dinámicas de lo Invisible vol1

Topí, David. Dinámicas de lo Invisible – Volumen 1: Conocimiento para entender el mundo que no vemos
RA LECTURA DE REGISTROS AKASHICOS·MARTES, 26 DE MARZO DE 2019·38 MINUTOSLeída 31 veces
“…el entramado de la realidad que sustenta todo lo que nosotros conocemos como el mundo “sólido”, incluyendo nuestro cuerpo y sistema energético. Como hemos visto, puesto que toda consciencia puede alterar el aspecto energético de una partícula y toda energía puede alterar y modificar el aspecto materia de la misma, es cada vez más sencillo entender cómo se puede moldear el mundo “físico” si moldeas y cambias el entramado energético que lo sustenta variando la consciencia o tomando consciencia del mismo, y, simplemente con los cambios en este primer orden jerárquico, la consciencia sobre las cosas, poder empezar a ejecutar cambios en la estructura de las cosas, sea para sanar tu cuerpo material, sea para cambiar la realidad en la que existes o creemos existir.

“…Este mecanismo, explicado en tres párrafos, parece realmente sencillo, y sencillo es, el problema es que no hemos explicado, ni el libro de El Secreto explicaba, ni ningún otro referente al concepto de “como crear tu realidad”, la cantidad de topes, filtros, inhibidores, distorsionadores y resto de componentes que intervienen en la creación de la realidad tangible a los sentidos y que provoca lo que hemos dicho antes, que en el 90% de las ocasiones, por mucho que visualices y proyectes tus deseos hacia el plano mental, estos no terminan nunca “bajando” y manifestándose en el plano físico. Veamos un poco más en detalle porqué. El ser humano es un compendio de muchos cuerpos, capas y componentes energéticos. adelante. La consciencia del ser humano, ubicada en su esfera de consciencia, en la superficie, y formando la personalidad, es la parte que tiene en estos momentos el control de la realidad de todos nosotros, ya que, como hemos dicho, no estamos “abiertos” a la conexión con la consciencia del ser o Yo Superior que se encuentra en el interior de la esfera de consciencia. Dentro del conjunto de elementos que forman parte de la creación y proyección de la realidad, los más importantes son el cuerpo mental y la glándula pineal, pues el contenido de nuestra realidad se encuentra codificado en nuestro cuerpo mental, en diferentes estratos y niveles, y el proyector de la misma, el “emisor” de los haces de energía que proyectan este contenido es nuestra glándula pineal en su contrapartida etérica y mental. Dentro de estos mecanismos de proyección y creación de la realidad, en forma de escenarios mentales, formas energéticas y pensamientos, existen filtros y programas en la mente que se ocupan del filtrado, tamizado y gestión de aquello que va a ser proyectado por la persona, ya que, de lo contrario, si una persona proyectara sin más un elefante volando sobre nosotros, y fuera el mecanismo tan sencillo como concentrarse en ello y tener la voluntad de sostener este escenario el tiempo suficiente y con la suficiente potencia para formarlo en el plano mental, hacerlo bajar al plano etérico y juntar las mónadas del plano físico para que se materializara el elefante, entonces las reglas de la realidad común se romperían constantemente, y el mundo en el que vivimos no tendría sentido. Puesto que no es factible que este tipo de manifestación común se pueda llevar a cabo sin algún tipo de salvaguarda y parámetros de protección, todos nosotros poseemos unas reglas imbuidas y programas en nuestra psique que marcan qué es posible y qué no lo es, por la programación estándar que el ser humano recibe al nacer en cuanto encarna en un nuevo avatar, y activa su mente y procesos cognitivos en los primeros segundos de vida.
“… la consciencia del Yo Superior es la que asiste a la consciencia del espíritu y del alma, y la consciencia del alma asiste y coordina la consciencia de los cuerpos sutiles y del cuerpo físico. La esfera de consciencia de la personalidad personalidad libera al alma y al espíritu de una gran parte de esta coordinación ya que toma las riendas casi por completo de la gestión del avatar que usamos, desde el cuerpo físico al causal y con un programa de gestión de la personalidad que viene imbuido de serie en nuestras esferas mentales y que solemos denominar el programa ego. Entonces, si a nivel de consciencia ya tenemos claro cuál es la jerarquía y el orden de “control” y gestión, a nivel de energía más o menos es lo mismo. Todo ser humano tiene la capacidad de usar diferentes tipos de energía que existen en la Creación, pues las mismas mónadas que forman todo lo que existe, al alterar los grados de separación y orientación de sus vectores angulares, y alterar, incrementar o reducir la velocidad de rotación sobre si mismos pueden incrementar el aspecto energía de la mónada o reducirlo. De esta manera, dentro de todo el universo, volvamos a este espacio “acotado”, existen tipos de energías en diversos estados de sutileza, potencia, intensidad, etc.
En orden jerárquico, de nuevo, la primera energía a la que tenemos acceso es la misma energía de la Fuente, del campo cuántico que forma el “éter” o Akasha o sustrato cósmico para todo lo que existe. Es esa misma energía que estaba en el espacio que había entre tus ojos y las páginas de este libro cuando antes hemos dicho de prestar atención al mismo. Es la misma energía que está presente en el campo de “aire” que te rodea, la misma energía que está presente en cada parte del lugar donde te encuentras, la misma energía que está presente en cada objeto, elemento o componente de la estructura de la realidad. Así, la energía del “vacío”, que no es vacío en el sentido en el que lo describe el término, es la energía de las mónadas que se puede manipular con la intención, simplemente con la intención de conectar con la energía del espacio que tienes a tu alrededor puedes hacerlo, y, si sabemos cómo, se le pueden dar instrucciones a la energía de este campo cuántico para que, por ejemplo, nos recargue los cuerpos sutiles, nos ayude a recuperar las fuerzas, nos potencie alguna parte de nuestro sistema sistema físico o energético, etc. Esta energía, la vamos a llamar “Muan”, que es digamos, una codificación energética en forma de “nombre” para el campo cuántico de la Fuente y de la Creación. No es un nombre “inventado” como tal, sino, para que se entienda, es una vibración, que corresponde a la vibración “media” de la energía “akasha” o del “éter” que existe en el entorno 3D en el que existimos a nivel físico en el planeta. Puede parecer complicado, pero es solo cuestión de pararse a pensar que tipo de “vibración” tiene la energía del campo que te rodea aunque no la veas, y esa vibración, en el estado normal en el que existimos, tiene unas características que, si tenemos que traducirla en algún tipo de nombre, “Muan” es el apropiado. Por lo tanto, “Muan” es la energía del entorno, del sustrato “cuántico” en el plano físico del planeta Tierra y es la energía que puede ser accedida con la intención y la consciencia de la personalidad humana. No es la energía más pura de la Fuente, no es la energía más alta en vibración de todos los planos de existencia, pero la energía del campo que impregna la realidad humana en nuestro nivel actual de evolución. Así, a la energía “Muan” se le pueden pedir cosas como: “Muan, imbúyete en mi cuerpo físico y recárgalo de energía”. “Muan, imbúyete en mi sistema de canales y meridianos y elimina los taponamientos presentes en ellos”, “Muan, imbúyete en las partículas que forman mi cuerpo mental y refuérzalas”, etc. La energía del campo y sustrato “Muan”, y seguiremos usando este nombre porque es universal y todos los seres que existen en la estructura de la Tierra lo aceptan como la energía del plano físico, nos ayuda a recargarnos, nos ayuda a reforzar nuestro sistema energético y nos ayuda a elevar nuestra vibración. Si recordáis en el primer capítulo cuando hemos dicho que íbamos a activar los receptores de energía externa que podemos recoger a través de la cantidad enorme de filamentos e hilos etéricos que poseemos, pues esta es la energía que recogeremos del entorno cuando los tengamos activados y funcionando a pleno rendimiento, una vez se haya completado la petición que hemos dado.
Bien, si “Muan” es la energía que podemos usar desde la consciencia que posemos y la personalidad que tenemos para nuestro propio beneficio y bienestar, el siguiente grado energético que tenemos a nuestra disposición es la energía de nuestro propio ser o Yo Superior. Esta energía, en grado más alto que la vibración que posee “Muan” en el plano físico, viene canalizada por el llamado cordón dorado, a veces también por el cordón de plata, desde nuestro propio ser hacia la parte del sistema físico o sistema energético que hayamos decretado. Por lo tanto, esta misma energía podemos dirigirla hacia donde sea necesario con peticiones parecidas a las que hemos puesto en capítulos anteriores. Así, podemos pedirle a nuestro Yo Superior que recargue nuestros cuerpos sutiles con su energía, que nos refuerce una parte de ellos, que se imbuya en las células del cuerpo físico para mantenerlas vitales y sanas, etc. Es simplemente, otro tipo de vibración, hecha por mónadas con otro tipo de alineación de sus vectores y parámetros, por lo tanto, usar la energía de “Muan” es diferente a usar la energía del ser o Yo Superior, ya que tienen características vibracionales ligeramente distintas.
A continuación, tras la energía del Yo Superior, el otro componente energético que está disponible para el ser humano es la propia energía del planeta, o del Sol, o ambas, son gradientes de Muan en cierto sentido, pero, de alguna forma poseen más consciencia y más energía que la media del campo “cuántico” que nos rodea en el plano físico. Aquí, el trabajo pasa por la conexión consciente con la Tierra, cuyo ser recibe el nombre de Kumar, o del sol, cuyo ser recibe el nombre de Rawak. El resto de energía que circula por nuestro sistema energético, el chi o prana, son gradaciones de menor potencia e intensidad que las anteriores, es correcto que este chi o prana como hemos explicado en el primer capítulo es literalmente la energía que nos mantiene vivos, así que proviene del mismo campo “cuántico” que forma “Muan” pero, puesto que parte del prana llega desde el sol y desde emanaciones y energías que vienen desde muchos puntos de nuestra propia galaxia, el campo “akáshico” y “éter” al que le hemos dado el nombre de Muan no es exactamente lo mismo que el conjunto del “prana” o fuerza vital que usamos para nuestra subsistencia, ya que este último término engloba el conjunto de todas las energías que recibimos, captamos y procesamos, vengan de la Tierra, de los alimentos, del sol, del espacio profundo o del aire. Por lo tanto, “prana” o “chi” permanecen como nombres genéricos para el producto energético que nos nutre y nos da el aliento y soporte vital, mientras que la energía del ser o Yo Superior, la energía “Muan” y la energía del planeta y del sol, son simplemente componentes individuales que forman parte también del producto final que llamamos “prana”.
Finalmente, para terminar esta introducción a las diferentes energías que podemos usar como parte de los mecanismos de sanación, refuerzo y limpieza energética, hemos de ser conscientes que estas energías no actúan por si solas, no tienen el concepto de libre albedrío e iniciativa como podríamos suponer, aunque sean energías “de la Creación”. Esto nos viene a decir que siempre hemos de ser “nosotros”, desde la consciencia de la personalidad, desde el alma o desde el Yo Superior, quienes demos las indicaciones y órdenes para que este tipo de energía actué sobre nosotros. Hemos de pedir con la intención que ejecute aquello que queremos que ejecute, hemos de dirigir el flujo energético de la fuente que estemos usando hacia el punto del cuerpo o del sistema energético donde queremos que vaya y hemos de dar las instrucciones sobre lo que queremos que cambien.
” ,,, Las frases y palabras que forman la petición llevan el aspecto consciencia, son el contenido de aquello que deseamos que se ejecute, y es nuestra consciencia a nivel de la personalidad quien lo está solicitando a la consciencia del Yo Superior. Luego, solicitamos que se ejecute una serie de acciones, sanar, desprogramar, activar, y por eso le pedimos al ser que lo haga desde su energía, con el consiguiente cambio en la materia de los cuerpo sutiles donde se está llevando a cabo esta intervención una vez se haya completado, en este caso en el cuerpo etérico para la primera que hemos puesto y en el conjunto de cuerpos sutiles para la segunda.
Pedido Energía
“Solicito que se activen, pongan en marcha y desbloqueen todos los sistemas de absorción energética que poseo en la estructura de mis cuerpos sutiles, dotándome de la capacidad de recoger el prana y fuerza vital universal de los campos energéticos de la Tierra, del Sol y de las fuerzas cósmicas que me rodean, en su máxima frecuencia y potencial. Solicito que se pongan en marcha los mecanismos de transmutación energética y distribución de la misma a su máxima potencia, eliminando los programas, topes, inhibidores y bloqueos presentes en mí, que impiden que pueda procesar y transformar esta energía en aquella de máximo octanaje y pureza para el buen funcionamiento de toda mi estructura y la activación de las capacidades latentes en mí. Gracias.”
Petición de sanación y limpieza del sistema de comunicaciones
“Solicito que se limpien, sanen y eliminen todos los bloqueos, elementos, taponamientos y limitaciones presentes en el sistema de transmisión y recepción de datos en mi sistema físico y energético, dotándolo de las capacidades necesarias para que lleve a cabo su función de la manera más óptima, segura y eficaz, desbloqueando aquello que esté en estos momentos impidiendo que funcione al 100% de su capacidad y potencial, y activando funciones latentes presentes en mí que permanecen inhibidas y apagadas dentro de este sistema de comunicaciones interno que me forma. Gracias. “
Topí, David. Dinámicas de lo Invisible – Volumen 1: Conocimiento para entender el mundo que no vemos (Spanish Edition) . Edición de Kindle.
CAPITULO 12.Funciones superiores de los cuerpos básicos: etérico, emocional, mental y causal. ¿Cómo gestiona el alma la estructura de cuerpos que tenemos de serie?
A estas alturas del libro creo que hemos pasado el ecuador del conocimiento básico que hemos de tener presente para poder conocer cómo somos y cómo estamos hechos. Es tremendamente importante que seamos poco a poco más conscientes de la cantidad de información que nos falta sobre nosotros mismos para poder tomar las riendas del avatar que usamos y llevamos por la vida como vehículo para el sostén de la experiencia física y terrenal, y que, como estáis pudiendo intuir, interesa por todos lados que conozcamos lo menos posible y que sepamos cómo manejar solo en su justa medida, para que no podamos activar las funciones y capacidades latentes en él. Así que vamos a intentar seguir poniéndole remedio a ello y vamos a introducirnos en las funciones “avanzadas” que poseen los cuerpos básicos que todos tenemos deserie y de los que ya hemos hablado. ¿Qué significa esto de funciones avanzadas? Pues básicamente igual que cuando nos compramos una lavadora o una televisión está el botón de ponerla en marcha para que funcione, y con eso la mayoría de personas ya se conforman y les va bien que se ejecuten así las funciones principales de aquello que hemos comprado, existen muchos otros parámetros que solo al usuario avanzando, al que le gusta leerse el manual de instrucciones e ir mirando los menús, tocando aquí o allá, ajustando por aquí o por el otro lado y activando este o aquel botón, le permite disfrutar de una experiencia más potente y profunda que si solo usa la función normal, rutinaria y básica de cada cosa que posee. Y es que, en cierta forma, el cuerpo y sistema energético que poseemos está diseñado para hacer y ejecutar una serie de funciones que, a muchos de nosotros, nos harían sonreír por recordarnos a los dibujos y películas de súper héroes que hacen cosas que nosotros consideramos no solo de ficción, sino realmente imposibles. Y es verdad, imposibles son, pero no porque no las poseamos latentes e inherentes en nuestro ADN o estructura energética, sino porque nos han hecho creer que son solo meras elucubraciones de unos buenos guionistas inventándose cosas sin ninguna base real. Veamos por qué no es así. Empecemos por el cuerpo etérico. El cuerpo etérico, como envoltorio principal del cuerpo físico, tiene todos los requerimientos, potenciales y habilidades para mantener este mismo cuerpo físico en perfecto estado de salud, siempre, en todo momento y a lo largo de centenares de años. Así que ya vamos con el primer problema, ¿por qué nos enfermamos tanto? ¿Por qué la esperanza de vida en el planeta puede estar más o menos en torno a los 80 o 90 años y no en torno a los 500? ¿Qué limita que mi cuerpo físico no dure más que unas pocas décadas? Pues para sorpresa de algunos, lo limita un parámetro codificado en el ADN en el momento de la manipulación de nuestra especie para que los avatares y cuerpos que conducimos no superaran un cierto tiempo de vida, de manera que, nuestro propio ADN, nuestra propia codificación, empieza a degenerar y “fallar” con la edad porque así estamos diseñados para ello, algo así como el concepto de obsolencia programada de todos nuestros electrodomésticos, coches, móviles, ordenadores, etc. que llevan programado programado un número de horas útiles y funcionales en sus micro chips internos y, a partir de ese número, empiezan a reducir sus prestaciones, velocidad, rendimiento y funcionalidad hasta que algunos de ellos dejan de funcionar por programación, no porque los materiales que los forman realmente hayan sufrido daño alguno. Este concepto, tan usado en nuestro sistema de vida planetario para mantener la máquina del consumismo a pleno rendimiento, ya que de lo contrario la economía mundial se hundiría tal y como está diseñada en estos momentos, tiene su equivalente en el cuerpo humano, donde, a partir de un cierto número de ciclos de vida para nuestras células, empieza un proceso de reducción de las capacidades de autogeneración de las mismas y de deterioro interno de los órganos, simplemente por la programación insertada en los mismos, algo que vamos a cambiar en unos momentos. Así, la primera petición que incluimos en este capítulo no la dejamos para el final del mismo sino que iremos activando poco a poco diferentes facetas ocultas y latentes en el ser humano, que por mucho que nos parezcan de ficción, aquellos que gestionan el sistema de vida en la Tierra las tienen funcionando a plena potencia, y la mayoría de razas que gestionan el planeta nacen con ellas por defecto, siendo su longevidad natural de miles de años de los nuestros porque, repito, los vehículos físicos que usamos tanto nosotros, la raza humana, como Anunnakis y compañía, tienen la capacidad de durar cientos de años si se les deja hacer sin imbuirles una obsolencia programada. Para este primer cambio, la petición a nuestro Yo Superior es la siguiente: Solicito que se eliminen todos los programas imbuidos en mi ADN, en mi patrón metabólico, en mis esferas mentales y en el resto de mi programación y sistemas físicos y energéticos que limitan el tiempo de vida útil de mis células y de los órganos y componentes de mi cuerpo físico, borrando por completo el número limitado de ciclos de vida asignados a mis células y componentes orgánicos, y permitiendo que la gestión de la vida útil de las mismas pase a estar regida por mi Yo Superior, de manera que, de forma natural, sean mis expectativas evolutivas, el camino que he de recorrer y el número de lecciones que he de transitar y recoger, las que marquen el tiempo de vida necesario para cada encarnación, ampliándolo hasta aquellos límites necesarios para dotarme de un sistema físico en el mejor estado de salud posible sin las restricciones que marcan los programas de “fallecimiento celular” presentes en mí. Gracias.
Con esta petición, evidentemente no hemos hecho nada más que decirle a nuestro Yo Superior que borre la obsolencia programada, y que sea esta parte del ser humano la que esté a cargo de decidir el tiempo de vida natural que el cuerpo que poseemos necesita, alargándolo los años o décadas que considere necesario si no existe ningún problema o contratiempo para ello. Hemos mencionado en la petición un componente que no hemos estudiado hasta ahora, y que llamamos el patrón metabólico. Aunque no entramos en detalle sobre el mismo, diremos, para que sepáis que es lo que estamos reprogramando, que en nuestra mente hay diferentes bases de datos y repositorios de programas que rigen, junto con el centro instintivo que ya conocemos y el ADN, el funcionamiento correcto de todo el organismo. Por lo tanto, no solo tenemos que cambiar la programación a nivel celular y de ADN, sino que hemos de sobrescribir los valores en ciclos de vida presentes en la mente que permiten que la gestión del ser humano se lleve a cabo automáticamente sin intervención consciente por parte de la personalidad, de ahí que tengamos que tocar también todos estos parámetros en las diferentes partes donde los tenemos codificados. Muy bien. Seguimos. Si con la petición anterior hemos eliminado la obsolencia programada de nuestras células, el siguiente problema que se nos plantea es la cantidad de cosas que nos hacen enfermar y nos causan todo tipo de disfunciones físicas, producto de todo tipo de disfunciones energéticas. Para trabajar en este aspecto, hemos de recurrir a funciones avanzadas tanto del cuerpo etérico como del cuerpo mental, así como de la mente y de los repositorios de programas que esta contiene junto con la codificación en el ADN, de donde se nutren de instrucciones parte de los procesos de crecimiento y funcionamiento que tenemos. Y es que, ¿por qué enfermamos? Desde el punto de vista físico, puramente fisiológico, tenemos volúmenes de información al respecto, y desde el punto de vista energético, otros cientos de volúmenes más. Así que no es mi objetivo en estos momentos entrar en temas médicos o de salud, sino explicar el mecanismo por el cual, un procedimiento energético causa una disfunción física, y, con ello, crea una distorsión en nuestro estado de salud. Es decir, el cuerpo enferma cuando se produce un desajuste de su estado de equilibrio natural. ¿Qué significa esto? Que el cuerpo está diseñado para estar siempre sano, siempre en equilibrio y siempre en armonía. Lo repetimos, el cuerpo está diseñado para estar sano, porque es un componente esencia de la vida y sin el cual, el alma y los cuerpos y sistemas superiores no pueden proceder a esta experiencia terrenal. Por lo tanto, desde el “molde” energético del que “estamos hechos”, el diseño es perfecto, completamente funcional y sin ningún fallo. Obviamente, esto dista mucho de ser la realidad que todos conocemos, donde la enfermedad, el dolor, las disfunciones y problemas físicos son el “pan nuestro de cada día”. Todos hemos estado enfermos muchas veces y nuestro sistema de salud se basa en la enfermedad, provocado por, entre otras cosas, las grandes corporaciones farmacéuticas y médicas que controlan parte del sistema de la vida a las que les interesa tenernos a todos siempre lo más enfermos y en el peor estado de salud posible. Pero claro, si esto es así, ¿cómo lo cambiamos? No vamos a hacer milagros, no podemos revertir al 100% los procesos que nos llevan a enfermar pero sí que podemos comprenderlos, y eso ayudará a solucionarlos. Porque, recordad, donde hay consciencia, hay intervención sobre la energía y donde se modifica la energía se manipula la materia. Para sanar, hay que devolver el equilibrio y el balance a la zona afectada, y, por lo tanto, antes de aplicar un corrector físico en forma de la medicina que sea, hay que aplicar el conocimiento de causa del origen del problema, que lo da la consciencia, hay que aplicar la corrección energética en la zona afectada y luego hay que trabajar, solo en último lugar, sobre la materia. Nosotros, en general, funcionamos directamente solo aplicando la corrección mediante medicamentos en el cuerpo físico para paliar el síntoma sin haber corregido antes el problema a nivel energético y sin haber entendido la causa del mismo. En todo caso, puesto que el cuerpo que poseemos tiene capacidades de auto recuperación mucho más potentes que las que están activas en estos momentos, tenemos la posibilidad de ponerlas a trabajar a un ritmo más elevado, igual que hemos hecho antes con la reprogramación de la obsolencia programada en las células modificando los códigos que rigen el número de ciclos de vida que la célula debe vivir, por lo que también haremos una petición para ello. Antes, terminemos la explicación de porqué enfermamos, es decir, ¿cómo se pierde el balance y equilibrio natural de un mecanismo que funciona en perfecta armonía y sin ningún fallo? Se pierde por la introducción de elementos extraños dentro de ese mecanismo, elementos patógenos que causen esa pérdida de balance. Vaya descubrimiento, estaréis pensando muchos, sobre todo si sois parte del colectivo del mundo de la salud, terapias, sanidad o medicina. Y evidentemente no estamos descubriendo nada nuevo, o si, pues ahora veremos la otra parte que, en general, no se contempla a la hora de comprender el funcionamiento energético del organismo que nos permite seguir vivos. Imaginemos una persona con perfecta salud, algo que no existe, pues aunque no nos demos cuenta, solo por la alimentación, el aire contaminado y el estilo de vida que llevamos, todos nuestros órganos presentan alguna pequeña o gran disfunción desde los primeros años de vida. Pero imaginemos que estamos a nivel físico exactamente igual que el molde “energético” perfecto que nos proporciona un equilibrio entre todos los componentes que nos forman. ¿Cómo desestabilizas a nivel energético un sistema creado para existir en perfecto balance? Con un elemento patógeno externo, correcto. Pero ¿qué hace ese elemento patógeno para ello? Pues como ese elemento patógeno, sea un virus, sea una bacteria, sea una toxina, sea un químico negativo, sea una corriente que ataca un punto débil, sea una manipulación del oxígeno que respiramos con partículas contaminadas que llegan a los pulmones o sean micro sustancias tóxicas imbuidas en los alimentos, todos están formados por mónadas y partículas cuánticas, como las que ya hemos explicado antes en los inicios del libro, hemos de trabajar sobre ellas de nuevo. Lo que hace que el cuerpo pierda su equilibrio es la información que viene en la carga energética de las partículas que forman ese virus, toxico, químico o patógeno. Como si fuera un programa ejecutable de un ordenador, que al introducirse en el mismo pone en marcha una serie de instrucciones y rutinas, la información contenida en ese elemento extraño que llega a nuestro organismo transmite una serie de instrucciones contrarias al buen funcionamiento del sistema que tenemos y este pierde el balance al ejecutarlas. Vaya tontería, ¿por qué mis células ejecutan información de un elemento extraño que no pertenece al cuerpo para enfermar? Porque están codificadas para ello. Es decir, nuestro sistema físico a nivel celular está codificado para aceptar las peticiones e instrucciones de los sistemas de gestión del cuerpo humano, tanto del ADN que se encuentra en el interior de cada una de ellas, como del centro instintivo que gestiona el ADN, como del patrón metabólico que gestiona parte de los centros de control y parte de la programación en la mente que hace que todo funcione. Por lo tanto, nuestro cuerpo enferma simplemente porque obedece a una serie de instrucciones que vienen codificadas en el aspecto energía de las partículas que forman el elemento patógeno externo que entra en nuestro organismo. Estas instrucciones, que a nivel químico provocan diferentes interferencias con los mecanismos de funcionamiento del cuerpo, y a nivel energético causan desbalance entre las polaridades y el equili
brio de las coberturas energéticas de las células, tienen diferentes repercusiones según de “potente” sea el patógeno o elemento externo en nosotros, por lo tanto, hay situaciones que nos provocan un resfriado porque simplemente hemos “cogido frio”, y esto que nos parece tan normal no tendría ni siquiera que suceder, porque un cuerpo sano al 100% es capaz de regular los estados energéticos para contrarrestar los cambios de temperatura en un estado “ideal” de salud, así como hay otras situaciones que nos causan enfermedades mucho más complicadas porque afectan a muchos órganos, elementos y componentes de nuestro vehículo más material y denso. Por lo tanto, como veis, no estoy intentando dar información de porqué enfermamos sino de cómo funciona el mecanismo por el cual enfermamos, y esto solo a nivel físico, pues otras enfermedades tienen orígenes mentales o emocionales, por lo que para intentar reducir el mecanismo explicado, tenemos que trabajar con nuestra programación celular de nuevo para que las instrucciones que se reciben y se ejecutan por el cuerpo ante la presencia de elementos extraños sean las menos posibles, y, digámoslo así, nuestras células no hagan ni caso de instrucciones externas que les piden y les obligan a cambiar de su estado “natural de balance” al estado de pérdida del mismo y desequilibrio. Bien, hagamos un inciso. ¿Va a impedir esto que enfermemos de ahora en adelante? No del todo, ya que, como hemos dicho, todos tenemos tantas pequeñas disfunciones presentes en nuestro organismo que los mismos virus, patógenos y todo tipo de elementos externos que nos hacen caer enfermos los aprovechan, amplifican, y, por lo tanto, usan en su beneficio, y ninguno de nosotros podemos recuperar, al 100%, un estado de salud tan perfecto que partiendo del equilibrio total, ya no enfermáramos más, pero podemos reducir el impacto que tienen y podemos empezar a armonizar y devolver a nuestro cuerpo físico el estado de balance natural que le toca y corresponde por diseño arquetípico del mismo. Para ello, haremos dos peticiones, la primera para que todos y cada uno de los componentes energéticos y físicos, se “alineen” con el molde “perfecto” que les corresponde, es decir, que cada partícula que nos forma vuelva a estar en perfecto balance, y eso es algo que requiere mucho esfuerzo, trabajo y constancia, pero que se puede ir consiguiendo poco a poco con la siguiente petición: Solicito que se ejecuten por parte de mi Yo Superior los procesos de alineación de todas las partículas de mi cuerpo físico y de mi cuerpo etérico, en todos los subniveles de los mismos, acorde al “molde” perfecto de salud y bienestar que me corresponde por diseño y por funcionalidad de mi cuerpo. Solicito que se equilibren, sanen, armonicen y se devuelva el balance a cada órgano, tejido, músculo y componente físico y energético que poseo, usando como referencia la plantilla “etérica” diseñada por mi Yo Superior para esta encarnación como base para la construcción de mi cuerpo físico. Gracias. Así, con esto, poco a poco, muy poco a poco, cada partícula que poseemos irá ajustándose a su estado natural más acorde al molde “perfecto” del que ha nacido el diseño del cuerpo humano que tenemos. Ahora vamos con la segunda parte, la aceleración de los procesos de sanación y la desprogramación de las órdenes en las células para que ejecuten los programas de “desequilibrio” que vienen por defecto en todos los virus y patógenos, algunos naturales, otros creados en laboratorios, y fumigados a la población por medio de múltiples medios y sistemas, desde los aires acondicionados, las emisiones de gases de los tubos de escape de los coches o los chemtrails.
La petición es la siguiente: Solicito que se pongan en marcha en mi patrón metabólico, mi ADN, mi centro instintivo y en el resto de componentes físicos, etéricos y mentales, los procesos de auto sanación y auto recuperación latentes e inherentes a mis capacidades de salud presentes en ellos, activándolos por mi Yo Superior al nivel máximo que sea posible en cada momento y poniendo a funcionar todos los programas, capacidades, sistemas y funcionalidades codificadas en mi para la gestión y mantenimiento de la buena salud y estado físico y energético de mi estructura. Solicito que se elimine de mi programación celular los componentes que facilitan y permiten que se reciban las órdenes e instrucciones energéticas codificadas en virus y elementos patógenos externos que causan y provocan la perdida de balance, disfunción y desarmonía en mi sistema físico y energético, de manera que sea mi Yo Superior quien gestione la activación o ejecución de este tipo de codificación si está acorde a mi bien mayor, o bloquee la ejecución de las mismas si no lo está. Solicito que se traspase directamente a la gestión de mi Yo Superior los programas de actualización de mi estado de salud por cambios en mis células cuando se reciben las órdenes e instrucciones para ello codificadas en estos elementos nocivos y negativos para mi salud. Gracias. Con esto, de momento, ya hemos puesto en marcha parte de esas funciones “ocultas” y latentes en nosotros, que, a pesar de ser inherentes a muchas formas de vida, en el ser humano, lamentablemente, no forman parte de la caja de herramientas que traemos por defecto activadas en nuestros cuerpos y estructuras. Sigamos. Si a nivel físico y etérico ya hemos visto cómo podemos reducir el impacto de la enfermedad y la disfunción que nos causan factores y elementos negativos externos, a nivel emocional también tenemos otros procesos que nos pueden ayudar a transmutar y limpiar mucho más este cuerpo sutil para evitar que se acumulen demasiadas energías tóxicas y negativas en forma de sentimientos y emociones atrapadas y dañinas para nosotros. ¿Qué significa esto? Significa que tenemos en cada cuerpo sutil mecanismos de auto limpieza que tampoco están tan activos y funcionales como podrían estarlo, ya que fueron inhibidos por las mismas manipulaciones genéticas y a lo largo de sucesivas generaciones y experimentos para impedir que el ser humano dejara de “ser pila” y dejara de emitir la energía necesaria para proporcionar el alimento que proporcionamos a los cientos de miles de entes parasitarios que conviven con nosotros. Por lo tanto, era necesario que el ser humano no cesara nunca de generar este tipo de forma energética de baja densidad y, para ello, había que disminuir los sistemas de depuración inherentes a nuestra estructura. La forma de hacerlo fue simplemente apagando parte de su potencial en los mecanismos mentales que los rigen, porque, como ya habéis podido suponer, el ser humano tiene mucha similitud con un ordenador en ciertos aspectos, ya que la mayoría de funciones que poseemos están gestionadas por un software instalado en la mente, de manera que todo lo que necesitamos para poder vivir está controlado y funcionando desde una o varias partes de la psique, y con contrapartidas y programas menores funcionando tanto a nivel físico como etérico como emocional y causal. Por lo tanto, para poner en marcha los procesos de depuración energética a un ritmo mucho más elevado que el actual, solo hemos de quitar los topes insertados en nuestra programación para ello, desactivando los inhibidores presentes en estos sistemas y luego dándoles más potencia para que empiecen a procesar todos los desechos y energías residuales presentes en los cuerpos sutiles cuya vibración y densidad nos causan problemas y todo tipo de disfunciones como ya hemos visto. Para poder activar estos mecanismos, lo que haremos será, de nuevo, pedirle a nuestro Yo Superior que modifique la programación estándar que traemos de serie todos al encarnar, ya que estos mecanismos y programas no han sido manipulados en vida, es decir, ya hemos nacido con ellos trabajando a ese mínimo nivel y potencia, potencia, y ningún ser humano los posee a pleno rendimiento a no ser que haga el trabajo de ponerlos en marcha. Es como decir que el coche que nos dan en el concesionario viene de serie solo con la primera marcha puesta, y, si no te das cuenta, y no haces algo manualmente para cambiar a las marchas superiores, te pasarás la vida conduciendo solo “en primera”. Visto esto, para poder activar estos mecanismos, usaremos la siguiente petición: Solicito que se pongan en marcha a pleno rendimiento y potencia los mecanismos de sanación y transmutación energética presentes en todos mis cuerpos sutiles, de manera que se reciclen, transformen y eliminen todos los residuos etéricos, emocionales, mentales y causales presentes en mí, cuyo sustrato energético está basado en el miedo o en alguno de sus derivados, generando acumulaciones de energía negativa y densa perjudicial para el buen funcionamiento de todos mis sistemas y componentes.
Solicito que se eliminen todos los topes, elementos, dispositivos y programas que impiden la activación y puesta en marcha de estos mecanismos de limpieza interna y que mi Yo Superior supervise de ahora en adelante su correcto funcionamiento para que no puedan ser bloqueados de nuevo ni se reviertan a su estado anterior a esta activación. Gracias.
Con esta petición completamos, en este capítulo, la introducción básica de algunas de las funciones “ocultas” y superiores presentes en nosotros más importantes que poseemos, y solo nos queda un tema para dar por finalizado este apartado, pues, como habéis visto en el título, hemos incluido el estudio de como el alma gestiona todos estos cuerpos, incluidas estas funciones superiores cuando están latentes. Así que vamos a ello. ¿Cómo funciona realmente el alma del ser humano y como dar órdenes hacia el resto de la estructura inferior que poseemos? El alma es un cuerpo autoconsciente, de hecho, ya hemos visto que es el cuerpo con el que nos identificamos cuando hablamos de los periodos entre vidas, pues al quitarnos todos los trajes “inferiores” que ya conocemos, el alma se mantiene solo con el cuerpo causal hasta el momento de una nueva encarnación, algo que veremos en detalle en el siguiente capítulo. Pero, ¿cómo está formada el alma, y que mecanismos tiene que le permiten dirigir el sistema físico y energético, aun cuando no sea necesario, pues ya hemos visto que todos los sistemas que literalmente nos permiten estar vivos funcionan en un perfecto piloto automático? Pues el alma podría, y de hecho puede, aunque no lo haga, pasar a modo manual para la gestión de todos esos sistemas, y dar las órdenes de cómo debe funcionar, partícula a partícula, cada parte del cuerpo físico y energético, pero no lo hace, de nuevo, ya que estamos construidos, por las manipulaciones genéticas sufridas, para que el alma no tenga que hacer nada, literalmente, siendo así mucho más fácil poder controlar a la humanidad, ya que siendo envoltorios físicos y materiales, y regidos por una multitud de mecanismos etéricos, emocionales y mentales que funcionan a la perfección por si solos, coordinados desde la esfera de conciencia por un programa de gestión total que es el programa ego y dotando al ser humano de una personalidad artificial para poder lidiar con el mundo de ahí fuera y con el resto de humanos que funcionan con el mismo mecanismo de piloto automático activado el 100% de sus vidas, ¿para qué nos hace falta un alma? ¿Qué funciones tiene en estos momentos? Evidentemente, todos estaréis de acuerdo que alguien sin “alma” es alguien que, según los refranes populares y la sabiduría de la gente, no tiene sentimientos, no es “humano” en el sentido positivo del término y le falta el componente de “luz” que nos hace ser personas “buenas” y “maravillosas”. Pero, ¿realmente esto lo hace el alma o lo hacen los programas de la personalidad y de la consciencia artificial? Es decir, ¿de qué depende que una persona sea considerada un “gran ser humano”, en todo el sentido positivo del concepto, y otro sea considerado un rufián, una persona “mala”, un ser humano “negativo”? Evidentemente lo hace la programación, apoyada por el alma, sí, pero principalmente la programación, porque muchas de las cualidades que consideramos positivas también son programas, eso sí, son programas también presentes a nivel de alma, y no solo a nivel de psique.
Vamos a intentar explicarlo mejor. Si pudiéramos ver o diseccionar un alma, ¿qué veríamos? Veríamos un cuerpo energético hecho de trillones de partículas como las que ya conocemos, formadas por mónadas con sus tres aspectos consciencia, energía y materia. Estas partículas se agrupan no en células, como sería el caso del cuerpo físico y material, sino en lo que se conoce como “facetas del alma”. Es decir, están agrupadas en “conjuntos de energía” que son el equivalente a los pétalos de una flor, si tenéis una en mente, pues las facetas del alma son como los pétalos y todo el conjunto de pétalos forman la flor, así como todo el conjunto de facetas forman el cuerpo álmico. Estas facetas tienen cualidades y características que vienen de serie en nosotros, algunas de ellas, mientras que otras han sido pre-programadas antes de cada vida y otras han sido adquiridas a lo largo de las múltiples encarnaciones que hemos tenido. Por lo tanto, las experiencias de la vida, las vivencias que hemos tenido ahora y en otras cientos de encarnaciones, han ido dotando al alma del contenido energético que forman las cualidades y características que ahora posee esta parte nuestra. Esto significa que a nivel de alma también hay enfado, también hay dolor, sufrimiento y también hay alegría, amor y felicidad, todo de todo, un poco de cada, ya que decenas de vivencias ocurridas en cada instante de cada una de nuestras encarnaciones nos han “marcado” con decenas de diferentes configuraciones energéticas almacenadas en las facetas del alma. Así, el alma crece, aprende y traspasa al espíritu, si está presente, y al Yo Superior, la experiencia y la vivencia, pero no la emoción o el programa, quedándose este registrado en el alma, en una de sus facetas, pero sin que este afecte a nuestro ser o Yo Superior. Es decir, si en una experiencia lo hemos pasado mal o hemos sufrido, esta experiencia vivida por la personalidad también ha afectado al alma, donde no solo la situación ha quedado registrado como “pasó tal cosa”, sino que las emociones vividas han quedado grabadas en las facetas de este cuerpo. Nuestro Yo Superior solo recoge la parte vivencial, “pasó tal cosa”, “experiencia registrada”, que dice nuestro ser, pero no se guarda ni el dolor, ni el sufrimiento ni la felicidad si fuera el caso, solo recoge la vivencia de la manera más neutra posible. Por lo tanto, ya podemos imaginar que en el alma tenemos acumulado un poco de todo, para bien y para mal, pues se han ido almacenando a lo largo de sucesivas encarnaciones múltiples programaciones y formas emocionales que luego repercuten en la personalidad, pues el alma intenta dirigir el cuerpo que usa, aunque lo consiga con mayor o menor esfuerzo a veces, ya que el Yo superior intenta dotarla de la fuerza de voluntad para ponerse a los mandos del vehículo que siempre nace funcionando en piloto automático y regido por el programa ego y los personajes de nuestra personalidad. Por lo tanto, el alma nunca ceja en su empeño de volver a conducir en modo manual y tiene mucha influencia en el comportamiento global de la persona, porque fuerza a muchos programas a no actuar, o intenta frenar la activación de respuestas emocionales y mentales que van en contra de nuestro bien mayor, o intenta mover los mandos de la mente para que la personalidad al mando sea una y no otra, etc. Que lo consiga a veces más o a veces menos, es lo que denota en muchos casos una personalidad más “humana” y en otros una personalidad más “robótica” o “fría”, pues un programa que se activa en la personalidad para gestionar una situación, la que sea, lo hace de forma autómata y sin que medie ningún tipo de condicionante emocional empático y positivo de por medio, es decir, el ego, solo ejecuta una rutina de comportamiento, mientras que el alma intenta ser “buena” con todo lo que vive y con todo lo que interactúa porque su función principal es la de experimentar el mundo a través de las vivencias nacidas de la interacción con las almas de otros humanos, así que el alma entiende que esto es un juego, una simulación y una escuela, y, como tal, se comporta de manera que la “amabilidad álmica”, para que me entendáis, esté siempre presente en la interacción humana. Y quien habla de amabilidad, habla de amor, empatía y todas esas cualidades positivas de las que hablamos cuando alguien dice de otra persona que era un “magnífico ser humano”. De hecho, todos somos magníficos seres humanos, estamos diseñados para que así sea, simplemente nos han colocado tantos programas de comportamiento automáticos que cuando el alma intenta desconectarlos para que no interfieran, no siempre lo tiene fácil y no siempre lo consigue. Y ¿cómo se hace ese intento de desactivación y ese intento de conducir en modo manual? Pues a partir de los centros de control a los que el alma tiene acceso mediante la conexión de todos los cuerpos sutiles por el cordón dorado y el cordón de plata, de manera que, enviando “pulsos” y paquetes de datos codificados desde el cuerpo álmico hacia la mente, hacia la estructura inferior que gobierna, intenta que sean sus órdenes y peticiones, y no las del programa ego o los programas de gestión automática de la psique los que sean ejecutados. Estos paquetes de datos y pulsos son recibidos por el centro espiritual inferior, enviados por el sistema nervioso autónomo al neocórtex, y de ahí hacia la mente, de manera que el programa ego y sus automatismos reciben diferentes paquetes y órdenes y depende de la fuerza, potencia y capacidad de estas instrucciones el sortear la programación base de todo ser humano, de forma que se puede llevar a cabo de manera más o menos fácil la interacción del alma con el resto de cuerpos inferiores.
Por lo tanto, el alma tiene la capacidad de dirigir todo el vehículo que le ha sido dado y tiene a su vez la capacidad de almacenar todas las vivencias que este vehículo y avatar le proporciona. Es cuestión que consigamos que, por la fuerza de voluntad que poseemos en lo más profundo de nosotros mismos, cada vez que nos demos cuenta de que hemos caído en un estado de inconsciencia y que hemos perdido la capacidad de auto dirigirnos desde el cuerpo álmico, volvamos a darle las riendas conscientemente, desactivando temporalmente los mecanismos de pilotaje automático y dotando a nuestra consciencia de un poco más de poder para regir nuestras vidas con más fuerza en cada momento.
ROW 26/03/19
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