Todo lo que somos es el resultado de lo que hemos pensado

Todo lo que somos es el resultado de lo que hemos pensado

Lo que somos está fundado en nuestros pensamientos y está hecho de nuestros pensamientos…
Desde la física cuántica, Garnier viene a confirmar lo ya dicho por Buda:
“Todo lo que somos es el resultado de lo que hemos pensado;
está fundado en nuestros pensamientos y está hecho de
nuestros pensamientos”, y también, “ni tu peor enemigo puede hacerte tanto daño como tus propios pensamientos”.
Así, es cuestión de hacer una especulación metafísica sobre el pensamiento y deducir las reglas por las cuales se rige.
Según Garnier, nuestro “doble” es verdaderamente “otro yo”. El cuerpo visible explora el espacio en nuestro tiempo, el otro, totalmente imperceptible, viaja en los diferentes tiempos de nuestro desdoblamiento. De manera esquemática, podemos decir que un cuerpo energético informa nuestro cuerpo físico. En efecto, nuestro organismo posee una característica común a todo el universo: toda partícula emite y recibe ondas. Así pues, los físicos hablan del carácter ondulatorio y corpuscular de la materia. Todo organismo emite y recibe informaciones para vivir y sobrevivir. Hecho de partículas materiales, llamadas corpusculares, nuestro cuerpo se beneficia de continuo de intercambios de
informaciones por su lado ondulatorio. Podemos pues afirmar que tenemos un organismo corpuscular observable en nuestro mundo y un cuerpo ondulatorio encargado de emitir
y de captar informaciones vitales, en otro.
Según Garnier, los intercambios de información sólo pueden ir del pasado al presente o del presente al futuro, pero nunca del pasado al futuro. Es preciso entender que el pasado, el presente y el futuro son tres realidades simultáneas que evolucionan a velocidades diferentes. El objetivo del desdoblamiento de los tiempos es que el Creador obtenga respuestas a sus preguntas antes de que sus Criaturas hayan tenido tiempo de responder a ellas. Cada una
de estas respuestas vive en función de las preguntas que forman su conciencia del momento. Las instrucciones que cada célula del organismo recibe a cada momento dan al cuerpo sus instintos de supervivencia.
En cuanto a su mente, recibe las sugerencias del Creador en forma de intuiciones y de premoniciones, las cuales desencadenan sus propias interrogaciones. Estas generan respuestas inmediatas en el futuro que no es sino el presente de los dobles. La teoría del desdoblamiento del tiempo así propuesta por el físico Garnier, sin lugar a dudas, augura que son tiempos para el pensamiento cuántico.
Consecuentemente, lo que conviene hacer es ser muy consciente de nuestro doble como propone Garnier, o del Logos que, según Heráclito, nos habla y no sabemos
escucharlo. Principalmente, porque no somos conscientes (recordemos los experimentos de Benjamín Libet, véase capítulo 14-5) de que, desde nuestro subconsciente, surgen todas las órdenes en función de las creencias de cada cual para constituirse así en actos derivados de nuestros pensamientos con una directa repercusión en nuestra propia vida. Bien es conocido por la medicina la influencia de los pensamientos positivos o efecto placebo (amor, altruismo, solidaridad, empatía etcétera) y negativos o efecto no cebo (odio, egoísmo, individualidad, rencor, etcétera) en la respuesta corporal y emocional. Entonces, ¿no va siendo hora de superar la visión materialista de la Ciencia, limitada exclusivamente al ente corporal? ¿No es hora de que la Ciencia, como propone Garnier, atienda a los aspectos mentales y sus reglas de funcionamiento?
En función de todo lo anterior, es necesario ser consciente que el pensamiento está sometido a la ley de la causa y el efecto y que, por lo tanto, cada persona es responsable de su libertad de pensamiento y acción en el devenir vital.
Segundo renacimiento
Ciertamente, tal como propugna Rubia, la excelsa representante de las humanidades, a saber, la filosofía, debería reencontrarse con sus hijas, las disciplinas científicas. Sin embargo, estas, dándose un baño en el espejismo de la materia durante varios siglos, todavía no han
caído en la cuenta que son hijas cognitivas de su madre la filosofía. Han renegado de su progenitor, y así va la historia.
El mundo del saber se ha quedado huérfano de madre al ignorar a la filosofía, pero también de padre al obviar también al espíritu. La filosofía occidental apostó por el racionalismo pragmático, por el materialismo científico, por el ego plutocrático, por el imperialismo económico, por el dominio de una minoría sobre la mayoría, por la ausencia de libertad y, sobre todo, por el secuestro del saber bajo un eufemístico “pensamiento único neoliberal”. Sin embargo los auténticos valores humanos, la empatía, la solidaridad, la comunión entre los seres vivos, el amor, la libertad, la justicia, la paz, todo ello, son sentimientos y emociones que pertenecen propiamente a la filosofía perenne así como a las filosofías orientales. Sin embargo, esa perenne sabiduría ha sido obviada durante más de veinte siglos por el pensamiento occidental, ahora recuperada como filosofía transpersonal
(Martos, 2016).
En dicha divergencia de caminos cognitivos está en la causa de tanta miseria humana, pues el “yo racional” (ego), al proyectarse en la naturaleza -“ello”- (materialismo científico), se constituye en un racionalismo pragmático que está destruyendo al “nosotros” (espíritu colectivo), produciendo entonces una convulsión sin precedentes tanto en la biosfera como en la noosfera y obstaculizando así el advenimiento de un racionalismo espiritual como garante moral de la convivencia humana; irremediablemente, ello conduce a una revolución solo comparable al cogito cartesiano (Martos, 2012a).
Con Descartes surgió un racionalismo individual que ha devenido en un racionalismo pragmático con el paso de los siglos. Sin embargo, mediante un proceso de autopoiesis y con ayuda de la física cuántica, es posible hablar hoy de pensamiento cuántico . La consecuente evolución holística es la superación paradigmática del viejo mundo donde predomina el ego por el nuevo mundo donde habitamos todos nosotros. En síntesis, se trataría de un segundo renacimiento humanístico (Martes, 2012a), un tránsito paradigmático de la filosofía tradicional a la filosofía transpersonal, de la psicología tradicional a la psicología transpersonal, de la conciencia personal a la conciencia transpersonal, del neoliberalismo al altermundismo, y del racionalismo pragmático al racionalismo espiritual.
Tantos cambios que afectan a las estructuras sociales, económicas, políticas y religiosas, pero también a la postulación intelectual y espiritual de saber cuál es el sentido de la vida, si de progresar con el conocimiento y el amor, o el auto aniquilamiento actual.
David Topí
Cómo nacen los egregores y las balsas energéticas que rodean el planeta
por David Topí · 29 julio, 2015

Hemos hablado anteriormente del tema egregores. Hace algunos meses, os comentaba que si tenéis un egregor público, hay que mantenerlo a raya, y disolverlo de vez en cuando, lo que podéis ver en este artículo. Entre otras cosas, porque aunque el egregor sea principalmente positivo, y a priori no se deseara eliminar, por el efecto que tenga o el apoyo que proporcione, hay que tener cuidado que no sea usado indebidamente, como os expliqué en esta otra entrada sobre como me impersonaban en los planos no físicos y como se usaba mi egregor personal (y el de otras personas que tienen una faceta pública) por entes de otros planos y niveles, con el objetivo de revertir cualquier “beneficio” o trabajo hecho por la persona hasta ese momento.
El nacimiento de una forma mental
Pero, ¿cómo se forma exactamente un egregor o una balsa de energía y como queda “flotando” alrededor del planeta, a diferentes niveles frecuenciales? Repasemos aquello que explicamos en el artículo sobre las enseñanzas pitagóricas de como está construida la realidad:
“Cuando Pitágoras definía, para sus alumnos, en sus enseñanzas, su conocimiento de como estaba formada la realidad, la describía como un “materialismo espiritual”, pues decía, y sabía, que toda la materia tiene conciencia, y, por ende, todos los niveles de existencia posibles, sean físicos o no, son planos espirituales, simplemente en diferentes grados de condensación vibratoria.
Para los pitagóricos, la existencia de nuestra realidad está basada en una trinidad de aspectos equivalentes y relacionados entre si: la materia, el movimiento y la conciencia, y ninguno de esos tres aspectos puede existir sin los otros dos. Toda materia se encuentra en movimiento constante y toda materia tiene consciencia.”
Puesto que toda forma de conciencia tiene asociado un aspecto material, sea del grado de vibración y de condensación que sea, es sencillo entender que toda forma emocional son agregaciones de materia emocional o astral, que toda forma mental son agregaciones de materia del plano mental, y que toda forma conceptual son agregaciones y construcciones de materia causal (parte superior del plano mental).
Cada vez que pensamos y sentimos algo, porciones de materia mental y emocional toman “vida” en construcciones mentales que son expedidas de nuestros cuerpos sutiles. La figura o aspecto que tenga la forma mental viene determinado por el concepto o idea imbuida en el pensamiento creado (un clarividente podrá ver como salen de tu mente y de tu cuerpo mental diferentes figuras con diferentes formas); su definición o nitidez viene determinada por la claridad del pensamiento del creador (cuanto más detallada y clara la idea emitida, más nítida es la forma mental generada), y su color y vibración por la calidad del mismo pensamiento (pensamientos y emociones elevados, colores y vibración más altos). En conjunto, a mayor nivel evolutivo de una persona, más claros, definidos y coloridos pueden ser sus formar mentales y emocionales vistas extrasensorialmente.
El propósito de las construcciones mentales
Estas construcciones mentales sirven a diferentes propósitos: el primero, crear un envoltorio o “envase” material para el pensamiento generado (sea el envoltorio o envase construido con material causal, mental, emocional o etérico), luego, sirve para transportar información entre cuerpos sutiles y así dotar o expandir el aspecto de conciencia de la persona, y finalmente sirve para ejecutar o manifestar un propósito definido por el generador de la forma mental (manifestar algo por la persona, crear un tipo de realidad para sí misma, atraer un cierto tipo de eventos, etc., siendo este el aspecto más popular de la llamada ley de la atracción).
Puesto que cada expresión energética generada es una causa, tiene que tener su correspondiente efecto según la ley universal de causalidad. Y este efecto puede ser como ya podéis suponer de muchos tipos: constructivo, manipulativo, con influencia buena o mala sobre el receptor, creativo, etc., pues la conciencia proyectada de una persona a través de sus formas mentales es capaz de influenciar todo aquello con lo que entra en contacto, como ya habréis oído que sucede en los diferentes experimentos con partículas sub-atómicas, donde lo observado se modifica por el efecto del observador.
Si usamos el término “forma mental” para incluir también a las formas causales, etéricas y emocionales, y hacer así la terminología más simple, tenemos que saber también que todas estas tienen una duración y vida determinada, y que su intensidad está directamente relacionada con la cantidad de energía y vibración usada en su creación. Cuando una forma mental ha servido su propósito, en la mayoría de los casos, se desintegra lentamente y vuelve a descomponerse en la materia atómica causal, mental, emocional o etérica que lo formó, liberando sus partículas constituyentes para que puedan ser usados por otro para otro tipo de construcción.
El nacimiento de los egregores
La vorágine generadora humana de emociones descontroladas y pensamientos constantes sin ningún tipo de propósito definido ni control por parte de nuestra raza es la que ha creado densas capas de “neblina” energética a todos los niveles no físicos . Esta “niebla”, dividida en grupos por resonancia de la energía que lo compone, es lo que llamamos egregores o bolsas energéticas, y definitivamente tienen un efecto mejor o peor en nuestro sistema energético pues estamos influenciados por ellos. No tenéis más que pensar en los egregores de vuestros trabajos, hogares, vuestro barrio, vuestra comunidad, etc. unos encima de otros, unos sobrepuestos a otros, creando la atmósfera más “limpia” o más “pesada” que se respira o mejor dicho, se siente, en uno u otro lugar.
Sin embargo, aunque a priori todo pensamiento o emoción es un ente energético “pasivo” con su forma, color y definición determinada, emociones poderosamente generadas y especialmente en su aspecto de conciencia más negativo como odio, rabia, ira, etc., pueden perdurar mucho tiempo. Tanto que pueden llegar a tener autoconciencia, es decir, convertirse en egregores autónomos, pues todo tiene conciencia en algún grado, y dejar de estar supeditadas a la conciencia de la persona que los generó para convertirse en entes individuales y auto dirigidos. Su presencia, entonces, por resonancia, se dirige y estanca allá donde encuentre sustento para ser retroalimentada, bien por personas que generan el mismo tipo de energía emocional o mentalmente, bien si es dirigida por alguien o algo externo para manipular o causar efectos destructivos, o simplemente para que sirva de alimento a aquellos que se nutren de esta energía.
Al final, estos macro-egregores terminan siendo muy difíciles de borrar y transmutar, siendo prácticamente imposible hacerlo, quedando flotando a expensas de las corrientes energéticas que circunvalan nuestro planeta. Nuestro objetivo es dejar de alimentarlos, asumiendo el control emocional y mental de nuestras vidas, para que, en algún momento, se desintegren por ellos mismos. Desaparecida la fuente que emite la energía que las forma, desintegrado el producto de la misma por los procesos naturales de atracción y repulsión energética. Como veis, siempre volvemos a lo mismo, autocontrol emocional, autocontrol mental, observación personal, introspección, autoconocimiento. Si es que no hay nada “ahí fuera” que no dependa de nosotros mismos aquí dentro. Lo veamos desde el ángulo que lo veamos, todo el poder está siempre en nuestras manos.
ROW 15-12-2018 https://web.facebook.com/pg/RaWexler

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