Dinámicas de lo Invisible Volumen 3 – Encarnaciones y experiencias entrevidas

Dinámicas de lo Invisible Volumen 3

Polaridades en el camino evolutivo y la densidad de la elección
por David Topí · 15 noviembre, 2012

En decenas de artículos en el blog he hablado anteriormente de los caminos evolutivos, la dualidad, las polaridades, existentes en este juego de la creación en el que existimos y la confrontación siempre, desde nuestro punto de vista, entre lo que llamamos “positivo” y lo que llamamos “negativo”.
Vamos a tratar el tema de nuevo desde un punto de vista un poco más metafísico, para poder comprender que estas etiquetas son solo designaciones desde nuestra perspectiva sobre el efecto que vemos de ambas polaridades, pero que tienen una razón de ser mucho más allá de ser algo “bueno” o de ser algo “malo”.
La creación “real” y la creación “ilusión”
Tenemos que pensar que todo lo que existe, esto que llamamos “la Creación” a falta de mejor nombre, es una “ilusión” diseñada intrínsecamente y detalladamente para que proporcione a cada parte de los que estamos en esta “creación” una forma de conocer todo lo que existe en ella a través de la experiencia directa, y así, que esta “creación”, en su totalidad, crezca y se retroalimente a si misma con las experiencias que cada parte de si genera. Decimos que es una “ilusión” porque no tenemos otra forma de describir la separación de la conciencia de inteligencia infinita que es el “TODO” de las partes que al “independizarse” ganan autoconciencia de su separación de ese TODO. Así, lo que seria “real” seria la integración con la energía de la Creación, lo que seria ilusorio, seria el proceso de separación y vuelta a ese TODO. Aquello que es “real” está por encima del pensamiento, de la mente y de la compresión de nuestra conciencia.
La parte expansiva y la parte que se contrae
Dentro de esta “ilusión” del juego de la existencia, existe aquella parte energética que es positiva o radiante, que se expande al crecer, y aquella parte energética de la misma ilusión que es negativa o magnética, que se contrae para evolucionar y aprender. Una parte percibe la creación como un juego de expansión, la otra como un juego de contracción y atracción.
Esto, para nosotros, son los conceptos de dualidad, y de polaridades, que se mantienen en tensión y en balance, sustentándose la una a la otra, manteniendo la misma ilusión de la existencia en pie, para que pueda ser utilizada como herramienta de crecimiento y servicio.
A lo largo de los diferentes niveles evolutivos y a lo ancho del universo, ambas energías, la que radia y la que contrae proporcionan los dos caminos que pueden ser escogidos por cualquier entidad para volver de vuelta a la unión con la energía de ese TODO, la parte real de la creación.
El servicio a otros vs el servicio a uno mismo
El camino que decide ver todo lo que existe como una unidad, que reconoce que para crecer individualmente debe ayudar a los demás a crecer, a experimentar, es el camino que llamamos de servicio a otros, y que asociamos a la polaridad positiva. Muchas entidades tienden a escoger este camino, mientras que, por el otro lado, otras entidades escogen el camino que usa las energías de la separación, la contracción, la absorción, pues, como perciben perfectamente, ambos caminos llevan de vuelta a la integración con ese TODO.
Este último camino evolutivo, procede en su crecimiento absorbiendo el potencial de otras entidades, ganando para si mismos, a través del control y la manipulación, el poder de la luz, energéticamente hablando, de esas entidades, mientras el que camino de servicio a otros procede en su crecimiento compartiendo el poder de esa luz, con otros.
Dentro de nuestro nivel evolutivo, en este nivel de la ilusión de la creación en el que estamos ahora, los dos caminos se perciben como “bueno” y “malo”, como positivo y negativo. Pero esto es solo una distorsión en la percepción que tenemos de la verdadera naturaleza de ambos caminos o polaridades. Evidentemente, el camino evolutivo más difícil es aquel del servicio a uno mismo, ya que el constante deseo de controlar, manipular y obtener la “luz” de los demás es tremendamente más extenuante, para la entidad que lo escoge, que el otro. Esta polaridad de servicio a uno mismo llega a su conclusión o fin en el último nivel evolutivo antes de la reintegración con la unidad de la creación, con esa energía del TODO, con la vuelta a lo que es “real”, ya que esa densidad es la llamada de la “unidad”, donde ambas polaridades se reconcilian y se disuelven de nuevo en la vasta energía consciente del TODO.
Caminos paralelos
El camino del servicio a otros sin embargo es mucho más sencillo, con menos dificultades, pues estriba solo en percibir y trabajar siempre ayudando a los demás, para lo cual existen infinitas oportunidades en cada momento. El poder en cada nivel de consciencia de cada entidad que sigue uno u otro camino evolutivo es el mismo, pero su forma de entender el aprendizaje es el opuesto, la una de la otra.
Esta separación de vías, de caminos evolutivos, solo se empieza a marcar a partir de la entrada de una entidad o alma en el nivel evolutivo actual en el que estamos, y se mantiene una vez escogido el camino, en la siguiente densidad, donde se encontrarán mucho más marcadas. Es decir, para poder pasar de tercera a cuarta densidad, debe existir en cada uno de nosotros una elección consciente del camino evolutivo a seguir tras la graduación. Como ya he comentado otras veces, muy pocas personas han escogido hasta ahora CONSCIENTEMENTE el camino de servicio a otros, y muchas menos han escogido el camino de servicio a uno mismo, estando la mayoría de la humanidad sin polarizar, lo cual les llevará a repetir el ciclo actual 3D hasta que conscientemente empiecen a generar y adquirir las experiencias 3D polarizándose por uno u otro camino.
Es por ello que a la tercera densidad se la llama la densidad de la elección, ya que no se sale de aquí sin haber elegido, incorporando energéticamente un camino u otro a nuestro progreso evolutivo. A partir de 4D, aunque aun nos falte mucho porque actualmente estamos camino de un nivel superior dentro de nuestra misma 3D, un nivel que hemos llamado la matrix 15,6 Hz por su frecuencia, ambas polaridades están energéticamente mucho más enfrentadas. Aquellos 4D STO (servicio a otros), poseen unas cualidades diametralmente opuestas en las lecciones del amor que aquellos 4D STS en las mismas lecciones, y no pueden “convivir” juntos, aunque puedan “luchar” bando contra bando cuando la polaridad negativa atenta contra la conquista y conversión de aquellos de polaridad STO hacia la polaridad STS.
Lucha de polaridades
Este tipo de “lucha”, que se percibe en nuestro mundo como manifestaciones energéticas desde los planos no físicos del planeta, hasta que caen en el plano físico en forma de tiempo atmosférico descontrolado, tiene la paradoja de que el bando “STO”, percibiendo en el bando “STS” otra parte de la creación, debe buscar la forma de defenderse de los intentos de polarización negativa sin violar el libre albedrío de las entidades STS que les “atacan”, sin perder su polarización STO.
El otro bando, el STS, concibe la polaridad STO como aquella que debe ser absorbida para poder continuar por su camino, pero cuya vibración positiva representa poco menos que veneno, de ahí que deban manipular sutilmente el libre albedrío de la otra polaridad para poder convertirla a su campo, y así poder entonces absorber su luz.
Lo mismo pasa de cara hacia nosotros, aquellos que existimos en una densidad evolutiva inferior, cualquiera que esté polarizado hacia el servicio a otros presenta un sistema energético cuya energía es “tóxica”, así que todos los intentos y ataques de entidades negativas no son tanto para nutrirse de uno, en la mayoría de los casos, sino para atraerlo al campo STS donde entonces puede ser controlado y manipulado. Este artículo que tenéis aquí explica un poco como funcionan esos ataques y manipulación.
Lo más importante Así que básicamente, en estos momentos, lo único que cuenta para el salto evolutivo es la elección consciente del camino a seguir para ese salto de realidad por el que estamos transitando, luego simplemente, completar cada uno las lecciones que nuestro Yo Superior nos ha planteado para esta encarnación, y cuando ambas cosas están completas, y fallecemos en nuestra ultima encarnación, entonces la siguiente “vida”, ya nos espera, en el siguiente nivel evolutivo o si todo va bien, el paso “en vida” al mismo

La gestión simultánea de todas las encarnaciones y el traspaso de datos y experiencias entre vidas

En el tema 14 del primer volumen de Dinámicas explicamos cómo funciona la simultaneidad del tiempo y como nuestra esfera de consciencia va recorriendo los momentos estáticos del mismo para darnos la ilusión del movimiento temporal, ligado al espacio, que representa cada instante estático y cada fotograma de ese “cómic de la vida” por el que transcurre nuestra encarnación y que denominamos “la trama sagrada”. Igualmente, acabamos de completar las explicaciones sobre la supralma y el supra-espíritu haciendo hincapié en que todas nuestras encarnaciones están sucediendo a la vez, de forma simultánea, en diferentes épocas históricas, pero todas a la vez y gestionadas tanto por la supralma, como por el supra-espíritu si está presente, como por el Yo Superior desde su ubicación espacial y atemporal. También hemos dicho que todas las experiencias que obtenemos en cada vida son recibidas por el alma y traspasadas a la supralma, que entonces las “vuelca” en las otras almas locales para que estas tengan la información sobre lo que está sucediendo y se está experimentando en el resto de encarnaciones que estamos viviendo. ¿Por qué este mecanismo de retroalimentación? ¿Cómo funciona exactamente? Primero, se hizo necesario implementar este mecanismo para evitar que hubiera disparidades evolutivas enormes entre dos proyecciones simultáneas (dos vidas) en dos épocas históricas. No sería un mayor problema, pues lo que sucede en mi vida del siglo X no tiene por qué afectarme a mí en este siglo XXI, pero no es del todo correcto ya que, a través de un campo mental que ahora vamos a explicar, y de la supralma, cualquier cosa que sucede en unos de los dedos termina por afectar al conjunto de la mano. Esto hace que sea necesario ecualizar y armonizar el nivel evolutivo de cada alma local con el nivel evolutivo del resto, aunque a nivel personalidad y de avatar hubiera alguna diferencia, al menos a nivel de consciencia y del cuerpo álmico todas tendrían que ir más o menos a la par en desarrollo y crecimiento. Con esto en mente, y esto es un mecanismo copiado del reino animal, pues todos los miembros de una especie animal “suben” sus experiencias a su inconsciente colectivo e intuitivamente todos “recogen” del inconsciente colectivo los comportamientos y aprendizajes del resto (se puede comprobar en experimentos tipo “centésimo mono”), al ser humano se lo dotó de ese mismo mecanismo por parte de asimoss.

De hecho, cuando se manipuló al troodon para convertirlo en el troodon “mejorado” e individualizado, como vimos en el capítulo 17 de Dinámicas de lo Invisible Volumen 1, ya existía este mecanismo natural presente en la psique y estructura mental del troodon “animal”. Al individualizar y crearse un inconsciente colectivo separado del reino animal, sus campos energéticos y sistemas de gestión, se amplió este mecanismo para que el troodon “mejorado”, autoconsciente e individualizado, siguiera compartiendo información entre todos los miembros de la especie.
Luego, la transformación del troodon en manu por amoss no introdujo ningún cambio en este mecanismo de coordinación, donde ya existía un alma local y una supralma para el manu y, cuando asimoss convirtieron el manu en el lhulu, el mecanismo de retroalimentación entre almas locales a través de la supralma funcionaba a pleno rendimiento. ¿Por qué lo dejaron activo? ¿Qué interés tenían asimoss en mantener a todos los miembros de la recién creada humanidad en conexión con el resto de sus congéneres? Básicamente facilitaba la programación y control de estos, pues solo tenían que insertar en el inconsciente colectivo del lhulu los diferentes programas que deseaban y la misma programación mental de su psique se encargaba de “bajarlos” e instalarlos en la mente y en el cuerpo mental. Por lo tanto, y debido a la presencia de un Yo Superior que no podían desconectar, simplemente bloquearon parte del acceso de la supralma y del alma local a la psique lhulu, lhumanu y, con el tiempo, a los diferentes modelos de “homos”, y dejaron que el mecanismo de retroalimentación funcionara tal cual sin que les molestara demasiado que el alma local del lhumanu estuviera recibiendo información de la supralma y conectada al resto de almas locales del resto de encarnaciones lhumanus de aquel entonces. Por lo tanto, con este mecanismo en marcha, todos los Yo Superiores se apresuraron a potenciar a la supralma para que las almas locales, que ahora tenían menos poder de control sobre el avatar manipulado genéticamente por asimoss, tuvieran al menos mayor potencial “álmico” para intentar frenar o gestionar el avatar siempre que fuera posible. La manera de hacerlo era empoderando al alma y, para ello, cualquier potencial, conocimiento, experiencia o fuerza que la supralma pudiera obtener de las diferentes encarnaciones simultáneas existentes, fuera en la época historia que fuera, debía ser imbuido en todas las almas locales de todas las encarnaciones para minimizar los programas automáticos de la psique y la manipulación sufrida por el lhumanu al ser creado por asimoss y compañía. Para poder entonces distribuir el conocimiento, experiencia y todo lo que se vivía en una vida hacía todas las demás, se crearon en las almas locales unos mecanismos de “subida automática de información”, dentro de lo que llamamos o conocemos como “facetas del alma”, es decir, diferentes “partes” de la energía del alma que se programan para que hagan una función automática sin que la consciencia global del alma local tenga que estar pendiente de ello. Viene a ser algo así como programar la función de hacer latir el corazón de forma automática sin que mi personalidad tenga que estar pendiente de si se está haciendo o no. Por lo tanto, todo lo que entraba por los sentidos, todo lo que era vivido, experimentado, captado, observado, aprendido, comprendido, etc., el alma lo recogía del sistema energético del avatar, a través de los átomos simiente y de los mecanismos de retroalimentación y gestión del cuerpo que hemos visto en el primer volumen. Todos estos datos y experiencias y sensaciones, emociones e informaciones eran traspasados hacia el alma local, como lo siguen siendo ahora, esta, entonces, filtra automáticamente todo aquello que no es necesario subir a la supralma, pues muchos datos del día a día no son evolutivos o no aportan especialmente nada relevante, y la supralma solo recibe ingentes paquetes de datos con experiencias de todo lo que se está viviendo en cada encarnación. Una vez estos paquetes de datos son recibidos por la supralma, otros mecanismos automáticos de esta misma los reenvían hacia todas las almas locales, con los indicativos de tiempo histórico, de la vida que los ha obtenido y de la situación asociada, de manera que es como impresionar en cada vida el contenido de todas las otras vidas con toda su riqueza y vivencia. Y, ¿dónde se guarda toda esta información? Puesto que el alma local no está dotada de un “disco duro” para hacer de repositorio de datos tan grande, se usa el cuerpo mental del avatar en uso para ello. Es decir, el cuerpo mental que poseemos tiene una capacidad de almacenamiento de información enorme, no se acaba nunca, por decirlo así (no es del todo correcto, tiene limitaciones, pero bastan para almacenar trillones de paquetes de datos). Por lo tanto, y puesto que el cuerpo mental está dividido en varios niveles y capas, y una de ellas corresponde al estrato de la mente que conocemos como el subconsciente, ahí se van almacenando estas vivencias y experiencias y datos sobre todas nuestras otras vidas. Por este mecanismo, pues, el alma local va archivando en la capa subconsciente del cuerpo mental, que está conectada y gestionada por los programas de la esfera mental subconsciente en la psique, todo lo que está viviendo ella misma en esa encarnación y todo lo que las otras encarnaciones le están mandando a través de la supralma. Siguiendo una metodología lineal y temporal, el alma sabe en qué posición de la capa subconsciente del cuerpo mental debe insertar esa información, pues la supralma mantiene un esquema y “organigrama” del tipo: la información sobre la vida en el siglo XV a.C. en el estrato 1, la información sobre la vida en el siglo III a.C en el estrato dos, la información sobre la vida en el siglo VII en el estrato tres, la información sobre la vida en el siglo XXI en el estrato 40, etc. De esta manera, todos los cuerpos mentales a nivel subconsciente tienen almacenada toda la información de todas las otras vidas en el mismo orden y, si con cualquier terapia o técnica nos fuéramos al leer nuestro subconsciente, entonces nos encontraríamos que, en cada vida, tenemos información de todas las demás siempre siguiendo el orden lineal de las encarnaciones según la cronología humana del tiempo, estando las vidas más antiguas a nuestro entender en la parte más profunda del cuerpo mental, y estando las vidas más “nuevas” en la parte más “alta” del cuerpo mental. Pero esto es solo por conveniencia, pues la supralma y el Yo Superior son conscientes de que la psique humana está programada para percibir el tiempo de forma lineal, de manera que, para no causar problemas mentales o cualquier tipo de “cortocircuito” en la programación, se apilan los datos y vivencias en el orden en el que los encontraríamos si se hubieran ido formando secuencialmente, como los sedimentos geológicos de nuestro planeta, donde cada capa o estrato corresponde a la información de una época determinada. Además, eso no es todo, pues entre estos estratos de información se insertan otros niveles de datos de gestión y de coordinación, de manera que la capa subconsciente del cuerpo mental tiene la siguiente estructura de almacenamiento de forma estándar para todos los seres humanos:

Estrato 1: En la superficie de la capa subconsciente (lo más “alto”): estratos con información subconsciente de la vida actual

Si tenemos en cuenta lo anterior, y consideramos que nuestra encarnación actual sea la más “actual” en el tiempo lineal, es decir, que no tengamos “vidas futuras”, toda la información acumulada sobre nuestra encarnación estaría presente en el estrato superior de la capa subconsciente del cuerpo mental. Si hubiera una vida futura, en nuestros términos, desde la supralma se organizarían todos los cuerpos mentales según hemos visto, estando la información de nuestra vida actual en el nivel que le corresponda dentro de todo el conjunto de datos según la posición histórica que nos pertenezca. Es decir, si por ejemplo una de nuestras encarnaciones del siglo V mirara su cuerpo mental, encontraría sus datos subconscientes a la mitad del cuerpo mental, mientras que vería “datos” de vidas futuras, como la nuestra ahora, en la parte superior del mismo. Así, de esta manera, todo lo que ahora en esta encarnación experimentamos y vivimos, todo lo que captamos, procesamos, percibimos y adquirimos, se coloca en la parte más “alta” del subconsciente según el tiempo lineal de esta vida, es decir, desde el momento que nacimos, que se guarda en el “fondo”, hasta lo que estamos archivando hoy en la superficie de este primer estrato.

Estrato 2: Miedos, temores, bloqueos, y listado del estado energético

Justo después de esta primera acumulación de memorias, experiencias y recuerdos, si miramos un poco lo que hay en el siguiente nivel, en el segundo estrato de la capa subconsciente del cuerpo mental, nos encontramos con toda la información sobre el estado energético de la estructura multidimensional que poseemos, es decir, aquí tenemos acceso a la información de cualquier problema, bloqueo, trauma, miedo, fobia, disfunción energética, etc. El archivado y almacenamiento de este tipo de datos en esta parte del cuerpo mental se hace por el YS y por la supralma de forma continua, para llevar un listado de todo aquello que no está acorde a la programación y planificación original que habíamos previsto para cada encarnación. Este repositorio, entonces, se facilita al alma local y a la personalidad, que, en muchas ocasiones, no tiene oportunidad o conocimiento o herramientas para trabajar con el YS directamente, para que pueda acceder a la lista de problemas, disfunciones, distorsiones o bloqueos presentes en el vehículo que ocupa y su sistema energético. Así, aquí es donde subyace almacenada la “lista” de aquellos bloqueos, problemas, temores, fobias, oscuridades y pesadillas que, aunque se encuentren ubicados en otros cuerpos sutiles, como el emocional o el etérico, pueden ser “consultadas” o sacadas a la luz mediante técnicas terapéuticas como la terapia regresiva. Esto hace que podamos consultar en nosotros mismos, o bien preguntándole al YS como hacemos en la Sanación Akáshica, o bien con técnicas de lectura del subconsciente, e incluso con técnicas de kinesiología, preguntándole al cuerpo, que problema tenemos y la información sobre ellos. Este mecanismo fue puesto en marcha inicialmente por asimoss para “inhibir” una serie de funciones mentales insertando ciertos bloqueos en todos los lhulus y lhumanus a la vez a través del inconsciente colectivo, y luego pasó a ser usado por la supralma y el Yo Superior para tratar de dar información a la personalidad del estado de su avatar en todo momento, actualizando la lista de “problemas energéticos” continuamente. De esta manera, se facilita que quien no pueda trabajar con su YS pueda hacerlo con cualquier otra técnica que conozca y que le permita acceder al subconsciente y, de ahí, conocer los bloqueos y disfunciones presentes en sí mismo.

Estrato 3: Información de la hoja de ruta, la trama sagrada y los potenciales para cada vida.

  Siguiendo nuestro recorrido por el nivel subconsciente del cuerpo mental, por debajo de esta segunda capa, en el tercer estrato se encuentran todas aquellas posibilidades de desarrollo innato que tiene una persona, toda la información sobre la vida en curso, lo que llamamos la “trama sagrada”, se hayan ya manifestado o estén todavía por venir. Aquí aparecen también todas las habilidades en potencia, todas las “semillas” de algo que, trabajado, podría desarrollarse y convertirse en una faceta consciente de la personalidad, pero que se mantiene en estado desactivado o latente, a la espera de la ocasión de hacerlo, en esta, o posteriores encarnaciones donde también se encuentra registrado simultáneamente para todas las vidas. Aquí es donde la supralma archiva para el alma local los temas y lecciones a trabajar, la información que esta necesita sobre el avatar que gestiona, el potencial que este tiene, la misión y propósito encomendado, etc. Siempre con el propósito de tener “a mano” toda la información necesaria para que la experiencia de la vida sea lo más fácil posible de gestionar por el alma local.

Estratos inferiores:

Información de las otras encarnaciones repitiendo la misma estructura de tres bloques anteriores para cada vida Una vez toda la información sobre la vida “actual” está siendo almacenada, archivada y compartida en los tres primeros estratos y con los mecanismos del alma para recuperar la información o insertar nueva, se procede al archivado de la información proveniente de todas las otras encarnaciones que están ejecutando los mismos procesos de idéntica forma. Por lo tanto, y siguiendo el orden temporal que hemos visto, en el cuarto estrato tendríamos una serie de informaciones de la supralma, que muchos terapeutas procesan como la información “del periodo entre vidas”, de forma lineal. Aquí es donde la supralma inserta en el alma local y en el cuerpo mental parte de la información de sus propios procesos, para que tanto la personalidad como el alma tengan acceso a lo que está sucediendo a nivel etérico y mental. Cuando en terapia regresiva o meditación accedemos a esta información nos parece que estamos reviviendo aquello que hicimos antes de encarnar y, en cierta forma, es correcto, pero no como algo que “pasó”, sino como lo que la supralma “hace” en “tiempo real” ahora, mientras el alma local está ocupada gestionando el avatar. Por lo tanto, para cada una de nuestras vidas simultáneas, aquí tendríamos tres estratos consecutivos. Primero toda la información de la vida que llamamos “anterior” (en el tiempo) a nivel de experiencias, segundo, toda la información de bloqueos, problemas, disfunciones, traumas, etc., de la vida “anterior”, y tercero, toda la información sobre la misión de vida, las lecciones, la trama sagrada, etc., de esa vida “anterior”. Luego, otro estrato más con la información de la supralma, y luego volvemos a tres estratos más con idéntica configuración para otra de las vidas simultáneas retrocediendo en el tiempo lineal.

Últimos estratos: Antes de encarnar por primera vez

Una vez todas las encarnaciones que poseemos de forma simultánea ya tienen un estrato en todos los cuerpos mentales de todos los avatares para guardar su información, la supralma, el supra-espíritu y el Yo Superior almacenan en los estratos más profundos del subconsciente otra capa de datos muy útil para el alma pero poco accesible para la personalidad. En estos últimos estratos del subconsciente, se archivan, por ejemplo, toda la información que el supra-espíritu haya podido tener junto con el Yo Superior en cualquier otra raza o especie a los que hayan estado enlazados, si ha existido tal situación. Esto es lo que nos lleva a algunas personas a tener memorias de experiencias fuera de la raza humana, no porque nosotros a nivel de personalidad o a nivel de alma las hayamos tenido, pues recordemos que tanto el alma como el avatar físico y los personajes que somos solo existen para la raza humana y en la Tierra, y solo el YS y el supra-espíritu se pueden “desplazar” y cambiar de especie o planeta. Así, si a nivel de espíritu y de YS antes hemos encarnado en algún otro sitio o especie, esa información no se borra, sino que se almacena para el alma local al fondo del subconsciente y ahí se queda latente a la espera de que “algo” detone ese conocimiento y el alma local y la personalidad accedan al mismo, pues, en la mayoría de casos, es importante para la misión y propósito que tanto el supra-espíritu como el YS tienen como razón para haber venido a nuestro planeta a tomar avatares y encarnar en ellos. Además de esta información, también hay una capa de datos con las “reglas del juego” en el planeta. Esto viene a ser como un pequeño manual de instrucciones de “cómo gestionar un avatar humano”, dicho en tono simpático, y que incluye la explicación de cómo las leyes del espacio tiempo funcionan en nuestro planeta, como esta “hecho” el avatar, las reglas evolutivas dictadas por Kumar, los conceptos y la manera en la que funciona la trama sagrada aquí, el libre albedrío que tenemos y en qué grado, la causa y efecto, etc., que aunque en general son conceptos universales, cada sistema planetario tiene pequeñas diferencias a la hora de aplicarlos en los procesos evolutivos y de desarrollo que ofrece. De esta manera, completamos ya el rompecabezas de los mecanismos de retroalimentación y asistencia del supra-espíritu y la supralma a cada encarnación a través de las experiencias y conocimientos de las otras vidas, cómo se comunican estas experiencias y cómo se ecualizan y equilibran los niveles evolutivos, para que, así, todas las almas locales tengan más o menos la misma comprensión, nivel de vibración, energía y consciencia que las demás, y puedan hacer avanzar a sus avatares en cada época histórica con todos los recursos posibles disponibles para ello estén o pertenezcan a otras vidas tanto “pasadas” como “futuras”. 6. La elección de los parámetros de una encarnación, la trama sagrada y el nivel de vida
Con todo lo que hemos explicado hasta ahora, parece que la complejidad de todo el entramado que subyace detrás de la gestión de nuestras vidas y encarnaciones es cada vez más grande. De algún modo, es complejo, en el sentido de que existen muchos componentes involucrados en la preparación y gestión del mismo, en la coordinación de todas las experiencias y en la armonización de todas ellas, en el aprendizaje común y en la manera en la que uno “viene a evolucionar a este planeta”. Este último apunte es interesante. ¿Por qué querría venir alguien, un Yo Superior y el supra-espíritu a la Tierra si las circunstancias evolutivas en nuestra especie son tan complicadas y realmente asimoss tienen tanto control sobre la humanidad que difícilmente podemos hacer nada en nuestras vidas que no forme parte de una estructuras bajo un férreo sistema de control, aún invisible y desconocido para la mayoría? La respuesta, desde el punto de vista de la personalidad, no es siempre sencilla de ser comprendida, pues esta sería algo tan simple como “experimentar la vida en un entorno hostil, complicado y difícil, pero muy gratificador a nivel de experiencias y aprendizajes”. Claro, esto para el espíritu, la supralma y el Yo Superior, pero, para la personalidad, que es quien realmente lleva las riendas del “día a día”, posiblemente la visión del sistema de vida en nuestro planeta es, o puede ser, bastante diferente. Así y todo, la personalidad es efímera, dura lo que dura una encarnación, y no es lo que realmente somos, sino que, en todo caso, nos tendríamos que definir como la consciencia suprálmica y los niveles superiores que poseemos, pues el resto, tanto el personaje que interpretamos, con el cuerpo que usamos y el alma local que nos anima cada vida, terminan desapareciendo, en el caso de los dos primeros componentes y “diluyéndose” con el conjunto de la supralma en el caso del tercero (e igual con el espíritu si está presente). Pero la otra razón por la cual muchos SERES proyectan y crean muchos Yo Superiores que crean muchas supralmas o vienen de fuera a nivel del conjunto Yo Superior + supra-espíritu es porque es necesario prestar asistencia y trabajar para equilibrar, de alguna manera, la situación en la que nos encontramos a nivel de humanidad. Y para entender esto, volvamos a revisar algo de nuestra historia antigua como especie y algunos de los motivos por los que no se permite que asimoss se salgan con la suya, al menos no tanto como ellos quisieran. Cuando una raza crea a otra raza, a otra especie, como asimoss hicieron con el lhulu, el lhumanu y todos los “homos” siguientes, incluido el sapiens, queda bajo responsabilidad de la raza “creadora” la evolución y el desarrollo de la raza creada. Esto, al menos sobre el “papel”, es decir, es lo que dictan las leyes “cósmicas” sobre el rol evolutivo que una raza que “juega” con las leyes de la vida y que es capaz de dar a luz a una especie completamente nueva gracias a sus conocimientos y tecnología, tiene que asumir el papel de “mentor” de la nueva especie y hacerla crecer y hacerla avanzar como si esa especie hubiera nacido o se hubiera desarrollado por si sola. En general, es como si nosotros habiendo “creado” al perro a través de la domesticación de cachorros de lobo hace cientos de años y luego habiendo cruzado diferentes especies de perros que han dado lugar a cientos de diferentes razas de estos, nos desentendiéramos por completo o, quizás, algo que ya hacemos, los mantenemos a nuestro servicio y bajo nuestra tutela, pero les impedimos crecer como especie consciente que, en algún nivel, y salvando las diferencias evolutivas, son. En este caso, el troodon es el equivalente al lobo, la especie animal inicial usada como base para la creación de otra, que después de muchos experimentos da lugar al manu y al lhulu, de la misma forma que nosotros, sin experimentos, pero con tiempo y cruza entre especies de perros, hemos creado un animal “nuevo” que, en principio, quizás no hubiera existido de no haber sido por la intervención humana sobre sus ancestros. Esto no se considera bueno ni malo, simplemente es lo que se hizo y lo que pasó, y de igual manera, no se considera bueno ni malo que los amoss manipularan al troodon “mejorado” y lo convirtieran en manu, ni se considera bueno o malo que los asimoss convirtieran el manu en el lhulu y luego siguieran experimentando para convertirlo en el homo sapiens millones de años después. Donde se rompen todas las reglas son en los planes asimoss sobre la raza humana, pues se bloquea, se corta y se elimina todo lo posible las capacidades evolutivas de esta, no se le permite crecer ni comprender quiénes son, de dónde proceden, porqué existen o cuál es su rol en el universo, y se intenta conquistar y tomar el control del planeta en su totalidad, un planeta, la Tierra, que estaba destinado para otro fin y que fue creado con otros motivos, como ya hemos visto en los libros anteriores. Así pues, incluso en el control de unas razas o especies por otras hay “líneas rojas” impuestas por los logos regionales que tratan de ser mantenidas por las diferentes jerarquías logóicas que les asisten y razas más avanzadas que colaboran cuando son requeridas para ello. Por ese motivo, la raza humana recibe asistencia de fuerzas que nosotros conocemos como “guías espirituales”, aquellos seres que viven en nuestro planeta pero en los planos superiores (hablamos de ellos en el capítulo 17 de Dinámicas 2), de muchos grupos de jerarquías de Kumar, de Rawak o de Umar incluso, y diferentes razas y grupos que colaboran cuando son requeridos para hacer acciones puntuales sobre el planeta como también habíamos explicado. Así que, de alguna manera, la humanidad no se encuentra sola y desvalida, pero el problema radica en que aquellos que nos asisten siguen unas ciertas reglas y unas ciertas pautas de trabajo que hacen difícil que puedan oponerse directamente al control de asimoss cuando se trabaja “desde fuera” y, por esa razón, millones de esos SERES, con sus Yo Superiores, o millones de esos Yo Superiores con el cuerpo espíritu proveniente de otros lugares, decidieron iniciar procesos encarnativos en nuestro planeta dentro de un avatar humano para poder trabajar “desde dentro” y, por lo tanto, no violar algunas de las reglas de no intervención que se tiene o existen entre razas y especies de nuestra galaxia en situaciones parecidas a la que nos encontramos nosotros. Por lo tanto, y puesto que las reglas del juego son las mismas para todos, incluso aquellos que hayan venido por motivos de servicio, de querer ayudar, de intervenir para revertir esta situación de dominio tan enorme de asimoss sobre el planeta entero y la humanidad, han de cumplir las reglas del juego y han de pasar por los procesos que toda alma local, o supralma, han de poner en marcha para poder tener una encarnación activa y poder tomar un avatar y formar una personalidad para ello. Así pues, ¿Qué hay que hacer para tener una vida en la Tierra? ¿Cómo se preparan y planifican? ¿Cuáles son las variables que se tienen que tener en cuenta para poder encarnar? ¿Cómo se crean las diferentes situaciones y experiencias que se desean trabajar y por las cuales vamos luego a transitar una vez encarnados? No es tarea fácil hacer todo esto, y hace falta mucha ayuda de diferentes tipos de seres que, habitando tanto el plano etérico como el mental y superiores del planeta, se encargan casi exclusivamente de asistir a la preparación de cada nueva encarnación junto con la supralma, el supra-espíritu y el Yo Superior. Expliquémoslo con un ejemplo. Imaginemos que nos encontramos en la época del troodon “mejorado”, que ya ha salido del reino animal y tiene su propia individualidad. Puesto que en ese primer proceso de individualización ya se le asignó un Yo Superior y se creó una supralma, ya existía la posibilidad de “preparar” y mandar varias encarnaciones simultáneas en el tiempo para que todas iniciaran su experiencia terrenal. Pero, en la época del troodon, ¿ya se podía proy
ectar una vida en la Edad Media? ¿Cómo es posible si aún no se había creado el homo sapiens? Es correcto que el tiempo es simultáneo, pero también hemos explicado que solo llega esta simultaneidad hasta cierto tiempo “en el futuro” de manera que, si recordáis el ejemplo que pusimos del tren que va creando sus propias vías en el capítulo 14 del libro primero, entenderemos hasta donde, un Yo Superior, podía “ver” en el futuro y entonces mandar a la supralma a proyectar diferentes encarnaciones en diferentes momentos del tiempo. Esto sucede porque las líneas temporales se van construyendo a medida que las acciones, energías, escenarios y proyecciones de la humanidad, o de cualquier especie consciente, van creándolos en el plano mental primero, y luego van “cayendo” al etérico y condensándose para luego crear momentos “estáticos” y fotogramas temporales “fijos” en el plano físico, que son las viñetas de ese cómic que se va escribiendo a la vez que lo vamos recorriendo con nuestra esfera de consciencia, para cada uno individualmente, y con el inconsciente colectivo global para toda la humanidad en conjunto. Por lo tanto, en la época del troodon “individualizado”, las proyecciones mentales de los escenarios evolutivos como mucho abarcaban unos 100 años en el tiempo hacia “delante”, por lo que un Yo Superior que fuera requerido para enlazar con un troodon por parte del logos galáctico, antes de la primera manipulación por los amoss, solo tenía unos pocos años de “tiempo lineal” que pudiera percibir “simultáneamente” para mandar varias encarnaciones a diferentes cuerpos troodon. De esta manera, la supralma, en la época del troodon, posiblemente solo podía proyectar pongamos unas 20 “almas locales” que entrarían en unos 20 troodones repartidos a lo largo de unos 100 años lineales. Es, como si dijéramos, que nuestro cómic de existencia solo tenía dibujadas las dos primeras páginas en sus inicios, y, por lo tanto, solo se podían enviar simultáneamente unas pocas almas locales, todas a la vez, pero en un rango de tiempo delimitado por el “tiempo lineal” que la proyección del inconsciente colectivo del troodon en ese momento había llegado a crear. Con la intervención de amoss para crear al manu y dotarlo de más capacidad mental, estos escenarios se amplían, y en la época del manu ya se podían crear y proyectar encarnaciones a un par de miles de años vista (y estamos hablando de hace millones de años atrás en el tiempo). Así que, un Yo Superior que inició su andadura proyectando unas 20 almas locales a través de la supralma en un rango de 100 años, ahora tenía casi dos mil años más para enviar otras cuantas proyecciones, de nuevo simultáneas, a diferentes partes del planeta donde ya había manus repartidos por todos los continentes. De esta manera, si ya teníamos unas pocas encarnaciones en cuerpos troodon, ahora podíamos mandar otras proyecciones a cuerpos manu, y repartidos en, pongamos, dos milenios de tiempo lineal hacia adelante y atrás. Con las siguientes intervenciones de asimoss, y con la capacidad mental de estos de proyectar los escenarios que ellos querían para el futuro de la humanidad, así como los escenarios creados por la propia humanidad, formada en aquel momento por lhulus, manus y algunos lhumanus, ya se podían tener escenarios a varios millones de años vista, de manera que, el cómic ya no tenia dos páginas con momentos estáticos de tiempo, sino que ahora tenía 500 páginas con miles de escenarios posibles todos simultáneos y disponibles para que, los mismos Yo Superiores, volvieran a generar más almas locales en paralelo con las que ya tenían en troodones y en manus, y entonces empezar a encarnar usando lhulus y lhumanus a medida que asimoss iban creando nuevos “modelos” de avatares. Con el tiempo, y más tiempo aun, llega un momento en el que, desde incluso la época prehistórica, ya se pueden proyectar encarnaciones en lo que nosotros llamamos la Edad Media, y a medida que la humanidad crece, que hay cada vez más capacidad mental para proyectar escenarios futuros y cada vez más humanos creando mentalmente lo que asimoss les incitaban a crear a través del inconsciente colectivo, la edad actual y los escenarios múltiples actuales del siglo XXI ya estaban disponibles miles de años antes de nuestra época, con lo que, desde tiempos remotos, nuestro Yo Superior ya podía percibir los diferentes momentos estáticos y posibles escenarios que ahora conocemos como nuestra época “moderna” y actual, y, por lo tanto, ya podía proyectar almas locales a través de la supralma en un avatar del Renacimiento, otro avatar a principios del siglo XIX y otro más, si lo deseaba, ahora en el siglo XXI, que sois aquellos que estáis leyendo esto en estos momentos. Y todo eso, sin dejar de tener simultáneamente una conexión con un avatar troodon (o varios), con avatares manu, lhulus, lhumanus, neandertales, prehistóricos de todas las épocas, sumerios, egipcios y de cualquier otra civilización en la que hayáis considerado oportuno, a nivel de YS y de supralma, proyectar un alma local, tomar un avatar y vivir una encarnación, ahora sí, ya todas a la vez y cada una recibiendo información de las demás como hemos visto en el capítulo anterior. Entonces, ¿qué parámetros son necesarios para determinar cuándo y dónde y cómo se proyecta y se crea una encarnación? Primero depende del propósito que el SER, si está presente, el Yo Superior y el supra-espíritu tengan para ello. Es decir, si hay un motivo de asistencia a la humanidad, por ejemplo se planean entradas en épocas históricas determinadas donde haga falta hacer cualquier tipo de intervención, trabajo o asistencia, normalmente a nivel local, pues no todo el mundo ni de lejos ha sido o está siendo personajes famosos de la historia, por mucho que en regresiones todo el mundo crea haber sido Napoleón o Cleopatra. La mayoría de las encarnaciones son lo suficientemente anónimas para no llamar la atención del sistema de control y de asimoss, que detectan rápidamente la presencia de aquellos que han venido a “desmontarles el chiringuito” y a tratar de revertir u oponerse al sistema de control establecido. Por lo tanto, en general, casi todo el mundo que viene a ayudar lo hace sin llamar la atención, al menos todo lo posible, para poder trabajar aquí o allá, ayudar por aquí o por allá o cumplir esta misión de esta manera o de otra sin ser molestado, o lo menos posible. A veces esto no es posible, y se requieren encarnaciones que tengan realmente un perfil público para enseñar a otras, dar a conocer información, tomar acciones que puedan ayudar en masa a un gran número de personas, etc. Esto hace que ese tipo de vidas en las que te expones de cara a los demás y eres mucho más visible para el sistema de control y para asimoss sean vidas mucho más complicadas, pero, por otro lado, también se recibe mucha más asistencia, y teniendo en cuenta que, de las decenas de encarnaciones simultáneas que podamos tener no todas están haciendo una función con un rol público, la supralma y el Yo Superior pueden trabajar con estas vidas y almas locales de forma más directa e individual sin dejar de asistir a las otras vidas que son más anónimas y están más protegidas sin que suponga ningún problema para el conjunto de todas las encarnaciones de la supralma. Así, una vez el Yo Superior tiene claro cuál es el papel que desea para sus encarnaciones, de forma genérica, solicita ayuda a diferentes seres de los planos no físicos y que vamos a llamar “asistentes de planificación de experiencias”. Este nombre es simplemente una descripción de una función, la de ayudar a crear lo que denominamos la trama sagrada, que no es otra cosa que delinear el “cómic” y el contenido de cada viñeta para cada una de las encarnaciones, mapeando el cómic “individual” sobre el “cómic” global de la humanidad. Esto quiere decir que el Yo Superior puede ver las líneas temporales y escenarios de la humanidad a nivel general, puede ver que en el siglo
tal la situación es de esta manera y los acontecimientos globales son tales y cuáles. Tomando como referencia esa situación general, por ejemplo, en la Edad Media te tocará vivir como campesino, artesano, soldado o miembro de una corte real, y hay ciertos roles bien delimitados, con ciertas situaciones genéricas que se repiten (siempre hay batallas entre reyes, cosechas regulares que recoger en los campos y productos que crear para venderlos en la aldea). Con estas líneas maestras de la situación en la que se desea entrar, se planifica una vida individual con los parámetros de la época histórica que se hayan decidido tomar. Por ejemplo, si el Yo Superior y la supralma desean obtener información sobre cómo opera el sistema de control feudal, necesita estar dentro de los personajes que vivirán en un castillo y cerca del rey. Como posiblemente no podrá tomar un rol tan importante sin ser detectado, deberá encarnar como un sirviente, el bufón de la corte o un soldado de guardia. De esta manera, la personalidad vivirá una vida de soldado o de bufón, pero el alma recogerá información sobre los entresijos del poder feudal, que los traspasará a la supralma, que los mandará al supra-espíritu y al Yo Superior, que los pasará al SER si está presente. Con todos estos datos, el Yo Superior instruirá a la supralma para tomar ciertas acciones, vivir ciertas situaciones, ejecutar ciertas cosas o dejar de hacer otras, siempre con tal de seguir cumpliendo con la misión del alma, que era, en este caso, observar y reportar sobre el sistema feudal de control impuesto por asimoss sobre la humanidad en la Edad Media. A todo esto, evidentemente la personalidad es posible que nunca comprenda su rol más allá del personaje que le ha tocado experimentar, y se considere un simple siervo o un simple soldado toda su vida y con ello cumpla con lo que le digan o, intuitivamente, la “vida” le lleve a experimentar. Pero, para que esto sea posible, este diseño de experiencias debe hacerse previamente, creando la trama sagrada para el alma local que se superpondrá sobre la trama sagrada de la época y de la zona geográfica escogida para encarnar, de manera que, bajo un sustrato de eventos ya en marcha, se añade un “tapiz” de eventos personal para esa encarnación que vivirá decenas o miles de experiencias gracias a esta planificación “pre-encarnativa”. Y lo mismo sucede para el resto de encarnaciones. Vengámonos más cerca y veamos cómo ha podido planificarse la vida que tenemos ahora, en este siglo XXI. Digamos que nuestro YS, desde su posición atemporal y adimensional, ya en la época prehistórica de la humanidad empezó a percibir los diferentes escenarios macro que podrían darse para este siglo XXI, a nivel muy general. Por ejemplo, personas viviendo en ciudades y ya no en cuevas, personas moviéndose en vehículos a motor y no en caballos, personas con aparatos que hacen cosas que ni siquiera están concebidas en las primeras encarnaciones que poseemos aún activas como manu o lhulu. Con estos escenarios enormes, muy amplios y a vista de “pájaro galáctico”, el YS instruye a la supralma a crear una proyección álmica para entrar en un avatar a finales del siglo XX. Buscan una zona geográfica analizando con más detalle los inconscientes colectivos de esta época histórica, y ven por ejemplo que en el país A la situación energéticamente hablando es de tal manera, en el país B es de tal otra y en el país C diferente a las anteriores. Aún no se pueden ver detalles de la vida “real” de la humanidad en esta época histórica porque el inconsciente colectivo global de la humanidad se encuentra todavía recorriendo las viñetas iniciales del comic que marca la historia de nuestra especie y, por lo tanto, la consciencia principal de todas las supralmas y Yo Superiores encarnados en avatares aún está en la época del lhulu, o en la época prehistórica. Sin embargo, a medida que las proyecciones mentales de épocas futuras cobran fuerza, estas ya se manifiestan a nivel etérico y, por lo tanto, poco a poco, ya desde el remoto “pasado”, aparecen los escenarios físicos que dan lugar a la trama sagrada global y actual para nuestra época presente. En ese momento, el YS solicita la proyección de un alma local, que toma un avatar en el siglo XX, que nace de unos padres cuyas supralmas han accedido, por acuerdos, a ser nuestros progenitores, ya que, además, llevamos tiempo trabajando con esas otras supralmas en otras épocas históricas y simplemente nos ayudamos mutuamente intercambiando roles y papeles evolutivos. Así, quien ahora hace el papel de padre en el siglo XXI es el hermano en el siglo II, y hace el papel de hija en el siglo V y el papel de esposo en el año 7800 a.C. Siempre solemos trabajar y colaborar con un mismo grupo de supralmas que solemos denominar el “grupo primario” y que viene a ser ese conjunto de supralmas que, por afinidad, nivel evolutivo, misión y propósito conjunto, planifican todas sus encarnaciones simultáneas en papeles cercanos para poder ayudarse unos a otros durante toda la existencia de esa encarnación, de manera que, en general, los papeles de miembros de una misma familia son los escogidos por la mayoría en casi todas las ocasiones. Una vez se han hecho estos acuerdos, hay que sincronizar todas las tramas sagradas de todos los miembros familiares para proyectar las almas locales al momento adecuado del espacio-tiempo en la trama genérica de nuestra civilización, de manera que los que van a ser los padres entran en el “trama de la humanidad” en un momento del tiempo 30 años antes de que entre quien va a ser el hijo. Es como decir que unos entran en la viñeta número 20 de la página 55 de todo el entramado de la vida en el planeta, y los siguientes no pueden acoplarse a esta trama sagrada global hasta la viñeta 48 de la página 63, pues han de dar “tiempo” a los personajes que van a ser sus padres, para preparar todo lo necesario para cumplir con su misión particular, cada uno de ellos, y luego preparar el camino para acoger al nuevo miembro que ha de tener también las oportunidades de llevar a cabo su propósito, unos años más tarde. Así, esta preparación y pre-proyección del alma local se realiza con ayuda de un grupo de seres del plano mental que tienen mucho dominio y capacidad de proyección de escenarios mentales para crear entramados etéricos que luego se materialicen como situaciones físicas, y que permitan que las experiencias determinadas y escogidas de antemano se lleven a cabo. Si esto más o menos se comprende, entonces, ¿se planifica un único carril, una única situación o una única línea de acontecimientos que será lo que marque el “destino” de esa persona en esta encarnación? No, se planifican miles de situaciones, eventos y planes de todos los tipos y posibilidades, de todo lo que se quiere llevar a cabo y con todas sus miles de variaciones posibles, de manera que, si te has propuesto ejecutar algo, enseñar algo, hacer algo, trabajar en algo, lo que sea, a nivel terrenal, pero ese “algo” por las circunstancias de cambio constante de la línea temporal de la humanidad, su trama sagrada, sus causas y efectos, sus “karmas”, sus libres albedríos, etc., no puede llevarse a cabo, no te quedes “atascado” y tengas miles de versiones posibles para seguir adelante tomando un carril o bifurcación alternativa que te lleva a vivir una versión ligeramente diferente de la experiencia propuesta inicialmente, pero que tendrá la misma carga vivencial y de aprendizaje.
Pongámoslo con un ejemplo. Hemos encarnado con un plan de vida que incluye un propósito de asistencia al resto de seres humanos trabajando como profesor o como docente y, además, nuestro plan de vida incluye una serie de lecciones y aprendizajes para nosotros mismos. Incluye también una serie de acuerdos con otras almas para ayudarles en sus tareas y ellas tienen una serie de acuerdos con nosotros para ayudarnos en las nuestras. Se incluyen además encuentros con personas “en el futuro” para que nos asistan, y nosotros encuentros con otras personas para asistirlas a ellas. Se incluyen parámetros de cambio evolutivo, de lecciones, de trabajos a hacer, de vivencias a obtener, etc. Y todo esto se pone en marcha en el primer momento en el que nacemos con un nuevo avatar y nos enfrentamos a la vida, una vez más, para la supralma, pero por primera vez, para el alma local, pues este alma local, recordad, no viene de una “encarnación anterior”, sino que es una proyección nueva de la supralma que ya tiene otras almas locales en otras vidas “pasadas” funcionando y trabajando en ellas. Así, con los años, ese bebé va creciendo y el alma local guiada por la supralma va activando situaciones, sincronicidades, experiencias. Las almas locales de los padres también, además de sus personalidades, van proporcionando escenarios evolutivos al niño o niña y se van recorriendo poco a poco los diferentes tramos de la trama sagrada que se habían ido planificando. Cuando una situación no puede darse, simplemente se pasa a la línea de al lado y se manifiesta de otra forma. Cuando algo no se puede vivir o dar como se había previsto, la esfera de consciencia del avatar pasa a un carril adyacente y experimenta esa situación pero de manera distinta. Es como ir recorriendo un enorme tablero de ajedrez, casi infinito, con límites, pero enorme, en el que en cada casilla existen las diferentes oportunidades evolutivas y situaciones a experimentar, desde lo más simple, comer cada día, hasta lo menos, tener una experiencia que te cambie la vida para siempre y te haga crecer como ser humano. Todo eso está codificado en las diferentes líneas y sub-ramales de tu trama sagrada, y la esfera de consciencia va pasando por ellos dándonos la impresión de que el tiempo se va moviendo desde eventos pasados hacia eventos futuros a medida que nos vamos desplazando por este enorme tablero de ajedrez que contiene toda nuestra vida ya proyectada desde la supralma y bajo dirección del Yo Superior, y con ayuda de otros seres de los planos superiores que se encargan de ello. Puesto que además, tengo libre albedrío para tomar decisiones y escoger si deseo hacer esto o lo otro, y tengo muchos acuerdos y “contratos” álmicos con otras personas para hacer muchas cosas y ayudarnos mutuamente, ¿qué pasa si a mitad del proceso decido abandonar todo y me voy a Australia a vivir? ¿Dónde quedan aquí todos esos acuerdos, lecciones y aprendizajes? ¿Se borran? ¿Desaparecen o se quedan sin cumplir? No, por un lado, si el libre albedrío de una persona le lleva por caminos que la alejan de aquellos con los que tenía ciertos acuerdos, estos se “reparametrizan” entre las supralmas para que tú puedas seguir por tu camino hacia Australia mientras que los que se quedan encuentren otras personas o situaciones que les aporten las mismas vivencias que iban a recibir a través tuyo. Y, por otro lado, si yo tenía cosas que aprender de aquellos que son mi familia o mi entorno cercano pero por circunstancias de la vida decido irme a la otra punta del mundo, ¿me quedo sin esos aprendizajes u oportunidades de crecimiento? No, tampoco, porque, de nuevo, se vuelven a contactar entre las supralmas para que aparezcan en Australia aquellos que estarán encantados de cruzarse en tu camino y tú en el de ellos para seguir cumpliendo con los planes evolutivos, misión y propósito que cada alma se había auto asignado para cada encarnación. Como vemos, es todo muy flexible, siempre hay un plan “inicial”, pero este sirve solo como guía de apoyo, y una vez que el avatar es adulto y la personalidad toma las riendas de la experiencia terrenal, se deja al libre albedrío de esta la decisión de qué experimentar y qué no, qué hacer o qué dejar de hacer, por dónde ir o por dónde no ir. A todo esto, el alma local si puede intentar influenciar a la personalidad para vivir temas que considere importante, o cumplir pactos o acuerdos que crea oportunos, pero si no se puede porque las circunstancias terrenales no lo facilitan, todo se vuelve a arreglar y planificar de nuevo sobre la marcha y la trama sagrada se recodifica y actualiza en cada instante que sea necesario. Es como decir, de alguna manera, que el cómic de nuestra vida que inicialmente ya está todo dibujado antes de entrar en ella, una vez superpuesto a la trama sagrada global de la zona donde entramos y conectado a la trama sagrada de las personas que formarán parte de nuestro entorno, se puede dibujar una y otra vez, borrando escenarios de las viñetas, añadiendo otros, sumándole tres páginas más con nuevas aventuras, quitando cuatro que ya no tiene sentido que tengamos latente, superponiendo decenas de opciones para una misma situación si deseamos pasar por ella sea como sea, etc. Esto, por lo tanto, es lo que permite que el concepto de libre albedrío no esté reñido con el concepto de “destino”, algo tan difícil de compaginar en algunos sistemas de creencias y religiones. ¿Estaba ese evento predestinado a la persona? Depende. Estaba seguro en su trama sagrada, pero solo era una de las miles de opciones disponibles, así, por lo tanto, podía suceder o podía no suceder, según qué casilla de la trama sagrada hubiera recorrido la consciencia de esa persona. ¿Estaba destinado a encontrarme con mi pareja entonces? Depende. Posiblemente tenías acuerdos a nivel de supralma para trabajar juntos, pero también había “carriles” donde no os encontrabais y se activaba un acuerdo para estar con otra persona que tenía otras cosas que enseñarte y tú a él o ella. ¿Tenía que irme a vivir a tal sitio, o trabajar en tal ocupación o profesión? Era una de las cientos de posibilidades codificadas para esta encarnación, y solo tu libre albedrío te ha llevado a manifestar ese trabajo, ese lugar donde vivir o esa profesión. ¿Ha pasado algo por hacer esto y no lo otro? ¿Era mejor pasar por un ramal de la trama sagrada o era mejor pasar por el otro? Ninguno es mejor que ningún otro, son todo posibilidades dentro del enorme abanico de vivencias que cada encarnación puede tener, por lo tanto, lo “bueno “o lo “malo” depende de la percepción de la personalidad, y quizás algo del alma local, pero, para la supralma, y para el Yo Superior, todas las opciones eran válidas y correctas, ya que, de no serlo así, ni siquiera se hubiera preplanificado como oportunidad potencial en la trama sagrada para empezar. Esta explicación debería, esperamos, quitar presión al concepto de “me equivoque en la vida”, “debí hacer esto o debí hacer lo otro”, ya que no es correcto, siempre hemos tomado una decisión que nos ha llevado por uno de los carriles que teníamos delineados, y el hecho de haber escogido uno y no otro no invalida que el que vivamos ahora sea mejor o peor que el que no escogimos en su momento. Algo que el YS y la supralma no desean vivir, no existe como opción dentro del entramado evolutivo, en todo caso, hay situaciones más complejas porque la trama de la humanidad en general tiene mucha influencia sobre las tramas y vidas particulares, así que si el planeta está muy mal, en términos macro, porque el sistema de control hace todo lo posible para que así esté, eso indudablemente tiene efectos sobre nuestra realidad y nuestra vida, en mayor o menor medida, pero eso no significa que no haya oportunidades de crecimiento de alguna manera o formas de minimizar la influencia de la trama genérica de la humanidad sobre la nuestra particular. De esto ya hemos hablado cuando en el segundo volumen de Dinámicas hemos explicado los conceptos de la línea temporal 33 y de la l
ínea temporal 42, de los niveles de realidad, de cómo elevar nuestra frecuencia para vivir en niveles energéticos lo más alejado posible de los niveles más negativos que existen en nuestra civilización, y que corresponden a las casillas de la trama sagrada de la humanidad más densas y con escenarios más negativos, por los que no tenemos que pasar si queremos evitarlos, pues tenemos otros miles de subcarriles en nuestra propia trama sagrada que discurren superpuestos a carriles de la humanidad mucho más positivos y elevados, como son los de las octavas superiores de la línea temporal 33 o la línea 42 en su totalidad. Bien, y ya para terminar este tema. Con todo lo anterior, parece claro que si la supralma puede escoger todos los parámetros que desee para cada encarnación que va a generar, ¿Cómo es posible que haya personas que tengan vidas tan duras y complicadas? ¿Quién en su sano juicio escogería una vida de dolor y sufrimiento en roles tan difíciles? Todo, como siempre, tiene que ver con el nivel evolutivo de esa supralma. Cuando la supralma y el Yo Superior deciden proyectar una serie de encarnaciones simultáneas, no pueden escoger siempre el 100% de los parámetros, algunos de ellos vienen impuestos por el nivel evolutivo de esta supralma y su frecuencia de vibración. ¿Por qué? Porque como hemos dicho en alguna ocasión, la realidad física es una proyección holocuántica, puro holograma, que aparenta ser físico y lo es a nuestros sentidos, pero solo porque así lo percibe y decodifica la mente y el avatar que usamos, que, de alguna manera, también es una proyección holocuántica de la mente. Aunque esto es difícil de comprender, posiblemente, lo que queremos decir es que la realidad y el mundo “de ahí fuera” que nosotros vemos está hecho y formado por ondas, que reflejan un escenario mental presente en el inconsciente colectivo, como un enorme videojuego en el que todas las pantallas con sus diferentes niveles están codificados en el juego. Según el nivel evolutivo que tenga la supralma, se te permite tomar un avatar en una de las pantallas del juego de igual o menor frecuencia vibratoria y nivel de consciencia. Es decir, una supralma avanzada, creada por un Yo Superior, tiene una consciencia y energía superior a una supralma recién nacida del reino animal, por ejemplo, y, por lo tanto, las proyecciones y encarnaciones a las que puede optar están delimitadas por ese nivel energético y vibracional. Puesto que en el planeta hay zonas donde la vibración y el entorno energético es más alto o diferente que en otras, a veces no tienes más remedio que escoger, dentro de tu propio nivel frecuencial, avatares en zonas geográficas u épocas históricas que si tuvieras otro nivel no escogerías. Como en cada época histórica los niveles del juego son diferentes, es posible que la supralma tenga el suficiente potencial para ser un noble en la edad media, pero no tenga potencial para tener una posición acomodada en el siglo XVII o tenga que conformarse con una vida de campesino a principios del siglo XX. Lo que marca el personaje que somos, por una parte es aquello que deseamos ser como parte de nuestro aprendizaje, acuerdos con otras almas y propósito de vida, pero luego, “eso” que queremos ser está restringido a las oportunidades de “ese papel” que existan en la época histórica y según nuestro nivel de vibración con respecto al inconsciente colectivo y entramado energético de la época en cuestión. Por eso hay vidas donde no tenemos más remedio que tomar avatares en lugares complicados, vidas difíciles y duras, o situaciones que no nos gustan, pero dentro de los escenarios disponibles, pues no teníamos capacidad para escoger otra cosa, acorde al momento evolutivo en el que estábamos y la época histórica en la que hemos entrado. Luego, sin embargo, una vez dentro del avatar, la cosa cambia, porque, tal y como hemos dicho, todas las almas locales reciben toda la información, apoyo y conocimiento de todas las demás en sus respectivas épocas históricas, y, por lo tanto, trabajando en conjunto un alma local en una encarnación “complicada” puede subir de nivel “frecuencial” con la información y vivencias que va recibiendo de sus otras vidas simultáneas, que la elevan en consciencia, aunque la personalidad no se dé cuenta, y, por lo tanto, faciliten el cambio y salida de la realidad inicial hacia realidades más elevadas, situaciones mejores y cambios positivos a lo largo de la vida. Como todas las almas locales tienden a estar al mismo nivel evolutivo, pero no en todas las épocas históricas se puede manifestar ese nivel evolutivo de la misma manera, el nivel de consciencia y vibración de la supralma y de las almas locales en una época histórica permite una vida estupenda, en otra una vida regular y en otra época o momento una vida más complicada, siendo esta última a la que se le presta más asistencia por parte de la supralma con la ayuda del resto de almas locales de todas las vidas simultáneas para que salga adelante en el escenario que le ha tocado vivir lo mejor posible y lo más rápidamente posible. Como vemos, todo un complejo sistema evolutivo con la finalidad de aprender, crecer y experimentar, asistir y ayudar a la humanidad, tratar de corregir el rumbo de su destino y, en el camino, ser felices, disfrutar y vivir lo mejor posible, esta experiencia de ser humano.
Topí, David. Dinámicas de lo Invisible Volumen 3

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