La dualidad y la separacion humana permite nos exploten y esclavizen

La dualidad y la separacion humana permite nos exploten y esclavizen

Los seres humanos hemos sido interferidos y programados en la dualidad y en la separación desde que nacemos para evitar nos reconozcamos como una especie y así podamos también reconocer a nuestros depredadores que no son humanos y gobiernan desde las sombras.
También la necesidad de pertenecer nos crea la ilusión de la separación y no soportamos el ser excluidos de nuestros grupos de pertenencia. El exilio fue usado desde siempre como castigo ejemplar y muchas veces implica la muerte.
Asi dominan el inconsciente colectivo ya que todos pensamos que debemos pertenecer a algún bando descalificando el otro. La dualidad es el mecanismo por el que la humanidad es fácilmente manejable como un rebaño. Trascender la dualidad es tomar conciencia y despertar a la naturaleza de las cosas mas allá de credos y dogmas que son todos creados para dominarnos. Todos los sistemas económicos incluso el marxismo están basados en que somos consumidores y que hay fines escasos y recursos alternativos lo que es una falacia, no responde al verdadera naturaleza del Universo.
El universo nos da energía libre y recursos ilimitados. Solo son artificialmente  escasos para que vivamos esclavos de nuestra dependencia al consumo diario. El hambre de la humanidad, la delincuencia y los males como guerras, drogas prostitución son negocios que dan energía y vidas humanas a las corporaciones, ningún sistema dentro de esta matrix esta pensado para terminar con la esclavitud humana solo explotación de un lado y del otro de la dualidad, para reconocer a nuestros depredadores naturales es necesario trascender la dualidad…
La ley del uno es la naturaleza real que nos revela como primera directiva el libre albedrío y segunda el amor incondicional. El libre albedrío nos permite ser creadores de nuestra propia realidad . Para lograrlo tenemos la capacidad de vibrar en frecuencias del amor que nos permiten ser creadores. Trascender la dualidad es aceptar todo como perfecto sin juzgar y descalificar aunque a veces no entendamos esa estructura de pensamiento (empezando por amarnos y perdonarnos a nosotros mismos).-
David Topí
La infravaloración y el servicio a otros
por David Topí · 21 octubre, 2016

El sentimiento de infravaloración es uno de los más potentes en el ser humano a la hora de bloquear todo tipo de manifestación en nuestras vidas de algo que puede tener un impacto tremendamente positivo en otros, y que, por no creer que pueda ser así, por no creer que podemos hacerlo, por creer que no somos lo suficiente “algo” para ello, aquello que hacemos se queda a medias, o se manifiesta en su mínima expresión, cuando no se bloquea o paraliza por completo.
Por el solo hecho de ser parte de este mundo, y de haber decidido encarnar como parte de la raza humana, hay algo que puedes hacer, compartir y entregar a los demás. Todos venimos con un propósito y más en estos momentos de cambio evolutivo. Los proyectos que tenemos, las habilidades que poseemos y el propósito y misión de cada uno, suele ser algo que, en general, desde fuera son más perceptibles y aceptados por los demás que por nosotros mismos. Cuando cierro los ojos y me pregunto porqué alguna de las cosas que pongo en marcha se quedan a medias, o porqué no les doy el valor que otros me dicen que tienen, veo en el sótano de mí subconsciente a un mini-David al que, por alguna razón, le han dicho, se ha dicho, o se ha generado la ilusión de que eso, aquello o uno mismo, no tiene el suficiente valor físico, energético, espiritual, o del tipo que sea, para que sea importante para los demás o para mi mismo, y en consecuencia, su materialización corre a suerte de que energía es la más potente, si mi personalidad consciente empujando para tirarlo adelante, o mis programas subconscientes trabajando para frenarlo.
El servicio como propósito
Dicen, algunas enseñanzas ancestrales, que el mayor sacrificio del ser humano, al igual que la felicidad más grande, es el servicio a otros, sin dejar de auto cuidarse y preocuparse por uno mismo, ya que el bienestar personal es lo que te permite trabajar por el bien mayor y común para con los demás. A este respecto, Pitágoras decía que: “el servicio concierne con la sabiduría, la armonía y el ritmo, pues cuando esta actitud es usada en su grado más alto, trae iluminación, buenos poderes razonadores y le da a todo lo que toca limpieza y pureza moral”. Algo parecido se le atribuye a Buda al decir que “el servicio es un sacrificio del orden más alto”.
En general, la ayuda mutua, la cooperación entre seres humanos, el trabajar por el prójimo es algo que creo está presente en la mayoría de personas, y, por eso mismo, una de las formas de rebajar esta tendencia innata en la mayoría de corazones es potenciando todo aquello que nos infravalore consciente o inconscientemente. Este tipo de comportamientos salen a la luz cuando se producen catástrofes, desastres naturales o eventos por el estilo, donde todo el mundo se olvida por un ratito de si mismo y de sus problemas y sale la parte más pura y noble para intentar ayudar a los demás de alguna forma u otra.
Pero el sistema bajo el que funcionamos conoce el potencial de servicio al prójimo, y no deja de ser otro de los parámetros de trabajo de la maquinaria de programación que se nos inculca, el reducir ese potencial y esa actitud de cooperación mutua, de lo contrario, la humanidad que podríamos ser transformaría el planeta en un santiamén. Como dice una frase que leí hace poco: “No dudes nunca de que unas pocas personas comprometidas pueden cambiar el mundo, de hecho, son los únicos que lo han conseguido.” Como siempre, añado, comprometidos con cambiar su mundo interior, para que eso cambie el mundo de ahí fuera. Ya nos entendemos y sabemos de que se trata, por la cantidad de veces que hemos hablado de ello en el blog.
El programa de infravaloración
La infravaloración es un programa como cualquier otro, un sentimiento si se quiere, pero no deja de ser un componente que aparece en una o varias esferas mentales y en los cuerpos sutiles del hombre como una forma energética con una cierta frecuencia de resonancia con sustrato negativo. En muchos casos, sentimientos o programas de infravaloración provienen de experiencias pasadas mal decodificadas, en las que, por no haber conseguido hacer algo según nuestras expectativas, nos hemos auto degradado para hacernos creer que no teníamos el potencial, habilidad o capacidad para hacerlo. Por otro lado, otros, desde fuera, han podido potenciar ese sentimiento (educación, medios, cultura), o insertar en nuestra psique esos programas. La manipulación externa sobre uno mismo es un factor presente también en la sociedad por parte del sistema bajo el que vivimos.
La experiencia e investigación nos ha llevado a darnos cuenta de que todos aquellos considerados “molestos” por los que rigen aun las estructuras de este sistema, recibimos 24/7 una onda disruptiva proveniente de un emisor tipo antena situado en las bases de gestión y poder existentes en el planeta, desde donde se controla toda la matrix del sistema de vida humano. Existe algo así como una antena por persona “marcada”, sintonizado a la frecuencia base de las glándulas pituitaria, pineal y parótida, que identifican individualmente la frecuencia de resonancia de cada uno de los seres humanos. Para obtener dicha frecuencia y poder sintonizar la antena hacia una persona, existe otra especie de tecnología de scan. Dependiendo de la configuración mental de la persona, la onda está enfocada hacia una o varias de las esferas mentales del individuo. El contenido de esta onda lo forman mensajes, formas mentales, pensamientos, que la persona cree ser suyos, y entre ellos se imbuye todo tipo de programas de reducción del potencial de la persona, la infravaloración siendo uno de ellos, o potenciándola si está ya presente en los cuerpos sutiles del receptor. Esta tecnología está basada en la técnica de inducción mental remota para la manipulación de los pensamientos en la psique de las personas.
¿Es esa infravaloración tuya? Deshazte de ella La sentencia del Oráculo de Delfos, “conócete a ti mismo”, coloca al hombre ante tres preguntas: ¿de dónde vienes? ¿quién eres? y ¿adónde vas? El triple misterio del origen, realidad y misión del ser humano en el mundo. Sabemos que podemos ver como se manifiesta el universo en nosotros y nosotros en el universo con solo centrar nuestra atención en nosotros mismos. Si miramos hacia dentro, encontramos que las leyes que nos rigen que son análogas a las que rigen el propio cosmos, porque nuestro centro más interno es análogo al centro más interno de todas las cosas. La separación entre interno y externo es algo irreal, pues se basa en la ilusión de la separación que el universo necesita para conocerse a si mismo. Por este mismo motivo, infravalorarse internamente produce la infravaloración de los demás hacia nosotros, consciente o inconscientemente, y produce una materialización de una realidad donde nuestro propósito se puede ver truncado y mermado, por la ilusión de que somos menos de lo que realmente somos, y de que valemos menos de lo que realmente valemos. ¿Cuanto somos y cuanto valemos? Infinito. Valemos lo que vale la Fuente que hay en cada uno, y por tanto, si uno se infravalora está viviendo en una creencia falsa, una distorsión de la realidad de la existencia. Esa infravaloración que tienes ahí dentro no es tuya, del ser que eres, te la ha inculcado el sistema bajo el que vives para desmontar tu potencial, tu Humanidad, tu servicio al prójimo y tu colaboración con tu grano de arena en el bienestar común de todos nosotros. Deshazte de ella
David Topí
Cómo nacen los egregores y las balsas energéticas que rodean el planeta
por David Topí · 29 julio, 2015

Hemos hablado anteriormente del tema egregores. Hace algunos meses, os comentaba que si tenéis un egregor público, hay que mantenerlo a raya, y disolverlo de vez en cuando, lo que podéis ver en este artículo. Entre otras cosas, porque aunque el egregor sea principalmente positivo, y a priori no se deseara eliminar, por el efecto que tenga o el apoyo que proporcione, hay que tener cuidado que no sea usado indebidamente, como os expliqué en esta otra entrada sobre como me impersonaban en los planos no físicos y como se usaba mi egregor personal (y el de otras personas que tienen una faceta pública) por entes de otros planos y niveles, con el objetivo de revertir cualquier “beneficio” o trabajo hecho por la persona hasta ese momento.
El nacimiento de una forma mental
Pero, ¿cómo se forma exactamente un egregor o una balsa de energía y como queda “flotando” alrededor del planeta, a diferentes niveles frecuenciales? Repasemos aquello que explicamos en el artículo sobre las enseñanzas pitagóricas de como está construida la realidad:
“Cuando Pitágoras definía, para sus alumnos, en sus enseñanzas, su conocimiento de como estaba formada la realidad, la describía como un “materialismo espiritual”, pues decía, y sabía, que toda la materia tiene conciencia, y, por ende, todos los niveles de existencia posibles, sean físicos o no, son planos espirituales, simplemente en diferentes grados de condensación vibratoria.
Para los pitagóricos, la existencia de nuestra realidad está basada en una trinidad de aspectos equivalentes y relacionados entre si: la materia, el movimiento y la conciencia, y ninguno de esos tres aspectos puede existir sin los otros dos. Toda materia se encuentra en movimiento constante y toda materia tiene consciencia.”
Puesto que toda forma de conciencia tiene asociado un aspecto material, sea del grado de vibración y de condensación que sea, es sencillo entender que toda forma emocional son agregaciones de materia emocional o astral, que toda forma mental son agregaciones de materia del plano mental, y que toda forma conceptual son agregaciones y construcciones de materia causal (parte superior del plano mental).
Cada vez que pensamos y sentimos algo, porciones de materia mental y emocional toman “vida” en construcciones mentales que son expedidas de nuestros cuerpos sutiles. La figura o aspecto que tenga la forma mental viene determinado por el concepto o idea imbuida en el pensamiento creado (un clarividente podrá ver como salen de tu mente y de tu cuerpo mental diferentes figuras con diferentes formas); su definición o nitidez viene determinada por la claridad del pensamiento del creador (cuanto más detallada y clara la idea emitida, más nítida es la forma mental generada), y su color y vibración por la calidad del mismo pensamiento (pensamientos y emociones elevados, colores y vibración más altos). En conjunto, a mayor nivel evolutivo de una persona, más claros, definidos y coloridos pueden ser sus formar mentales y emocionales vistas extrasensorialmente.
El propósito de las construcciones mentales
Estas construcciones mentales sirven a diferentes propósitos: el primero, crear un envoltorio o “envase” material para el pensamiento generado (sea el envoltorio o envase construido con material causal, mental, emocional o etérico), luego, sirve para transportar información entre cuerpos sutiles y así dotar o expandir el aspecto de conciencia de la persona, y finalmente sirve para ejecutar o manifestar un propósito definido por el generador de la forma mental (manifestar algo por la persona, crear un tipo de realidad para sí misma, atraer un cierto tipo de eventos, etc., siendo este el aspecto más popular de la llamada ley de la atracción).
Puesto que cada expresión energética generada es una causa, tiene que tener su correspondiente efecto según la ley universal de causalidad. Y este efecto puede ser como ya podéis suponer de muchos tipos: constructivo, manipulativo, con influencia buena o mala sobre el receptor, creativo, etc., pues la conciencia proyectada de una persona a través de sus formas mentales es capaz de influenciar todo aquello con lo que entra en contacto, como ya habréis oído que sucede en los diferentes experimentos con partículas sub-atómicas, donde lo observado se modifica por el efecto del observador.
Si usamos el término “forma mental” para incluir también a las formas causales, etéricas y emocionales, y hacer así la terminología más simple, tenemos que saber también que todas estas tienen una duración y vida determinada, y que su intensidad está directamente relacionada con la cantidad de energía y vibración usada en su creación. Cuando una forma mental ha servido su propósito, en la mayoría de los casos, se desintegra lentamente y vuelve a descomponerse en la materia atómica causal, mental, emocional o etérica que lo formó, liberando sus partículas constituyentes para que puedan ser usados por otro para otro tipo de construcción.
El nacimiento de los egregores
La vorágine generadora humana de emociones descontroladas y pensamientos constantes sin ningún tipo de propósito definido ni control por parte de nuestra raza es la que ha creado densas capas de “neblina” energética a todos los niveles no físicos . Esta “niebla”, dividida en grupos por resonancia de la energía que lo compone, es lo que llamamos egregores o bolsas energéticas, y definitivamente tienen un efecto mejor o peor en nuestro sistema energético pues estamos influenciados por ellos. No tenéis más que pensar en los egregores de vuestros trabajos, hogares, vuestro barrio, vuestra comunidad, etc. unos encima de otros, unos sobrepuestos a otros, creando la atmósfera más “limpia” o más “pesada” que se respira o mejor dicho, se siente, en uno u otro lugar.
Sin embargo, aunque a priori todo pensamiento o emoción es un ente energético “pasivo” con su forma, color y definición determinada, emociones poderosamente generadas y especialmente en su aspecto de conciencia más negativo como odio, rabia, ira, etc., pueden perdurar mucho tiempo. Tanto que pueden llegar a tener autoconciencia, es decir, convertirse en egregores autónomos, pues todo tiene conciencia en algún grado, y dejar de estar supeditadas a la conciencia de la persona que los generó para convertirse en entes individuales y auto dirigidos. Su presencia, entonces, por resonancia, se dirige y estanca allá donde encuentre sustento para ser retroalimentada, bien por personas que generan el mismo tipo de energía emocional o mentalmente, bien si es dirigida por alguien o algo externo para manipular o causar efectos destructivos, o simplemente para que sirva de alimento a aquellos que se nutren de esta energía.
Al final, estos macro-egregores terminan siendo muy difíciles de borrar y transmutar, siendo prácticamente imposible hacerlo, quedando flotando a expensas de las corrientes energéticas que circunvalan nuestro planeta. Nuestro objetivo es dejar de alimentarlos, asumiendo el control emocional y mental de nuestras vidas, para que, en algún momento, se desintegren por ellos mismos. Desaparecida la fuente que emite la energía que las forma, desintegrado el producto de la misma por los procesos naturales de atracción y repulsión energética. Como veis, siempre volvemos a lo mismo, autocontrol emocional, autocontrol mental, observación personal, introspección, autoconocimiento. Si es que no hay nada “ahí fuera” que no dependa de nosotros mismos aquí dentro. Lo veamos desde el ángulo que lo veamos, todo el poder está siempre en nuestras manos.
ROW 14/11/2019

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