El poder de modificar ADN de las palabras – Introducción Gramática Cuántica


La técnica del envenenamiento mental es una herramienta usada por los poderes en control, entes interdimensionales y diferentes tipos de seres (y quizás personas) para manipular el cuerpo mental de alguien e imbuirle pensamientos, ideas y todo tipo de formas mentales que no son las suyas, pero que se hacen pasar como tales, provocando que la persona piense, crea, sienta y actué de forma acorde a cómo se desea o se intenta provocar en ella. A este respecto, en un artículo anterior os decía:

La experiencia e investigación nos ha llevado a darnos cuenta de que todos aquellos considerados “molestos” por los que rigen aun las estructuras de este sistema, recibimos 24/7 una onda disruptiva proveniente de un emisor tipo antena situado en las bases de gestión y poder existentes en el planeta, desde donde se controla toda la matrix del sistema de vida humano. Existe algo así como una antena por persona “marcada”, sintonizado a la frecuencia base de las glándulas pituitaria, pineal y parótida, que identifican individualmente la frecuencia de resonancia de cada uno de los seres humanos. Para obtener dicha frecuencia y poder sintonizar la antena hacia una persona, existe otra especie de tecnología de scan. Dependiendo de la configuración mental de la persona, la onda está enfocada hacia una o varias de las esferas mentales del individuo. El contenido de esta onda lo forman mensajes, formas mentales, pensamientos, que la persona cree ser suyos, y entre ellos se imbuye todo tipo de programas de reducción del potencial de la persona.

Darte cuenta de que te están manipulando la psique para que creas algo o para insertarte pensamientos que parecen propios pero que no lo son, es un desgaste energético brutal, todo el día estando alerta auto-observándote para poner en duda ciertas cosas que se te pasan por la cabeza, o ciertos comportamientos que manifiestas, preguntándote si realmente son inducidos, imbuidos o potenciados quizás de una semilla ya presente en ti, pero artificialmente amplificados. El propósito, en los casos más simples de esta manipulación, es desviarte de objetivos, crear confusión en uno, caos y rupturas con proyectos, personas y propósitos en marcha, y, en los casos más extremos, literalmente, volverte loco.

Diferentes medios de envenenamiento mental

Cuando se hace por medios tecnológicos, funciona a partir de la inducción mental remota, de la que ya hemos hablado en alguna ocasión; cuando es un ente el que lo hace, se produce por el acople al cuerpo mental del mismo o por la inserción de “burbujas mentales” en este, así como de programas y patrones en diferentes partes de la psique. Lo que aquel que está siendo “envenenado” siente, percibe o piensa, forma parte ya del contenido que tiene en su mente, y, si no te has dado cuenta que estás pensando o viendo o percibiendo cosas no usuales, o que te inducen hacia un tipo de comportamiento u otro, sutilmente negativo y sutilmente disruptivo en todos los casos, para ti mismo y para con otros, es difícil pararlo y no dejarse llevar por el mismo.

En mayor o menor grado, muchos de nosotros hemos sufrido mini-envenenamientos mentales y manipulaciones de este estilo, bien por entes actuando desde los planos no físicos, bien por la estructuras de nuestro sistema de control, haciendo que, en nuestra pantalla mental nos montemos historias y escenarios de todo tipo que nada tienen que ver con la realidad, pero que, interiormente, son tan vívidos como si estuvieran sucediendo en el mundo físico tal y como nos los imaginamos. Esto varia desde situaciones y películas que nos montamos sobre lo que nos puede pasar, a interpretaciones totalmente distorsionadas de cosas que estamos viviendo con otras personas, hasta manipulaciones en nuestra mente de proyectos e historias en los que estamos metidos, haciendo que, al insertar nuevo contenido en la psique o manipular el existente, se desvirtúe la realidad interior que cada uno se forma sobre algo o alguien, que luego no se corresponde con la manifestación física de lo que ese algo o alguien es o hace en ningún sentido.

Al haber pasado por muchos episodios de este tipo y haber perdido mucha energía y muchas noches de no dormir por no darme cuenta a tiempo de que lo que discurría por mi cabeza no eran más que pensamientos manipulados e insertados para hacerme cambiar mi visión algo o alguien, desistir, olvidar o dejar de hacer esto o lo otro, con alguien o con algo, llegué, y llegamos todos, a un punto que necesitas herramientas para poder discernir que memorias, pensamientos e ideas son falsas o manipuladas, y cuales no. Tratar de aprender a sentir la frecuencia de la “verdad” detrás de esas formas mentales no siempre es sencillo, así que en muchas ocasiones se hace necesario recurrir a una combinación de técnicas y herramientas para ello.

El fuego de la verdad

La forma siguiente que os comento a continuación no es más que una de esas herramientas, y la aprendí leyendo a supervivientes de experimentos de control mental, profundamente programados y con muchos alters de personalidad, tantos y tan bien creados en la esfera de consciencia, que es realmente complicado que sean capaces de saber que memorias son reales y que memorias han sido implantadas en ellos, o que pensamientos son suyos y cuales son externos. Para esta técnica se usa la energía de uno de los cuatro elementos primario, el fuego, en una visualización donde se “inserta” el pensamiento, memoria, visión o lo que sea que queramos saber si es “verdadera”, o si es falsa, en él.

¿Cómo funciona esto? Las memorias, pensamientos y manipulaciones de la psique que son artificiales son como las flores naturales y las flores de plástico, a estas últimas les falta “vida”, por mucho que se parezcan o por muy bien conseguidas que estén, no dejan de ser creaciones externas con energía diferente a la nuestra, que se insertan o proyectan sobre nosotros. El problema es que están muy bien hechas, y por eso no las distinguimos en un estado ordinario de pensamiento sin autobservación constante y atenta, pero no tienen las mismas cualidades que aquello que es natural y creado por uno mismo.

Todo empieza por cuestionarse aquello que estás recordando, que te ha llegado como un mensaje o intuición, como una canalización, aquello que te descubres pensando o se te está pasando por tu mente, etc., y tratar de percibir si podría ser una película proyectada o insertada, que simplemente no cuadra con el resto del contenido, ideas, experiencias y memorias que posees sobre el tema en cuestión. Es como insertar una rosa de plástico en un rosal y hacerla tan brillante y olorosa que es todo lo que nos llama la atención, sin darnos cuenta de que es la única rosa de todo el conjunto que tiene una pinta extraña respecto a las demás, y que no encaja con el resto del contenido de la psique que poseemos en cualidades, vibración, sensación, etc.

Quemando lo que necesitamos verificar

Una forma de tener una pista sobre si esta “rosa de plástico” es “real”, es visualizarla dentro de un fuego, “el fuego de la verdad”, que es una energía arquetípica que posee su propia frecuencia y existencia, y que actúa de “juez” ante la forma mental que puede o no estar alineada y sintonizada con ella, siendo nuestra energía base de comparación. Para conectar con esa energía uno no tiene más que decretar, poner la intención o invocarla.

Si al visualizar el pensamiento, recuerdo, evento, memoria, etc., quemándose ves, sientes, percibes o tienes la impresión de que ese recuerdo o forma mental “se derrite”, entonces es falsa, ya que no está acorde al arquetipo “verdad” que es un tipo de vibración que tenemos a nuestra disposición para comparar todo contra ella y ayudarnos a discernir. Eso es lo que hace más o menos el centro intelectual superior de forma automática, ubicado y asociado al octavo chakra, extracorporal, cuando está activo y funcionando, algo que, como también hemos comentado en algún otro artículo, no es así en prácticamente ningún ser humano en estos momentos, de ahí que sea tan fácil engatusarnos con todo tipo de mentiras por los medios de comunicación y poderes varios, al no ser capaces de comparar automáticamente lo recibido con la frecuencia o vibración que tiene la energía de la “verdad”.

Por otro lado, si la memoria, pensamiento, visión, escenario mental, etc., persiste, y sientes que a pesar de haberlo visualizado “quemándose” sale ileso, es una indicación de que la energía que lo forma está alineada con lo que es correcto y verdadero, que no tiene por que ser exacto y 100% certero, pero está alineado con el arquetipo, y eso ya es una indicación de que no es manipulado, y nos ayuda a discernir cómo actuar o que hacer respecto a este envenenamiento mental negativo que pudiéramos estar recibiendo. Esto suele pasar, como digo, en los casos más repetitivos y persistentes, cuando eres molesto para el sistema, y esperemos que llegue un momento que haya tanta gente que “moleste” que no den abasto, y no haya forma de seguir manipulando a todo el mundo. El miedo al fracaso que tienen los poderes en control es tan grande, y hay tantas personas que se están dando cuenta de ello, que cada vez tienen menos armas para parar el cambio y transformación interior en cada uno de nosotros que nos va a llevar a la transformación y cambio global para toda nuestra raza, la Humana.
¿Por qué es tan sencillo que se engañe a la opinión pública respecto a cualquier tema, solo por el hecho de saber usar unas técnicas que se basan en la forma en la que el ser humano decodifica la realidad? ¿Por qué se usa el engaño como un arma de manipulación para conseguir objetivos que no se pueden conseguir siendo sinceros?

Una cualidad elevada vs un mecanismo del ego

En general, la sinceridad, como “arquetipo”, es una cualidad del espíritu, del ser, del Yo Superior, de aquello a cómo llaméis a las partes más elevadas del ser humano, que manifestada en la personalidad, otorga un comportamiento noble y elegante, directo, alineado con la verdad de esa persona (o de ese ser) a la hora de entenderse con los demás.

El engaño, por el contrario, es un mecanismo de defensa y gestión de la realidad del ego, que tiene por objetivo conseguir todo lo que necesita para sus propios intereses de la manera que considere conveniente. Puesto que el programa ego tiene por particularidad y programación ver todo y a todos como separados y diferentes a si mismo, no tiene problema en crear los diferentes Yos, patrones y programas de la personalidad que usarán el engaño como una de las múltiples formas de gestión de las situaciones encontradas a diario en la sociedad actual, mientras que, en el otro extremo, nuestro ser, YS, etc., al ver a todos siendo parte de todos, y saber que todos estamos conectados con todos, tiende a decantarse siempre por la vía directa de la sinceridad para aquello que necesita, ya que solo siendo claro con aquellos a los que se percibe (desde otros niveles de consciencia), como parte de uno mismo (en otros niveles de existencia), se hace sencillo y alineado con las leyes y procesos que rigen la vida el gestionar esa misma realidad y existencia.

Alineación con el arquetipo “verdad”

Así, el engaño no está alineado con el arquetipo de la verdad, la energía pura que define este concepto, que existe como tal a niveles mentales y causales (como cuando os expliqué la herramienta de usar el fuego de la verdad para saber si algo era falso o cierto en nuestra psique). Por lo tanto, el engaño genera, y pone en marcha, situaciones de causa y efecto que se moverán con la misma energía y en la misma dinámica, y que, una vez puestas a rodar, ya no hay quien pare las bolas que se crean. Así, el engañador en algún momento será engañado, causa y efecto, pero no sabrá que recibe el engaño porque en algún momento engañó, simplemente maldecirá a quien le ha engañado, proceso que, seguramente, viene porque en otra situación anterior quien le engañó fue también engañado a su vez, y esto se remonta al inicio de los tiempos. La sociedad, de esta manera, vive tratando de obtener lo que sea como sea, sutilmente en la mayoría de los casos, en otros a gran escala y con engaños masivos, pero siempre es una cuestión de ego y personalidad, no del ser o Yo Superior o niveles elevados de consciencia.

La sinceridad, por otro lado, también nos dicen que no siempre es buena, ya que el receptor de esos brotes de sinceridad que todos tenemos a veces, no sabe encajar, no puede decodificar o no acepta este tipo de comunicaciones en formato “verdad”, que el emisor le comunica. Por supuesto, ese formato “verdad” es la verdad del emisor, que no tiene por qué coincidir con la suya, pero aun así no hay engaño inducido, premeditado o subyacente en la comunicación. En muchos de estos brotes de sinceridad, tampoco será el ser de la persona quien se esté expresando, pues para la mayoría de nosotros, la consciencia de nuestro Yo Superior está solapada bajo nuestra consciencia artificial y personalidad virtual, y no es más que un observador de lo que le sucede a esta sin intervenir. En estos casos, la sinceridad de personalidad a personalidad puede herir, ya que se suelta lo que uno piensa de buenas a primeras, sin tener en cuenta el modo de recepción y decodificación del contenido de lo emitido, por la persona que lo recibe.

Sinceridad con amor y empatía

La sinceridad de ser o YS a ego siempre tiene el componente del amor imbuido, y por lo tanto, no es dañino ni busca serlo, mientras que la sinceridad de ego a ego puede tener el problema de que es simplemente la comunicación entre dos sub- facetas del carácter de esa persona que se comunican sin filtros ni analizan si lo que se expresa está alineado, ya solo no con el arquetipo “verdad”, que a priori si lo está, sino con el arquetipo de amor, de empatía, etc., algo más difícil de conseguir en el plano humano.

En un mundo ideal de comunicación interpersonal, todo el mundo sabría instantáneamente que piensa, siente y vive el otro (algo que requiere la activación y funcionamiento a pleno rendimiento del centro emocional superior y del centro intelectual superior), por lo que el engaño no sería nunca posible, y el concepto de sinceridad ni siquiera sería un concepto o cualidad deseable, o buscada, ya que sería la norma y lo común, lo standard. Aún estamos lejos de llegar a eso. Sigue siendo más deseable ser sinceros en todo y con todos y aceptar las consecuencias, pero sigue siendo más rentable, especialmente para aquellos en el poder en todos los sectores y niveles de gestión de la sociedad, seguir basando las relaciones y comunicaciones en el engaño, sutil o no, parcial o total, pues tanto entra dentro de la energía y concepto de engaño un anuncio que te maquilla lo que no quieren que sepas de un producto, como una persona que te miente directamente si conviene a sus intereses particulares, políticos, económicos, sociales, etc.

Buscando el equilibrio siendo impecables

Entonces, ¿dónde está el punto medio de equilibrio? ¿Cómo activar la comunicación de personalidad a personalidad alineada con la verdad sin incurrir en efectos colaterales que no podamos parar? Siendo impecables. Impecables con las palabras, con lo que se dice y se expresa, con lo que se hace, con lo que se comenta. El concepto de impecabilidad lo tenéis bien explicado en los libros de Carlos Castaneda, y básicamente nos habla de no derrochar ni un ápice de energía de más en nada, de mantenernos en todo momento alineados con las fuerzas mayores que rigen nuestras existencias. Eres impecable cuando todo está ajustado a cómo tiene que estar, sin tergiversaciones ni manipulaciones por parte de uno, cuando no hay ni de más ni de menos en lo que haces o dices. Eres impecable cuando tu pensamiento, sentimientos y acciones son coherentes y están alineados entre sí, pues la sinceridad no solo se basa en lo que se dice, sino en lo que se hace, en lo que se siente, en lo que se expresa, etc. En el engaño funciona igual, no es solo la palabra lo que puede ser usada como engaño, también los pensamientos, emociones y acciones, pues cada una en su plano y en su nivel de acción, estarán o no alineadas con un arquetipo y concepto base que tiene como sustrato la verdad.

El autoengaño, el ser sinceros con uno mismo

Finalmente, y sin embargo, quizás lo más importante que nos toca trabajar tiene que ver, como siempre, con lo que se cuece dentro de uno mismo. El engaño hacia nosotros mismos es el más dañino, convenciéndonos de que nos gusta algo que odiamos, diciéndonos que estamos bien cuando estamos mal, obligándonos a hacer algo que no soportamos, llevando una serie de cargas en la mochila que nos decimos a nosotros mismos que no podemos soltar, etc. Y, ¿porqué nos autoengañamos? Por miedo a las consecuencias de lo que pueda suceder si somos sinceros con nosotros mismos, ya que te obligas a ver tu propia realidad de forma directa y clara. Otra cosa es que puedas tomar acción para cambiar las cosas que no te gusten de manera inmediata, pero al menos se consigue tener claro lo que hay, y se es sincero con uno mismo, lo que representa, de alguna forma, poner en orden el contenido de la psique, mientras que, por el contrario, el autoengaño representa esconder lo que no se quiere ver, o admitir, en otras partes de la mente, creando un telón o cortina en medio que nos permite hacer las cosas sin querer hacerlas, y evitando tener que lidiar con uno mismo.

Que los seres humanos tenemos un potencial co-creador de la realidad enorme lo hemos dicho ya en multitud de ocasiones, y es algo repetido por todas las enseñanzas de cualquier época y tiempo. Este poder nace de la capacidad de proyectar formas energéticas de diferentes vibraciones, sea a nivel psíquico o mental, a nivel emocional, o a nivel verbal, que “moldean” el entorno energético en el que existimos, para darnos la ilusión de la realidad que vemos. En este caso, vamos a profundizar en el poder de la palabra, la voz, y los sonidos que emitimos.

En culturas ancestrales abundan historias al respecto. De los rishis, o sabios de la antigua India, se decía que tenían extraordinarias habilidades, llamadas siddhis. Una de ellas era el vac-siddhi (vac=voz), por el cual cualquier cosa que el rishi dijera se convertía en realidad. algunas veces, sólo con pronunciar una palabra, un rishi podía materializar un ejército completo, por lo qué, para estas tradiciones, la palabra pronunciada era considerada sagrada, poderosa e inalterable. En sánscrito, por ejemplo, el termino vac (voz), es a menudo considerado como sinónimo de la diosa Shakti, la energía creativa, el poder de manifestación, y, en diversas corrientes de antigua filosofía griega, puede hallarse un concepto similar en el concepto de Logos, que yo uso mucho en mis artículos si os habéis dado cuenta, como un sinónimo de grandes entes creadores. En realidad, el significado primario de logos es “palabra“, pero también significa principio creativo.

Relación entre voz y energía sexual

Si alguno ha leído las enseñanzas de Rudolf Steiner, quizás os suene que hacía múltiples indicaciones relativas al poder de la voz. Un aspecto que desarrolló particularmente es la relación entre la voz y los órganos reproductores, y, como consecuencia de ello, describe múltiples consecuencias concernientes a la evolución de la humanidad, por ejemplo, en la pubertad, cuando se desarrollan los órganos sexuales, y la voz de los adolescentes cambia de tono debido a la acción de la testosterona. En las mujeres, la alteración de la voz también puede observarse en la menopausia.

En la medicina tradicional china pueden hallarse diversas conexiones entre la energía sexual y la garganta. Por ejemplo, de entre todos los órganos, se dice que el riñón está relacionado con la energía sexual. Y en la garganta se encuentran las amígdalas, las cuales tienen forma de riñones. Cuando hay una liberación de “energía” por el riñón, a resultas puede haber una inflamación de la faringe (faringitis) o de las amígdalas (amigdalitis).

De hecho, Steiner consideraba que la importancia de ciertas partes del cuerpo se está desvaneciendo lentamente, mientras que otros órganos jugarán un papel cada vez más esencial en el futuro. Los órganos sexuales pertenecen a la primera categoría, mientras que la laringe pertenece a la segunda. Además, sabemos por enseñanzas como el taoísmo que la energía sexual y la energía que nos permite conectar con las partes más elevadas del ser humano, el espíritu, el Yo superior, etc., son fundamentalmente de la misma naturaleza, y que esta última no es otra cosa que una forma refinada y redirigida de la primera. Por ello, una gran parte de las enseñanzas relacionadas con la alquimia interior, enseñan a refinar y transmutar la energía sexual, para así generar los cambios necesarios para que la plenitud de nuestro Yo Superior y de todo aquello que en realidad somos, pueda ser permanentemente experimentada.

La función de la laringe

Mediante la voz expresamos nuestros pensamientos y nuestras emociones, haciendo que, lo que pensamos (en un plano o nivel mental), y lo que sentimos (en un plano o nivel emocional), pueda tomar manifestación en un plano físico. Posiblemente, en el futuro de la humanidad, la capacidad de la laringe para dar forma material a aquello que es aun solo una forma mental o emocional de un concepto llegará a ser excepcional, y que el poder creativo de la palabra se manifestará incluso en el plano físico: solo con decir un sonido, se materializará el objeto correspondiente. Aunque las implicaciones parezcan de ciencia-ficción, el concepto no es, después de todo, diferente del vac-siddhi o poder creativo de la palabra que, de acuerdo con los textos sánscritos, los antiguos rishis hindúes dominaban a la perfección.

Palabras místicas

De todas las palabras místicas encontradas en las enseñanzas, rituales y simbolismo de varias escuelas místicas y esotéricas, los vocablos Aum, Om y Amén son los usados más frecuentemente y generalmente reconocidos.

Muy pocas personas que usan el “Amén” parecen comprender que están usando una palabra mística, cuyo uso es más o menos incorrecto y también poco comprendido. Aum, Om y Amén son palabras idénticas en cuanto a potencial creador, aunque difieran en su naturaleza lingüística. En los tres casos, el sonido de la “m” es de extrema importancia y al pronunciar las palabras no solamente debe ser enfatizada, sino también prolongada. El resto, la “o” y el “au” y la “a” son siempre idénticas en sonido. La palabra Amén debería pronunciarse como si se deletreara “Amn”, o realmente “Am”, y es una sílaba más bien que dos. Si fuera deletreada Ahmn podríamos pronunciarla más correctamente porque la “a” nos daría un sonido claramente abierto, siendo un sonido de poder.

Sonidos de “poder”

Hemos de ser conscientes que el ser humano descubrió estas palabras, no se las inventó. Que fueran descubiertas mediante experimentos místicos o por “revelación divina” quizás no lo sabremos nunca, pero el hecho es que nuestros antepasados no seleccionaron arbitrariamente los sonidos de “ah” y “m”, sino que encontraron que estos en particular producían ciertos efectos dentro de su ser, de su aura y a su alrededor. El mero hecho de que en muchos países diferentes, separados y sin contacto unos con los otros, los nativos y culturas ancestrales adoptaran  de forma  independiente  sonidos  similares  en  sus rituales y cantos, para los mismos propósitos, nos da indicios de que hay un poder y una cualidad en estas vocales particulares, y en su pronunciación, que no tienen otras palabras.

Estos   sonidos   de   Aum- Om- Amén,   incorporan vibraciones de altas cualidades de  poder y de conciencia “cósmica”. Los mantras están repletos de ellos, no tenéis más que buscar unos cuantos en YouTube y los escuchareis. Muchas  otras  palabras  y  nombres  místicos los incorporan también, imbuyendo sus cualidades ocultas en vocablos como Rama, Padme, Omar, etc., (también presentes en mantras). Al intentar pronunciar estas palabras uno nota que se requiere un pequeño esfuerzo físico, y que, mientras se repite, la mente y el cuerpo adquieren una actitud relajada y de paz,  lo cual es una condición para entonarse con esos otros niveles de consciencia más elevada casi inmediatamente.

Influencia psíquica y energética

La pronunciación correcta de los sonidos anteriores imbuidos en el Aum, el Om o el Amén, por ejemplo,  tiene un efecto inmediato a través de los canales del sonido de la boca y la cabeza, sobre las glándulas pituitaria y pineal, y también sobre la tiroides. Estos efectos son transferidos físicamente a través del sistema nervioso simpático a todos los centros psíquicos del cuerpo humano. Por estas razones muchas personas, en meditación, comienzan su período de relajación y conexión con otros niveles de consciencia con la repetición de estos “aum”  u  “om”,  repitiéndolas  lentamente  varias veces,  tratando  siempre  de entonarlas en el tono correcto.

El Aum y la conexión con los diferentes reinos de la naturaleza

La palabra “aum”, es especialmente interesante, pues cada una de las tres letras que la componen tiene un poder y una importancia mística en sí misma. El sonido “a” está asociado con los poderes básicos de naturaleza física, del cuerpo y del mundo físico, y en consecuencia también se asocia al reino mineral. El sonido “u” está muy estrechamente relacionado con el reino vegetal, y con las glándulas pineal y pituitaria y tiene un efecto definido sobre ellas, pero solo cuando está asociada con la letra “a” (sola no lo tiene). En su pronunciación conjunta, la “u” debería ser muy suave y en la forma de “oo” dando un sonido que viene a ser algo así como  “ahoo”, con el acento en la “ah”, donde el “ah” se extiende ligeramente y termina con el sonido de “oo”. Esto es más difícil de escribir que de hacer por uno mismo, pero espero que se entienda.

Finalmente, cuando añadimos el sonido de “m” estamos extendiendo las vibraciones desde la punta de la lengua y potenciando los otros dos anteriores. Esta última parte está también asociada con el reino animal, siendo su sonido “base”. Con la prolongación de la “m” dentro de un largo sonido zumbante al final de la palabra, estamos añadiendo el significado de la “m” al conjunto, el cual siempre ha sido asociado en la literatura antigua con el espíritu, con el amor, con el desarrollo psíquico, con la omnisciencia, etc. Analizando todos estos factores vemos que la palabra es, después de todo, una forma de sintetizar vibraciones de la Creación en forma de sonido.

Siendo conscientes de su potencial

En todo caso, estas y otras palabras son literalmente creadoras, y manifestadoras de la realidad, influencian, cuando son bien usadas, el entorno energético y psíquico de quien las usa, y, por ello, en muchas tradiciones, solo son enseñadas cuando uno accede a grados altos e internos de diferentes escuelas iniciáticas. Quizás el ser humano en algún momento recupere el potencial de la voz en todo su esplendor, y aprenda a usarlo correctamente para crear un futuro común y mejor para todos, a partir del conocimiento de que, siendo todo energía, solo hay que hacerla vibrar correctamente para llegar a ver sus efectos a nivel físico en nuestra realidad.

Palabras con arquetipos tergiversados

By David Topí

Que los seres humanos tenemos un potencial co-creador de la realidad enorme lo hemos dicho ya en multitud de ocasiones, y es algo repetido por todas las enseñanzas de cualquier época y tiempo. Este poder nace de la capacidad de proyectar formas energéticas de diferentes vibraciones, sea a nivel psíquico o mental, a nivel emocional, o a nivel verbal, que “moldean” el entorno en el que existimos, para darnos la ilusión de la realidad que vemos. De hecho, uno de los medios más importantes para crear una visión determinada de la realidad es el uso tergiversado del lenguaje, y de eso trataremos hoy.

Una gran herramienta de co-creación

El lenguaje es uno de los mayores dones que poseemos los seres humanos, pero también uno de los más arriesgados si es mal usado. Puede ser tierno o cruel, amable o exaltador, difusor de la verdad o propagador de mentiras. Nos ofrece posibilidades para descubrir esa verdad, y facilita a su vez recursos para tergiversar las cosas y sembrar la confusión.

Posiblemente muchos recordéis que el periodista y escritor británico George Orwell acuñó el concepto neolengua en su novela “1984”. Bajo ese concepto denunciaba cómo los poderes fácticos usaban el lenguaje para controlar y manipular a la ciudadanía, usando palabras que significaban justo lo contrario a su aceptación común, y estaban concebidas para que su verdadero significado se olvidara. Uno de los ejemplos más reconocidos de este experimento de llevar el lenguaje al límite es que, en la novela, el Ministerio de la Guerra termina llamándose Ministerio del Amor. Curiosamente en casi todos los países se llama de ministerio de Defensa –algo que, de por si, ya implanta una connotación distinta en la mente de los ciudadanos que si tuviera el nombre que realmente haría honor a su función.

Un buen ejemplo para mostrar el poder que tiene la palabra y el lenguaje que se usa tuvo lugar en Estados Unidos, hace ya varias décadas, con la retransmisión de un programa de radio que se llamaba “La guerra de los Mundos”, de Orson Welles, basado en la novela del mismo nombre, y donde se hizo creer a la población que una invasión extraterrestre había comenzado y estaba en marcha. El programa, al empezar, anunciaba que una serie de explosiones se habían registrado en Marte, después de este anuncio pasaban una sintonía musical y, con cierta frecuencia, interrumpían la emisión normal de la emisora para informar sobre una supuesta invasión marciana hacia nuestro planeta. Los oyentes, la mayoría, que no habían escuchado la introducción antes de empezar el programa, no sabían que era un programa de ficción, y se pensaron que se trataba de un noticiero real, y, en consecuencia, cundió literalmente el pánico en Nueva York. Fue una forma en la que se pudo ver el poder de los medios de comunicación y el poder de la palabra oral, pues la sociedad americana entró en un estado de histeria colectiva realmente nunca visto antes.

Muchas formas de tergiversar los hechos con el lenguaje

En general, las formas de manipulación a través de la palabra son innumerables: la mentira repetida mil veces hasta que nos parezca verdad, la ocultación de aspectos importantes de la realidad, la exageración de hechos o personas, los titulares tendenciosos, la descontextualización de lo que se cuenta, la sugerencia como reales o posibles de hechos que nunca tuvieron lugar, la creación de bulos, la utilización de una parte como si fuera el todo, la difamación, etc. En general, todos estos mecanismos usados en los medios de comunicación con el objetivo de que detonemos una serie de reacciones y pensamientos al oír o leer una serie de frases.

Esto funciona porque todos nosotros tendemos a asociar arquetipos a las palabras que usamos, y lo hacemos sin darnos cuenta. Cada palabra tiene un significado imbuido en nuestra psique, en diferentes niveles de la misma, y estos significados se encuentran en forma de conceptos y arquetipos en los planos superiores de la realidad física en la que manifiestan su concepto, a nivel mental, causal, etc. Esto quiere decir que si consigues que determinadas palabras se asocien a determinados significados de forma consciente o inconsciente, puedes hacer creer a las personas lo que quieras, ya que con solo hacerles escuchar esas silabas y fonemas, automáticamente atraerán y decodificarán su contenido según a lo que este se haya conectado y lo que en el se haya imbuido.

Conceptos flotando en el aire

Imaginémoslo con un ejemplo gráfico. Tenemos dos globos que flotan, y una cuerda larga que los sujeta. Los globos están llenos de aire, pero el aire de un globo tiene, vamos a decir, un concepto imbuido asociado un color A y el aire de otro corresponde a un significado y concepto asociado un color B. Ambos globos flotan alto, de forma que nadie los ve, pero si que ven las cuerdas, que están atadas a dos piedras que corresponden con las palabras que usamos para referirnos a los dos colores. Si el globo A corresponde y contiene el concepto rojo, y el globo B el concepto verde, pues la cuerda del A está atada a una piedra que pone rojo y el B a una piedra que pone verde.

Cuando una persona encuentra por primera vez la piedra verde, cuando aun no sabe que significa esa tonalidad y esas letras, no tiene más que tirar de la cuerda y entonces ve bajar la información del globo verde, que le “inyecta en su entendimiento” que el color que ve pintado en la piedra y la secuencia de letras corresponden al concepto de “verde” del globo. Cuando una persona coge la piedra roja y quiere saber que significa ese color, estira de la cuerda y atrae hacia si el globo con el concepto de rojo, que es imbuido entonces ya para siempre en su psique, y a partir de aquí siempre sabrá lo que significa esa tonalidad.

Volviendo al lenguaje, con las palabras y sus significados actuales es lo mismo. No son más que fonemás, sonidos, que al pronunciarlas están atadas a un concepto, que nuestra mente “atrae” hacia nosotros y nos indica que esas letras puestas unas detrás de otras tienen tal o cual significado, ya que corresponden a tal o cual concepto, que no es otra cosa que tal o cual arquetipo que está ubicado en el plano mental y/o causal de la estructura de la realidad.

Cuando se desea manipular el contenido de los globos (arquetipos y conceptos) para que las personas al usar una palabra lo asocien con otra cosa completamente distinta, entonces estamos hablando de la manipulación y tergiversación del lenguaje. En el ejemplo de los globos, si cogieras la piedra verde y estuviera conectado a un concepto que signifique “azul” siempre que vieras algo de tono verde u oigas la palabra “verde” hablarías del color azul. Cuando miles o millones de personas usan una misma palabra para asociarla a un concepto, este toma validez y cristaliza, materializa y manifiesta ese arquetipo en el plano físico, así que si usamos la palabra pero tenemos un arquetipo equivocado, manipulado o tergiversado asociado a ella, nuestra realidad estará marcada por el contenido que en nuestra psique tiene esa palabra.

Lenguaje verde o lenguaje oculto

Conceptos manipulados para que algo siendo una cosa lo asociemos a otra existen muchos a lo largo de la historia, o palabras que han sido construidas para que las usemos rutinariamente con  un significado oculto que no comprendemos abundan en los principales lenguajes del planeta. Por ejemplo, la palabra soldado, en inglés soldier, tiene su origen según el diccionario en la palabra italiana “soldare”, cuyo significado era “pagar”, probablemente descendiente de salario, y que también dio nombre a una moneda italiana, el “soldo”. En este caso todo nos dirige hacia el origen “económico” del término, algo normal teniendo en cuenta que, por aquella época los soldados solían ser mercenarios que defendían al mejor postor, o en este caso, al mejor pagador.

Sin embargo, soldier, sigo con su forma inglesa, está formada en lo que se llama en “green language“, lenguaje verde, lenguaje oculto y esotérico, por la construcción, en inglés, de las palabras soul – alma, y dier– to die, morir. Así que un soldado, en inglés, en lenguaje oculto, no es otra cosa que un alma a la que se envía a morir, que es realmente el arquetipo que tiene asociado y el que representa a esas letras y fonemas.

Como veis la manipulación del lenguaje responde, en general, a la voluntad de dominar a personas y grupos en algún aspecto de la vida y dirigir nuestra conducta de forma consciente o inconsciente, y de ahí que se pueda crear una realidad acorde a arquetipos equivocados a base de su uso por millones de personas. Ya hemos hablado de esto anteriormente y ya sabéis de que se trata, nosotros creamos el mundo en el que existimos y nuestro lenguaje forma parte de las herramientas de esa creación, cuando usamos, porque así nos han enseñado, que ciertas palabras significan ciertas cosas, automáticamente ponemos en marcha esos conceptos a la hora de decodificar la realidad común, y a la hora de seguir generando y manteniendo un status quo que puede o no estar acorde a nuestro bien mayor global.

En algún momento, cuando dejemos de usar ciertos términos para ciertos conceptos, si llega que podamos todos entender y estudiar los arquetipos correctos que corresponden a los vocablos que usamos, aunque suene utópico, cambiarán las realidades materiales de lo que esos términos significan, y su manifestación terrenal tomará otra forma, que esperemos, nos ayude a cambiar un poco más la realidad global para todos. Ningún alma debería ser enviada a morir por aquellos, que, sin duda, no poseen una, y que se mofan de la masa de la humanidad porque no nos damos cuenta que reforzamos una y otra vez un concepto diseñado para que sirvamos de títeres en un juego que tiene que terminar ya.

Influenciando las dinámicas invisibles con palabras de poder

By David Topi

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Habíamos hecho, hace algunos artículos, una introducción al poder de la palabra y los sonidos místicos, un conocimiento que ha sido siempre usado por todos aquellos que sabían como despertar, activar, mover o concentrar las fuerzas de la naturaleza y el Kosmos (con K, tal y como habíamos definido su significado en el post anterior) para un determinado fin. Las palabras son, pues, la herramienta para poner en marcha, a través del principio de resonancia, las fuerzas de la naturaleza y las dinámicas invisibles de las energías del ser humano. Vamos a ver ahora cómo y porqué.

Primero hemos de entender correctamente lo que significa “influenciar” estas dinámicas energéticas por medio de la voz y, para ello, hemos de volver a partir de la base de que todo es energía, en diferentes estadios de densificación y, por lo tanto, todo posee una vibración determinada. La frase bíblica de “en el principio fue el Verbo” es la manera más famosa y repetida de explicar este concepto.

Los seres humanos, gracias a nuestras cuerdas vocales, podemos crear y reproducir diferentes vibraciones en forma de fonemas. Si se conoce que fonemas, esto es, que combinación de sonidos emitir y usar, que tengan relación con las energías que se quieren poner en marcha, una persona puede, entonces, provocar efectos en lo invisible, en los planos y fuerzas que no se ven, pero que definitivamente están activas a nuestro alrededor (como lo está el aire, que no vemos, pero sentimos físicamente).

Entendiendo el fenómeno de resonancia

La resonancia armónica es la clave para que esto suceda. Y es algo fácil de experimentar y demostrar. Si tocamos un piano, en cualquiera de sus notas, el sonido emitido causará el mismo efecto energético en nosotros no importa en que octava lo toquemos. De igual manera, si tocamos por ejemplo un DO en una octava inferior, todos los DOs de las octavas siguientes vibrarán también. Este fenómeno no está asociado a la forma en la que el piano pudiera estar construido, sino que es un fenómeno que ocurre en la naturaleza, y es simplemente producto de una ley universal. Hace varios meses, en este artículo sobre el porqué se corresponden diferentes cosas entre si, ya nos adentramos en este principio de correspondencia y resonancia.

Otro ejemplo de la resonancia armónica lo podéis encontrar en la red si buscáis cantantes rompiendo copas de cristal cuando son capaces de cantar la misma nota que la frecuencia de resonancia del vidrio del que está hecho. Y, por supuesto, todos conocemos el efecto que la música tiene en nuestro cuerpo, donde podemos llegar a sentir literalmente en nosotros, por ejemplo, los sonidos graves de un tambor, o los diferentes efectos que tienen en la psique y en nuestro estado de ánimo la música clásica, el heavy metal o cualquier otro estilo musical. Simplemente, sus diferentes frecuencias resuenan con diferentes partes del ser humano y los activan, potencian, calman o modifican.

Las reglas de la resonancia

Las reglas de la resonancia que hay que tener en cuenta son simples, pero importantes. La emisión de una frecuencia de 100Hz, por ejemplo, tendrá un efecto resonante en todo aquello cuya frecuencia base sea de 200Hz, 300Hz, 400Hz, etc. La resonancia armónica siempre tiene efecto en todo aquello que vibra a un múltiplo exacto de la frecuencia original. Si un órgano de mí cuerpo tuviera una frecuencia de resonancia base de 400Hz, cualquier diapasón, canto, sonido o mantra que vibrara en un múltiplo de esa frecuencia me serviría para influenciarlo.

La segunda regla es que si emites dos frecuencias simultáneamente que se acoplan, obtendremos dos resultados, primero, una onda que es el resultado de la suma de las dos frecuencias, y segundo, una onda que es la diferencia entre ambas frecuencias. Por ejemplo, si emites un tono de 100Hz y otro de 130Hz, tendrás como resultado una onda de 230Hz y otra de 30Hz. Este efecto es muy usado en cosas como el Hemi-sync, audios y meditaciones cuyo propósito es la sincronización de ambos hemisferios del cerebro.

Finalmente, y esto es conocido por todos, las frecuencias se doblan con cada octava, es decir, el DO de una octava superior es justo el doble del DO de la octava precedente. Como comentario, algunas escuelas esotéricas sitúan el paso “energético” de las frecuencias que forman la materia y el plano sólido a las frecuencias de pura energía alrededor de la octava ochenta (80).

Usando la frecuencia adecuada para recibir y transmitir

Cuando uno oye una emisora de radio, tiene que saber que dial sintonizar para poder escucharla. De la misma forma, cuando uno usa sonidos místicos, mantras o palabras de poder, hay que saber que frecuencia es la correcta para que tengan el efecto deseado y sean “escuchadas” por aquello sobre lo que se quiere incidir (resonar con un plano u otro, activar un órgano del cuerpo específico, estimular un punto energético, etc.). Este es el tema más complicado de todos, pues los sonidos vocalizados y las palabras o mantras usados están compuestos por diferentes fonemas que pueden cada uno tener una frecuencia de emisión diferente, que depende de las diferentes consonantes y vocales que contenga. Si su pronunciación se hace distinta al tono exacto que es necesario para la activación de algún campo energético, cambia el punto de resonancia, y puede no funcionar, de ahí que, diferentes personas, entonando el mismo vocablo, tengan diferentes resultados y/o éxito variable en la conjuración de todo tipo de fuerzas, energías, entes y elementos.

En general, la forma en que se vocalice las consonantes determina el efecto a buscar. Por ejemplo, el sonido de la R refuerza al tono que tenga asociado (RRRRRRaaaaaaaa); la M tiene un efecto calmante (OOOMMMMMMMM); la L tiene un efecto de expansión de energía, especialmente afectando a los centros psíquicos del cuerpo, la B tiene efecto en la potenciación de esa misma energía, la C, K y Q tienen efectos resonantes con arquetipos y energías asociadas al conocimiento, y se considera que están relacionadas con energías ascendentes, evolutivas, mientras que la resonancia de la P, V y F tienen efecto en lo contrario, energías involutivas, descendentes, desde planos superiores hacía el plano físico. La combinación de estas consonantes en ciertos vocablos místicos varía según el propósito y aplicación en el que se quiera usar.

Además, al añadir las vocales a un mantra, un fonema o una palabra mística, lo que hacemos es modificar el nivel al cual estamos podemos influenciar, ya que la escala clásica de nuestras vocales: A, E, I, O y U, está determinada por las energías con las que resuenan en orden secuencial de los planos a los que afectan. La A es la vocal más baja, y la U es la vocal que alcanza mayor vibración y como tal, puede resonar o hacer resonar cosas en planos más altos.

Sonidos fijos y volátiles

Cuando creamos, mediante el lenguaje, vocablos y palabras, nos encontramos con lo que los lingüistas llaman sonidos “fijos” y sonidos “volátiles”.  Si uno pronuncia la vocal A, puedes mantener el mismo sonido hasta que te quedes sin aire en los pulmones y este no varia. Es un sonido fijo.  Si pronuncias un sonido donde se combina una vocal y una consonante, como AR, RA, OM, etc., el sonido completo no puede ser mantenido en el tiempo. Por ejemplo, en RA, la R se desvanece rápidamente y solo permanece el sonido de la A. Por lo tanto, se le llama un sonido volátil.

En las artes mágicas, los sonidos volátiles tienen un poder mayor que los sonidos fijos, y por eso se usan esas palabras místicas que os puse como ejemplo en el anterior artículo, como el OM, el AUM, el AMEN, el RAMA, etc. Huelga decir que este tipo de “poder” está imbuido en las palabras que salen de los órganos vocales del ser humano, por su capacidad de vibrar y retransmitir la frecuencia adecuada, con el tono y la energía específica para producir un efecto resonante y concreto sobre un campo energético. Un sonido grabado en un CD no es capaz de activar fuerza alguna en plano dimensional alguno. Cuando la vocalización está bien hecha y, por ejemplo, se usa para activar ciertos centros psíquicos o partes del cuerpo físico, los efectos se notan de inmediato y, con la práctica, uno aprende a entonar las frecuencias adecuadas para obtener una sensación de calma, de bienestar, de armonía, para potenciar un chakra, para elevar su frecuencia de vibración, para sintonizarse con un nivel de energía concreto, etc.

En el siguiente artículo nos meteremos en los procesos de manifestación de la realidad a través del sonido, como nos dicen que hacían los antiguos rishis, y quizás comprendamos que, realmente, el vac-siddhi (el poder de crear a partir de la voz), es mucho más que un cuento mágico, y forma parte de la caja de herramientas latentes que todos poseemos, pero no conocemos, ni mucho menos usamos.
En definitiva, la sinceridad es una cualidad del ser porque no conoce otra forma de existir, ya que no hay otra forma de relacionarte con otra parte que es percibida como parte de ti también. El engaño es un truco de la personalidad humana porque somos incapaces por programación de darnos cuenta de ello (ya que así diseñaron los componentes mentales de nuestra psique en los albores de nuestra creación como raza). Ahora bien, todo puede revertirse, porque el ser que somos puede estar opacado o semi-tapado por la personalidad y sus programas de gestión, pero no está nunca inactivo, sino siempre buscando las oportunidades de aflorar poco a poco a la luz de la consciencia a medida que consigue imbuir en el vehículo que ocupa parte de su visión de la vida, y de cómo gestionar la realidad tratando de conectar cada vez con mecanismos y energías más elevadas y alineadas con esa verdad.
Prefijos y sufijos: definición. Antes que nada, vamos a definir estos dos tipos de palabras que estamos aprendiendo hoy. Vamos a comenzar diciendo que ambas son afijos, veamos su definición: Un afijo es una secuencia lingüística que se antepone (prefijo), se pospone (sufijo) o se inserta (infijo) en una palabra para modificar su significado.

Los prefijos y sufijos son elementos gramaticales que modifican el significado del término que acompañan. Los prefijos se ubican inmediatamente antes de la palabra que se va a modificar (raíz). Por ejemplo: bipolar, microscopio. Los sufijos se ubican inmediatamente después de la raíz. Por ejemplo: monarquía, genocidio

Ninguno de los dos puede utilizarse por sí mismo, ya que su sentido siempre depende la palabra que modifican (raíz), es decir, los prefijos y sufijos no son autónomos, carecen de significado por sí mismos.
Algunas raíces son palabras autónomas mientras que otras transmiten un sentido pero no son utilizadas como palabras.

Que los seres humanos tenemos un potencial co-creador de la realidad enorme lo hemos dicho ya en multitud de ocasiones, y es algo repetido por todas las enseñanzas de cualquier época y tiempo. Este poder nace de la capacidad de proyectar formas energéticas de diferentes vibraciones, sea a nivel psíquico o mental, a nivel emocional, o a nivel verbal, que “moldean” el entorno energético en el que existimos, para darnos la ilusión de la realidad que vemos. En este caso, vamos a profundizar en el poder de la palabra, la voz, y los sonidos que emitimos.

En culturas ancestrales abundan historias al respecto. De los rishis, o sabios de la antigua India, se decía que tenían extraordinarias habilidades, llamadas siddhis. Una de ellas era el vac-siddhi (vac=voz), por el cual cualquier cosa que el rishi dijera se convertía en realidad. algunas veces, sólo con pronunciar una palabra, un rishi podía materializar un ejército completo, por lo qué, para estas tradiciones, la palabra pronunciada era considerada sagrada, poderosa e inalterable. En sánscrito, por ejemplo, el termino vac (voz), es a menudo considerado como sinónimo de la diosa Shakti, la energía creativa, el poder de manifestación, y, en diversas corrientes de antigua filosofía griega, puede hallarse un concepto similar en el concepto de Logos, que yo uso mucho en mis artículos si os habéis dado cuenta, como un sinónimo de grandes entes creadores. En realidad, el significado primario de logos es “palabra“, pero también significa principio creativo.

Relación entre voz y energía sexual

Si alguno ha leído las enseñanzas de Rudolf Steiner, quizás os suene que hacía múltiples indicaciones relativas al poder de la voz. Un aspecto que desarrolló particularmente es la relación entre la voz y los órganos reproductores, y, como consecuencia de ello, describe múltiples consecuencias concernientes a la evolución de la humanidad, por ejemplo, en la pubertad, cuando se desarrollan los órganos sexuales, y la voz de los adolescentes cambia de tono debido a la acción de la testosterona. En las mujeres, la alteración de la voz también puede observarse en la menopausia.

En la medicina tradicional china pueden hallarse diversas conexiones entre la energía sexual y la garganta. Por ejemplo, de entre todos los órganos, se dice que el riñón está relacionado con la energía sexual. Y en la garganta se encuentran las amígdalas, las cuales tienen forma de riñones. Cuando hay una liberación de “energía” por el riñón, a resultas puede haber una inflamación de la faringe (faringitis) o de las amígdalas (amigdalitis).

De hecho, Steiner consideraba que la importancia de ciertas partes del cuerpo se está desvaneciendo lentamente, mientras que otros órganos jugarán un papel cada vez más esencial en el futuro. Los órganos sexuales pertenecen a la primera categoría, mientras que la laringe pertenece a la segunda. Además, sabemos por enseñanzas como el taoísmo que la energía sexual y la energía que nos permite conectar con las partes más elevadas del ser humano, el espíritu, el Yo superior, etc., son fundamentalmente de la misma naturaleza, y que esta última no es otra cosa que una forma refinada y redirigida de la primera. Por ello, una gran parte de las enseñanzas relacionadas con la alquimia interior, enseñan a refinar y transmutar la energía sexual, para así generar los cambios necesarios para que la plenitud de nuestro Yo Superior y de todo aquello que en realidad somos, pueda ser permanentemente experimentada.

La función de la laringe

Mediante la voz expresamos nuestros pensamientos y nuestras emociones, haciendo que, lo que pensamos (en un plano o nivel mental), y lo que sentimos (en un plano o nivel emocional), pueda tomar manifestación en un plano físico. Posiblemente, en el futuro de la humanidad, la capacidad de la laringe para dar forma material a aquello que es aun solo una forma mental o emocional de un concepto llegará a ser excepcional, y que el poder creativo de la palabra se manifestará incluso en el plano físico: solo con decir un sonido, se materializará el objeto correspondiente. Aunque las implicaciones parezcan de ciencia-ficción, el concepto no es, después de todo, diferente del vac-siddhi o poder creativo de la palabra que, de acuerdo con los textos sánscritos, los antiguos rishis hindúes dominaban a la perfección.

Palabras místicas

De todas las palabras místicas encontradas en las enseñanzas, rituales y simbolismo de varias escuelas místicas y esotéricas, los vocablos Aum, Om y Amén son los usados más frecuentemente y generalmente reconocidos.

Muy pocas personas que usan el “Amén” parecen comprender que están usando una palabra mística, cuyo uso es más o menos incorrecto y también poco comprendido. Aum, Om y Amén son palabras idénticas en cuanto a potencial creador, aunque difieran en su naturaleza lingüística. En los tres casos, el sonido de la “m” es de extrema importancia y al pronunciar las palabras no solamente debe ser enfatizada, sino también prolongada. El resto, la “o” y el “au” y la “a” son siempre idénticas en sonido. La palabra Amén debería pronunciarse como si se deletreara “Amn”, o realmente “Am”, y es una sílaba más bien que dos. Si fuera deletreada Ahmn podríamos pronunciarla más correctamente porque la “a” nos daría un sonido claramente abierto, siendo un sonido de poder.

Sonidos de “poder”

Hemos de ser conscientes que el ser humano descubrió estas palabras, no se las inventó. Que fueran descubiertas mediante experimentos místicos o por “revelación divina” quizás no lo sabremos nunca, pero el hecho es que nuestros antepasados no seleccionaron arbitrariamente los sonidos de “ah” y “m”, sino que encontraron que estos en particular producían ciertos efectos dentro de su ser, de su aura y a su alrededor. El mero hecho de que en muchos países diferentes, separados y sin contacto unos con los otros, los nativos y culturas ancestrales adoptaran  de forma  independiente  sonidos  similares  en  sus rituales y cantos, para los mismos propósitos, nos da indicios de que hay un poder y una cualidad en estas vocales particulares, y en su pronunciación, que no tienen otras palabras.

Estos   sonidos   de   Aum- Om- Amén,   incorporan vibraciones de altas cualidades de  poder y de conciencia “cósmica”. Los mantras están repletos de ellos, no tenéis más que buscar unos cuantos en YouTube y los escuchareis. Muchas  otras  palabras  y  nombres  místicos los incorporan también, imbuyendo sus cualidades ocultas en vocablos como Rama, Padme, Omar, etc., (también presentes en mantras). Al intentar pronunciar estas palabras uno nota que se requiere un pequeño esfuerzo físico, y que, mientras se repite, la mente y el cuerpo adquieren una actitud relajada y de paz,  lo cual es una condición para entonarse con esos otros niveles de consciencia más elevada casi inmediatamente.

Influencia psíquica y energética

La pronunciación correcta de los sonidos anteriores imbuidos en el Aum, el Om o el Amén, por ejemplo,  tiene un efecto inmediato a través de los canales del sonido de la boca y la cabeza, sobre las glándulas pituitaria y pineal, y también sobre la tiroides. Estos efectos son transferidos físicamente a través del sistema nervioso simpático a todos los centros psíquicos del cuerpo humano. Por estas razones muchas personas, en meditación, comienzan su período de relajación y conexión con otros niveles de consciencia con la repetición de estos “aum”  u  “om”,  repitiéndolas  lentamente  varias veces,  tratando  siempre  de entonarlas en el tono correcto.

El Aum y la conexión con los diferentes reinos de la naturaleza

La palabra “aum”, es especialmente interesante, pues cada una de las tres letras que la componen tiene un poder y una importancia mística en sí misma. El sonido “a” está asociado con los poderes básicos de naturaleza física, del cuerpo y del mundo físico, y en consecuencia también se asocia al reino mineral. El sonido “u” está muy estrechamente relacionado con el reino vegetal, y con las glándulas pineal y pituitaria y tiene un efecto definido sobre ellas, pero solo cuando está asociada con la letra “a” (sola no lo tiene). En su pronunciación conjunta, la “u” debería ser muy suave y en la forma de “oo” dando un sonido que viene a ser algo así como  “ahoo”, con el acento en la “ah”, donde el “ah” se extiende ligeramente y termina con el sonido de “oo”. Esto es más difícil de escribir que de hacer por uno mismo, pero espero que se entienda.

Finalmente, cuando añadimos el sonido de “m” estamos extendiendo las vibraciones desde la punta de la lengua y potenciando los otros dos anteriores. Esta última parte está también asociada con el reino animal, siendo su sonido “base”. Con la prolongación de la “m” dentro de un largo sonido zumbante al final de la palabra, estamos añadiendo el significado de la “m” al conjunto, el cual siempre ha sido asociado en la literatura antigua con el espíritu, con el amor, con el desarrollo psíquico, con la omnisciencia, etc. Analizando todos estos factores vemos que la palabra es, después de todo, una forma de sintetizar vibraciones de la Creación en forma de sonido.

¿Porqué hay decenas de libros dedicados solo a decodificar la simbología que existe en el mundo, en organizaciones, en instituciones, en sistema de creencias, en grupos de poder, en compañías y multinacionales, etc.? La respuesta es la misma de siempre: porque imbuyen un cierto tipo de información que no es accesible a la mente consciente, pero que se quiere hacer llegar a las otras partes de la psique, y, por ende, tiene que ajustarse a como esas otras partes, que nos dieron cuando nos crearon, tienen de funcionar.

Los bloques básicos de la influencia en la psique del ser humano

¿Cuáles son las formas básicas a través de las cuales se influencia la mente y de la que os hablé in extenso allá en Febrero en la conferencia sobre la misma? ¿Cuáles son los principios básicos que subyacen bajo las herramientas que luego se han desarrollado para ello?

Cuando uno se pone a descomponer en piezas las diferentes técnicas psicológicas conocidas, descubres que hay solo unos pocos principios básicos que, combinados de la forma adecuada, producen los efectos que todos vemos, y conocemos, en la mentalidad de las personas, especialmente en la sociedad “moderna” y occidental.

De hecho, las formas más simples son las más potentes, y, a pesar de que parezca lo contrario, o así nos lo hacen ver, con solo cuatro componentes básicos, o mejor dicho, con tres componentes, y un cuarto que mezcla los tres anteriores, se puede insertar en una persona cualquiera de las cosas de las que hemos hablado: programas, patrones de conducta, arquetipos, sistema de creencias, etc., tanto positivos como negativos. Lo curioso, y a lo que espero lleguemos todos en algún momento, es que, una vez los tienes en tu radar, y en tu conocimiento consciente, empiezas a darte cuenta que están siendo usados por todas partes. La dificultad consiste en aprender a verlos, y ahí es donde entra la complejidad del sistema para ocultar aquello que es simple y efectivo, bajo un sustrato de velos y máscaras, que impidan su detección por parte de la mente consciente.

Palabras y sonidos

El uso y el significado de palabras y sonidos, es el primer pilar de la influencia en la psique de una persona. Las palabras, sus significados, sus arquetipos asociados, el uso de sonidos y vibraciones acústicas, que pueden entrar o no conscientemente, pero que siempre son recogidos por las esferas mentales pre-conscientes y subconscientes. Es fundamental el uso del lenguaje y del sonido para poder influenciar a otra persona o a una gran masa de personas. Hay grandes ejemplos en la historia sobre el poder de la oratoria y como se pueden activar con ella tanto componentes concretos del neocórtex, como los centros de control del cerebro, sea el instintivo, el emocional o el intelectual. También hay técnicas de sanación y terapéuticas que, usando el sonido, la música, las palabras, etc., producen tremendos beneficios en el ser humano. La palabra tiene un poder impresionante que no tienen otros medios de comunicación como la escritura, o solo la imagen visual, y, bien usada, es portadora de bendiciones y catalizadora de cambios internos, detonante de alquimias pendientes para la expansión, sanación y cambios en el interior de la persona.

Colores y luces

El segundo pilar básico de la influencia sobre la psique humana está basado en el uso de colores, cada uno con sus correspondientes vibraciones y efectos energéticos sobre el ser humano. Sirven tanto para potenciar una faceta energética y mejorar aspectos de salud (cromoterapia), como para activar o desactivar partes de la psique y del cerebro (por ejemplo, poner a la gente en modo de funcionamiento hemisferio izquierdo, o hemisferio derecho, según se requiera para una cosa u otra). El uso de las luces es bastante común, por ejemplo, luces estroboscópicas, el parpadeo o intermitencia de luces como la de las ambulancias y coches de policía, el tipo de emisión que generan las pantallas de televisión, las bombillas que usamos, etc., producen efectos determinados según la frecuencia y color usados, desde colocarte en modo pasivo y vegetal, modo receptivo y sumisivo, a modo agresivo o irritado, etc. Si el uso de palabras y sonidos está destinado a la entrada de ciertos patrones a través del sentido del oído, los colores, las luces, están destinadas a lo mismo a través del sentido de la vista.

formas y figuras

El siguiente componente básico que tiene influencia sobre la psique es el uso de formas y figuras que son representaciones de arquetipos. Arquetipos tal y como hemos comentado como modelos globales (el arquetipo religioso, el científico, el moral, etc.)  y también arquetipos como formas conceptuales específicas y abstractas que, en el plano mental, existen como energías conscientes: por ejemplo el arquetipo de la imaginación, de la creatividad, de la dualidad, de la compasión, etc., o arquetipos y conceptos que reflejan todo lo contrario. Esas energías conscientes, ubicadas en el plano mental, y causal, de la estructura de nuestro sistema solar, de nuestro planeta, y por supuesto de la composición energética del ser humano, en el plano físico están representados por figuras y formas geométricas.

Es decir, una energía, un campo vibratorio, que representa el concepto X o el concepto Y, existente y manifestado por la propia naturaleza de la Creación, al pasar en otro tipo de estado energético hacia los planos inferiores, como el emocional o etérico, y “manifestarse” en el plano físico, lo hace en formas y figuras determinadas, que todos conocemos y usamos, sin saber que corresponden a diferentes “energías conscientes”, con un concepto imbuido en ellas.

Que nuestra mente racional no lo detecte o sepa, o no se lo hayan enseñado, no significa que nuestra mente preconsciente y subconsciente, incluso las esferas mentales superiores como la supra consciente, consciente-continuo o la mente subliminal no lo entiendan. De hecho, el cuadrado, el circulo, la estrella de X puntas, el triángulo y mil formas geométricas más, no son tales para esos otros niveles de conciencia del ser humano, de forma que donde tus ojos ven un suelo cuadriculado, como hemos visto en artículos anteriores, una de tus esferas mentales lo decodifica como un símbolo de la dualidad, mientras que en otro nivel más profundo, lo decodifica como un símbolo de control.

El efecto es múltiple. De las seis esferas o niveles de la psique que tenemos donde se insertan los múltiples programas, patrones y arquetipos, la mente consciente recibe el más inocuo, la simple figura geométrica como la visualización, por la vista, del cuadrado o de la forma que sea, mientras que el resto de niveles de la psique recibe cada una la energía consciente que esa figura tiene asociada según el nivel del plano mental al cual la esfera esté conectada, y en la que esa figura sea representación de algún concepto, que ya tiene un significado determinado, auto-existente, y concreto para cada uno de los niveles en los que es recibido.

Símbolos: amalgamando palabras, sonidos y formas

Así, finalmente, llegamos al tema del artículo. El cuarto y último principio básico o pilar de la influencia de la psique es el uso de símbolos, que como tal, no es otra cosa que la mezcla de determinadas formas, determinados colores y determinadas palabras. El uso de los tres componentes anteriores es lo que permite que un símbolo se pueda componer e imbuir con la energía consciente del concepto a transmitir. Y es que un símbolo no es más que una serie de arquetipos puestos juntos o unidos para formar un arquetipo más complejo, con un significado más profundo y extenso. En un símbolo combinas formas, colores y palabras, en una manera muy determinada y concreta, para un efecto muy determinado y concreto: llegar a algún nivel de la psique especificado y activar o imbuir en ella ese patrón, orden, concepto o mensaje más complejo. Y es que los símbolos son un lenguaje tanto o más potente que cualquiera de los que usamos para comunicarnos oralmente. Se leen igual que las palabras, se combinan igual que las palabras en frases, pero tienen un efecto mucho más profundo en todos los estratos de la mente. Influencian el pensamiento, influencian las emociones e influencian el comportamiento de las personas, tanto de forma positiva como negativa. En su contrapartida positiva, hay terapeutas que usan símbolos, formas y figuras para activar y mejorar el sistema energético del ser humano, y su eficacia es impresionante cuando imbuyen el correcto arquetipo y energía correspondiente.

Nos afecta, seamos conscientes o no

La idea a trasmitir es que el uso de estos bloques básicos que afectan a nuestra mente se pueden usar para empoderar a la persona y potenciarla, como hay diferentes terapias que curan con geometría sagrada, con colores y con el uso de la palabra, o se pueden usar para todo lo contrario, lo que evidentemente hace nuestro sistema de control, el sistema bajo el que vivimos. Y no por no ser consciente de ello, dejan de tener efecto. No por no creer en ello, dejan de funcionar en nosotros. Aunque no estés prestando atención a los anuncios, la televisión, o los símbolos que ves por la calle en cada esquina, tu mente preconsciente los está captando todos, y tu subconsciente los está almacenando, y reaccionando, según las órdenes y arquetipos que traen codificados.

Es cuestión de seguir profundizando en el conocimiento de uno mismo, para escribir otra página más del manual de instrucciones de como funcionamos.

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