Dinámicas de lo Invisible vol 2 David Topí

Dinámicas de lo Invisible vol 2 David Topí
11. Cómo se manipula el IC de la humanidad para insertar grandes creencias sobre un tema u otro Ya hemos mencionado en varias ocasiones el concepto del inconsciente colectivo y el papel que este tiene a la hora de dotarnos de un sistema de creencias que mantenga al ser humano lo más “dormido” posible, dentro del enorme rango de sistemas de creencias religiosos, culturales, sociales o incluso científicos que poseemos y que se han codificado en la psique común. También es posible que muchos de vosotros hayáis oído hablar de este concepto, el inconsciente colectivo, pues fue popularizado por el trabajo de personas como Carl Jung y estudios sobre la psicología de masas a lo largo del siglo pasado. En general, el concepto del inconsciente colectivo no se comprende excesivamente bien, pues no se puede entender algo de lo que niegas una parte de su estructura y composición.
Es decir, antes de aceptar que todos los seres vivos estamos conectados entre sí por un enorme campo de energía en el plano mental del planeta en el que habitamos, tenemos que ser conscientes que el planeta que habitamos tiene una estructura multidimensional y hay un nivel donde se encuentran todos los conceptos, arquetipos y formas mentales que dan lugar a la realidad que creemos como sólida. Luego, hemos de aceptar que la mente no es el cerebro, ni un producto de este, sino un campo de energía compuesto por seis esferas mentales que se encuentran formando parte también del cuerpo mental del ser humano, lo que nos lleva a tener que aceptar que somos mucho más que nuestro cuerpo físico, ya que nuestra estructura es muy compleja y multidimensional, como hemos explicado en el libro anterior. Por lo tanto, el hecho de que las ramas del conocimiento psicológico lleven a hablarnos de un inconsciente colectivo, es solo a nivel de concepto “abstracto”, pues se percibe “algo” que no se puede medir con nuestros aparatos, pero que se ubica y mantiene dentro del concepto de “cerebro”, y restringido al ámbito de la “cabeza”, para poder darle un sentido, falso y distorsionado, pero sentido al fin y al cabo, sobre qué es la mente, dónde está, qué es la consciencia y porqué somos conscientes.
Puesto que no se permite, o no se quiere aceptar en general, la idea de que el cuerpo físico es solo un “envase” para el resto de aquello que somos, la mayoría de explicaciones de todo lo que no se puede medir se imbuyen dentro de los componentes que si se pueden, dotando al cerebro de una serie de atributos que no tiene, porque no es el responsable ni de los procesos mentales ni de los procesos de toma de consciencia, siendo el cerebro algo así como la CPU o el chip de un ordenador, la mente como el software que posee el ordenador y la consciencia como una inteligencia artificial que puede dirigir el conjunto del ordenador Todo es interdependiente, pero son elementos separados. Por este motivo, el concepto psicológico del inconsciente colectivo dista mucho del concepto real energético, en el que se basa toda la gestión y manipulación del ser humano a niveles inimaginables para la mayoría de la población. Imaginaros la “nube de Internet”, el entramado de ordenadores, servidores y bancos de datos que tenemos en la red y que hacen de repositorio para millones de terabytes de información que están disponibles en cualquier momento, desde cualquier terminal informático, pero que no están físicamente dentro del disco duro de tu ordenador personal. La “nube de Internet” es algo parecido, en esta analogía, al inconsciente colectivo, pues todos nosotros, si fuéramos los ordenadores conectados a la red, guardamos y subimos automáticamente, y sin darnos cuenta, todos los datos que poseemos en nuestro cuerpo mental directamente al inconsciente colectivo. Y digo sin darnos cuenta porque lo hace un mecanismo de nuestra mente que recoge toda forma mental que generamos, sea una idea genial o la fantasía más absurda, y, sin juzgarlo o analizarlo de ninguna manera, lo “sube” a través de la esfera mental preconsciente, uno de los niveles de funcionamiento de la mente, hacia un campo de energía que se encuentra recubriendo una gran parte del planeta en su estructura mental o plano mental. Por lo tanto, cualquier cosa que cualquier ser humano ha pensado, soñado, ideado o creado en algún momento de nuestra historia se encuentra en el inconsciente colectivo, con muchos datos ya perdidos, distorsionados o diluidos en la enorme balsa energética que representa esta base de datos común. Todos, desde el momento de nuestro nacimiento, estamos conectados a la misma, y, aunque a fecha de esta publicación ya hay millones de personas ejecutando procedimientos y protocolos de des-conexión, aún falta la mayor parte de la humanidad por desconectarse del todo.
¿Desconectarse del inconsciente colectivo? ¿Qué locura es esa? ¿Por qué querría yo desconectarme del resto de congéneres de mi especie y por qué haría algo así? Esa es la pregunta que se harían todas las razas del universo si no conocieran la historia de la humanidad y la situación en la que nos encontramos. ¿Por qué? Porque el inconsciente colectivo es fuente de crecimiento, es una herramienta tremendamente valiosa, es el campo cuántico de información que permite a todos los seres que forman parte de una especie en cualquier planeta comunicarse entre sí, dejarse información para que otros la usen o sentar las bases de la realidad que han decidido entre todos para experimentar la vida allá donde se encuentren. Por lo tanto, ¿por qué nosotros no hacemos lo mismo? Remontémonos de nuevo a la historia de la creación del lhulu. Cuando los Asimoss empezaron a manipular al Manu para dotarlo de la inteligencia necesaria para que obedeciera sus órdenes y estuvieran a su servicio, vieron que era mucho trabajo reprogramar cada nuevo modelo de “homo” que era creado, pues tenían que volver a insertar toda la programación en la psique de los nuevos lhulus y volver a darles toda la información y conocimientos necesarios para que pudieran hacer el trabajo que se requería de ellos, que no era más que ser bestias de carga y extraer minerales, inicialmente, para Asimoss. Puesto que los lhulus fueron creados por millones, no era viable este tipo de reprogramación constante, así que tuvieron que encontrar un mecanismo por el cual, haciendo un solo cambio cuando fuera necesario, se pudiera insertar en todos los lhulus a la vez las creencias, informaciones o programas mentales necesarios. Así que se experimentó con varios tipos de tecnología para ello, una, por ejemplo, programando mediante algo así como emisiones de radio a todas las mentes de los lhulus, llegando incluso a usar la Luna, nuestro satélite,como lugar para albergar parte de esa tecnología que permitía la re programación masiva en la Tierra. Otra, que fue luego la escogida permanentemente, la manipulación del inconsciente colectivo que los trodoones habían formado y poseían de manera natural, que luego fue traspasado al Manu y al que los lhulus, finalmente, estaban todos conectados. De esta manera, dijeron, si todos los lhulus, lhumanus y modelos sucesivos de homos ya estaban “conectados” a un mecanismo de coordinación mental que se ubicaba energéticamente en el plano mental del planeta, por diseño, porque en todos los planetas es idéntico, entonces aprovecharían eso a su favor.Pero ¿cómo haces para insertar unas órdenes, creencias o programas y que todos los reciban a la vez? Se tuvieron que ejecutar de nuevo manipulaciones y modificaciones en las esferas mentales de los lhulus para que, primero, lo que estos pensaran o generaran fuera directamente al inconsciente colectivo, algo que se hacía por defecto ya, pero, luego, para evitar que se “bajara” hacia la mente de todos ellos lo que no se quería que se instalara, tuvieron que poner el equivalente a un “firewall informático”, un filtro, un “tamizador”, que permitiría que todo subiera hacia el inconsciente colectivo, pero solo permitiría que bajara hacia la mente de los lhulus aquello que los asimoss queríanque tuviéramos instalado en nuestra psique. De esta manera, y como veis en el esquema de la página siguiente, todos nosotros desde hace miles de años, sino millones, tenemos en nuestra esfera mental preconsciente un sistema de filtrado de datos que permite que nos entre, en la psique, aquellos programas y sistemas de creencias, ideas y formas mentales que se desea que instalemos en nosotros, y, a partir de aquí, fue solo necesario insertar tecnológicamente en el inconsciente colectivo aquello que iba a ser descargado al lhulu, dotarlo de los códigos necesarios para que filtro lo dejara pasar, y, de esta manera, el lhulu recibía automáticamente la descarga delas órdenes y sistemas de creencias de forma inconsciente, mientras seguía con sus labores de picar piedra o cargar escombros para los Anunnakis. Pero ¿cómo se hace esto? Parece pura ciencia ficción pues el ser humano se encuentra a eones de comprender el funcionamiento del planeta en el que vive y de cómo se manipulan sus estructuras, y, sin embargo, se puede hacer. Para manipular las formas mentales del inconsciente colectivo o insertar nuevas, solo necesitas crear energéticamente esas “instrucciones” o ideas que deseas que toda la población posea. Esto se hace de la misma manera que nosotros programaríamos un robot para que diga o haga algo, escribiendo un algoritmo que contiene el material en código que se va a insertar en la placa base y memoria de ese robot.

Sin embargo, en vez de insertar esta serie de programas e instrucciones directamente en la placa base de nuestra mente, en el conjunto de las esferas mentales, se inserta energéticamente en el inconsciente colectivo, con la tecnología disponible para ello que tienen la mayoría de razas que nos crearon. De esta manera, ya tienes insertado en la “nube de Internet” del ser humano un nuevo código, una nueva base de datos, unos nuevos ficheros con contenido, acorde no a lo que los seres humanos hayan generado por ellos mismos, sino a lo que aquellos en control han decidido crear para nosotros y subir “a la nube”. Una vez este contenido se encuentra en el inconsciente colectivo, se dota de los códigos necesarios para que el filtro de la esfera mental preconsciente, que está siempre activo, los encuentre, de manera que, al recorrer y sintonizar constantemente el inconsciente colectivo, podamos percibir que hay nuevo “material” que nos puede ser útil, simplemente porque estamos programados para hacerlo así. A partir de aquí, los mecanismos de la mente inician la descarga de esos paquetes de datos, que llevan los códigos adecuados para que el filtro los deje pasar, y se instalan y se bajan a la mente preconsciente, creando capa sobre capa el sistema de creencias del ser humano acorde para ser activado cuando sea necesario por otros mecanismos que ya veremos más adelante. De esta manera, simplemente, insertando en el IC global delplaneta más en los ICs locales de las diferentes regiones del mismo instrucciones y diferentes tipos de creencias y formas mentales, puedes programar a la humanidad de acuerdo a como se desea que estemos programados. Puesto que, luego, funcionamos casi siempre en piloto automático, sin la consciencia necesaria para darnos cuenta si lo que estoy pensando, creo o dejo de creer, es mío, es producto de mi propia cosecha, crecimiento, comprensión de la realidad, o simplemente está en mi psique insertado por otros y por eso veo el mundo de una manera determinada por culpa de ello, desde la época del lhulu el inconsciente colectivo de nuestra especie se usa como medio de control de la misma, y no comoherramienta de crecimiento, de ahí que no sea útil ni sea un mecanismo al cual interese estar conectado de ninguna de las maneras, a no ser que deseemos seguir teniendo una conexión con una nube de Internet desde la cual, desde hace milenios, todo lo que nos descargamos es malware, virus mentales y formas de pensamiento y programas que limitan, controlan y deciden por nosotros que es lo que debemos creer o no creer, como debemos comportarnos y como no, y hacia donde debe ir la humanidad y hacia donde no. Uff… ¿Me estás diciendo que no tengo entonces ningún control de mi vida y de mi libre albedrío? Solo cuando eres consciente de tu vida tienes control sobre ella, solo cuando estás presente y piensas, “¿por qué me estoy comportando así? ¿Qué me hace comportarme así? ¿Quiero comportarme así?” Entonces entra la consciencia, que bloquea la activación de los automatismos de la personalidad y puedes decidir por ti mismo si quieres creer esto o lo otro y comportarte así o de la otra manera. Esto implica un estado de autobservación constante, ¿por qué tengo este pensamiento respecto a este tema si hace una semana pensaba esto otro? Básicamente porque han cambiado los programas en el IC con el interés de que en una parte del mundo se intente ver una cosa desde un punto de vista diferente a como se veía hasta ahora, ya que el sistema de control está tratando de promover algún tipo de acción que está asociado a esa nueva visión de la realidad. Otra frase común que más o menos todos nos habremos hecho en algún momento, ¿cómo es posible que haya reaccionado de esta manera si yo no soy así? Simplemente porque tienes ciertos programas en tu psique, que forman ya parte de tu personalidad y de tu programación, que han sido activados remotamente por programas y órdenes que han bajado del inconsciente colectivo o que han sido activados por estímulos externos, sea en relación con otras personas, con los campos energéticos que te rodean o por los medios de comunicación. ¿Cómo es posible que tal país, región, etnia, cultura, clan o tribu haya hecho tal cosa sobre tal otra a lo largo de la historia? Simplemente porque se ha programado a una parte de la humanidad para atacar, luchar, conquistar o eliminar a otra. ¿Cómo es posible que la realidad de unos pocos sea la de abundancia y bienestar y la de millones sea de escasez y pobreza? Porque se ha manipulado hasta niveles insospechados los potenciales, creencias y materia prima de creación de la realidad en aquellos puntos del planeta, para aquellas zonas y para aquellos grupos de personas que han de co-crear el mundo en el que viven de una determinada manera, de forma que estén sometidos a otros, que tienen otra materia prima diferente y más conocimiento sobre el funcionamiento de la realidad. Entonces, la culpa de que el mundo esté tan mal, ¿la tengo yo? No, nadie individualmente tiene la responsabilidad ni puede cargar con la culpa de que la sociedad humana sea la que es, y, sin embargo, todos tenemos la responsabilidad de que nuestra vida sea como es a nivel individual, siendo, la realidad global, la suma de todas las realidades individuales de todos los seres humanos en el planeta. Pero, si nos están manipulando,¿cómo voy a defenderme de ello? Es muy difícil, y por eso este cambio de nivel evolutivo, este paso a la línea temporal 42 y este cambio a la nueva matrix y realidad es una tarea tan ardua. ¿Hay algo que pueda hacer? Hay que empezar por tomar control de nuestras vidas, porque no se puede hacer de ninguna otra manera, lo cual es el paso más difícil que hay que dar. ¿Por qué? Puedo ir a una manifestación a protestar porque no me gusta algo en mi ciudad, y eso me hace sentir bien y me permite seguir con mi vida mientras pienso que estoy contribuyendo al cambio. Puedo votar en unas elecciones para tener la ilusión de que mi voto pondrá en el poder a alguien que arreglará mi país,de nuevo, como veis, esperando que todo venga desde fuera, que todo lo hagan los demás. Puedo dejar de comprar un producto que viene de una empresa que me han dicho que tiene malas prácticas y es “mala” y es estupendo que lo hagamos y tratemos de mejorar algo las cosas. Pero, lo que es importante es, ¿puedo cambiarme a mí mismo? ¿Puedo empezar a ver que todas esas acciones no cambian nada en el sistema de vida en la Tierra porque la realidad que sigo proyectando es la misma? Si no compro un producto determinado, compro otro, pero ¿dónde está mi consciencia respecto a lo que significa “comprar”? ¿Cómo hago para no caer en las manipulaciones sociales que meincitan a tener este producto o el otro? ¿Cómo hago para cambiar el sistema en el que vivo si no voto en las elecciones? ¿No me doy cuenta de que para cambiar el sistema en el que vivo lo que tengo que cambiar es mi interior, lo que proyecto al mundo, lo que pienso, lo que emito? Para cambiar la realidad, hay que emitir una realidad nueva, para emitir una realidad nueva, hay que cuestionarse cómo es la realidad actual, ¿por qué es así? ¿A quién beneficia que sea así? y tengo que desprogramar todo aquello de mi mente, cuerpo mental y esfera de consciencia, entre otros elementos, para poder empezar a emitir otro holograma diferente, algo que iremos explicando poco a pocoa medida que comprendamos las bases teóricas de aquello que necesitamos para poder desmontarnos a nosotros mismos con seguridad. Y es que el mecanismo de proyección de la realidad es automático, funciona recogiendo los paquetes de datos de todo lo que llevamos en nuestro cuerpo mental, donde se ubica la memoria, y emitiendo ondas que a través de la parte etérica y mental de la glándula pineal contienen mónadas codificadas con una cierta estructura para que formen el entramado de lo que yo considero que es el mundo real. Esas ondas no juzgan ni deciden que está bien o que está mal,por lo tanto, solo recogen lo que llevamos a cuestas y lo proyectan sin más, dotándonos del
resultado que por las mañanas vemos cada día en nuestro mundo como aquello “que nos pasa”, y que nos envuelve. Como, además, la realidad en la que vivimos depende de la proyección de todas las personas que co-existen con nosotros, como vimos en un capítulo anterior, estamos co-creando un mundo de distorsiones e interferencias de unos con otros y con el contenido manipulado y distorsionado del inconsciente colectivo que nos dota de la materia prima para la emisión de esas ondas que forman el holograma tridimensional y sólido que es el mundo tangible a los sentidos del ser humano, mientras que,las razas en control, se paseaban tranquilamente entre bambalinas, más allá de los limites frecuenciales que no captamos por nuestros sentidos, porque ellas mismas se encargaron de recortar nuestra percepción extrasensorial para que no pudiéramos verlos, sin sufrir las limitaciones a esa realidad impuesta y creada por nosotros, en la que hemos perdido por completo el control de lo que nos pasa, y donde necesitamos urgentemente empezar a tomar consciencia de ello para poder seguir avanzando.
Ultima parte:
17. Fuerzas de la naturaleza, Kumar, la vida consciente en la Tierra, el trabajo y la cooperación con otras fuerzas y seres que cuidan de la vida planetaria
Entramos ya en el penúltimo capítulo de este segundo volumen de Dinámicas de lo Invisible, esperando que las pautas que vamos dando de todos estos temas que son tan importantes para la compresión del mundo en el que vivimos vayan sirviendo para ampliar nuestra visión de la realidad, y de cómo funcionan las leyes de la vida y de la Creación. Ahora que hemos visto con más o menos detalle el funcionamiento y la estructura del sistema de control, es momento de irnos al otro lado del péndulo, a explicar cuáles son y cómo funcionan las fuerzas que nos asisten, apoyan y mantienen el entramado de nuestra existencia todo lo encarrilada posible para que nuestro tren particular, a pesar de todo lo que ya hemos explicado, pueda seguir adelante por sus vías con las menores trabas y obstáculos posibles. Y es que no estamos solos en el planeta. Por simple que esta observación puede parecer, no somos los únicos ni los primeros habitantes de la Tierra, y ciertamente no somos los dueños de la misma. Esta “escuela” que representa nuestro planeta es habitada por varios millones de formas de vida energética que desconocemos, o en todo caso solo nos suenan por medio de cuentos, leyendas o explicaciones más o menos abstractas o “místicas”, pero no los conocemos realmente, y no sabemos quiénes son nuestros “vecinos” en este precioso lugar que es, en muchos sentidos, la Tierra. Por lo tanto, hablemos de esas otras fuerzas y grupos que apoyan al ser humano y le asisten, pero que, además de eso, tienen sus propios procesos de crecimiento y evolución dentro de la estructura que Kumar proporciona a todos estos millones de entes a lo largo y ancho de la estructura física y energética del planeta. Para ello, empecemos desde el principio. Habíamos explicado en el último capítulo del primer libro que la Tierra fue diseñada con el propósito de convertirse en un repositorio “vivo” de especies de flora y fauna, también mineral, que sirviera para terraformar otros planetas, si era necesario, llevándose unos pocos ejemplares de cada planta o especie animal existente aquí. Por lo tanto, la Tierra fue dotada de millones de especies traídas por miles de razas de sus planetas de origen como una simple misión de crear un “lugar natural” que reflejara la diversidad de vida animal y vegetal del sector de la Vía Láctea donde nos encontramos. Una vez que diferentes grupos y razas trajeron parte de su flora y fauna y el ecosistema de la Tierra se fue completando, y estos grupos se fueron, el propio Kumar necesitó ayuda para poder llevar a cabo el desarrollo de la biosfera y el cuidado de todo el entramado natural que se estaba formando. Para ello, el propio logos planetario creó, inicialmente, “formas energéticas conscientes” conocidas por nosotros como “elementales de la naturaleza” en base a formas vivas “cósmicas” presentes en todos los planetas y en todo este universo, conocidas por los humanos como los “cuatro elementos”: fuego, aire, tierra y agua. Pero el hecho de que nosotros hablemos del elemento tierra, agua, fuego y aire como algo “natural” y que forma parte del plano sólido de la Tierra es solo porque existen energías y “campos de fuerza” que son la contrapartida de ese fuego o de esa tierra, de lo contrario, no existirían los elementos físicos representados por estos. Por lo tanto, tanto Kumar como otros logos planetarios, usando una combinación de estos cuatro campos energéticos, se les dé el nombre que se les dé en cualquier otro lugar, forma los diferentes elementos “físicos” y, a partir de ahí, por combinación de estos, el resto de elementos de la naturaleza. Esto quiere decir que todos los elementos químicos que conocemos en nuestra tabla periódica y los que nos faltan por conocer, están formados por una combinación de mónadas de los campos de energía de estos cuatro elementos primarios, así que los átomos de hidrógeno, de mercurio o de plata se forman porque las mónadas de los elementos “energéticos” y conscientes agua, fuego, tierra y aire, más el quinto elemento, que es el “éter neutro” o akasha, se mezclan en ciertos órdenes de magnitud y en ciertas combinaciones para formar una partícula que terminará dando lugar a un cierto elemento mineral que nosotros clasificamos en nuestra tabla periódica. De esta manera, el logos planetario, en cualquier planeta, forma y crea “elementales” y “devas” para que asistan al cuidado de la biosfera y naturaleza existente en ese planeta, en su parte más física y etérica. Por ello, se crearon por parte de Kumar una serie de grupos y jerarquías que nosotros conocemos por nuestros cuentos infantiles como los seres que cuidan de los ríos, bosques, lagos, océanos, montañas, plantas, etc. Estos seres, estos “elementales” y jerarquías dévicas, son tan reales como nosotros, pero no poseen cuerpo ni estructura física, por lo tanto, solo son perceptibles para personas con capacidades de visión extrasensorial, y solo si estos “elementales de la naturaleza” desean dejarse ver, pues suelen huir en muchos casos de la presencia del ser humano por nuestro desconocimiento de ellos, y por nuestra acción tan negativa sobre el entorno natural del planeta que habitamos. Por lo tanto, los primeros seres y grupos que en general conviven con nosotros sin que lo sepamos, son trillones de seres que vigilan que lo que queda de la naturaleza, lo que no hemos destruido ya, pueda seguir literalmente “vivo” y en equilibrio. Como podéis además intuir, estos elementales no están por la labor de ayudar al ser humano, y, sin embargo, indirectamente lo hacen, pues sin su trabajo una gran parte de la humanidad habría ya perecido, pues dependemos de su ayuda a animales y plantas para nuestra supervivencia más allá de lo que estos propios animales y plantas pueden cuidarse a ellos mismos. Además, dentro de la estructura y jerarquías de elementales, pues estos tienen muchos niveles de consciencia, energía, poder y capacidad para interactuar con el reino natural, existen seres muy poderosos que actúan como guardianes de zonas enormes, como puede ser toda una cordillera montañosa, un bosque que se extiende por kilómetros, un mar por completo, etc. Este tipo de “guardianes” o “protectores naturales” puede impedir que el ser humano ejecute o haga ciertos tipos de cambios o tenga cierto impacto no deseado en las zonas que controlan, pueden bloquear y manipular la realidad del entorno si esta se encuentra en peligro, y pueden expulsar a personas de una zona si está en juego la supervivencia de aquello que cuidan. Pero, entonces, ¿por qué no lo hacen? ¿Cómo es posible que el ser humano haya destruido medio planeta y no se haya intervenido? Por dos razones. Primera, porque Kumar ha dejado siempre y ha dado siempre la orden de no intervenir si no es en caso extremo, debido a que se conocía la dificultad de nuestra especie para ser consciente de lo que estaba sucediendo con ella y se trataba de usar la destrucción del planeta como catalizador para nuestro despertar. Se creía, ahora ya no es así, que el ser humano reaccionaría al ver como se morían millones de especies de flora y fauna, se creía que el ser humano cambiaría cuando no tuviera agua potable que beber por haber contaminado todos los ríos y lagos, se creía que el ser humano empezaría a respetar la naturaleza cuando se diera cuenta de cómo la había llenado de basura. Así que los elementales y los protectores de toda la Tierra “aguantaban” en el sentido “humano” del término, por orden de Kumar y “esperando”, en el sentido humano del término también, a que nosotros nos diéramos cuenta y “abriéramos los ojos” en masa a lo que estábamos haciendo con nuestro planeta. Pero esto ya no es así, es decir, se ha comprobado que no hay manera de que el ser humano “despierte” y revierta la acción negativa que el hombre ha ejercido sobre el entorno, así que, entre otras cosas, ahora ya no se va a hacer nada por revertirlo de su estado actual ni tratar de recuperar el daño hecho a la Tierra 7,8Hz, pero lo que sí
que se ha hecho es que se han cambiado las reglas del juego para la próxima “realidad”, para la “nueva Tierra 15,6Hz”. Esto significa que, como os había comentado anteriormente, Kumar es quien pone las bases de la realidad común que el ser humano aprenderá a manifestar cuando demos el salto al siguiente nivel evolutivo, y dentro de esas reglas base que todos vamos a aceptar, porque formarán parte de nuestra psique grupal y natural, está la prohibición y la no permisividad de dañar el medio ambiente de ninguna de las maneras. Esto, dicho de otro modo, significa que en la “nueva Tierra” no se puede cortar ni una flor de una planta o se puede arrancar una hierba del suelo sin permiso de Kumar. Y ¿cómo se va a implementar esto? ¿No está mi libre albedrío por encima y solo agachándome y cogiendo una flor estirando de ella puedo llevármela a casa? Ahora sí, es correcto, pero no en el siguiente nivel evolutivo donde una fuerza interna que saldrá de la conexión con el propio planeta te impedirá hacerlo. Kumar toma las riendas del entorno natural en el que viviremos y habremos de aprender a convivir en armonía con la biosfera empezando desde cero, con lo cual, ya podéis ver que tenemos mucho que sanar y desprogramar antes de que podamos dar el salto y paso definitivo a la nueva realidad para que este comportamiento y visión sea algo natural en nosotros. Y si elementales y fuerzas de la naturaleza son, por millones, y en muchos grados jerárquicos, los “vecinos” más importantes que tenemos, no lo son menos aquellos otros seres que nosotros llamamos “guías espirituales” por la función que realizan para con nosotros, aunque, evidentemente, tengan sus propios sistemas evolutivos, funciones, aprendizajes o misiones dentro del planeta además de trabajar con los seres humanos. Sobre el concepto de guía espiritual, pues no tenemos otro nombre para llamarlos al no conocer sus grupos, orígenes, jerarquías y propósitos, tenéis a vuestra disposición mi libro El Yo Interior, donde explicamos con detalle parte del trabajo que hacen con nosotros y como poder colaborar con ellos. Pero, más allá de la función protectora que tengan para el ser humano, estos grupos de seres que habitan la Tierra poseen sus propios sistemas organizativos, de vida, de existencia y de evolución, y son aquellos que habitan las estructuras del planeta desde el plano mental hacia el llamado plano “ádico” como el nombre que usamos para la última capa o entramado energético de nuestro planeta. En cada uno de estos estratos de la Tierra, existen múltiples estructuras donde viven, experimentan y “trabajan” aquellos que nunca han “pisado” el plano físico y que, sin embargo, son tan habitantes de este planeta como nosotros. Este tipo de seres no físicos, que cuando actúan como protectores o actúan para echarnos una mano les llamamos “guías espirituales”, hacen muchas más cosas que velar por el ser humano, y aunque esto último forme parte de sus funciones y de su trabajo, tienen también funciones de cuidado y mantenimiento de las estructuras del planeta en los niveles superiores, algo parecido a lo que hacen los elementales a nivel físico y etérico. Por lo tanto, nuestro logos planetario tiene trillones de seres que le asisten en todo momento para que la estructura de la Tierra funcione correctamente, no solo como sustento de vida para el ser humano, la flora y la fauna, sino para otros muchos millones de seres que la habitan por doquier. Dentro de estas jerarquías más altas están también aquellas que en algún momento han sido asociadas a imágenes celestiales, luminosas, angelicales, etc. Es decir, asimoss y amoss, usando la imagen de ciertos grupos de seres que existen en los niveles más altos de nuestro planeta, crearon todo un entramado de entes “religiosos” que fueron imbuidos en el imaginario colectivo como fuerzas de control de los dioses sobre los humanos, estando, estos grupos de seres “reales”, completamente ajenos, en muchos casos, al uso que se daba de su imagen y arquetipo como manera de control de la humanidad. A partir de ellos, se crearon miles de egregores y formas energéticas asociadas a todo tipo de seres que habitan los planos más altos del planeta, se les puso nombres “celestiales” para poder crear fuertes identificaciones en la psique colectiva y, a partir de ahí, se crearon los sistemas de plegarias para que rezando tal oración a tal santo, tal arcángel o tal ser se pudiera hacer creer a la humanidad que iba a recibir ayuda divina si oraba con el suficiente fervor y constancia. Como siempre, cuando necesitamos algo, sea lo que sea, la petición se ha de hacer internamente, a nuestro Yo Superior, quien pone en marcha los procesos y las octavas para que, desde el plano mental se creen, cuando se pueda, los sucesos y eventos que luego han de montarse en el plano etérico, y finalmente llegar al plano físico como “aquello que hemos pedido”. Este mecanismo es el único que funciona adecuadamente, pues, en la mayoría de los casos, cuando le pedimos a la deidad tal, al santo cual o al ser X algo, a veces es recogido por nuestro YS y puesto en marcha de igual manera, o a veces no se hace porque la petición no está siendo dirigida correctamente hacia quien la tiene que poner en marcha. Los egregores y sistemas de creencias sobre seres “celestiales/angelicales” no responden ni ponen en marcha eventos para dotarnos de aquello que hemos solicitado, porque no pueden hacerlo, ya que son bolsas de energía conscientes pero creadas por la suma de las proyecciones de la humanidad sobre la imagen artificial de este ser o de aquel arcángel que simplemente se mueven por resonancia hacia la vida de las personas que sintonizan con ellas a través de su cuerpo mental. Por lo tanto, nada que se le pida a todo aquello que está asociado a sistemas de creencias religiosos está bajo el mando y control de nuestro Yo Superior y, si se cumplen algunas peticiones, es porque se ha aprovechado su energía por el YS y los guías de la persona para echarle una mano, ya que no había manera de que la personalidad supiese que tenía que trabajar “hacia adentro” y no hacia afuera, pero, en la mayoría de los casos, esas peticiones se dejan pasar y no se hace nada para ejecutarlas. Finalmente, dentro del entramado de la Tierra y bajo supervisión de Kumar, se encuentran otros grupos, fuerzas y seres que viven en lo que nosotros llamaríamos el “interior” de la Tierra. A pesar de que podamos decir que hay algún raza “extraterrestre” en las cavidades naturales de nuestro planeta, y de que amoss y asimoss y otras razas se mueven también con soltura por el interior del planeta, pues este tiene muchas conexiones, huecos y comunicaciones naturales por toda su estructura desde el núcleo a la superficie, la mayoría de aquellos que habitan el interior del planeta son un tipo de elementales más “densos” que aquellos en su superficie, y que hacen las labores de mantenimiento físico-energético del interior de la Tierra. Esto es debido a que toda la estructura de nuestro planeta está sustentada en una serie de capas y estratos que se extienden muchos kilómetros por debajo de la superficie, por lo que no solo es necesario cuidar los árboles, los ríos y las montañas, sino que hay que hacer continuamente ajustes energéticos entre placas tectónicas, entre estratos de los niveles subterráneos de la Tierra, entre capas de magma y capas de roca, entre cuevas naturales y pasajes de un punto a otro, etc. Todo este mantenimiento energético de las “vigas” y “andamios” de la Tierra la realizan otro tipo de seres que, bajo coordinación de Kumar, se encargan de mantener el planeta tanto a nivel físico como etérico “de una pieza”, de manera que, por mucho que excavemos construyendo pozos, volemos montañas o hagamos minas cada vez más profundas, el planeta pueda seguir más o menos entero sin sufrir roturas que pudieran poner en peligro una parte, o toda, de la vida consciente que en él existimos. Esperemos que lleguemos pronto al entendimiento de que este planeta es
hogar para tantos tipos de seres, que, a pesar de no verlos, están sufriendo nuestra acción devastadora y destructiva del medio ambiente en el que han de llevar también a cabo sus propios procesos evolutivos, sabiendo que, al menos, será totalmente imposible hacer lo mismo en el siguiente nivel 15,6Hz y que, aquellos que inicien el proceso de paso a la “nueva Tierra”, nos regiremos por unas leyes de cooperación y respeto a la naturaleza que ahora no hemos ni siquiera comprendido o integrado.
18. Fuerzas que nos asisten, aquellos que nos apoyan, aquellos que ayudan sin protagonismo ni publicidad, por qué lo hacen, cómo lo hacen. Y si hemos hablado en el anterior capítulo de las fuerzas que pertenecen al planeta y que asisten a Kumar como logos del mismo a mantener el “tablero de juego” en el mejor estado posible, solo nos queda, para terminar este libro, hablar de otras “fuerzas” que también nos asisten, o asisten a la Tierra, pero que, esta vez, no “son de aquí”. La dificultad de abordar un tema como este radica en la cantidad de fantasía presente en el inconsciente colectivo sobre el concepto de “razas extraterrestres”, no en vano hemos escrito hace un par de temas que no van a venir mil naves pleyadianas a salvarnos o a elevar al ser humano a un lugar idílico para que continúe con su camino evolutivo, ni va a llegar ninguna otra salvación externa. Y sin embargo, tenemos ayuda “de fuera”. Vaya dilema a la hora de intentar dar unas explicaciones mínimas que no hagan saltar los conceptos preestablecidos en la psique humana sobre extraterrestres y razas “exoplanetarias” que vienen a conquistar, a comerse humanos o a dominar nuestro planeta. Para empezar, diremos que razas, grupos, especies y vida consciente las hay por millones en toda la Vía Láctea. Esto es, existen más de dos millones de razas diferentes existiendo en alguno de los casi 350 niveles evolutivos que están disponibles en nuestra galaxia. Estos niveles evolutivos se miden por el sub-plano en el que se encuentra el inconsciente colectivo de una raza o grupo, de manera que si decimos que los asimoss tienen un nivel evolutivo aproximado de 50, o los amoss de aproximadamente de 70, o que los “grises” bajos tienen un nivel aproximado de 25, es porque tomamos los 7 macro-planos que forman la galaxia, lo dividimos en siete sub-niveles, 7×7= 49, y si estos, a su vez lo sub-dividimos otra octava más, porque así lo hacen todos los grupos y seres conscientes que habitamos Eur (el nombre en Irdim para el Logos galáctico), entonces nos salen un total de 343 subniveles donde se puede ubicar el inconsciente colectivo de un grupo. Teniendo en cuenta que hay algunos niveles reservados por Eur para fuerzas “especiales”, prácticamente hay 350 “escalones evolutivos” a los que se puede acceder dentro de la Vía Láctea. Y la raza humana se encuentra en el número 3. Por lo tanto, mucha otra vida consciente está millones de años por delante de nosotros, de amoss, de asimoss y de otros de los grupos en control que han permanecido en la Tierra desde nuestra creación, y, a esos grupos, es a los que el propio planeta pidió ayuda hace ya muchas décadas, sino siglos, para poder contrarrestar, hasta cierto punto, la caótica situación evolutiva que se estaba dando en la Tierra en su plano físico, etérico y mental. Esto quiere decir que diferentes razas y grupos, algunos que habían tomado parte en el proyecto de creación de la propia Tierra como reserva multi-especie y otros que fueron colaborando con el tiempo en el mismo, aceptaron y se ofrecieron a ayudar a mantener en el mejor “estado” posible la estructura evolutiva del planeta sin interferir, o haciéndolo lo menos posible, en la evolución de la humanidad. De esta manera, siempre ha habido interferencia sobre las estructuras de la Tierra por otras razas que han tenido el permiso para ayudar cuando ha sido necesario, por ejemplo, cuando el ser humano lanzó varias bombas atómicas en el siglo pasado durante la escalada armamentística de la segunda guerra mundial y la guerra “fría”, cuando explorábamos el potencial de las bombas nucleares, cuando hacíamos experimentos subterráneos con todo tipo de explosivos que dañaban tanto la vida física como la vida etérica del planeta, etc. Y, puesto que en todas estas ocasiones, los elementales y fuerzas de la naturaleza no se bastaban para mantener controlados los efectos tan nocivos y destructivos de las acciones de la humanidad sobre la estructura de la Tierra, otros grupos de fuera, “extraterrestres” a nuestra concepción, tuvieron que intervenir, y lo han seguido haciendo, procurando que la Tierra no se “rompiera en pedazos” por nuestra inconsciente acción. Esto llevó, con el tiempo, a la formación de diferentes grupos de “trabajo” que diferentes razas iban formando para poder asistir a Kumar, de nuevo, que no a la humanidad, y, de ahí, a procurar que el resto de vida no física pudiera mantener un lugar habitable hasta cierto punto para poder seguir con sus caminos evolutivos. Cuando la acción de asimoss, amoss y otras razas de fuera ponían en peligro la integridad de alguna de las estructuras del planeta, estas fuerzas y razas también intervenían contra ellos, tratando de mantenerles a raya en la medida que era posible sin violar las reglas de no intervención y de libre albedrío. Y es que esto último es muy importante. ¿Por qué no intervienen todos esos grupos para sacar de una vez por todas (ahora que ya no están no es tan importante, pero lo hubiera sido) a asimoss y amoss por la fuerza? Porque una de las directrices “galácticas” que todos los grupos “positivos” respetan es la no intromisión en ningún planeta donde conscientemente no se haya dado o se haya producido una invitación y un permiso conjunto de la especie que lo habita para poder ser asistidos. Es decir, si no hay permiso total o global desde la humanidad solicitando esa ayuda, la ayuda no se puede conceder, y ninguno de los grupos que nos asisten tiene el menor deseo de iniciar una guerra contra otras razas como los asimoss cuando aquellos que se pudieran beneficiar de ello, en este caso los humanos, ni siquiera son conscientes de que han sido creados ellos mismos por otros seres de allende y que están sujetos a un sistema de control que les mantiene “dormidos” y como recursos del mismo. Debido a este tipo de “reglas del juego” galáctico, los diferentes grupos de otros planetas que vinieron a asistir a Kumar, se han mantenido al margen durante milenios de la acción de asimoss y amoss y demás excepto cuando el propio planeta lo pedía, daba permiso y autorizaba alguna acción para poder contener un exceso de acciones contra su integridad y la del resto de la vida natural. Por lo tanto, tenemos ayuda de fuera, pero no nos está ayudando a nosotros directamente, por decirlo así, sino que está aquí para ayudar al planeta. Sin embargo, y por esa misma razón, los seres humanos nos estamos beneficiando de esta ayuda porque, sin ella, no podríamos estar ahora hablando de un cambio de nivel evolutivo. ¿Qué significa esto? Que aquellos que han instalado las estructuras de la nueva Tierra no son los elementales o no son las fuerzas de la naturaleza, son fuerzas externas que han venido a ayudar a Kumar a crear la “nueva realidad”. Aquellos que están protegiendo a la línea temporal 42 y a sus puentes de paso, no son las jerarquías que cuidan de la flora o de la fauna, sino que son fuerzas externas que están dejándose sus “horas de trabajo” para que haya unas estructuras de paso que permita a la humanidad subir de curso. Pero ¿están haciendo algo para que subamos de curso? No. Es el equivalente a alguien que te pone un puente entre dos puntos y luego deja el puente “ahí” para que lo cruce quien lo necesite o pueda cruzar, de manera que no se está “empujando” a la humanidad a subir de nivel, o se está frenando que una parte suba y otra no, o se está impidiendo que los miembros de los círculos de poder intenten frenar a aquellos que desean pasar a la nueva realidad. Pero, si una persona hace todo el trabajo interior que ha de hacer, se encontrará con una estructura de paso, un plano físico 15,6Hz, un entramado etérico y mental listo para ser habitado, unas barreras de protección y todo lo necesario para que esa persona pueda dar el salto evolutivo y tenga los “caminos” necesarios para ello. Y todo eso, lo están haciendo más de 50 grupos y razas que ahora asisten al planeta en este cambio. Estos más de 50 grupos son miembros de diferentes “asociaciones” o “consejo
s” que colaboran allá donde son requeridos dentro de los dominios de Eur, ya que su orientación de servicio y su capacidad, tecnología y conocimiento les permite ejecutar este tipo de asistencia. Pero no se trata de que venga toda una raza a echar una mano, sino de que si Kumar pide ayuda a “gritos” para que le asistan con esto o con lo otro, simplemente se envía a un equipo “especializado” que pueda hacer esas labores y luego, si es necesario se puede quedar a monitorizarlo una temporada o si no, regresa a su lugar o planeta de origen. Por lo tanto, de todo aquello que el ser humano ha sabido o creído saber siempre sobre el tema “ovnis”, y sobre el tema “extraterrestre” una parte tiene una base cierta y otra parte tiene una base distorsionada. La mayoría de avistamientos “ovnis” corresponden a las naves de asimoss, amoss y resto de fuerzas que han gestionado la humanidad. La segunda “gran mayoría” de avistamientos es debido a los prototipos de aparatos militares de última generación obtenidos por las élites militares en cooperación con razas como los “grises bajos” o los asimoss, y una pequeñísima parte de los avistamientos de naves y “ovnis” es debido a misiones de reconocimiento en el plano físico de aquellos que nos asisten o por otras razas y grupos que han pasado como observadores y que, o bien se han dejado ver por descuido, o bien tenían la intención de comprobar las reacciones de aquellos humanos siendo observados al verles a estos. Esto nos lleva a la siguiente cuestión. ¿Por qué aquellos que nos asisten no se dejan ver, conocer o interactúan más con nosotros? Porque no están interesados en ello, porque no buscan publicidad y no la necesitan, y es contraproducente para la ayuda y el servicio que desean hacer. Debido a la cantidad de desinformación que se ha vertido en el inconsciente colectivo de la humanidad sobre el tema extraterrestre, ahora mismo ninguna raza que realmente tenga intención de echarnos una mano se dejaría ver ni conocer ni por asomo. Primero por el caos, miedo y sospechas que eso levantaría, y segundo porque no hay permiso para ello, ya que la humanidad no ha pedido que se den a conocer ni que interactúen con nosotros más abiertamente. Seria rechazado de plano por todos esos grupos que están y siguen procurando ayudar al planeta, ya que la mitad de la raza humana los trataría como salvadores, tomando el rol de dioses y “cristos” que vienen a rescatarlos, y la otra media humanidad recelaría, sospecharía, entraría en pánico y tendría una crisis existencial. Como podéis intuir, todo esto ha sido muy bien planificado por el sistema de control que evita así que la humanidad por un lado crea en todo el entramado de ayuda “intergaláctica” que existe en Eur, y, por otro lado, que si se llegara a producir algún tipo de intervención que fuera visible, pudiéramos llegar a aceptarla, creer en ella, tomarla como algo positivo para nosotros, etc. Estamos en un nivel 3 de consciencia de 343 grados evolutivos, y eso marca la diferencia a la hora de decidir por parte de otros grupos si realmente es necesario dar a conocer su presencia o no. Para que esto, en todo caso, no pudiera ser tomado como que nos dejaban a nuestro aire y que nadie nos venía a ayudar, siempre se ha intentado dar la visión y algo de conocimiento a personas que pudieran tratar de explicar lo que son realmente estos grupos y estas razas que nos asisten, sin entrar en el juego del sistema de control sobre que si nos quieren conquistar, comer o dominar, o si vienen a salvarnos y hacer el trabajo por nosotros. El equilibrio es muy precario entre estas dos posiciones, porque ninguna de ellas es correcta, y, sin embargo, sí que es correcto, hay seres de “ahí fuera” ayudando a que este proceso que estamos explicando llegue a buen puerto, pero lo hacen entre bambalinas, desde el anonimato para el ser humano “medio”, porque, entre otras cosas, todos los Yo Superiores saben quiénes son, todos los seres que habitan en la Tierra conocen sus proyectos, asistencia y trabajo y solo la humanidad permanece en la inopia respecto al origen, posición, y ayuda que se está recibiendo. Por eso, personalmente, siempre me he acostumbrado a hablar de “aquellos que nos asisten”, y por mucho que a través de mi Yo Superior conozca nombres, jerarquías, proyectos o planes de varios grupos y razas, no tiene sentido darlo a conocer a bombo y platillo, porque sería muy contraproducente para todos. De eso se encarga ya el sistema de control con miles de libros que hablan de decenas de especies extraterrestres que van y vienen, que hacen esto y lo otro, que se consideran nuestros “hermanos galácticos” o “primos mayores”, que hablan de mucho amor y de mucha luz, pero, luego, no hay ninguna base real sobre ello, no son conocimientos que tengan un sustrato cierto pues solo viendo lo que se publica sobre estas razas y grupos “salvadores”, ya vemos que si no cumplen las mínimas reglas de no violación del libre albedrío y no intervención sobre una especie en desarrollo es que no forman parte de aquellos que están para asistir al planeta, sino que, probablemente, son aquellos que, en el imaginario colectivo, han sido “colocados” para reforzar sistemas de creencias que contribuyan a la manipulación del mismo.
Topí, David. Dinámicas de lo Invisible – Volumen 2 (Spanish Edition) . Edición de Kindle.
Raul Wexler

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