamente posible. De hecho, toda entidad que llamamos negativa posee un Yo Superior que llamamos positivo, y además es posible que en el paso por las diferentes densidades o niveles evolutivos hallamos saltado de polaridad de un lado a otro sin prejuicio de que, al final del camino, abracemos la totalidad con el entendimiento de que, al final, todo es lo mismo, y todo es “uno”.
Las siglas STS y STO que veremos luego en detalle significan “Servicio a Uno Mismo” (polaridad negativa) o “Servicio a Otros” (polaridad positiva).
Como veis en el esquema, no existe polaridad evidente en las dos primeras densidades, donde todo el trabajo a hacer es simplemente “existir” y empezar a crecer. La polaridad inherente a todos los que estamos encarnados en este momento en este planeta es la negativa o de servicio a uno mismo (STS, por sus siglas en inglés), pero lo mas probable es que la mayoría en el paso de densidad se gradúen hacia una 4D STO (servicio a otros) y continúen por el mismo camino hasta la 6D.
Por el contrario, una entidad que se gradúe de 3D STS a 4D STS probablemente continuara su camino como entidad “negativa” hasta 6D, donde ambas polaridades se funden en una sola, prior a la reunificación con la Fuente. O puede producirse un cambio de polaridad en el paso de 4D a 5D. Según parece, una vez has escogido el camino de servicio a otros, y vibracionalmente hablando, estás anclado en esa polaridad, hay pocas o ninguna posibilidad, por leyes naturales, por decirlo de alguna forma, de volver a polarizarte hacia el servicio a uno mismo. Pero repito, esta polarización sucede a nivel de entidad, de alma, nuestro Yo Superior, actuando como “supervisor”, no interviene en el camino de vuelta a la Fuente, se limita a recoger experiencias y planificar lecciones según el camino escogido libremente por cada uno de nosotros, a nivel de alma.
Así que, mientras que la esencia o energía de una persona es el alma, que es la que va subiendo de curso, que es una proyección de ese “Yo Superior” estático en los planos inferiores de la sexta densidad, el vehículo físico, el “traje” que las almas se “ponen” para evolucionar son responsabilidad y fruto de la entidad que da vida al sitio donde encarnar, en este caso un planeta como el nuestro, que sirve como “escuela”.
Una vez elegida esa escuela, es solo cuestión de “meterse dentro” de uno de los cuerpos físicos disponibles, dependiendo de cual es tu nivel, y de la clase de “traje” que necesitas.
En nuestro caso, hemos pasado por diferentes niveles evolutivos desde nuestro “nacimiento” o “creación”, hasta que hemos alcanzado lo que actualmente llamamos “tercer nivel” o “tercera densidad”, el nivel en el cual nos encontramos encarnando como seres humanos. El proceso básicamente empieza en un nivel de conciencia que llamamos de primera densidad, pasa a otro que llamamos de segunda densidad, luego a esta tercera, y pronto, posiblemente, algunos pasarán a una cuarta.
Estos saltos no son bruscos, sino que los vamos haciendo progresivamente y usando diferentes vehículos físicos para ello. Lo que llamamos primera densidad no es sino el nivel de conciencia que un alma tiene “recién manifestada” (desde el Yo Superior en 6D), y cuyo soporte físico y vehículo evolutivo es aquel que tiene el nivel adecuado para este tipo de conciencia. En estos momentos, nuestro Yo Superior no tiene más que las primeras experiencias de su parte proyectada, es decir, es un Yo Superior “1D”, a pesar de estar “existiendo” en un nivel frecuencial correspondiente a lo que llamamos sexta densidad.
Predecir el futuro a través de los Registros Akáshicos
por David Topí · 4 junio, 2010

 
¿Se puede predecir el futuro a través de la lectura de los Registros Akáshicos? No.

Si esto es lo que querías saber, hoy tienes un post corto. Pero…. si quieres saber si se pueden predecir “posibilidades futuras”, ahhh, la respuesta entonces es: depende.
Acceder a la información
Para empezar os diré que esta entrada está motivada por un email que he recibido, de una persona, que me ha prometido el 20% de las ganancias de la lotería si le digo el número que va a salir en el próximo sorteo (esto es veraz, pero evidentemente no voy a poner nombres). Y es que alguien le había dicho que esta información estaba en los archivos akáshicos y que se podía leer fácilmente.
Vamos por partes. ¿Está la información sobre números de lotería y otras cosas por el estilo en los archivos, en el conjunto de la trama energética que rige la manifestación de todos los procesos físicos? Por supuesto. De la misma forma que está la información sobre absolutamente todo lo que pasa, ha pasado y pasará. ¿En que forma está esa información “guardada”? Simplemente en forma de “probabilidades futuras” y “sucesos probables”. ¿Puedes acceder a ella? Depende. Solo si está en tu “camino”, si es parte de tu Bien Mayor, si tu Yo Superior te da acceso a ella y si además tu (o la persona que lee por ti) se encuentra en un estado vibracional igual o superior al de la información que se pretende acceder y si está en tu “hoja de ruta”, dentro de tu ecuación de posibilidades, que esa información te llegue o sea necesaria para ti.
Leyendo el futuro
El futuro no está escrito en piedra. Lo expliqué en un post hace muchos meses hablando del Tarot. Nuestro libre albedrío, nuestras decisiones, nuestros pensamientos, nuestros deseos, rezos, plegarias, mantras, intenciones, afirmaciones y todo tipo de acción que realizamos cada segundo de nuestra vida modifica de forma constante las posibles materializaciones de todo aquello que nos ocurre cada día. Lo que ayer podía ser probable, hoy puede haber dejado paso a otro tipo de suceso que ha ocupado su lugar en el ranking de probabilidades, y lo que queríamos que hoy sucediera está simplemente siendo manifestado en otra realidad paralela o línea temporal.
¿Qué podemos leer entonces en los archivos que nos ayude? Podemos ver estas probabilidades. Y eso ya es un poco decir mucho, pero intentaré explicarme.
Cada “cosa” que hacemos genera una línea temporal de probables repercusiones y sucesos. Si hoy decidimos no ir a trabajar sin avisar, eso generará una línea de acontecimientos que traerán una o varias respuestas. Estos acontecimientos, decisiones y “cosas” que nos pasan, que creamos o que decidimos, son pura energía, y como energía, quedan registradas en los archivos akáshicos, forman parte de nuestra trama personal. Pero también están registrados todos los posibles caminos que puedan surgir a partir de una acción.
Viendo “probabilidades”
Así, cuando queremos saber si algo “va a pasar”, lo que podemos ver es “que probabilidad tiene ese algo de ocurrir tal y como están las cosas en este momento” (en el momento de la consulta). Si no voy a trabajar hoy, ¿qué posibles sucesos podremos ver como resultado de está decisión? Quizás me llamen para ver que ha pasado, quizás piensen que me he escaqueado y me amonesten, quizás ya lo he hecho varias veces y me despidan, etc. ¿Pasará una de estas cosas al 100% y podremos predecirla mirando los registros akáshicos? Pues más bien no.
Lo que podremos ver es que la línea temporal creada en la cual te echan del trabajo tiene una probabilidad X, la línea de sucesos en la cual te llaman a ver que te pasa tiene una probabilidad Y y la línea de sucesos en la cual te amonestan tiene una probabilidad Z. Esto lo podemos ver porque tu Yo Superior conoce, percibe y te puede asistir con la información de estas líneas y posibilidades, y con su visión global fuera del continuo espacio-tiempo, puede darte información sobre POSIBLES resultados, aunque sin saber exactamente cual de ellos será el que se materialice.
Tomando decisiones
¿Para que nos sirve conocer las diferentes posibilidades? Básicamente para tomar decisiones importantes en nuestra vida. Conocer las probabilidades de que un cierto resultado se materialice, y si este resultado está alíneado con nuestro camino, y nuestro bien mayor, puede ser trascendental para no equivocarnos y cruzar las puertas de la vida que debemos cruzar. Escoger un nuevo trabajo, cambiar de residencia o de ciudad, un nuevo amor, una proposición de negocios, aceptar un ascenso, empezar un proyecto, etc., todo este tipo de cosas tan importantes en nuestra vida pueden sernos más fáciles de decidir si tenemos una cierta idea de las posibilidades que representan y la probabilidad de que se manifiesten, así como cuál de los diferentes caminos que se nos plantean está más alíneado con nuestro “camino en la vida”. En todo caso, los números de la lotería siguen estando efectivamente en los archivos akáshicos, pero si te ha de tocar, no te preocupes, tu Yo Superior ya se encargará de hacerte llegar el boleto ganador. No hace falta que nadie te lo mire en ningún sitio
Sobre el origen del tarot y los arquetipos del sistema solar
por David Topí · 11 julio, 2011

En muchos de los libros que hablan sobre el origen del Tarot, o estudios que tratan de averiguar su procedencia original, se cita que su aparición más temprana data de pinturas, imágenes y diseños, esculpidos y dibujados en las paredes de los templos de Egipto, donde los sacerdotes estudiaban el sentido del universo, la vida y la evolución a través del conocimiento, que representaba la simbología, de lo que luego se ha convertido en los 22 arcanos mayores del Tarot.
algunos autores citan que las imágenes o símbolos pudieran provenir incluso de tiempos anteriores (¿Atlantis?) pero que probablemente el orden y significado original de cada uno de esos arcanos se ha ido desdibujando con el tiempo y transmutando en aquello que en cada época pudiera estar más acorde al pensamiento espiritual del momento.
Sobre el origen de los arcanos
En su concepción más original, los 22 símbolos del Tarot estarían divididos en 3 grupos de 7, más una última carta que seria la que representaría la visión global del diseño evolutivo de nuestro sistema solar.
Y es que, según algunas canalizaciones, el tarot originariamente representa el diseño que nuestro SOL, como entidad o ser espiritual que gobierna y ha creado la evolución de todo el sistema en el que existimos, hizo con su concepción de “evolución” para aquellos dispuestos a venir aquí.
De alguna forma, el significado original de los 22 arcanos mayores, no es otro que los arquetipos universales (a nivel de sistema solar) de cómo fue diseñado este “tablero de juego” (niveles evolutivos, dimensiones, planetas físicos, interacción entre ellos, caminos evolutivos, posibilidades de elección y polaridad, libre albedrio, etc., etc.). Todos los conceptos básicos del diseño de nuestro sistema solar estaría contenido en los arquetipos de los 22 arcanos y fue transmitido a aquellos primeros sacerdotes y maestros espirituales por otras entidades de orden mayor en un intento de comunicar este diseño a nivel “físico”.
Cuerpo, mente y espíritu
El cuarto libro del “Material Ra” nos cuenta también que los 22 arcanos representaban originariamente los arquetipos del cuerpo, mente y espíritu. El primer bloque de 7 arcanos indican los catalizadores, la simbología y el potencial de aquello que a nivel de cuerpo, de materia, físico, se puede llegar a conseguir. El siguiente bloque de 7 arcanos representan los arquetipos de la mente, el subconsciente, la conexión con la mente intuitiva, el potencial del inconsciente colectivo, etc. Y los últimos 7 arcanos representan los arquetipos de la evolución del espíritu en los niveles y planos disponibles para ello en este nuestro sistema solar. Finalmente, la ultima carta, la 22, seria la visión global cosmológica de todo lo que conocemos en el sistema solar. (Nota: y es posible que la que nosotros hoy conocemos como última carta de los arcanos mayores, El Mundo, no sea la que en aquel momento era la carta 22, aquí haría falta un estudio mucho más profundo).
Instrumento de adivinación
También parece ser que en sus inicios, el tarot no era un instrumento de adivinación sino simplemente una representación simbólica para el estudio de los arquetipos y de la Creación, y que su mezcla o incorporación a sistema como la astrología u otras formas de predicción lo convirtió y dio el significado a cada una de las cartas que más o menos conocemos en nuestros tiempos. Así, el llamado tarot egipcio sea probablemente lo más parecido a la simbología original que aquellos primeros sacerdotes tuvieron en sus manos y todas los diseños y barajas actuales son resultado de la incorporación de nuevas percepciones, técnicas e interpretaciones añadidas con el paso de los siglos. Y es que, uses o no el Tarot, siendo una mancia tan extendida y tan común, es interesante pensar que quizás en sus inicios traía consigo otro significado mucho más profundo, que no es otro que la representación simbólica de algo tan impresionante y tan fuera de nuestro alcance como la visión que la entidad que da vida a nuestra estrella, tuvo para la creación del lugar donde nos encontramos

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