Enseñanzas metafísicas Escuela Pitagórica

David Topí
La mística del 8

Uno de los primeros filósofos en comprender las relaciones matemáticas y numéricas de todo lo que existe fue Pitágoras, quien empezó a crear y elaborar toda una cosmología y explicación de las leyes de la Creación, de los universos, en base a sus conocimientos (de iniciado) sobre la ley de las octavas, desarrollándola a partir del estudio de las relaciones matemáticas presentes en la escala musical, como uno de los ejemplos más sencillos para entender esta correlación de energías.
Quizás su trabajo fuera uno de los primeros en intentar unificar arte, ciencia y misticismo bajo una base matemática y numérica, donde todo pudiera ser descrito mediante relaciones entre estados energéticos que explicaran como todo conecta con todo, y como todo está relacionado con todo. Basado en sus conocimientos sobre el número 8 (la octava), influenció a personas como Buckminster Fuller, o Timothy Leary, quienes trabajaron siguiendo los modelos pitagóricos para desarrollar enormes teorías en el campo de la geometría (sinergética) o el funcionamiento del ser humano (los llamados 8 circuitos de la consciencia, donde explica que la consciencia humana puede ser modulada en ocho niveles de funcionamiento, que corresponden a ‘circuitos’ de información distintos de diferentes niveles de realidad). Posiblemente esto os recuerde algo al artículo de Don Harkins “La esclavitud y los 8 velos – porque no vemos esa otra realidad” que os traduje hace tiempo, y, quizás, también lo podáis asociar con los niveles evolutivos de la consciencia de Gurdjieff.
La mística del 8
Y es que el número 8, numerológicamente, nos habla de la organización, la perseverancia y el control de la energía para producir logros materiales y espirituales. Representa el poder de la realización, la abundancia en el mundo mental y espiritual representada en la curva superior, y la abundancia material, a la que hace referencia en su curva o base inferior. Es la base del concepto de que todo, para pasar de un estado a otro, debe completar una serie de pasos (una “octava”), de forma que, energéticamente, para que algo A se transforme en algo B, habrá 8 etapas de cambios antes de que esta transformación se haya completado al 100%.
Ejemplos de la presencia de esta ley, y de este número en la “realidad humana” no faltan. Más o menos al mismo tiempo que Pitágoras elaboraba y explicaba sus modelos basados en el número 8, los taoístas en China creaban su cosmología de relaciones entre los procesos positivos (Yang) y los negativos (Yin), lo que produjo los 8 trigramas del I Ching, del cual se generan los 64 hexagramas conocidos de este profundo y místico sistema-oráculo oriental. Unos pocos miles de kilómetros al lado, en la India, Buda completaba su iluminación y promulgaba el Noble Camino Óctuple, considerado, según el budismo, como la vía que lleva al cese del dukkha (el sufrimiento), algo que también se conoce como nirvana. Usando esta vía, Patanshali, un pensador hindú cachemiro, autor del Yoga-Sutra, redujo la ciencia del Yoga a 8 pasos básicos. Por ahí en medio, además, nacía el juego del ajedrez, con su tablero 8×8 y sus 64 casillas, de igual forma que, en otro tiempo y de otra manera, descubríamos que el ser humano está creado, y funciona, en base a varios patrones, y donde, uno de ellos, el patrón conductual, no es otra cosa que un enorme tablero de ajedrez energético en nuestra psique, formado por 8 filas y 8 columnas, donde se graban en forma de arquetipos, símbolos y conceptos (todo eso llamado genéricamente “runas”) los programas y patrones que definen nuestra personalidad.
No todo el mundo se lo creía
Y es que no había forma de no darse cuenta que las octavas, y el número 8 estaba presente en todos sitios, pero, como siempre, la ciencia no gusta del místico. En 1860, el químico John Newland mostró al mundo que todos los elementos conocidos se podían clasificar en 8 familias, pero, como el conocimiento pitagórico sobre el que se basaba no era demasiado aceptado ni estaba de moda, literalmente se le rieron en las narices y fue expulsado de la Royal Chemical Society, hasta que 10 años después, en 1870, llegó otro químico, ruso esta vez, llamado Mendeleyev, quien volvió a proponer y demostrar lo mismo, y a este si que le hicieron caso, creando desde entonces la famosa distribución de elementos de la tabla periódica que todos estudiamos en el colegio.
Inspiraciones divinas
Puesto que sabemos que Pitágoras era un alto iniciado de las escuelas de misterios antiguas, es fácil deducir que tenía acceso a este conocimiento por su pertenencia a las mismas. Pero esta información no solo se transmitía gracias a estas, sino que, por ejemplo, se dice de Tesla, inventor y genio donde los ha habido, que sus creaciones y descubrimientos le venían de una serie de visiones y revelaciones donde le fue mostrado cómo, en el universo, todo estaba relacionado a través de la ley de las octavas, a tal nivel que, incluso, llevó a algunos genetistas modernos, a darse cuenta que, buscando esta relación matemática en otras disciplinas, incluso el dialogo molecular entre el ADN y el ARN, el sistema de información por excelencia del cuerpo humano, funciona con la transmisión de codones en paquetes de 8×8 datos.
Y es que al final, las leyes que regulan y marcan las relaciones entre todo lo que existe pueden ser reveladas al hombre, por transmisión de conocimiento ancestral, por revelación onírica en conexión con planos, niveles, y conocimientos superiores, o por simple investigación y observación de la naturaleza y sus procesos. Nos queda mucho por entender aun, a todos nosotros, que nada está diseñado por azar sin seguir unos patrones básicos y claros, conectados entre si. El “efecto mariposa” ya lo dice: todo está conectado con todo y todo afecta a todo, por lo tanto, es simplemente cuestión de encontrar los modelos que rigen estos procesos que manifiestan aquello que nos sucede en la vida, para saber en que punto se encuentran, como van evolucionando, cuanto les queda para que finalicen, etc., etc..
Tarde o temprano llegaremos al punto que todo esto también se enseñe en las escuelas, y el tema de conversación sea algo así como: “pues estoy metido en un proceso de crecimiento que voy por la nota La, chico, no veas los cambios que he notado en los últimos saltos al pasar por Sol”, “¡no me digas! yo terminé ayer un trabajo enorme para deshacerme de una situación en el trabajo que me agobiaba mucho, parecía que no llegaba nunca al Do final! Y es que hay octavas que parece que no se acaban nunca.

 

 


Materia, movimiento y conciencia- enseñanzas metafísicas de la escuela pitagórica
POR DAVID TOPÍ · 

Situándonos de nuevo en modo “mente”, a medida que seguimos intentando comprender como funciona este juego de la vida en el que estamos inmersos, van apareciendo filosofías y enseñanzas que van sumando piezas al tetris de nuestra compresión particular. En este caso, vamos a ver un poco parte de esas piezas tal y como los antiguos pitagóricos las encajaban.
Cuando Pitágoras definía, para sus alumnos, en sus enseñanzas, su conocimiento de como estaba formada la realidad, la describía como un “materialismo espiritual”, pues decía, y sabia, que toda la materia tiene conciencia, y, por ende, todos los niveles de existencia posibles, sean físicos o no, son planos espirituales, simplemente en diferentes grados de condensación vibratoria.
Para los pitagóricos, la existencia de nuestra realidad está basada en una trinidad de aspectos equivalentes y relacionados entre si: la materia, el movimiento y la conciencia, y ninguno de esos tres aspectos puede existir sin los otros dos. Toda materia se encuentra en movimiento constante y toda materia tiene consciencia. En este y próximos artículos tengo intención de transmitiros parte de la información o conocimiento de la escuela pitagórica, y que forma parte del bagaje metafísico de como está formado el universo en el que existimos.
Mónadas, unidades de conciencia, átomos primordiales
Pitágoras decía que la materia está compuesta de átomos primordiales, que llamó Mónadas. Los que habéis leído los libros de Jane Roberts y Seth, al mismo concepto lo denominan “unidades de conciencia”. Por otro lado, si habéis leído algo de mecánica cuántica, también refiriéndose al mismo concepto, hablamos de las partículas más pequeñas nacidas de concentraciones de éter llamados carpines, puntos cesna, miríadas, etc., etc. Estas partículas son las partes más pequeñas posibles con conciencia individual, y cuya combinación y agrupación, en diferentes formas, dan lugar a las partículas sub-cuánticas como quarks, que dan lugar a electrones, protones y neutrones, que dan lugar a átomos, agrupados en moléculas, organizados en células, y manifestando todo aquello que está vivo en nuestro planeta.
Así, desde el inicio, la conciencia de estos átomos primordiales, mónadas o unidades de conciencia, existen como los bloques fundamentales de construcción de la realidad, los ladrillos que forman todo lo que vemos y conocemos.
Varias clases de materia
Cuando los pitagóricos empezaron a estudiar la materia, se dieron cuenta que la podían dividir en varias clases. Una, la materia primordial, no-manifestada, la misma energía de la Fuente que todo lo abarca y desde donde todo “sale”, luego, una segunda clase de materia-energía, la manifestada, que compone las divisiones primarias de la Fuente, los cosmos o universos y todo lo que en ellos se contiene.
Así, cada cosmos o universo posee una estructura energética consistente en una serie de planos o niveles de diferente densidad, penetrando y superponiéndose aquellos que son más altos en vibración, con aquellos que son menores en ella. Siguiendo la ley de las Octavas, o la ley de siete, la estructura de cada cosmos está dividida en 7 macro planos o niveles frecuenciales con diferente densidad de vibración, y cada nivel está dividido a su vez en siete sub-niveles, haciendo un total de 49 niveles dentro de una primera división por frecuencia de vibración y composición energética (ya que cada uno de esos niveles se`puede seguir dividiendo en siete, que se puede dividir en siete más, etc.).
El primer macro-plano comprende los sub-niveles del 1-7, el segundo del 8-14, el tercero del 15-21, el cuarto del 22-28, el quinto del 29-35, el sexto del 36-42 y el séptimo del 43 al 49. Actualmente, nuestra realidad sólida y física que conocemos es la realidad material del plano más denso de todos, el número 49. Cada uno de esos planos difiere solamente en la composición energética de las unidades primordiales que la forman, su duración, movimiento y nivel de las mónadas o unidades de conciencia adaptadas a la vibración del sub-plano donde se manifiestan.
Sobre la ley de las octavas, un recordatorio de un artículo anterior:
Todo lo que sucede en esta realidad, todo evento, situación, proyecto, “cosa”, etc., tiene un proceso energético. Todo, para poder manifestarse, completarse, empezarse y terminarse pasa por unos pasos y unas etapas, que, al igual que las podemos identificar de forma física cuando estamos metidos en ello ( paso 1, paso 2, paso 3, etc.), también podemos identificar la parte energética de las mismas, aunque a priori no sea tan fácil. Pero no puede haber nada creado, manifestado, ejecutado o llevado a cabo en nuestra realidad que no siga un proceso energético de pasos desde que empieza hasta que se termina.
Este proceso es lo que se conoce como una octava. Se le llama octava porque los pasos o saltos energéticos que sigue todo lo que existe para pasar de un estado A a un estado B son principalmente siete. Estos pasos, más cortos o más largos en duración, para que todos nos entendamos, son como las notas musicales, y así están explicados por ejemplo en las enseñanzas de Gurdjieff. Todo lo que empieza se inicia en el estado energético o nivel que podemos asignar a la nota DO, luego pasa a un estado que seria correspondiente a la nota RE, luego al MI, al FA…. hasta que termina con el DO de la siguiente octava. Como todos sabéis, las notas musicales representan cada una un tipo de energía diferente, una frecuencia, un estado vibracional, de ahí que nos sean tan útiles para poder estudiar las octavas de las que se compone todo lo que nos sucede en la vida.

Combinación de materia
Puesto que, básicamente y para hacerlo sencillo, existen esos 49 niveles principales desde el plano más “alto” al plano más “bajo” o sólido, podemos definir 49 tipos de materia consciente en movimiento como base para la estructura de ese cosmos, un tipo de energía diferente para cada nivel.
Cuando nace un universo, para que se pueda crear en su interior un plano inferior desde uno superior, simplemente siguiendo los procesos de manifestación de la Ley de las Octavas, la energía-materia-conciencia de un plano se proyecta hacia el siguiente, cambiando de estado, densidad, vibración y composición, y generando un nuevo sustrato para que la “vida” en cualquiera de sus manifestaciones física o no física pueda tener lugar. Así, para que el plano 2 se forme, son las unidades primordiales del plano 1 que se densifican un orden de magnitud y modifican sus características vibracionales para formar el plano o nivel evolutivo siguiente. Para explicarlo a grandes rasgos, para que el plano físico exista, primero ha tenido que proyectarse desde un plano etérico y es la materia etérica cambiando de estado la que forma entonces la materia física, a su vez, este, el etérico, ha tenido que nacer de la proyección energética desde el plano emocional, y este a su vez, desde el plano mental, y así hacia el origen de todo.
Los nombres para los siete planos más densos difieren enormemente según la escuela o línea esotérica de conocimiento que sigas, así que personalmente los nombro como los aprendí en su momento:
43- plano ádico o divino, 44- plano monádico o anupadaka, 45- plano nirvánico o átmico, 46- plano búdico, 47- plano mental (incluye el plano causal como parte superior del mismo), 48- plano emocional y 49 – plano físico (incluye el plano etérico como la parte superior del mismo).

Planos esféricos
Estos planos y niveles son esféricos. Una vez le pregunté a uno de los guías con los que hablamos de vez en cuando en sesiones de regresión que porqué no había ningún planeta cuadrado, y nos dijo muy serio: porque el “Creador” no es cuadrado. La Fuente se define como una esfera infinita, los universos son esféricos, las estrellas y soles son esféricos, y los planos o niveles dimensionales y frecuenciales que los componen son esféricos también. Y todos “ocupan” el mismo espacio, porque se trata de esferas de radio cada vez más amplio donde los planos más densos están contenidos dentro de los planos más etéreos. Cuando hablamos de los diferentes planos no físicos que rodean nuestro planeta, la Tierra, siempre empiezan todos a medirse desde el núcleo o centro de la misma, por lo que hay partes de los planos más elevados, que, “físicamente”, se encuentran en el interior de la parte física de la Tierra, y hay partes de esos mismos planos, que “físicamente”, llegan muy lejos de la misma.
En el siguiente artículo entramos más en detalle en la composición, según la escuela pitagórica, de la estructura molecular y atómica de los planos 43-49, que son básicamente donde nos movemos ahora como planeta y raza en nuestro estado actual de evolución.


Materia, movimiento y conciencia- enseñanzas metafísicas de la escuela pitagórica (II)
por David Topí ·
Como veíamos en el artículo anterior, según las enseñanzas pitagóricas (al menos las que han trascendido), un cosmos o universo está formado por una estructura que puede dividirse principalmente en 7×7= 49 niveles o planos frecuenciales, y, a medida que se van reduciendo las escalas (universo, galaxia, sistema solar, sistema planetario, etc.), se van reduciendo el número de planos en los que se manifiestan estas sub-divisiones de la Fuente primaria.
Puesto que cada plano está compuesto de partículas primordiales de energía combinadas del plano inmediatamente superior, nuestro plano 49 (el físico) está siendo constantemente llenado con átomos primordiales de un nivel más alto, que es lo que hace “crecer” el espacio que vemos como el universo físico, y darnos la sensación de expansión del mismo. El universo se expande, y las galaxias se separan entre si (genéricamente, otras se atraen por otras fuerzas), porque el espacio “vacío” entre ellas constantemente está recibiendo un influjo desde planos superiores que las aleja como si de un globo siendo hinchado se tratase.
Los planos del sistema solar
Nuestro sistema solar, y por extrapolación, imagino, todos los sistema solares de nuestra Vía Láctea, está compuesto solo por los siete últimos planos o niveles frecuenciales, aquellos que van desde el plano 43 al 49 de esta escala, desde el plano llamado normalmente ádico al plano físico. Puesto que la composición energética de estos últimos siete niveles es la más densa de los 49 en existencia en el cosmos, las partículas primordiales que los componen, las mónadas o unidades de conciencia, son también las 7 últimas más densas de la tabla o estructura del universo. La combinación de estos 7 tipos de partículas o bloques formativos de los planos 43 a 49, cada una con sus correspondientes características y nivel frecuencial, es lo que da lugar a los diferentes estados de la materia existentes en el sistema solar y, de nuevo, que la mayoría de escuelas llaman de la siguiente forma:
1 (el más sutil):. estado atómico, 2. estado sub-atómico, 3. estado súper-etérico, 4. estado etérico, 5. estado gaseoso, 6. estado liquido y 7 (el más denso): estado sólido.
Puesto que Pitágoras y sus enseñanzas lo basaban todo en números, cuando querían referirse al estado sólido de la materia en el plano más denso de todos, eEnseñanzas metafísicas escuela pitagórical número 49 de la escala, lo designaban como 49:7, mientras que si por ejemplo, querían hacer referencia al estado vibracional del plano etérico lo designaban como 49:4 (recordad que, en este esquema, el plano etérico se considera la capa superior del plano físico, siendo 49 el plano físico, y 4, el estado etérico de la materia que existe en él). Además, conectaban también la vibración o energía de las fuerzas elementales (tierra, agua, aire, fuego y “akasha” o éter o azoth – que tiene tantos nombres…) con los cinco últimos estadios de la materia, tal que:
7. Estado sólido –> elemento tierra
6. Estado líquido –> elemento agua
5. Estado gaseoso –> elemento aire
4. Estado etérico/plasma –> elemento fuego
3,2, 1. Estados súper-etérico, sub-atómico y atómico –> akasha o azoth o éter
Los planos de los sistema planetarios
Siguiendo con la estructura de niveles, dentro de un mismo sistema solar, y para cada planeta pertenLa conciencia de las especieseciente al mismo, los tres primeros niveles (planos 43, 44 y 45) son usados para aquellas formas de vida que han trascendido toda forma de materia física y se mueven solo en niveles de vibración por encima del estado etérico. Así, los planos que llamamos ádico (43), monádico (44) y átmico (45) son el “hogar” o el plano base de existencia para aquellos seres, grupos, razas o jerarquías que se encuentran en niveles evolutivos muy superiores al estado actual de la raza humana. Por otro lado, los otros cuatro planos del sistema solar, en cada uno de los planetas que lo componen, son los que sustentan la vida tal y como la raza humana la experimenta ahora, y a donde estamos conectados, por diferentes partes de nuestra composición energética. Así, todo ser humano, tiene algo de si mismo, esté más o menos desarrollado, en los planos 46 (búdico), 47 (mental), 48 (astral como sustrato que amalgama todo el resto de planos) y 49 (físico).
División de los planos inferiores
Cuando nos centramos en la composición energética y de capas vibracionales de nuestro planeta, y de la evolución de la conciencia tal y como está diseñada por estos lares (posiblemente en otros sistema planetarios también), estos planos se han sub-dividido para poder ser estudiados por los seres humanos, a lo largo de la historia, por diferentes escuelas, en otras 7 partes más pequeñas, haciendo que, por ejemplo, el plano mental tenga 7 sub-regiones, el emocional otras 7 y el físico otras 7 más.
La conciencia de las especies
Con la división anterior en mente, y si ahora hablamos de nivel de conciencia de los habitantes y seres que existen en estos planos inferiores del sistema solar y ya hablando concretamente de la Tierra, el reino mineral posee su cuerpo físico (los minerales) en el plano físico (49:1), pero su conciencia en el plano mental. El reino vegetal posee su vehículo evolutivo en el plano físico, pero las mentes grupales o campos morfogenéticos de cada especie se encuentran en la parte baja del plano mental también, mientras que el reino animal posee sus vehículos evolutivos en el plano físico, pero sus mentes o espíritus grupales se mueven entre la parte alta del mismo plano mental.
Por otro lado, la conciencia del ser humano se mueve en el plano mental a nivel de inconsciente colectivo, y es ahí donde estamos desarrollando ahora los últimos estadios de nuestro crecimiento como especie y raza, ya que con los cambios que se están dando en el planeta, dentro de cierto tiempo, empezaremos a existir en los planos superiores a los que ahora aun no llegamos.

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