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Los Números – Mecánica Toroidal Universal

La matemática de vórtices contiene todas las fórmulas que controlan tanto la mecánica de la manifestación como sus frecuencias específicas o armónicas de una frecuencia que lo controla todo. La matemática y el flujo de energía que forma una estructura de forma toroidal es la base para la formación de la materia y también  es la clave de la energía punto cero. También relacionada con la secuencia fibonacci.

Toda la matemática de flujo toroidal se basa en un principio clave  que es la relación y secuencia de y entre los números  1,2,4,8,7,5 y 3,6,9. La relación está dada en que toda formación de la materia, como la mitosis obedece a patrones de duplicación 1×2 2×2 4×2 8×2. En este patrón de geometría sagrada que es la base del toroide los números se multiplican siempre de la misma forma. Este es el motor base de un toroide en su representación básica. Los números 1,2,4,8,7,5 representan el lado físico y 3,6,9 el lado etérico que obedece a la secuen cia interconectada 1+2 2+4 4+8 8+7 7+5 5+1 aqui los resultados están alternando entre el 3 y el 6 siempre y es porque 3×2 6×2 y 1×2 12×2 24×2 48x2l número 9 obedece a su propia secuencia que es aislada y omnipresente simultáneamente.y resulta de 3+6 o 6+3. Siempre 9 por cualquier  número da 9 que es el número que simboliza el todo o la fuente.

Notas Numeradas La Frecuencia de la Musica 

vinculo

 

1×8+21
2×8+31
3×8+41
4×8+51
5×8+61
6×8+71
7×8+81
8×8+91
9×8+11
El Ocho
 
 

  

Los Numeros David Topi
Estudio de los números y decodificación actualizada: El Cero

por David Topí ·

Ahora que hemos completado la introducción teórica a la aparición y función de los números, empecemos a decodificar los conceptos imbuidos actualmente en cada uno de los campos numéricos de nuestro planeta, en el plano mental. Esto es, cojamos unos “prismáticos virtuales de consciencia”, y enfoquemos a una de las franjas del plano mental donde se encuentran todos los campos numerológicos, y, una vez localizados, veamos “cuantas tuberías” conectan a cada campo con qué arquetipos, lo cual nos ayudará a comprender, en estos momentos, cuales son las cualidades primarias que cada número representa.

   El Cero

El cero representa el sustrato base con energía de “neutralidad”. Explicar la “neutralidad” es sencillo si comprendemos cómo están formadas las partículas de energía que componen todo lo que existe y que llamamos “mónadas”, como ya sabéis y tenéis también explicado en el glosario, haciendo referencia al nombre que le otorgó Pitágoras en sus enseñanzas metafísicas a este componente “ínfimo” de la Creación.

Sabemos que el mundo está hecho de átomos, que están hechos de electrones, protones y neutrones y estos están formados por quarks y partículas sub-atómicas. Si seguimos “dividiendo” las partículas en partículas más pequeñas, el límite lo encontramos en la “mónada”, que es la partícula más pequeña en la que se puede subdividir los componentes de todo lo que existe. Evidentemente, estamos a millones de órdenes de magnitud de algo que seamos ni siquiera capaz de conceptualizar matemáticamente, y mucho más lejos de poder llegar a descubrirlo o acceder a este nivel con la tecnología actual que tenemos.

La mónada pues, siendo esta partícula indivisible, tiene tres componentes o tres vectores cada uno de ellos con un tipo de carga: carga o polo positivo, carga o polo negativo y carga o polo neutro. Además, toda mónada posee tres atributos: la consciencia, la energía y la capacidad de formar materia, en diferentes grados y configuraciones según si una mónada ha de ser usada para crear una flor o para formar una membrana dimensional en el plano mental de un planeta.

Puesto que las mónadas se pueden reconfigurar existen aquellas en las que predomina el polo positivo y, por lo tanto, forman campos de energía que nosotros denominamos “energías positivas”, o existen mónadas en las que predomina la carga negativa y forman todo tipo de energías “negativas” y “densas”. De igual forma, existen mónadas de carga neutra, donde el tercer vector o polo es el predominante sobre los otros dos. De esta manera, cualquier campo de energía formando por mónadas neutras, es un campo “neutro” por defecto, sin carga y sin polaridad.

Y esa es la estructura del campo numérico asociado al número “cero”. Este campo se formó por la necesidad inicial de dotar de una base o sustrato a todos los demás campos, de manera que la combinación de algo con “neutro” pudiera ser usado para cancelar un efecto, para disolverlo o para mantenerlo estable, por este motivo, si a algo le sumas o restas “cero”, queda igual que estaba (estabilidad), si algo lo multiplicas por cero lo eliminas (“disolvilidad” de la energía) o si algo lo divides por cero no se puede, dándole “inmutabilidad”. Son diferentes cualidades que quizás a nivel matemático no tienen mucho sentido cuando hacemos ecuaciones o fórmulas, pero a nivel energético sí, porque se suman campos de números con el “campo cero” y esos campos refuerzan su posición, disuelven conglomerados ya creados o alteran la estructura existente para poder pasar a crear otra o modificar lo que sea necesario.

El campo numérico del cero, por lo tanto, sirve como comodín para todas las operaciones energéticas de mantenimiento planetario, y todos los seres y jerarquías y grupos que trabajan para que todo en la Tierra fluya y funcione lo mejor posible lo usan regularmente como les es necesario.

Arquetipos conectados al cero

A nivel psicológico y energético, este campo numérico también tiene ciertas cualidades, pero no aparecen en los resultados de las operaciones que hacemos cuando reducimos letras o palabras a números o hacemos cálculos genéricos con fechas para ello. Sin embargo, el cero imbuye los arquetipos de sostenibilidad, inmutabilidad, fijación y enraizamiento (o sustrato para algo), de manera que se puede usar siempre que sea necesario para alguna operación energética de este estilo.

Además, el cero está conectado al arquetipo global de “existencia”, “consciencia” y “equilibrio”. Existencia porque desde el “cero” se puede poner en marcha el componente “existir” desde la Fuente, que, literalmente, está representada por el “cero” en la zona que llamamos “la región de la manifestación en potencia” y que ahora vamos a explicar.

El origen de las mónadas

Si todo está hecho de “mónadas”, ¿de dónde salen las “mónadas”? Las mónadas salen de la “Fuente” dirían nuestras enseñanzas metafísicas. Pero, “la Fuente” ¿Qué es?

Es una de las cosas más complejas de explicar, pero para poder entendernos, pongamos que todos los universos que existen están ubicados “alrededor” de un punto “central” que no rota y que está “estático”, con lo que no hay “tiempo”. El tiempo es dependiente del espacio y del movimiento en el espacio nace el desplazamiento del tiempo (el tiempo simultáneo sigue siendo “tiempo” donde todo pasa a la vez, y el movimiento de la esfera de consciencia humana, como hemos visto en otros artículos, es lo que crea la impresión del tiempo lineal para nuestra personalidad).

Por lo tanto, donde no hay movimiento no hay tiempo, y si un punto “central” al que todos los universos están conectados está estático, ese punto es “atemporal” y ese punto no forma parte de la “Creación” sino que es la “Fuente” de la Creación.

En esta “Fuente”, por denominarla así, existen procesos internos de generación energética que son el equivalente a una fábrica donde existe una materia “prima” sin trabajar y de la misma emerge un producto hecho y acabado. La Fuente no es un “ser”, es un mecanismo de transformación. La materia prima que la Fuente “autogenera” es la cualidad que nosotros conocemos como “existencia”, aunque sea algo difícil de conceptualizar, pero imaginemos que “existencia” es un tipo de “plasma” que la “Fuente” puede crear.

Del plasma “existencia” que es como un campo infinito “inherente” a la “Fuente, los procesos de la “Fuente” crean “mónadas”, que son insufladas a los universos para crear “cosas” en ellos por combinación de las mismas. Visto con otra analogía, es como si la “Fuente” generara largas planchas de “existencia” y sus procesos de creación las “troquelan” y las convierten en mónadas con consciencia, energía y capacidad de formar materia.

Por lo tanto, el “plasma de existencia” se encuentra en el interior de la “Fuente”, y esto se denomina la “región de lo no manifestado”, y en el momento en el que el “plasma de existencia” se “troquela” y da lugar a trillones de trillones de mónadas y estas son “volcadas” en los universos, tenemos la “región de la Creación manifestada” y todo lo que ella contiene. La Fuente transforma “existencia” en mónadas, y las mónadas son las piezas del Lego que forman la Creación.

Por lo tanto, la “Fuente” es el cero, es la región de lo “estático”, la base, el sustrato para todo, y de ella “nace” todo lo demás. Entender de dónde nace la “existencia” es demasiado complejo ahora y necesitamos eliminar algunos topes en las esferas mentales para ahondar en este tema, algo que ya haremos más adelante. De momento, centrémonos en el origen del “cero” y a partir de aquí veremos como se construyen los demás números.

 

Estudio de los números y decodificación actualizada: El Uno

POR DAVID TOPÍ · 

Si el cero es el campo “base” para todo lo que existe, pues es el campo numérico de la “Fuente” desde la que se generan las mónadas que sirven como piezas de construcción de lo que llamamos “la Creación”, el “ser” del número uno, es decir, el campo de consciencia y energía que representa el número “uno” es el campo del “inicio” para todos los demás. Esto no solo porque a nivel matemático, el “uno” sea el primer número de la lista, que es justo por eso, sino porque, además, para crear los otros campos numéricos, primero se creó el “uno” y luego se fueron combinando otras energías para generar el resto.

Así, el “uno” es siempre el primero, el inicio, el arranque, el principio. Es el número para avanzar “ordenadamente” y secuencialmente, es decir, cuando a algo le sumas “1”, siempre vas al siguiente paso que te toca, sin saltarte nada, sin posibilidad de alterar parámetros o energías evolutivas, sin poder “olvidarte” algún paso. El “uno” siempre te lleva de un punto al siguiente punto al que tienes que ir y te frena ahí. Si estas en el punto X, el “uno” te lleva al punto siguiente al X y nada más, con lo que siempre puedes hacer el camino evolutivo, de aprendizaje o de experiencia de forma segura, dando un paso detrás de otro, y solo “uno”.

 

Con esta cualidad de “avance seguro” y “parada obligatoria” en el siguiente punto, el “uno” se afianza a nivel energético como el único campo numérico que se puede usar para que aquello que está “por delante nuestro” sepa de “dónde viene” y aquello que está aquí “ahora” sepa a “dónde tiene que ir”, ya que solo marca un paso, un movimiento, un desplazamiento y nada más.

De esta manera, cuando se construyen los planetas, por ejemplo, o cuando algo se forma “por capas”, se construye la “capa uno” a nivel energético, y teniendo como base la “capa uno” de algo, se añade siempre la siguiente “capa” pidiéndole al campo de consciencia del “uno” que se mezcle con las partículas del siguiente nivel a crear para que la estructura quede fija y enlazada desde el nivel inferior hacia el nivel siguiente, habiendo solo “un paso”, “un gradiente” o un “eslabón” entre algo y lo siguiente de algo.

Esto facilita la robustez de todos los sistemas, y de esta manera, todo se puede construir paso a paso, sumando uno a lo anterior, y solidificando lo construido antes de volver a sumar uno para crear lo siguiente. Por el contrario, para “deconstruir” algo de forma segura, siempre es mejor hacerlo restando “uno”, es decir, quitar las cosas capa a capa, “una” tras “otra”, y nada pierde el equilibrio si se hace así, porque el campo de energía del “uno” se retira estrato a estrato de aquello que tiene que ser “deconstruido”, pero se mantiene el equilibrio y el balance a medida que se va “deconstruyendo”.

Cuando se multiplica o divide por uno, el resultado también da estabilidad, porque se mantiene el “origen” y la consciencia y energía del número uno no interviene para alterar la estructura de aquello multiplicado o dividido por este campo de energía, de esta manera, al anular las propiedades multiplicativas y divisorias del campo numérico “uno” se profundiza en su robustez, y en su estabilidad, para hacer crecer o decrecer las cosas siempre en una proporción igual y siempre manteniendo el orden de las cosas.

Arquetipos conectados al campo uno

A nivel de los arquetipos conectados al campo del “uno” se encuentran todos aquellos que tienen que ver con el inicio de algo y todas sus acciones correspondientes en el plano físico o a nivel de carácter: el “iniciador”, el emprendedor, la persona que siempre pone todo en marcha, quien “enciende” las cosas, quien pega la primera patada o pone la primera piedra de algo, quien da la orden de arrancar, quien mueve algo atascado o estabilizado, quien empuja, etc.

El uno también es “temperamental” pues para poder tener fuerza para iniciar, hay que tener energía para hacerlo, por lo tanto, todos los arquetipos de la personalidad asociados a comportamientos “energéticos” están muy conectados al campo del uno, tanto a nivel “positivo”: fuerza, energía, avance, temperamento, decisión, empuje, voluntad, no ceder, tirar de los demás hacia adelante, etc., como los negativos: irritabilidad, impulsividad, etc.

Gracias a la energía y consciencia del ser que rige el campo del número “uno” podemos iniciar las cosas, y el resto de números ayudan a su desarrollo y finalización, como iremos viendo.

La entropía del “uno”

POR DAVID TOPÍ ·

 

Como nota adicional a la explicación que hemos dado del número uno, se me olvidó añadir que el campo del “uno” es también el campo energético que rige el principio entrópico en la Creación. Todos creo que comprendemos lo que la entropía representa, es el principio del “desorden”, del “caos”, pero entendido como la cualidad que mueve la materia y la energía a dispersarse y tender a “expandirse” por todo el espacio disponible. Esto lo entendemos cuando vemos cómo una casa ordenada, como no la estés ordenando regularmente, termina con los cojines del sofá en el suelo, la ropa tirada por la cama y los platos sin lavar en el fregadero. Es obvio, el ser humano, digamos, puede ser un ser “desordenado” por naturaleza y solo la voluntad de “ordenar” y mantener “en orden” las cosas nos proporciona una casa con las cosas en su sitio. Pero esta explicación de la entropía es solo un ejemplo muy básico de un principio universal, en el que todo lo que está “compacto” y “condensado” en un punto, si se deja a su libre flujo, termina expandiéndose, perdiendo “orden” y tendiendo al desorden con el tiempo y a diferentes ritmos y velocidades.

Por lo tanto, la entropía se encuentra en la base de los procesos evolutivos porque todo tiende a aumentar el nivel de entropía si no hay fuerzas que la frenen o la eviten y el ritmo al que la entropía “fluye” está marcado por el campo del “uno”, porque cada molécula y cada átomo de cada cosa, siempre se disocia del orden establecido en un paso, en un grado, en un estrato o en un estado energético. La entropía es gradual porque no pasa de estar todo ordenado “ahora” y todo “desordenado” al instante siguiente, siempre se “desordena” lo que sea en una magnitud de un “paso detrás de otro”, siendo la energía del número uno la que se conectó a los procesos entrópicos de cada universo para regir este cambio y esta “descomposición” de forma paulatina.

¿Por qué existe la entropía? ¿Tiene alguna razón de ser? Si, la tiene. El universo, la “Creación” no es estática, todo está en permanente cambio y para que se permita ese cambio permanente, no puede existir nada que una vez “creado” permanezca inalterado para siempre, pues impediría que, más adelante, otras cosas pudieran ser alteradas o modificadas si una de las estructuras que la forman es imposible de modificar. Por lo tanto, se creó el principio entrópico para ir “disolviendo” todo lo creado y permitir que las cosas volvieran a crearse de nuevo, aunque tardaran siglos, milenios o miles de milenios, pero el ritmo o la velocidad no importa, lo que importa es que la energía fluya y se transforme y que todo pueda ser modificado.

Y, para poder modificar algo que ya tiene un orden y una estructura, tiene que crearse una ley o principio “universal” en el que las partículas que forman ese algo tienden a “descrearlo” para volver a “expandirse” de nuevo en la Creación a la espera de ser usadas para crear algo más.

Así, simplemente, la descomposición por ejemplo de una planta en la tierra, es un proceso entrópico donde los átomos que forman esa planta se verán liberados para poder ser usados para crear otra cosa en cualquier otra parte de la Tierra, igual que las moléculas que forman nuestro cuerpo por el proceso entrópico algún día cuando fallezcamos serán usadas para formar parte de otros elementos. Todo se recicla, todo se reúsa, y nada permanece inalterado.

Así, manteniendo la velocidad de alteración e incremento de la entropía regida por el número “uno”, las cosas van a un ritmo despacio y sin crear caos, al menos que se haga a propósito y de forma forzada, de manera que, si las cosas se dejan la ritmo marcado por la naturaleza y las corrientes que la rigen, siempre se incrementa el “desorden” natural de las cosas “un” grado cada vez. Esto hace que todo fluya y todo se mantenga en armonía, se crean “cosas”, se empiezan a disolver con el paso del tiempo, se desintegran y liberan sus partículas, se vuelven a crear “cosas” con esas partículas, se vuelve a iniciar el ciclo, y, así, eternamente transformando todo lo que existe, y haciendo válido el principio de que lo único que permanece constante, es que todo está en permanente cambio.

Estudio de los números y decodificación actualizada: El Dos

por David Topí 

Una vez los campos “base” del cero y del uno estuvieron “creados” y operativos, y los propios procesos reguladores del movimiento, combinación y estructuración de las mónadas funcionaban a la perfección, se inició la creación de campos “superiores” para poder formar elementos más complejos, y más rápidamente, más allá de incrementar “un” grado cada vez “algo” para crear otro “algo”. De esta manera, duplicando la velocidad de combinación de la energía del “uno”, se crea el campo numérico del “dos”.

El número dos es el sustrato para procesos relacionados con “doblar” algo, de manera que todo lo que existía cuando se iba creando el universo, se iba “duplicando” para poder acelerar este proceso de creación. Como el “uno” podía ya dar forma al molde básico energético de algo, ese “molde” se “copiaba” a si mismo usando la energía del campo “dos”, pues duplicaba todo aquello que fuera necesario para obtener “dos veces más” de lo que ya existía. Si en los planos superiores de toda galaxia, sistema solar o planeta había una estructura determinada que se podía usar en muchos otros niveles, se usaba la combinatoria energética del “dos” y entonces tenías “dos” estructuras listas, y luego usabas la combinatoria del dos de nuevo y obtenías “cuatro” estructuras energéticas iguales, y así podías coger todo aquello que había sido creado y duplicado, e “instalarlo” en cualquier punto del espacio, del tiempo, del universo, de las dimensiones, etc., para poder ir “montando” las piezas del “Lego” que forman la “región de lo manifestado.”

A nivel de cualidades o características, el dos siempre sirve para poder clonar y aumentar la cantidad de algo ya existente creado por el “uno”, por ejemplo en el proceso de mitosis de una célula, que al separarse “en dos”, obtenemos de una célula principal, dos células, y de esas dos células obtenemos cuatro, y de esas cuatro células obtenemos ocho, y así hasta que el cuerpo humano se forma con millones de ellas mucho más rápidamente que si hubiésemos creado célula a célula usando la energía sumatoria del campo numérico “uno”.

En nuestra psique colectiva, y a través de la combinación de los arquetipos presentes en el plano mental de la Tierra, en estos momentos el campo numerológico del “dos” tiene conectados los conceptos de crecimiento, expansión, evolución y ampliación de “algo”, así como los arquetipos que nosotros asociamos a rasgos de la personalidad como lo son las cualidades de productividad, la capacidad de hacer múltiples cosas a la vez, los potenciales de expansión de aquello en lo que se ve involucrada la persona y el ser capaz de hacer crecer lo que nos propongamos.

Estos atributos, en general, están todos relacionados con esa cualidad de crecimiento del campo numerológico del dos y, por lo tanto, todo lo que resuene con ello, se verá conectado a este número y a su energía.
La vibración de los números, frecuencias y energías que representan

Estudio de los números y decodificación actualizada: El Tres

por David Topí ·

Habiendo visto las decodificaciones de los números cero, uno y dos, el nacimiento del campo numerológico del tres ya se produjo cuando los parámetros “base” de la Fuente primaria se hubieron consolidado y, los universos, tenían ya un cúmulo de mónadas casi infinitas para construir los elementos base y primarios que darían lugar al resto de componentes de la Creación. Con la energía del “dos” clonando y “duplicando” estructuras para poder formar dimensiones, planos, niveles frecuenciales, sistemas galácticos, y demás, se hizo necesario empezar a combinar las mónadas en todo su potencial para darle más “diversidad” a esa “Creación”.

En los artículos anteriores hemos mencionado que toda mónada posee tres polos o energías: el polo positivo, el polo negativo y el polo neutro. Pero esto implica que, entonces, hay un “tres” en alguna parte, y no era así al principio.

Inicialmente, la Fuente emitía solo mónadas “inertes”, asociadas al número cero, pues era el único campo “existente” en aquel “momento” en el que, partiendo del “plasma de existencia” que hemos mencionado en la explicación del cero, podía ser “troquelado” en infinitas partículas para construir los universos y su contenido.

Una vez la “base” se hubo consolidado, se empezaron a emitir mónadas asociadas al “uno”, un solo polo de los tres, o bien el neutro, o bien el positivo o bien el negativo, por lo que solo podían crearse estructuras de una única polaridad. Luego, con la creación del campo de consciencia que seria el “dos”, se emitieron mónadas que tenían dos polos, positivo-negativo, positivo-neutro o negativo-neutro. Y, con ello, se fueron creando estructuras superiores.

Una vez este proceso se completó se empezaron a crear mónadas con tres polos, activados en diferentes grados, y con diferentes intensidades, de manera que, finalmente, ya se pudieron construir estructuras muy complejas partiendo de una combinación de energías positivas, neutras y negativas en infinitos grados de intensidad y formas.

Esto permitió la creación de vida y de consciencia a altísimos niveles, el nacimiento de otros “seres” que iban a asistir a los logos “cósmicos” (las “macro consciencias” que rigen los universos), permitía el nacimiento de “logos galácticos” para crear galaxias y de todo tipo de seres “menores” que se encargarían de gestionar sistemas solares, estrellas, planetas, y todo tipo de vida en ellos.

Por lo tanto, el tres representa el equilibrio, pues ya tenemos las tres energías primarias representadas en un único campo de consciencia numerológico que puede ser usado para combinar los campos del cero, del uno y del dos de trillones de maneras diferentes y, con ello, aumentar el grado de complejidad de las estructuras existentes dentro de cada universo.

Con la incorporación del campo del “tres” nacen las polaridades evolutivas, se permite que haya seres que se enfoquen en el trabajo con energías positivas, otros seres que se enfoquen en el trabajo con energías negativas y otros seres que se enfoquen en el trabajo con energías o cargas neutras. Se ponen en marcha combinaciones de los tres y se crean sistemas evolutivos y “grados” de crecimiento donde tanto la polaridad positiva como la negativa, a lo largo de todo un sistema evolutivo, terminen llegando al equilibrio y balance que representa tener los tres polos de la monada en equilibrio y en armonía. De esta manera, no importa que polaridad tenga un ser, una raza, un ente o cualquier ser vivo y consciente en el universo, pues siempre, inicie su camino por la polaridad positiva o inicie su camino por la polaridad negativa, siempre llega a la polaridad neutra al “final” del recorrido y con ello, obtiene el “balance” que el campo del “tres” representa.

Algunas fuentes, esotéricas y místicas, usan el triángulo como representación de este equilibrio cósmico, de esta armonía de la Creación, pues es precisamente la forma geométrica que representa al tres en todos los planos y niveles de la misma. Finalmente, la creación del campo numérico del “tres” permitió también la aparición de aquello que nosotros llamamos “el Yo Superior”, la parte del ser humano que se percibe como un orbe de consciencia de altísimo nivel evolutivo y jerárquico, y que solo pudo “nacer” una vez la existencia de mónadas con los tres polos o cargas energéticas “vieron la luz”.

Además, para poder acelerar aún más la creación de estructuras por todo el universo, el campo numerológico del tres coge lo que las partículas del uno “han formado” y lo “clona” tres veces, incrementado la función creadora que ya el dos posee para construir, mucho más rápidamente, muchas más unidades “de algo” que se tiene que replicar para poder ser usado millones de veces en millones de planetas, sistemas solares o galaxias.

Así pues, a nivel psicológico, de cualidades, y para nuestro planeta, como es sencillo de adivinar, los arquetipos de armonía, balance y equilibrio están asociados al número tres, así como los de perfección, éxito, y la capacidad de completar algo, de llevarlo a su fin, de conseguir su finalidad. El tres permite mantener la templanza, guardar la compostura, estar centrados. Permite que no nos salgamos de un camino “en balance” y que las partículas que forman nuestros sistemas energéticos no se alteren (tanto) ante influencias externas, pues si nuestras mónadas están alineadas y equilibradas entre sus tres polos, en la medida de lo posible, siempre nos notaremos más centrados y en balance interior, aunque no es que sea especialmente fácil conseguirlo o mantener este estado siempre.

cuatro

Habíamos explicado el origen del cero, el uno, el dos y el tres, con lo que para poder seguir construyendo los elementos de la “Creación” y usando las cualidades del campo “dos”, los logos “cósmicos”, los “seres” que rigen la evolución de los universos, crearon el campo numérico “cuatro”.

El número “cuatro” hizo falta para apuntalar lo que el tres estaba creando sin parar, incrementando la cantidad de elementos que en ese punto de su formación, el universo, a nivel energético, aún lejos del momento en el que se formara materia física, estaba insertando en si mismo.

El campo del “cuatro”, pues, se creó a partir del campo del dos y se le dio el equilibrio del tres para entonces crear la energía de la “estabilidad” y de la “sostenibilidad”, pues, como podemos intuir, todo lo que se asienta y apoya en cuatro pilares, por ejemplo, es mucho más estable que lo que se apoya en tres y en dos.

Una vez que las energías del cuatro se imbuyeron en los elementos creados por el tres y por el dos, empezaron a formarse estructuras más compactas, y más resistentes, de manera que se les pudo dotar de más funciones, y de más robustez a los pilares de los planos superiores de cada universo, galaxia y sistema solar, hasta llegar a los planos mentales y etéricos, aun sin materia física ni nada denso ni “sólido” como lo conocemos o percibimos nosotros existentes en ningún rincón de la Creación.

Cuando estos pilares estuvieron bien “asentados”, el cuatro empezó a ser usado igual que el tres e igual que el dos anteriormente, para incrementar exponencialmente el número de elementos existentes en cada universo, y clonando “por cuatro”, cada cosa que los niveles y combinaciones de partículas hechas de campos numéricos inferiores iban creando por mezcla de trillones de mónadas de todas las configuraciones y características existentes hasta entonces.

Mientras el ritmo de la “Creación” iba aumentando, más seres de alto nivel podían ir “naciendo” y tomando responsabilidad por doquier, así “nacieron” o fueron creados por los “logos galácticos” (el ser que rige la vida de cada galaxia), además de lo que ahora llamaríamos “logos regionales”, que es una forma de describir a seres de enorme nivel evolutivo que se encargan de coordinar toda la vida y evolución de las diferentes regiones en las que se divide cada galaxia a nivel energético y metafísico. En algún artículo anterior habíamos mencionado que el nombre en Irdin para el logos regional de la zona de la Vía Láctea donde estamos es Umar y el nombre en Irdin para el “demiurgo” regional (la contrapartida en polaridad “negativa” del logos) es Abraxas.

A nivel psicológico y arquetípico

Por lo tanto, y analizando este número en nuestro planeta y en el plano mental del mismo, el campo numérico del cuatro está conectado fuertemente a los arquetipos de estabilidad, solidez, robustez, inmutabilidad, etc. Por otro lado, cuando vemos en los resultados de análisis numerológicos el número cuatro, también significa que algo no se mueve, que está parado, que no avanza, y esto en algunas circunstancias puede ser positivo y en otras puede tener una connotación negativa, si lo que queremos es, precisamente, que las cosas se muevan y avancen, con lo que hay que prestar atención y darse cuenta de si ese cuatro que aparecer por doquier en señales en nuestra realidad, está indicando algo que está estable o sólido o algo que ha sido bloqueado y que no nos deja avanzar. Como todo, es cuestión de consultar con nuestro YS al respecto si realmente lo vemos repetido muy a menudo a nuestro alrededor.

por David Topí ·

cinEstudio de los números y decodificación actualizada: El Cinco

Vamos poco a poco cerrando esta serie introductoria sobre numerología “actualizada” y avanzamos con el siguiente número que fue creado tras el cero, uno, dos, tres y cuatro. El campo numérico del cinco es el primero que empieza a ser usado para crear vida inteligente, avatares, y todo tipo de razas y seres donde la consciencia y la “existencia” podrán “encarnar”.

Hasta ahora, hemos seguido el desarrollo de enormes estructuras cósmicas, de los planos superiores del universo, galaxias, sistemas solares y planetas, pero ninguno de los campos numéricos existentes antes del cinco se puso en marcha, ni individualmente ni por combinatoria, para crear la materia “sólida” que luego da lugar a los diferentes tipos de seres vivos que poblamos “la Creación”.

La razón por la cual el número cinco ya se pudo usar para crear vida a través de la materia, es porque es el primer número o proceso combinatorio que permitió mezclar los elementos del universo que los antiguos filósofos conocían con los nombres del akasha o éter, agua, fuego, tierra y aire.

Los cinco elementos que forman “las cosas”

Estos nombres son conocidos para todos nosotros, porque son elementos de la naturaleza, excepto quizás el éter, pero es más bien al revés. Estos elementos son campos de energía “universales” y “cósmicos” que en cada planeta toman una expresión determinada, y lo que nosotros llamamos “agua” es la expresión material y en estado líquido del campo energético del “agua”, mientras que lo que nosotros llamamos “fuego”, es la expresión material del elemento “fuego” en la Tierra.

Estos cinco macro-campos de los elementos nacen por una combinación específica de mónadas, que, mezclándose de una manera concreta y con unas determinadas proporciones de sus características, dan lugar al elemento “agua”, mientras que otra combinación diferente de mónadas da lugar al elemento “aire” y así sucesivamente. Todos estos elementos están regidos por su propio “ser” o “consciencia”, es decir, son campos autoconscientes, siendo el “ser” del aire, aquel que rige el elemento “aire” en todo el universo, se llame como se llame en cada planeta o sistema solar, así como el “ser” del elemento “tierra” el que rige y es responsable de aquello que para nosotros es la “tierra” (rocas, piedras, arena, tierra) en nuestro planeta.

Además, existen seres de elementos “secundarios” por decirlo de alguna forma, derivados de los primeros, así que existe un ser consciente que rige el elemento “metal” (muy usado en la medicina china y derivado del “ser” del elemento tierra y con proporciones determinadas de otros), así como el elemento “madera” (también usado en medicina china), el elemento “vapor”, el elemento “hielo” (derivado ambos del “ser” del agua), el elemento “electricidad”, el elemento “rayo”, el elemento “calor” (derivado del “ser” del fuego), etc.

Creados individualmente antes de ser combinados

Los campos de los elementos primarios fueron creados individualmente a partir de la energía del “uno”, de manera que se mantuvieron aislados entre si mientras no hizo falta su combinatoria global. A medida que los logos cósmicos fueron necesitando combinar diferentes “seres de los elementos” o energías de los elementos, fueron usando la combinatoria existente del dos, tres o cuatro, para planos y niveles no físicos, pero, solo al crear el campo numerológico del “cinco”, pudieron entonces finalmente mezclarse todos entre si y empezar a formar materia y formas más densas y con más nivel de precisión, pues, literalmente, hace falta una mezcla determinada de estos cinco elementos primarios para poder crear en el plano físico cualquier cosa que veamos, existe o se encuentra en este nivel de la estructura de los universos.

Luego, como hemos dicho, nacieron elementos secundarios por combinación de elementos primarios, como por ejemplo la madera o el metal, y también otros como el vapor o la electricidad, que, de nuevo, son cosas “comunes” en nuestro día a día, son “cosas” que conocemos, usamos, vemos, estudiamos, pero que, detrás, tienen campos de energía y campos de consciencia que los sustentan, y estos campos de los elementos “secundarios” nacen y fueron creados por la combinatoria de energías de los cinco elementos primarios y estos a su vez por la agrupación de campos de mónadas en diferentes configuraciones y formas.

Un sustento a la vida

Gracias al campo numerológico del cinco, tenemos la posibilidad de crear, de poner en marcha procesos que sustentan la vida tal y como la conocemos, y tenemos la capacidad de crear los cuerpos a los que nuestros Yo Superiores se enlazan para guiar y gestionar las encarnaciones, pues el alma “local” y la supralma, como componentes del “avatar” humano, también se pudo formar solo cuando ya existía el campo numerológico del cinco y se pudieron combinar partículas de “éter” o “akasha” con partículas del elemento aire y fuego principalmente, para formar este cuerpo álmico que todos poseemos.

Así, a nivel de estudios numerológicos, las cualidades del cinco que resultan de la conexión de los arquetipos mentales al campo de consciencia de este número están relacionadas con el dinamismo, la “frescura” (por “novedad”), la ilusión (por lo nuevo), con algo que “se mueve”, que está en marcha, que ha arrancado ya y que está en proceso. El cinco es un campo muy dinámico, induce al movimiento, al baile, al cambio, a la adaptación, al desplazamiento, y, por otro lado, lleva también al desorden, al dejar atrás cosas cuando ese desplazamiento es demasiado acelerado, a no concluir algo aun pero querer pasar a lo siguiente antes de haberlo finalizado. Es un número con energía, que salta, que se acelera y que no “para quieto”, que construye cosas nuevas y se mueve hacia adelante para construir más cosas nuevas a veces casi sin haber acabado lo anterior. Por todo esto, es un número que en nuestros resultados psicológicos y estudios de personalidad y de vida siempre nos va a indicar una fuerza que tira hacia adelante, para bien o para mal, y será cuestión de ver si es apropiado en cada momento seguirla o pararla, frenarla o acelerarla según las circunstancias personales de cada uno de nosotros

 

El Seis

seis

Avanzamos un paso más en nuestro estudio de los números, y ahora nos toca ver el seis, tras la decodificación “actualizada” del cerounodostrescuatro y cinco. El seis es el campo numerológico que ayuda al cinco a estabilizarse allá donde este haya parado su “loca carrera” y avance. Cuando el cinco necesita mover lo que el cuatro ha estabilizado, pero no sabe hasta “dónde” debe “moverlo”, el ser consciente que forma el campo numerológico del seis le hace de punto de referencia para que esa energía no siga avanzando y se estabilice allá donde era necesario que se terminara la conversión energética o el desplazamiento y movimiento energético.

Por lo tanto, para poder estabilizar, por ejemplo, las orbitas planetarias, una vez los planetas han sido “construidos” por la mezcla de los elementos primarios y secundarios (akasha, fuego, aire, tierra, agua, vapor, metal, hielo, electricidad, madera, etc.), y los seres de los campos numéricos junto con los logos los han posicionado en sus lugares respectivos del sistema solar que han de ocupar según el diseño que cada logos solar hace de su sistema, y una vez las dinámicas del cinco los han puesto a “rodar”, el ser que rige el campo del seis hace su aparición para estabilizar ese movimiento y marcar unas pautas de rotación o de balance necesarias para que todo lo que ha sido creado, y puesto en marcha, entonces pueda funcionar y hacer el trabajo para lo que fue diseñado.

Formando el número seis

Por lo tanto, el campo numerológico consciente del seis no existía hasta que se completó el campo numerológico del cinco y este se puso a “trabajar”. Para ayudar, como hemos dicho, a todo lo que ya estaba en movimiento, el seis se formó con la estabilidad del dos y el equilibrio del tres, combinándose en las proporciones necesarias para que las mónadas que lo forman tengan “programado” en su interior el equivalente a la acción de “frenar algo” y estabilizarlo para dejarlo en reposo, pero funcionando, en el punto en el que tiene que estar haciéndolo.

De alguna manera imaginad una persona que va corriendo muy rápido, y tiene que frenarse. Parte de un punto de estabilidad, quieto, parado, neutro, que está representado por el cero generalmente, y arranca, empezando en el uno, moviendo rápidamente los músculos y sus fuerzas y rompiendo la resistencia del dos para conseguir el equilibrio en la carrera que el tres representa para avanzar sin caerse y llegando a una velocidad y ritmo estable marcado por el cuatro, aun cuando esté en movimiento.

Pero, cuando esa persona acelera, entran en juego las dinámicas del cinco, que se vuelven locas moviendo la energía de la persona cada vez más rápido, alegremente, jovialmente, hacia adelante, más rápido y hacia adelante, pero llega un momento en el que la persona divisa la meta, y tiene que frenar, pero el cinco no sabe frenar, no tiene cualidades para ello, así que las energías del seis entran en acción, proporcionan el concepto de “frenar” y proporcionan el concepto de “volver a equilibrarte” para ir reduciendo velocidad sin caerte, llegar a un punto de desaceleración y volver a andar a paso normal.

Así, el campo numerológico del seis, su ser, se encarga de eso a nivel energético por todo el cosmos, “frena” y estabiliza a una velocidad determinada y ajustada aquello que el cinco ha acelerado, movido y desplazado y, con ello, se consiguen los desplazamientos necesarios pero siempre manteniendo un orden y equilibrio entre todos los elementos involucrados para ello.

A nivel psicológico

Así pues, a nivel de estudios numerológicos, y según las conexiones actuales con los arquetipos mentales de nuestro planeta, el seis representa el parar y repensar las cosas, el desacelerar sin parar del todo, el reducir un poco la velocidad mientras revisamos porqué estamos corriendo o hacia dónde. Representa la capacidad de poder estabilizar algo que venía algo desbocado, y la capacidad de asentar aquello cuya dinámica anterior necesita ser arraigada y calmada, pausada y relajada. Así pues, todos estos atributos a nivel psicológico representan a una persona cuyo número seis está muy presente en su vida, dotándola de una manera de afrontar las experiencias de su vida basándose en estas cualidades y arquetipos.

 

Llevamos ya varios artículos introduciendo conceptos de cierto grado abstracto numerológico y vamos a ir afinando poco a poco en el tema para terminar dando más detalles sobre los mismos. Así, tal y como hemos dicho en el último post, cada número tiene asociada una o varias cualidades. ¿De dónde provienen las cualidades que estos números representan? Hemos visto que provienen de los arquetipos a los que están conectados, pero, ¿por qué se conectan a unos arquetipos y no otros? Es decir, ¿por qué el arquetipo de la “paciencia”, que es un campo de energía con unas cualidades asociadas de “calma” y “sosiego” están más conectados al número ocho, por ejemplo que a otros campos numéricos?

De nuevo, es un tema de resonancia y “mezcla” de energías. De igual manera que no se puede mezclar agua y aceite, porque sus densidades y composición impiden que puedan unificarse en una única sustancia homogénea, hay energías de “cualidades” como la paciencia, o la estabilidad o cualquiera de las otras características humanas, que no se pueden “enchufar” fácilmente a los campos de energía numéricos para que ese “número” tenga imbuidas las cualidades de ese arquetipo o característica.

Por lo tanto, para que el número “uno” pueda asociarse al “inicio” de algo, el arquetipo de “arrancar” o “empezar” tiene que vibrar o ser capaz de sintonizarse con el campo de fuerza numérico del “uno”, y, como son compatibles, se hace perfectamente, pero, por el contrario, el arquetipo de “inicio” no es tan compatible con el campo de energía del número seis, así que no se puede decir que el número seis representa el inicio de nada, ya que no posee la energía que “activa” algo nuevo cuando queremos o necesitamos ponerlo en marcha.

Estas vibraciones, la “sintonicidad”, de unas cualidades determinadas con unos campos numéricos determinados, es lo que ha ido variando a lo largo de los siglos, pues al haber cambiado la vibración de los conceptos y cualidades, también ha cambiado la resonancia y “facilidad” de conectar unos con otros, o de rechazo de unos con otros, pues los cambios son en ambas direcciones. De esta manera, conceptos y cualidades que hace mil años resonaban con un número, ahora no lo hacen tanto, o, por el contrario, lo hacen muchísimo más, como si las moléculas de agua y aceite hubieran encontrado la forma de fusionarse de alguna manera, o al revés, como si ya ni siquiera pudieran tocarse estando juntas en el mismo recipiente.

Puesto que los conceptos y arquetipos de cualidades son campos de energía con cierto contenido y todos están en el plano mental y conectados a la psique humana, cuando la humanidad varia su definición, entendimiento, uso y aplicación de ciertos conceptos, hace variar rápidamente el arquetipo del que este depende, y al variar el arquetipo mental, varia su composición energética, con lo que, si las partículas que forman el campo del concepto “simpatía” cambian internamente, por ejemplo, su resonancia con el campo de energía de los números también cambia, y entonces, el arquetipo “simpatía” tendrá más afinidad y facilidad de conexión con un número determinado ahora en el siglo XXI que la que tenía en el siglo II, a pesar de que, simplemente, la simpatía es la simpatía, pero su vibración o su significado, y sobre todo su uso como definición de una cualidad humana, ha ido evolucionando siglo tras siglo y cultura tras cultura, alterando su arquetipo a lo largo de la historia y provocando cambios en la asignación numérica del concepto “simpatía”, el concepto “tristeza” o el concepto “carisma” con los números que ahora los representan.

También los seres conscientes que dan lugar a los números evolucionan

Esto en cuanto a los conceptos y cualidades que asociamos a los números, pero, ¿han cambiado los campos o sustrato base de esos mismos números? Hemos dicho que los campos de consciencia numéricos son “seres” que tienen unas ciertas cualidades y que son requeridos para formar otros elementos, pues ellos determinan la proporción de cada elemento que es necesario para crear algo nuevo. Por lo tanto, ¿han cambiado o evolucionado estos “seres conscientes” que son el sustrato energético para cada número?

Pues es correcto, indudablemente lo han hecho, pues todo evoluciona en la Creación y nada se mantiene nunca estático, así que incluso la base energética que cada magnitud numérica representa ha ido evolucionando, y el “ser” consciente del “número cinco” ahora es algo diferente a como era hace cinco mil años, tanto en nuestro planeta como en cualquier otro, pues estos campos son universales, en el sentido “cósmico” del término.

Pero poder analizar la evolución de los “seres” que forman los números es realmente complejo, pues son vastos flujos de energía y campos que, literalmente, ocupan y están presentes en todos los planos del universo y en todos sus subniveles, por lo que no hay manera de realmente describir su evolución, avance o cambio, pero sí que podemos definir sus variaciones en nuestro planeta, pues la parte que está imbuida en las estructuras de la Tierra para poder formar todo lo que existe en ella, es más fácil, relativamente, de evaluar y revisar cómo ha ido cambiando.

Cambios que acompañan el cambio de la consciencia planetaria

El desarrollo de la “consciencia de los números” ha ido de la mano del desarrollo de la consciencia del planeta y de su logos, el ser que usa la Tierra como avatar de igual manera que nosotros, a nivel de alma, usamos el cuerpo físico como vehículo evolutivo. A medida que la consciencia planetaria iba creciendo y avanzando, los campos energéticos numéricos también lo han ido haciendo, adecuándose al nuevo nivel que en cada momento poseía el logos planetario para poder servir como sistema de medida para mantener la estructura del planeta “funcional” y adecuado a las necesidades de la vida consciente en la Tierra en cada momento.

Esto ha sucedido igual en cada planeta del universo, de manera que cada número ha ido adquiriendo una cualidad “local” en cada planeta según el desarrollo de la consciencia planetaria de ese sistema, y, por otro lado, se ha mantenido invariable en su estructura más básica en todo el universo, para que el concepto de “tres” siguiera siendo el concepto de “tres” en cualquier lugar del cosmos, pero su vibración, energía, cualidad y aplicación se haya adecuado “localmente” a cada esfera planetaria.

Luego, puesto que la aplicación “local” que cada planeta o logos planetario hace de los campos numéricos es la base para la aplicación que nosotros hacemos para nuestros estudios numerológicos, la vibración de cada número, como hemos mencionado, es tremendamente diferente en diferentes sistemas y puntos de la galaxia, incluso dentro de nuestro sistema solar, haciendo que un “nueve” vibre de forma bastante distinta aquí que en Alfa Centauri, o que el seis tenga una composición a nivel de partículas y frecuencia completamente, casi, diferente a la que tiene en cualquier sistema de Sirio, por decir algo.

Estas frecuencias y vibraciones de los números luego se vuelven a diferenciar mucho más a medida que se añaden y se conectan arquetipos de cualidades a ellos, como hemos visto, así que el arquetipo de “flexibilidad” o de “empatía” conectado al campo base de un número aquí puede ya no parecerse en nada, en el resultado final, al conjunto de ese número y ese arquetipo en cualquier otra parte incluso de nuestro sistema solar.

Cada número se interpreta según su sistema de referencia

¿Cómo nos podemos entender, hipotéticamente, entre civilizaciones y razas si cada número ya representa algo tan diferente? En general, hay que ir más allá del estudio de los números cuando quieres entender algo que cae fuera de tu sistema de referencia, de la misma manera que no podemos entender el sistema de vida de una tribu perdida en el Amazonas con un sistema de referencia que se basa en el estilo de vida de Nueva York, de manera que no nos sirve el manual sobre cómo se vive en Nueva York si queremos saber cómo se vive en la selva.

Por el mismo motivo, no podemos usar los métodos y técnicas numerológicas que tenemos fuera de nuestro planeta, fuera de nuestra psique colectiva y fuera de los campos mentales y psíquicos de la humanidad, porque no arrojarían una descripción adecuada y correcta sobre aquello que estamos analizando, al caer su composición, fuera de nuestro campo de referencia y parámetros “conocidos”.

Así, ahora que más o menos hemos sentado las bases de este conocimiento, podemos empezar a estudiar “localmente” todo el conjunto de números y sus cualidades, como se mezclan y combinan, de qué manera y que proporción, para formar todo lo que conocemos, y empezar a comprendernos mejor como raza, como personas y como civilización, a partir del resultado de esos números que analizaremos un poco en los próximos artículos.

Estudio de los números y decodificación actualizada: El siete

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Nos quedan tres números para terminar este tema introductorio a la numerología “actualizada” y dar por cerrada esta octava, y hoy vamos a ver el primero de ellos, el número siete, que es, precisamente, el número de “cierre” y finalización de “cosas”.

El campo numérico del siete nació para poder “dar por finalizado” los procesos de construcción de todos los niveles anteriores que ya hemos visto, y poder “marcar” que “algo” había sido completado, de manera que se pudiera “arrancar” de nuevo otra fase teniendo un punto fijado como el “final” de la anterior, que estaría marcado energéticamente por el ser que rige este campo de energía consciente.

Por este motivo, solemos decir que todo funciona, fluye y está construido en grupos de siete, lo que se denomina una “octava” (pues se toma siempre los siete pasos de cada proceso más el “punto” de inicio del siguiente con el que enlaza, de ahí el nombre “octava”), y cada “siete” de algo podemos dar por finalizado una tarea, un proyecto, un proceso, un cambio, etc.

Evidentemente esto no es fijo, en el sentido de que hay cosas en el mundo terrenal y de los sentidos que no funciona o se mide (la forma en la que nosotros medimos las cosas) en base “siete”, pero, a nivel energético, etérico, mental y en planos superiores sí que lo es, es decir, todo funciona por octavas, por grupos de siete niveles o siete pasos, por siete estadios, por siete gradientes, por siete saltos. Y cuando algo llega al séptimo salto o paso o nivel, entonces “eso” se da por cerrado y concluido, y se usa como sustrato y punto de arranque para el siguiente grupo de siete “lo que sea” que se inicia contando como punto de partida el lugar o estado energético donde terminó el proceso anterior.

Octava, ¿ocho?

Quizás lo que lleve a confusión es el término “octava” hablando de grupos de “siete”, como hemos mencionado antes, y es que nosotros usamos ese término porque, en nuestra escala musical, tomamos el DO de una octava como principio y final de su octava y de la octava anterior. Es decir, desde la nota DO a la SI hay siete notas, siete pasos, siete gradientes musicales y energéticos, pero después del SI viene otro DO, al que se pasa rápidamente y suavemente, y ese DO cierra el proceso del SI y se toma como el final de ese grupo, además de como el principio del siguiente grupo de siete notas. Así que, aunque parezca algo confuso, se usa siempre el término octava para hablar de DO a DO, aunque energéticamente, es el número siete de DO a SI quien rige todos los cambios, procesos y evoluciones del universo.

Características psicológicas y arquetípicas del siete

A nivel energético y en los resultados de estudios numerológicos, el número siete representa ese final de etapa, ese cierre de ciclo, y ese recogimiento. Así que también tiene repercusión a nivel psicológico resultando ser un número introvertido, cerrado, final en sí mismo. Es el número para dar por completado algo, ponerle un punto y seguido, pero con ese punto como la base de inicio para lo que tenga que venir después. Es el número que marcará límites, pues donde hay un siete hay una barrera, un final, un “stop” que debe respetarse, y personas con el siete fuertemente marcado en sus estructuras energéticas y psicológicas serán las que pongan ese punto y final, o las que marquen el paso a otros, las que dicten el ritmo de salto entre procesos y las que digan cuando se ha terminado uno de ellos.

El siete además representa el descanso, la relajación, la tranquilidad, pues algo ha terminado, y ahora se permite un pequeño receso antes de iniciar el siguiente paso o la siguiente octava. Un siete indica un momento de pausa, de frenar y reflexionar, de terminar lo que estamos haciendo y sentarnos, de “congelar” el mundo hasta que recuperemos fuerzas y luego lo ponemos en marcha de nuevo allá donde lo hayamos dejado

Estudio de los números y decodificación actualizada: El ocho y el nueve

ochonueve

Cerramos ya esta etapa de estudio de los números y su decodificación “actualizada” que abrimos hace ya casi tres meses para poder explicar mínimamente el origen, funcionamiento y significado arquetípico de los seres y campos conscientes de energía que forman lo que nosotros conocemos como “números”. Hemos recorrido todo un proceso, una “octava”, de introducción a los mismos y hemos explicado su origen, desde el cero hasta el siete, y hoy completamos con la explicación de los dos que nos faltan, el ocho y el nueve.

Número ocho

El 8

 

 

 

 

1×8+2

1  
2×8+3 1
3×8+4 1
4×8+5 1
5×8+6 1
6×8+7 1
7×8+8 1
8×8+9 1
9×8+1 1

 Siempre sera igual a 1

https://raulwexler.blogspot.com/2020/01/materia-movimiento-y-conciencia.html

Una vez un proceso se termina, y sus siete pasos energéticos se completan, sea lo que eso signifique a nivel físico o terrenal, se “envuelve” y se estabiliza el proceso anterior con la energía del ocho, el siguiente campo creado para dar estabilidad a lo que ya se ha terminado. Pero el ocho, aunque también da estabilidad, no es como el cuatro, del que nace “doblando” sus partículas y características, sino que es más fluido, más suave, más ligero, y envuelve todo lo anterior con una capa de “protección” circular y flexible para que simplemente se puedan unir los bloques y procesos creados por cada octava pero manteniendo la energía de los mismos separados y envueltos individualmente. El campo numérico del ocho, a nivel mental y energético, es como el envoltorio de un caramelo, fino, resistente pero transparente, dejando ver el contenido de aquello que protege, que es algo ya sólido, asentado y “completo”.

Por lo tanto, los dos círculos del ocho, en el grafismo que usamos para dibujarlo, representan los bloques de “cosas” unidas entre sí y protegidas, y cada “ocho” se podría unir a un “ocho” siguiente y tendríamos un enlazamiento de “ochos”, simbolizando la unión de todos los procesos con todos los demás y estando bajo el manto protector de la energía de este número.

Así, a nivel psicológico y en los estudios de la personalidad que podemos llegar a hacer numerológicamente, el ocho es un número que tiene asignada una cualidad protectora, conservadora, “resguardadora”. Es el arquetipo que cuida de otros o de otras cosas, es quien protege y a la vez une y amalgama, enlaza “algo” con otro “algo”, y permite su continuidad separando los dos bloques pero manteniéndolos en contacto. El ocho representa la cualidad de la armonía y la ligereza, la suavidad y el tacto a la hora de lidiar con situaciones y personas, pues así es como su energía trata a todo lo que ha sido creado en los procesos anteriores regidos por los campos numéricos precedentes. En su faceta contraria, el ocho, a nivel de carácter, también muestra a alguien que quiere sujetar a otros, algo que puede ser bueno o malo según la situación, alguien que no quiere dejar escapar algo, que se resiste a dejar ir las cosas, a que se separen o a que sigan su propio camino. Como todo, es una cualidad y una característica que en ocasiones tendrá una faceta percibida como positiva y en otras una faceta percibida como negativa.

El Nueve

Finalmente, el último campo numérico que fue creado es el campo del nueve, cuya función es ayudar al ocho a unir bloques de “cosas” y con esta función permitir definitivamente que todo lo que existe o ha de existir en el universo, en la “Creación”, ya tenga alguna forma de ser y de poder ser construido. El nueve tiene un “gancho”, en su representación simbólica en nuestro planeta, y ese “gancho” coge el último bloque de energía, de elementos, de materia, de partículas, “envuelto” por el ocho y lo conecta a cualquier otra ristra de “ochos”. El nueve es pues, a nivel energético, el “conectador” de bloques macro de elementos para terminar de formar en todos los niveles, toda la “Creación”.

Por este motivo, el nueve es el “último” número que tenemos “individual”, formado por un ser autoconsciente de si mismo y a cargo del campo de partículas que forman el número, pues a partir de este, el resto de combinaciones numéricas ya se realizan mezclando los números que hemos descrito. Repito, pues es muy importante recordar esto, que los números son campos individuales con auto-consciencia propia, es decir, “ellos” son conscientes de ellos mismos y se reconocen como “seres” con la función que hemos descrito para cada uno.

El nueve, así, en su vertiente de “conectador” permite que una galaxia este enlazada gravitatoriamente a otra, que un planeta o muchos de ellos enlacen con los campos y corrientes energéticas de la estrella alrededor de la que orbitan, permite que los diferentes universos estén conectados entre sí, permite que las moléculas de ADN se unan o permiten que grupos de células se combinen para formar órganos y elementos más complejos. Es la función del nueve la de conectar los bloques de todo lo que existe, creados por los números anteriores, para dar lugar a otros bloques, formas y elementos y, por lo tanto, a nivel psicológico, personas cuya energía esté fuertemente influenciada por el nueve son las personas que conectan a unas con otras, lideres, los que llevan grupos, los que dirigen personas, los que enlazan las cosas, los que saben cómo unir A con B y que tenga sentido la unión.

Son los que siempre hacen de enlace entre dos cosas, mediadores, interlocutores, los que hablan con unos y hablan con otros y terminan encontrando los puntos en común para que las dos partes puedan acabar trabajando juntas, aunque cada una tenga un perfil completamente diferente y características completamente distintas, envueltas dentro de sus “ochos” correspondientes y entrelazadas por el “nueve”.

El nueve, además, es un número de unión fuerte, lo que junta no tiene fácil forma de ser separado, lo cual puede ser positivo en algunas ocasiones y no tanto en otras, así que también denota un carácter agresivo si desea hacer algo por la fuerza y juntar dos extremos que no quieren juntarse, si quiere unificar o enlazar algo con lo que otros no están de acuerdo, ya que su naturaleza es siempre unir, si no le dejan hacerlo cuando cree que debe, recurre al temperamento y a la fuerza para hacerlo sea como sea.

Está unido en el plano mental de nuestro planeta a los arquetipos de la constancia, perseverancia, paciencia, trabajo continuo, no rendirse nunca, continuar esforzándose hasta conseguirlo, fortaleza y robustez, así como a ser testarudo y cabezón para conseguir lo que desea, no dar su brazo a torcer, no rendirse nunca incluso cuando está equivocado, no aceptar un “no” por respuesta y no querer hacer nada más que lo cree que debe hacer, sea esa creencia correcta o no.

 

El 9 La relación entre el 3 y el 6 es de opuestos y con el 9 conforman la trinidad que es el todo (no el equilibrio) la suma del 3+9 la iluminación., la capacidad de trascender la dualidad

 

El flujo energético dentro del toroide causa una despolarización en el lado etérico entre los polos 3 y 6 cada vez que gira de un lado al otro. El flujo de energía 1,2,4,8,7,5 también cambia de polaridad cuando gira, así una polaridad está dominada por el 1,2,4 y la otra por el 8,7,5. Así en centro o punto cero se da una despolarización energética y de ahí el nombre Energia punto cero

Toda la creación de la materia se basa en ese principio de geometría sagrada, desde una partícula subatómica hasta una galaxia entera se forman así. La división celular o mitosis obedecen también al mismo patrón matemático 1×2 2×4 4×2 etc. La tierra como todos los planetas es un toroide con aberturas en los polos y no es totalmente hueca sino tiene grandes cavernas mayormente en línea con el flujo energético inicial de esta. Toda la materia sea grande o pequeña se forma con la dinámica y matematica geometria sagrada del toroide. El punto de liberacion de energia es el centro o punto zero causado por la despolarización entre el campo 1,2,4,8,7,5 y el campo 3,6 y todo refuerza el punto superior o 9 que es el nodo de la onda estática que ha sido creada por la dinámica energética anterior y se suma a otros toroides o motores energéticos para crear estructuras complejas siguiendo la armónica de la frecuencia de la geometría sagrada producto del punto de atención de una conciencia. La suma de toroide producen la flor de la vida y otras estructuras complejasEsto se da en forma colectiva y en forma individual puesto que el punto de atención de cada uno filtra crea y bloquea todas las frecuencias dentro de su rango de atencion creando asi su propia realidad o universo paralelo.Los ciclos en los que la energía circula en el patrón 1,2,4,8,7,5 son su frecuencia y se mide en HZ. La cantidad promedio de revoluciones en hz dentro de los sistemas toroidales que componen la materia a cualquier nivel y en el cosmológico se la conoce como resonancia schumann cuando se trata de un planeta y es específico para cada cuerpo celeste o posición en el universo. Esta velocidad o frecuencia medida en hz es lo que define una densidad o plano existencial. Mientras mayors sea esa frecuencia mayor será el plano existencial o densidad y está directamente ligada a la conciencia que la genera. Esto se da con la suma de las conciencias presentes en forma colectiva y también en forma individual porque cada ser con conciencia mudando su propio punto de atención o enfoque crea filtra y bloquea todas las frecuencias que no están dentro de su rango de atención creando así un universo paralelo propio y privado. Todo esta información y los principios de la energía libre o Punto Zero se encuentra disponible en la tierra desde la época de Tesla oculta por el Cabal que explota la humanidad. Una estructura energética con geometría matemática correcta producirá una despolarización en el lado etérico produciendo una gran cantidad de energía libre en el físico. Hay una carga en el lado etérico y otra en el físico, cuando las polaridades y sus cargas tienen polos opuestos dentro de la geometría sagrada específica se produce la descarga.Aqui no percibimos la energía punto zero porque todo es un solo pòlo. Se puede construir un reactor que libere energía ultra suficiente para todo. Se transmite la frecuencia específica de despolarización del lado etérico 3,6,9 sin cables a distancias muy grandes y con un dispositivo receptor equipado por diseño con la frecuencia exacta genera la despolarización dentro del receptor produce la emisión de energía libre sin cables a cualquier distancia sin riesgos físicos ya que es emitida desde el lado etérico. Así todo se hace por aire con energía de cancelación y manipulación de gravedad. Para distancias cortas vehículos pequeños a rueda con ejes magnéticos que minimizan la fricción y con energía ilimitada que toman del aire, sin redes de carreteras ni cables y trenes de levitación con ruedas electromagnéticas. También el petróleo es renovable en pocos años y no surge de fósiles. La energía nuclear es contaminante y antieconómica ya que consume más recursos de lo que produce es usada por su efecto negativo ionizante lo que les permite a los oscuros terraformar el planeta y bajar los hz de la tierra manteniéndola en 3D. es solo una excusa para instalar plantas terraformadores. Los accidentes son provocados para derramar isotopòs radioactivos para afectarnos. Las plantas nucleares están puestas sobre las líneas Ley y puntos energéticos.Los reactores de energía punto zero son una gran esferas de titanio llenos de celdas termoeléctricas supereficientes con varios toroides concéntricos unos dentro de otros formados por dos millones de microcristales de cuarzo con formas de tetraedros que giran flotando dentro de un campo gravitatorio controlado por ordenador y en vacío. Son merkavas perfectos que en sí energéticamente son más toroides y mantienen una frecuencia vibratoria constante. El ordenador puede controlar la posición individual de cada uno de ellos y los manipula con frecuencias armónicas específicas que son determinadas por su posición geométrica dentro del toroide del reactor. Estas frecuencias especificas tambien se pueden considerar como música. Los toroides concéntricos puestos uno de dentro de otro como capas de cebollas crean un campo magnético enorme que maximiza el efecto de despolarización etérica. Estos toroides de cristal de cuarzo literalmente se entienden como pequeños soles produciendo toda la energía que puede necesitar una gran nave. Estos soles son perfectamente estables y su energía es variable al cambiar la armónica de la geometría que los controla usando la manipùlacion de un campo gravitacional que controla el ordenador. Aun estos reactores avanzados utilizan el mismo principio descrito de la relación e interacción de los números 1,2,4,8,7,5 y 3,6,9 perfeccionada

Conclusión

El estudio de la numerología es de por si inacabable, daría para mantener un blog aparte escribiendo cada día, pues todo está hecho por combinación de números y sus energías, y todo se puede analizar y entender y decodificar a través del estudio de esas energías y sumatorias numéricas. Nosotros, de momento lo dejamos aquí, esperando que esta introducción haya abierto las puertas a la curiosidad y a la comprensión de otro de los temas importantes que permiten entender el funcionamiento de la “Creación”. Más adelante es posible que avancemos con conceptos más complejos y demos pautas sobre procesos matemáticos y combinatorios que permitan decodificar la realidad, a partir del estudio de los números que aparecen en nuestro día a día. Revisad todos los artículos sobre este tema que hemos publicado desde Junio y tendremos ya la base teórica así lista para futuras publicaciones sobre ellos.

 

 

 

Simbolismo y grafismo numérico, ¿por qué los números tienen esa forma de ser representados?

por David Topí

Cuando las antiguas civilizaciones sumeria, acadia, babilónica y aquellas que les precedieron en épocas aún más remotas de nuestra historia, tuvieron que empezar a “explicarse” mutuamente lo que querían decir a la hora de expresar cantidades, empezaron a usar grafismos para “acomodar” el significado de cada una de ellas a la cantidad que ese grafismo quería significar. Esto es conocido, y es sabido, que incluso en nuestras épocas prehistóricas nuestros antepasados hacían marcas en huesos, en piedras y en los utensilios que usaban para “contar” cosas, por lo tanto, esos símbolos y marcas fueron los predecesores de los “dibujos” que ahora usamos para los números tal y como los conocemos.

Pero, ¿quién se los inventó realmente? ¿Pueden representarse las cantidades y energías que representan con otros símbolos y grafismos? Ciertamente se puede, pues solo se trata de una convención “humana” para entendernos los unos con los otros a la hora de decir que quiero “tanto” de esto o “tanto” de lo otro, así que da igual, en principio, que símbolo usemos mientras estemos todos de acuerdo en usarlo. En cierta manera esto es correcto, por otro lado, también es correcto que cada símbolo que finalmente ha terminado aceptándose “inconscientemente” como la representación gráfica de esa energía numérica, es porque es la más “adecuada” para ello.

¿Qué significa esto? Tenemos que remontarnos a la creación de la raza humana, por asimoss para entenderlo. En el momento en el que aquellos que se hacían pasar por los “dioses de la antigüedad” fueron entregando y dotando de mayor conocimiento a los primeros seres humanos, fueron dándole herramientas para que comprendieran el mundo en el que existían y llevarán a cabo las funciones para las que habían sido creados. Pero, tal y como cada número es una representación de una fuerza energética y de un cierto tipo de cualidad y campo consciente, las formas que terminaron por imponerse para representarlo son aquellas que mejor corresponden al entendimiento de la psique humana de “qué son” esas fuerzas numéricas, por lo que, tanto desde el inicio de la historia de la humanidad como a lo largo de todas las civilizaciones que han transcurrido desde entonces hasta ahora, los pocos grafismos que han perdurado para indicar las cantidades que cada número representa han sido aquellos que podían imbuir con mayor facilidad la propia energía arquetípica del número en un dibujo.

Esto significa que el dibujo que usamos para el “1” no “resuena” con la energía del 8, por ejemplo, y, por lo tanto, el dibujo del uno no puede ser usado, por vibración y la energía que ese símbolo posee, para acomodar el concepto que el número ocho representa y simboliza. De la misma manera, el dibujo que usamos para el ocho no puede ser usado para simbolizar el cuatro, pues las energías más fluidas del campo numérico del 8 no pueden ser diagramadas con palos “rectos”, sino que necesita de formas curvas para que corresponda adecuadamente el campo y el estado de la energía del ocho, al símbolo que usamos para decir que tenemos “ocho” de algo o que el “ocho” representa tal cualidad o característica.

De esta manera, aunque hay varias representaciones pictóricas que corresponden a los diferentes campos de fuerza y consciencia numéricos, en nuestro planeta, por la situación del inconsciente colectivo en su momento, por la estructura de planos y densidades, por la vibración y la manera en la que se usan combinaciones y proporciones de cada elemento primario para crear otros, los pictogramas que se han terminado imponiendo globalmente para todos para representar cada cifra han sido los más adecuados, quizás escogidos inconscientemente, para que imbuyan la energía que han de simbolizar a nivel arquetípico.

Formas de expresión pictórica según el tipo de campo numérico

¿Qué representan estos pictogramas? ¿Cómo describen esos dibujos las energías de los números que tratan de representar? Veamos genéricamente algunas de las cualidades de los campos de energía numéricos y cómo se pueden plasmar en gráficos.

Primero, tenemos números que poseen mucha fuerza, mucha “velocidad” y que, literalmente, van “como flechas” cruzando los planos y niveles de energía de todo el planeta para desplazarse o trabajar por todos estos. Estas energías “rápidas”, son más “planas” en cuanto a las ondas que las componen, así que la amplitud de la oscilación que las ondas del “uno”, por ejemplo, poseen, es menor que la amplitud de las ondas del seis. Esto hace que, para representar una onda de amplitud pequeña y “rápida”, una línea recta sea un grafismo mucho más adecuado que otros.

Por otro lado, hay campos números que son expansivos, que se desplazan en todas direcciones de forma más pausada y armónica, más parecido a como se generan las ondas en un estanque al tirar una piedra al mismo, y, por lo tanto, la forma de expresión de estas energías no puede ser un grafismo “rígido”, sino que es necesario algo más “curvo” o esférico para acomodar realmente el concepto que eso representa, siendo el caso del número ocho, por ejemplo.

Otros campos son mezcla o tienen propiedades de las dos anteriores, o tienen una forma de desplazarse por los diferentes niveles frecuenciales que requieren un grafismo que incorpore otras características. La energía del nueve, si viéramos el campo energético cómo se mueve y combina, cómo se mezcla con otros, cómo se desplaza de un lado a otro, es una energía expansiva y suave como la del ocho, circular, pero siempre mantiene un punto de apoyo en un “anclaje” mental antes de soltarse para anclarse a otro punto de apoyo en otro punto del mismo plano mental o del lugar por el que se esté desplazando. Para nosotros, el grafismo que representa el nueve describe muy bien ese movimiento al tener el círculo como la forma de onda y el “palito” inferior como el punto de anclaje.

Y así para todos los números, la manera en la que la energía se desplaza dentro de ese campo numérico y consciente nos ha dado, quizás inconscientemente, quizás entregado a las antiguas civilizaciones, una forma de diagramar esos conceptos en forma de rectas, círculos y formas curvas, creando los “dibujos” que ahora usamos en todo momento para representar el dos, el siete o el tres y que nos ha servido a todos para entendernos, universalmente, a lo largo de la historia.

¿Por qué se “desplazan” las energías de los números? ¿No están estos campos “estáticos” en las estructuras del planeta?

Por un lado sí, es decir, los macro-campos de consciencia que corresponden a la vibración de cada número están expandidos y recubren todo el planeta, en su contrapartida mental, y con posibilidad de moverse y extenderse a cualquier otro plano, pero el movimiento de las energías y partículas que los forman no es estático, sino tremendamente dinámico y de ahí ese tipo de desplazamiento para cada número. Pensemos por ejemplo en el océano, en general, el océano visto “desde arriba” ocupa toda la superficie entre continentes y está “expandido” y aparentemente en calma, pero si bajamos a mirar con detalle su superficie, hay millones de olas que se desplazan con miles de formas diferentes. Según la forma principal que las “olas” del número 1 tienen, tenemos un tipo de “grafismo” que lo representa de una manera determinada, igual que la forma de las “olas” del número seis o del ocho, se representan mejor por otro tipo de dibujo.

Conociendo más o menos la razón de que cada número se represente de una determinada manera, veamos en el siguiente artículo cómo se conectan con los arquetipos que luego les otorgan las cualidades que asociamos a esas cifras.

 

: PORQUE Escuchar MÚSICA DE ALTA FRECUENCIA?

Qué son las frecuencias Solfeggio

Por todos es conocido que la música tiene efectos benéficos para el ser humano. No es necesario tener un conocimiento de cómo actúa en nuestro cuerpo, basta con sentirla para observar cómo nos relaja, nos divierte, o, simplemente, cómo vibra en nuestro interior.

Hay un tipo de música llamada solfeggio que actúa profundamente en nuestro cuerpo y a nivel etéreo según sea la frecuencia que utilicemos en cada momento.

TODO es vibración y cada vibración tiene su propia frecuencia.
La frecuencia Indica el número de veces que el objeto vibra por segundo y se mide en hercios (Hz). Las vibraciones producidas por las máquinas generalmente no tienen una frecuencia determinada, sino que son una mezcla de vibraciones de diferentes frecuencias.

Muchos secretos yacen en las frecuencias Solfeggio. Se dice que contienen en su interior el poder de la creación y la transformación. Se cree que las frecuencias Solfeggio tienen la capacidad de conectar la materia y la conciencia

Las resonancias de las nueve frecuencias de Solfeggio tienen efectos benéficos específicos al interactuar con las energías vibratorias del cuerpo humano.

Al exponer la mente y el cuerpo a las frecuencias Solfeggio, podemos conseguir fácilmente una mayor sensación de equilibrio y profunda sanación.

Las frecuencias de Solfeggio constituyen la antigua escala de seis notas que se cree que se usó en la música sagrada.

De acuerdo con las seis notas tonales puras, estos sonidos espirituales y sus tonos especiales penetran profundamente en la mente consciente y subconsciente y generalmente sensibilizan profundamente las emociones. Estas frecuencias originales parecen haberse “perdido” a lo largo de los siglos con la introducción de varios métodos de ajuste nuevos. En las culturas occidentales, el antiguo sistema de afinación conocido como “Just entonation” ha sido reemplazado por el “Temperamento Equilibrio de los Doce Tonos” alrededor del siglo XVI.

El Dr. Joseph Puleo, en los años 70, redescubrió los efectos sanadores de esta escala musical. Después de amplias investigaciones, se percató que estas frecuencia aparecen codificadas en la Biblia, libro de los números, capitulo 7, versículos 12-89.
Puleo utilizó el método pitagórico de reducción numérica para desentrañar los misteriosos siete patrones matemáticos codificados allí, estos patrones son: 396, 417, 528, 639, 741,852 y 936.
Precisamente el patrón 528 Hz, está altamente validado, siendo utilizado por genetistas, para la reparación del ADN.

¿Cómo funcionan estas frecuencias SOLFEGGIO ?

174 Hz
-ANALGÉSIGO
La frecuencia174 Hz funciona como anestésico natural. Favorece la reducción del dolor físico .

285 Hz
-ENERGIZANTE
La frecuencia 285 Hz influye en los campos de energía, También deja tu cuerpo rejuvenecido y lleno de energía.

396 Hz
-LIBERACIÓN
Permite conviertir la pena en alegría, liberando la culpa y el miedo
La frecuencia de 396 Hz ayuda en el proceso de liberarlo de la tremenda carga de culpa y miedo que a menudo representa uno de los obstáculos básicos para la realización. El tono “Ut” permite el logro de los objetivos de la manera más directa.

417 Hz
-CAMBIO
Resuena en la disolución de situaciones negativas y facilita el cambio
La frecuencia de 417 Hz permite mejorar la capacidad mental para deshacer memorias negativas mediante la limpieza de experiencias traumáticas facilitando el cambio consciente y subconsciente a algo positivo en la vida.

-528 Hz
TRANSFORMACIÓN
Transformación y milagros. Reparación de ADN
La frecuencia 528 Hz es la vibración del amor y la unidad. Se ha demostrado que facilita el proceso de transformación de todo el ser e incluso estimula la reparación del ADN. Colabora con la activación de la imaginación, intención e intuición

639 Hz
-CONEXIÓN
Reconectando y equilibrando las relaciones
La frecuencia de 639 Hz permite resonar aumentando la habilidad para construir relaciones profundas, significativas y armoniosas con los demás.
La comunicación, la comprensión, la tolerancia y el amor se van mejorando. Es la frecuencia social

741 Hz
-EXPRESIÓN
Expresión,Limpieza y solución
La frecuencia de 741 Hz ayuda a abrir bloqueos emocionales, liberando la capacidad vital para expresarse.
El tono ‘Sol’ lleva al poder de la autoexpresión que da como resultado una vida más pura, estable y más saludable. Colabora con el desarrollo de la sensibilidad .

839 Hz
-INTUICION
Volviendo al orden espiritual (despertar la intuición) La frecuencia de 852 Hz ayuda a aumentar la conciencia y ha mostrado resultados al brindar un mayor acceso a la experiencia espiritual y la transformación.

936 Hz
-UNIDAD
La frecuencia 963 Hz ayuda a reestablecer nuestros sistemas a su estado perfecto original.
Esta frecuencia te permite experimentar la Unidad, nuestra verdadera naturaleza

Se han ido añadiendo a las conocidas otras frecuencias más alta y más bajas, todas ellas con sus poderes sanadores, por ejemplo, la frecuencia 111Hz asociada a la producción de endorfinas Beta.
Todas estas frecuencias generan una resonancia que sincronizan las células del cuerpo.
Este es un pequeño resumen para un tema tan fascinante. Los invito a escuchar esta música y explorar estas frecuencias tan maravillosas y diferentes.
Las pueden encontrar con facilidad en YouTube y Spotify.
[21:44, 6/9/2020] Raul WhatsApp ☎️3815775329: 👍

Mecánica de la manifestación Conversión de conciencia. Intención a materia dura.

Onda Estacionaria es un patrón de vibración energética dentro de un medio determinado. La frecuencia oscilatoria de su fuente generadora causa que sus ondas previamente emitidas y que han sido reflejadas de vuelta a sí mismas, interfieran con las que provienen directamente de ella. Esta interferencia hace que se generen puntos específicos estáticos en el medio llamados nodos y que dan origen al nombre Ondas Estacionarias .Necesita frecuencias muy específicas este patrón que se las conoce como Armónica de una frecuencia, son puntos de concentración energética en equilibrio perfecto dentro de un medio. Cualquier frecuencia inarmónica en las ondas emisoras incidentes o reflejadas crea un disturbio en el patrón de la onda estacionaria creando una frecuencia irregular y caótica q ue la disuelve, colapsando la onda.Cualquier disturbio colapsa la onda El espacio es un medio ininterrumpido y entretejido donde solo existe una sola sustancia que es una onda, se propaga por todo el universo es la Energía Potencial o Éter (de donde proviene etérico)La materia se forma en ondas esféricos toroidales conocidas como nodos en base a patrones matemáticos predecibles y específicos llamados Geometría Sagrada. que forman los nodos que son formas esféricas toroidales, toda la materia está hecha de estos nodos y está interconectada, geometría sagrada determina la concentración y pòsicion de los nodos u ondas estacionarias, son impuestos por la atención de una conciencia y es aplicado el medio donde se aplique , así formarán la materia.Los patrones provienen de planos superiores hasta la Fuente. La geometría sagrada de cada plano superior es progresiva y exponencialmente más compleja ya que incluye la información que abarca los planos inferioresLas ondas que crean un ser consciente vibran en el éter, los pensamientos sentimientos mente sentidos son ondas y determinan la frecuencia de emisión. en constante comunicación de las demás ondas. El punto de atención del ser conciente las causa y es la porción de espacio lo que él verá cómo su mundo exterior todo se forma con el enfoque de la atención.La materia está hecha de una concentración de estas ondas estacionarias esférico toroidales que forman estos nodos por lo tanto toda la materia está interconectada. Estas ondas vibran e interactúan entre sí dentro de todo el medio interconectado de energía potencial. La mente los sentidos sentimientos pensamientos son esas ondas y determinan la frecuencia de emisión, estando en constante comunicación con las demás ondas. El movimiento y la frecuencia de sus ondulaciones dentro del medio son causadas por el punto de atención del ser consciente y forman la porción del espacio que él verá cómo su mundo exterior. Lo que sea que tenga la atención y el enfoque creativo de una conciencia tomara formaSi varios puntos emisores seres conscientes tienen el mismo centro de atención o enfoque ya sea sobre algo ya existente o en formación en etapa de idea la emisión de ondas creará una interferencia constructiva reforzando los puntos o nodos de ondas estacionarias dentro la sopa energética llamada eter por la acumulacion cooperativa de energia con un patron especifico común, acelerando la formación de la materia. con sentimientos o ideas diferentes se creará una interferencia destructiva.Esto aplica tanto a materia como a situaciones y eventos que no son más que una secuencia animada de posiciones de materia manifestada por la atención de una o más conciencias.. La animación de eventos o Tiempo no es más que la frecuencia emitido por una o más conciencias dentro del campo etérico. El punto de atención o punto se enfoque del ser con conciencia es el resultado de la comunicación de todas las ondas dentro del medio o del éter.formarán patrones complejos de concentraciones de energía o patrones de ondas estacionarias ya sea en forma de ondas de interferencia constructiva o destructiva. qué es lo que los seres con conciencia dentro del medio compartido percibirán como mundo exterior. La interacción entre las ondas dentro del medio modifica su frecuencia y también crea ondas nuevas, por lo tanto el enfoque de atención de una conciencia individual o colectiva es el centro de atraccion en donde es creada una concentracion de energia o nodo de onda estacionaria.La concentración de ondas estacionarias es lo mismo que una partícula subatómica que siguiendo los patrones establecidos pòr los puntos de atención de una conciencia emisora irá formando estructuras más complejas progresivamente, en forma de armónica de una secuencia. Primero partículas subatómicas, luego átomos que forman moléculas complejas que a su vez formarán elementos sustancias y estructuras de la materia incluyendo el adn .Toda la materia tiene como base la estructura energética primigenia a la geometría sagrada y es así porque es la única forma en la que la materia se podría formar al ser necesaria una armónica de una frecuencia matemáticamente perfecta para poder sustentar los nodos o puntos energéticos de las ondas estacionarias dentro del medio de energía potencial llamado Éter Cualquier frecuencia fuera de la armónica de geometría sagrada colapsa disuelve el nodo y con este la materia.Todo lo que un ser con conciencia siente vive experimenta siente piensa y dice es experimentado por todo el medio entretejido e interconectado de energía potencial llamado Éter que forma el Universo. Sus pensamientos crean un cambio de frecuencia movimiento y volumen dentro de las ondas que emite, sus sentimientos crean un cambio dentro de la armónica de la frecuencia que emite creando con eso un cambio en su estructura matemática energéticaLa frecuencia de la onda saliente que emite un ser consciente es una forma de comunicación con el campo o medio en el que está. Lo que emite en la onda saliente determina que comunicación recibirá en la onda entrante. Es decir controla la dinámica de la comunicación que transmite y recibe con su propia dinámica de flujo informativo personal, moviendo a voluntad su punto de atención, frecuencia de pensamientos ideas y sentimientos. Toda la información en el medio interconectado y entretejido es compartida y afecta toda sus partes en todo el medio usando frecuencias de ondas energéticas que se interfieren unas a otras siempre observando estructuras matemáticas de Geometría Sagrada.Esta es la definición del Todo , es el campo unificado la Fuente o la conjunción cooperativa de todas las conciencias en forma conjunta. Es el Universo mismo es la definición de cada criatura con conciencia. Un ser con Conciencia es Nodo o punto energético de una onda estacionaria y a su vez es un fragmento holográfico del todo y el todo completo simultáneamente.La matemática de vórtices contiene todas las fórmulas que controlan tanto la mecánica de la manifestación como sus frecuencias específicas o armónicas de una frecuencia que lo controla todo. La matemática y el flujo de energía que forma una estructura de forma toroidal es la base para la formación de la materia y también es la clave de la energía punto cero. También relacionada con la secuencia fibonacci.

Toda la matemática de flujo toroidal se basa en este principio clave que es la relación y secuencia de y entre los números 1,2,4,8,7,5 y 3,6,9. La relación está dada en que toda formación de la materia, como la mitosis obedece a patrones de duplicación 1×2 2×2 4×2 8×2. En este patrón de geometría sagrada que es la base del toroide los números se multiplican siempre de la misma forma. Este es el motor base de un toroide en su representación básica.
Los números 1,2,4,8,7,5 representan el lado físico y 3,6,9 el lado etérico que obedece a la secuen cia interconectada 1+2 2+4 4+8 8+7 7+5 5+1 aqui los resultados están alternando entre el 3 y el 6 siempre y es porque 3×2 6×2 y 1×2 12×2 24×2 48x2l número 9 obedece a su propia secuencia que es aislada y omnipresente simultáneamente.y resulta de 3+6 o 6+3. Siempre 9 por cualquier número da 9 que es el número que simboliza el todo o la fuente.

 
 

 

La conexión de los arquetipos numéricos al inconsciente colectivo de la humanidad

por · 

Como os decía en el último artículo, para poder entender el significado de cada número, ahora que ya sabemos que su simbolismo está relacionado localmente con el estado energético de la psique de nuestra civilización y el estado vibracional de nuestro inconsciente colectivo, tenemos que explicar en detalle cómo se crean las conexiones entre “cualidades” y “campos numéricos”. Empecemos por lo primero.

¿De dónde nacen las “cualidades” humanas tales como la paciencia, la fuerza, la simpatía o el carisma? Esta pregunta es realmente difícil de contestar, porque literalmente son rasgos de nuestra personalidad que vienen de serie en todos nosotros, siempre los hemos tenido como raza y todo el mundo conoce a alguien que tiene una o muchas de cualquiera de las cualidades que podríamos anotar en una lista de varios cientos de páginas. Así pues, “están en nosotros”, pero, ¿por qué?

Principalmente porque las hemos heredado, tanto de asimoss como de aquellas otras razas que dieron parte de su genética para crear al ser humano, así como de aquellos otros niveles superiores que forman nuestra estructura, como podría ser el alma o el Yo Superior. Y si hemos heredado y desde los inicios de nuestra historia hemos poseído ciertas cualidades, comportamientos y características, estos, ¿de dónde provienen inicialmente?

Pues provienen también de energías que tienen cualidades que nosotros luego llamamos “paciencia” o llamamos “valor”, llamamos “voluntad” o llamamos “pereza”. Es decir, todo lo que nosotros a nivel emocional, psicológico o espiritual podemos describir como una faceta de nuestro carácter y de nuestra forma de ser, nace de un “concepto” energético, presente en el plano mental del planeta, con esas mismas características.

Para entendernos fácilmente, imaginemos que hay una enorme piscina de energía que contiene la energía de la “calma”, y una tubería que sale de esa piscina y nos conecta a todos los seres humanos a esa piscina. Pero la tubería es diferente para unas personas que para otras, así que, en algunos casos, hay mucha más energía de “calma” fluyendo hacia el sistema energético de alguien y formando parte de sus “cualidades” mientras que para otras personas hay menos “calma” conectada a ellas, y, por lo tanto, no es una característica tan marcada.

Pero, por otro lado, esa otra persona tiene una conexión mucho mayor con la energía de la “piscina” que contiene “creatividad”, y otra conexión enorme con la balsa de energía que corresponde al concepto de “comunicación”, así que, cuando esa persona se muestra al mundo como es, podemos describirla como alguien comunicativa, creativa pero no demasiado calmada.

Estos arquetipos siempre se forman en el plano mental de cada planeta y para cada raza, así que, para la humanidad, existe un arquetipo que representa el concepto de cada uno de los miles de rasgos emocionales, intelectuales, espirituales, etc., que poseemos, mientras que, en otras razas, existen otros rasgos diferentes que tienen que equivalente en sus planos mentales con sus arquetipos correspondientes.

Así, no importa qué tipo de cualidad o comportamiento o rasgo del carácter tengamos, hay un “campo de energía” mental que sostiene, crea y hace de repositorio o contenedor para lo que ese comportamiento representa, de manera que, según la configuración energética de cada persona, la mezcla de todas las conexiones con todos los arquetipos a los que estamos conectados (a través de programas instalados en las esferas mentales y en la esfera de consciencia, en el patrón conductual, en el ADN y en otros componentes de nuestra estructura) nos hace ser de una manera o de otra, o nos hace tener un carácter más determinado por unos rasgos que por otros.

Un mapa de conexiones heredado

Esto además se complica si pensamos que los rasgos y las “conexiones” con estos arquetipos no solo las vamos creando a lo largo de la vida, sino que muchas de estas “tuberías” ya las heredamos según la configuración del carácter de nuestros padres, que, estando ellos mismos conectados a múltiples arquetipos que han ido forjando su forma de ser a lo largo de su vida, nos “traspasan” a nivel de ADN (físico y energético) una serie de parámetros que, desde el mismo momento de nacer, nos enchufan a una serie de rasgos que ellos mismos también poseían, así, decimos que “heredamos” el carácter de los padres en diferentes proporciones y grados, aunque en realidad, deberíamos decir que heredamos “el mapa de conexiones” de nuestros padres con las estructuras mentales y energéticas de nuestra psique común y, de ahí, siguiendo ese “mapa de conexiones” y otros parámetros que tienen importancia también (como las influencias planetarias y “cósmicas” que nos influyen), creamos y desarrollamos nuestra propia personalidad, estado emocional, capacidad psíquica, etc.

Por eso, y para los interesados en el tema, la numerología se complementa con el estudio de las cartas natales astrológicas, pues la influencia de fuertes campos energéticos provenientes de los diferentes planetas y elementos del sistema solar, también abren o cierran más las tuberías de los arquetipos hacia nuestra estructura emocional y mental, de manera que, por haber nacido en un determinado momento, habrá ciertos parámetros del carácter que vienen marcados porque la resonancia de ese día con alguno de los arquetipos era más fuerte, y, por lo tanto, “bajó más flujo” a nosotros de un determinado tipo que si hubiéramos nacido al día siguiente donde, las fuerzas planetarias, estaban sujetas a otro tipo de influencias mayores y hacían resonar con más fuerza otros arquetipos mentales que son los que “enviaron más flujo” de sus cualidades a todos los que ese día estaban “enchufándose” a ellos.

Además, puesto que a lo largo de los siglos los arquetipos de las diferentes cualidades humanas han ido cambiando, también lo han ido haciendo las composiciones psicológicas y emocionales de la humanidad, con lo que la estructura mental que luego termina conformando aquello que somos a nivel de personalidad, de carácter, de forma de ser, se ha ido transformando con el tiempo, y ahora mismo la descripción, vibración y contenido de una cualidad cualquiera, puede ser bastante diferente a como esa cualidad era percibida y manifestada en la época babilónica o en la prehistoria, debido a todos los cambios que ya hemos explicado.

¿Y la conexión con los números? ¿Cuántos arquetipos se conectan a cada número? ¿Cuántas cualidades y fuerzas imbuyen cada número y a cuántas representa?

En general, todos los campos numéricos, como seres conscientes que son en sí mismos, pueden tener conexión en mayor o menor grado con cualquier otro campo de energía y contenido en cualquier parte de la estructura de la Tierra, porque, como hemos dicho, los números fueron creados para poder saber cómo había que mezclar componentes para poder crear cosas, y en qué proporción hacerlo.

Por lo tanto, ningún número o campo consciente numerológico tiene acceso vetado a ningún otro campo de energía, concepto, materia, flujo o partícula de la Creación. No es posible bloquear esto, sería como si dijéramos, el elemento primario “rojo” no puede nunca ser conectado al campo numérico del ocho. Esto implicaría que nunca podríamos decir mezcla “ocho partes de rojo” pues no habría conexión entre el elemento a mezclar y la proporción que el número indica.

Por lo tanto, todos los números están conectados a todo lo que existe, y por esa razón todo lo que existe siempre se puede estudiar a través de los números y las proporciones que los forman. Pero, también es correcto, que no todos los campos numerológicos imbuyen en sí mismos todas las cualidades, de manera que una cosa es poder trabajar con el arquetipo del concepto “tal”, y otra cosa que, en la energía del número seis, el arquetipo del concepto “tal” se haya integrado para formar parte del mismo.

Esto hace que cada número quizás imbuya una decena, quizás algo más, de cualidades “primarias”, y luego un poco de aquí y un poco de allá. Un rasgo presente fuertemente en el “tres” puede aparecer levemente en el nueve, por conexiones y similitudes, pero no significa que todo lo que el tres representa, el nueve lo represente exactamente igual incrementado exponencialmente.

Por ello, cuando estudiemos las cualidades primarias de cada número ya en los próximos artículos, haremos hincapié en las que son más destacadas, están más presentes, más imbuidas y más representativas, sin que eso signifique que descartemos completamente que presente otras menores, pero no serán tan importantes a la hora de entender sus características principales, al menos en estos artículos introductorios que estamos haciendo sobre esta “numerología actualizada”.

 
 

 

 
 
 

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