Lectura de Registros Akashicos Marco Conceptual

Taller de Registros Akashicos RA Noviembre-2017
II -Lectura de Registros Akashicos Marco Conceptual
En este “Registro Akashico” se recogen, de forma multidimensional, todas las actividades, intenciones y motivaciones de todos los seres, sistemas y eventos, en todos los posibles tiempos: posibles futuros, presente y pasado, a todos los niveles y posibles planos de existencia, en esta nuestra “realidad”. Comprenden información de la Tierra y sus “habitantes”, en las diferentes versiones en las que existimos (tanto a nivel físico como a nivel de entidades del astral o planos que podríamos llamar superiores).
hay varias cosas que hay que separar, aunque estén interrelacionadas, y de hecho nos dé igual que estemos “accediendo” a una u otra. La primera es lo que conocemos como nuestro “propio” Registro Akáshico, algo así como la biblioteca energética de toda nuestra existencia. Esto se encuentra en el “interior” de nuestro propio Yo Superior, por falta de una mejor definición, es decir, si quieres averiguar algo sobre tu pasado, presente o hipotéticos futuros, la información está disponible en ti mismo, en el nivel que llamamos el Yo Superior. Desde hace ya tiempo, cuando “leo” mi Registro Akáshico (aunque en meditación pudiera seguir viéndolo como un magnífico libro y yo esté dentro de una magnífica biblioteca) estoy simplemente canalizando mi propio Yo Superior, quien contiene toda la vasta colección de experiencias y conocimientos desde que fuimos “creados” como seres conscientes, en todas las múltiples realidades de mi existencia, y con todos los detalles inimaginables sobre cada una de mis encarnaciones. Esto sería tu propio “Registro Akáshico”, lo visualices como lo visualices.

Cuando lees el Registro Akáshico de otra persona, lo que estamos haciendo es conectar con el Yo Superior de esa persona, de una forma y a un nivel que solo podríamos calificar de psíquico-energético, que nos da permiso, a través de nuestro propio Yo Superior para canalizar esa información. Lectores de varios métodos de acceder a los Registros Akáshicos, a través de una oración de “apertura” o una sintonización o visualización, no hacen otra cosa que conectar con el Yo Superior de la persona a la cual están leyendo, a través del suyo propio y “traer” las respuestas a las preguntas que esa persona realiza. La conexión es energética, y se realiza aproximadamente de la siguiente forma:
Básicamente le pedimos a nuestro Yo Superior que nos “conecte” con el Yo Superior de tal persona (dando, por ejemplo, el nombre completo, fecha de nacimiento, etc., como coordenadas “espacio temporales” de esa persona, es decir, desde nuestro punto de realidad, para identificar de forma inequívoca a quien queremos “leer”) y una vez conectados, es simplemente una “canalización” de preguntas y respuestas que el lector de Registros Akáshicos debe saber interpretar y canalizar para trasladar la información a la persona que nos ha hecho la consulta.
Así, cada uno tiene efectivamente un Registro Akáshico, pero que no es otra cosa que la vasta acumulación de conocimiento que contiene el Yo Superior de cada uno de nosotros y a la cual, con el debido permiso, podemos acceder para “leer” a otros.

Lo siguiente, también llamado Registros Akáshicos, es lo que en el ámbito del mundo de la proyección astral serían “Librerías” o “Bibliotecas” y que son construcciones energéticas que se hallan en diferentes planos de este nivel frecuencial. En muchísima literatura se considera al plano astral como la cuarta dimensión. Esta nomenclatura no es correcta ni por el orden ni por el concepto, ya que el plano astral es un plano perteneciente a nuestra tercera densidad, son los llamados “planos internos”.
En todo caso, y por experiencia, la información que podemos encontrar en estos Registros Akáshicos es algo así como la suma de la información que todos los seres han compartido y “archivado” para su uso conjunto, incluye tanto experiencias personales de las encarnaciones de cada Yo Superior y otras formas vivas, así como eventos del planeta, las diferentes realidades y dimensiones en las que existe y existimos, etc.

Personalmente  trabajo  accediendo siempre a través de mi Yo Superior al vasto campo energético que rodea nuestro planeta, y si hay algo que me está vetado, directamente lo podré saber mediante una simple consulta con esa parte nuestra “no encarnada”: el Yo Superior (no tenemos libre acceso a TODO, y mucho menos a información que no esté destinada a un crecimiento personal o un bien mayor para todos aquellos involucrados en esa información determinada). Además el canal de comunicación con uno mismo (nuestro Yo Superior, supra consciencia, supra alma, etc.) es el canal más limpio, fluido y con menos interferencias.

La coneccion es variada depende de la personas, algunas veían todo como si fuera un terminal de un ordenador en el cual iba apareciendo la información, un pergamino, una pantalla de cine, etc., mientras que otros bajaban información usando la escritura automática, o percibían solo imágenes o símbolos, o escuchaban frases, etc. Eso es lo de menos, cada uno dependiendo de sus habilidades y características verá, oirá o recibirá la información de una forma o de otra.
¿Puede todo el mundo acceder a los archivos propios?
En principio sí, a menos que exista algún bloqueo personal que te vete el acceso (tal como, por ejemplo, un sexto o séptimo chakra muy bloqueados). Como he comentado, se accede a través de técnicas de meditación, visualización, caveían todo como si fuera un terminal de un ordenador en el cual iba apareciendo la información, un pergamino, una pantalla de cine, etc., mientras que otros bajaban información usando la escritura automática, o percibían solo imágenes o símbolos, o escuchaban frases, etc. Eso es lo de menos, cada uno dependiendo de sus habilidades y características verá, oirá o recibirá la información de una forma o de otra.

Cada uno tiene su método, así como con protocolos para hacer preguntas y encontrar la información que buscamos que cada uno puede desarrollar por sí mismo a medida que va cogiendo confianza y seguridad en este tipo de consultas. En todo caso, por mucho que nos esforcemos, solo si vamos con la intención de ayudar, y solo si esa información es necesaria o beneficiosa para el destinatario, tendremos acceso a ella, podremos consultarla, y podremos entonces obtenerla y transmitirla.
De nuevo, y es muy importante, siempre será el Yo Superior de la persona quien controle en última instancia a lo que se accede de su registro personal, y en colaboración con nuestro propio Yo Superior, la forma en que nos será proporcionado
¿Y que es entonces el Yo Superior? Nuestro Yo Superior es un ser consciente, de un determinado nivel evolutivo marcado por el nivel evolutivo del alma (ahora lo veremos), “nacido” o creado directamente de la Fuente primaria y original. No solo esta “Fuente” dio lugar a las grandes entidades que iban a crear los universos y galaxias, sino que además generó, continúa generando, y siempre generará, trillones de “pequeñas” entidades “individuales” que serían aquellas que principalmente experimentarían “la evolución” dentro de esos universos, galaxias y sistemas solares. Nosotros llamamos a esas entidades, nuestro “Yo Superior”, por ser el término que mejor comprendemos para explicar “quiénes somos” y de “dónde venimos”, otras culturas, religiones o enseñanzas lo denominan con otros nombres.
Mi “Yo Superior” se define a “sí mismo” como “una porción unitaria de inteligencia infinita”, es decir, un “trozo” de la energía o conciencia que es la “Fuente” o “el TODO”.

Así, como podemos ver en el esquema, efectivamente “estamos hechos”, a nivel energético, de la energía infinita que emana de la inteligencia infinita que es la Fuente. Si llamamos a esa energía “amor”, pues estamos hechos de amor, si la llamamos “luz”, estamos hechos de “luz”, etc. Aun así, el concepto se queda lejos de la asociación que le damos en nuestra realidad.
Cada Yo Superior creado, cada ser, es manifestado desde la Fuente para que inicie un camino evolutivo que traiga experiencias y crecimiento de vuelta al TODO. Como veremos más adelante, y siguiendo una nomenclatura de tercera densidad para conceptos de niveles mucho más altos, nuestro Yo Superior se define como entidad de una densidad justo por “debajo” de la “FUENTE”, la sexta densidad, siendo la “Unidad” el nivel evolutivo correspondiente a un nivel inmediatamente superior (veremos luego más sobre niveles evolutivos y densidades, y diferentes nomenclaturas y clasificaciones).
Por otro lado, y desde el punto de vista del alma, el Yo Superior es la parte no encarnada que siempre se encuentra en un nivel superior “estático”, al cual esa misma alma debe “llegar” en algún momento para “fundirse” con este Yo Superior, que se reintegra en la inmensidad de la creación, en unión con “Todo lo que Existe”, antes de iniciar de nuevo el mismo ciclo evolutivo. Así, nuestro Yo Superior siempre se podría considerar como nosotros mismos en un tiempo futuro, indeterminado desde nuestro punto de vista o posición temporal, pero un punto evolutivo al cual, como alma, hemos de alcanzar en algún momento.
¿Cuál es entonces la función de este Yo Superior? La de “coordinación” y “supervisión”, en todos los sentidos, pero sin ninguna intromisión en el libre albedrio de lo que podríamos llamar “su parte encarnada”, es decir, nosotros, el alma. El Yo Superior no es sino la porción del ser que somos que se mantiene “estáticamente” en un plano frecuencial correspondiente a nivel que llamamos sexta densidad, en los planos inferiores de la misma. Pero eso no quiere decir que tenga todo el conocimiento o experiencias de las entidades que han llegado a la sexta densidad, no, el Yo Superior tiene el nivel, conocimiento y potencial que tiene su parte proyectada, a pesas de estar “flotando”, frecuencialmente hablando, en un nivel en el que se co- existe, de alguna forma, con entidades que han completado todo el ciclo evolutivo.
Dicho de otra forma, toda criatura viviente, toda entidad de la creación, tiene un trocito de si mismo siempre en un plano desde donde “planifica” todo el proceso evolutivo desde que ocurre la separación de la Fuente. Seas una entidad de primera densidad, o seas una de quinta, tu Yo Superior se mantiene invariablemente en la parte mas baja de la sexta densidad, acumulando todo aquello que nosotros vivimos y experimentamos. Un Yo Superior de una entidad de quinta densidad es un Yo Superior que ha acumulado muchas mas lecciones y aprendizajes que un Yo superior de primera o segunda densidad, por lo tanto, podríamos decir que está más evolucionado, aun compartiendo el mismo nivel frecuencial, codo con codo.
Por otro lado, nuestro Yo Superior tiene otras dos funciones muy importantes, nos protege, cuando es necesario, sin infringir la ley del libre albedrio, y nos guía, cuando su guía es requerida conscientemente, precisamente para no infringir esta misma ley.
El Yo Superior además siempre está orientado positivamente. Esta parte como tal de toda entidad está en el nivel en el cual ambas polaridades, que nosotros llamamos positiva y negativa, se funden y se armonizan. ¿Es posible tener un Yo superior positivo y ser una entidad o alma negativa? Completamente posible. De hecho, toda entidad que llamamos negativa posee un Yo Superior que llamamos positivo, y además es posible que en el paso por las diferentes densidades o niveles evolutivos hallamos saltado de polaridad de un lado a otro sin prejuicio de que, al final del camino, abracemos la totalidad con el entendimiento de que, al final, todo es lo mismo, y todo es “uno”.
Las siglas STS y STO que veremos luego en detalle significan “Servicio a Uno Mismo” (polaridad negativa) o “Servicio a Otros” (polaridad positiva).
No existe polaridad evidente en las dos primeras densidades, donde todo el trabajo a hacer es simplemente “existir” y empezar a crecer. La polaridad inherente a todos los que estamos encarnados en este momento en este planeta es la negativa o de servicio a uno mismo (STS, por sus siglas en inglés), pero lo mas probable es que la mayoría en el paso de densidad se gradúen hacia una 4D STO (servicio a otros) y continúen por el mismo camino hasta la 6D.
Por el contrario, una entidad que se gradúe de 3D STS a 4D STS probablemente continuara su camino como entidad “negativa” hasta 6D, donde ambas polaridades se funden en una sola, prior a la reunificación con la Fuente. O puede producirse un cambio de polaridad en el paso de 4D a 5D. Según parece, una vez has escogido el camino de servicio a otros, y vibracionalmente hablando, estás anclado en esa polaridad, hay pocas o ninguna posibilidad, por leyes naturales, por decirlo de alguna forma, de volver a polarizarte hacia el servicio a uno mismo. Pero repito, esta polarización sucede a nivel de entidad, de alma, nuestro Yo Superior, actuando como “supervisor”, no interviene en el camino de vuelta a la Fuente, se limita a recoger experiencias y planificar lecciones según el camino escogido libremente por cada uno de nosotros, a nivel de alma.
Así que, mientras que la esencia o energía de una persona es el alma, que es la que va subiendo de curso, que es una proyección de ese “Yo Superior” estático en los planos inferiores de la sexta densidad, el vehículo físico, el “traje” que las almas se “ponen” para evolucionar son responsabilidad y fruto de la entidad que da vida al sitio donde encarnar, en este caso un planeta como el nuestro, que sirve como “escuela”.
Una vez elegida esa escuela, es solo cuestión de “meterse dentro” de uno de los cuerpos físicos disponibles, dependiendo de cual es tu nivel, y de la clase de “traje” que necesitas.
En nuestro caso, hemos pasado por diferentes niveles evolutivos desde nuestro “nacimiento” o “creación”, hasta que hemos alcanzado lo que actualmente llamamos “tercer nivel” o “tercera densidad”, el nivel en el cual nos encontramos encarnando como seres humanos. El proceso básicamente empieza en un nivel de conciencia que llamamos de primera densidad, pasa a otro que llamamos de segunda densidad, luego a esta tercera, y pronto, posiblemente, algunos pasarán a una cuarta.
Estos saltos no son bruscos, sino que los vamos haciendo progresivamente y usando diferentes vehículos físicos para ello. Lo que llamamos primera densidad no es sino el nivel de conciencia que un alma tiene “recién manifestada” (desde el Yo Superior en 6D), y cuyo soporte físico y vehículo evolutivo es aquel que tiene el nivel adecuado para este tipo de conciencia. En estos momentos, nuestro Yo Superior no tiene más que las primeras experiencias de su parte proyectada, es decir, es un Yo Superior “1D”, a pesar de estar “existiendo” en un nivel frecuencial correspondiente a lo que llamamos sexta densidad.
Sistema de evolución por octavas frecuenciales
¿Cómo se organizan las diferentes opciones de aprendizaje en este camino de retorno hacia la “Fuente”? Los niveles evolutivos y de “conciencia” de la creación, los diferentes niveles y “capas” creadas por los diferentes Logos y sub-logos en los cuales nuestro Yo Superior se “mete” para evolucionar, funcionan, a priori, por octavas, como las notas musicales. Cada densidad “frecuencial” tendría 7 sub-planos o niveles, a través de los cuales nuestro Yo Superior adquiere sus experiencias y lecciones. Cuando decimos que hemos iniciado nuestro camino en una primera densidad, nos referimos al primer nivel evolutivo de la octava global que va hasta el “TODO”. Nosotros, en estos momentos, como encarnación de nuestro Yo Superior, estamos en la tercera densidad de esta octava de la escala evolutiva. Es decir, el tiempo/espacio/nivel frecuencial en el que existimos como conciencias estaría delimitado en 7 niveles, en el cual nos encontramos existiendo físicamente en el tercero.
Sea como sea, aún estamos lejos de llegar al final de nuestro proceso, por lo que, que existan más octavas por encima, o lleguemos a reunificarnos con el ”TODO” al pasar la sexta, es algo que por ahora podemos dejar sin respuesta. Sin embargo la cosa no termina aquí. Cada densidad estaría a su vez compuesta de 7 sub-densidades, una sub- octava dentro de otra octava, y cada sub-densidad estaría compuesta por 7 sub- planos, siempre siguiendo la misma estructura matemática. Nuestra tercera densidad tendría 7 sub-densidades, existiendo nosotros como “seres humanos” en los diferentes sub-niveles de la misma.
Por otro lado, siempre ha habido cierta confusión en la literatura esotérica o espiritual de términos como lo que son las densidades, las dimensiones, las vidas paralelas, etc. Tampoco ayuda claro que cuando traducimos textos de unos idiomas a otros los términos usados pueden parecerse entre ellos, y terminar intercambiando significados que nos llevan a no entender de qué estamos hablando. Empecemos por los conceptos de dimensiones y densidades.
Dimensiones infinitas “paralelas”, Densidades “verticales” limitadas
Decimos que nosotros nos encontramos actualmente en un nivel evolutivo que corresponde o que llamamos tercera densidad. Densidad, no dimensión. Las densidades son niveles de expansión de la conciencia, niveles de crecimiento, están por supuesto relacionados con diferentes niveles de vibración frecuencial, pero no son más que los diferentes “cursos” por los cuales vamos “pasando” en nuestro camino evolutivo. Existen a priori 7 densidades, en un ciclo continuo desde que “salimos” del “TODO”, como seres conscientes, hasta que volvemos a reintegrarnos con ese “TODO”.
Las tres primeras densidades que conocemos son puramente físicas y sólidas, la cuarta densidad es parcialmente material parcialmente “etérica”, 5D, 6D y 7D son puramente etéricas o sin ningún tipo de materialidad. Los pasos de densidad se producen cuando uno ha completado los aprendizajes de cada uno de los niveles, al crecer tu conciencia, tu potencial, necesitas un vehículo físico acorde a ese nuevo nivel de vibración, de ahí que vayamos ocupando diferentes “trajes” (rocas, plantas, animales, ahora cuerpos humanos). El “traje” físico que se supone nuestra alma usará en 4D tendrá, a priori, la característica de ser parcialmente “físico” y energéticamente “moldeable” a “voluntad”.

Dimensiones, planos paralelos
Las dimensiones, por otro lado, son realidades paralelas, planos horizontales dentro de un nivel de densidad. Es decir, en el nivel común de la densidad 3D que todos compartimos, existen infinitas dimensiones. Estas dimensiones están separadas las unas de las otras por finas membranas energéticas que pueden ser “rotas” o traspasadas mediante portales, a veces abiertos a propósito, a veces espontáneamente. En otras dimensiones co-existen todo tipo de entidades y realidades, que pueden ser tan reales como la nuestra, con sus sutiles diferencias ya que a pesar de existir dentro de un mismo nivel evolutivo (3D) la “realidad” de esa otra dimensión puede ser diferente y completamente extraña. Ejemplo de dimensiones “globales” paralelas son aquellas en las cuales por ejemplo los sucesos en esas otras dimensiones con sus propias líneas temporales sucedieron que aquí no han pasado, y viceversa, cosas que han pasado en nuestra dimensión, dentro de nuestra densidad, no han sucedido en otras dimensiones paralelas.

Primera densidad, el primer nivel evolutivo
Como decimos, toda alma inicia su camino evolutivo con un nivel muy básico, el cual llamamos “primer densidad”, y para aquellas entidades de 1D, el vehículo “físico” que nuestro planeta, la Tierra, “diseñó”, puso y pone a disposición de toda conciencia o entidad que desee encarnar en este nivel son los minerales, rocas, piedras y gemas. Estructuras con “vida” propia, básica, con niveles frecuenciales determinados, con funciones concretas cada uno de ellos.
Así, una entidad 1D podía y puede incorporarse a un yacimiento entero de un determinado tipo de cristal o mineral, y usarlo para adquirir las experiencias que son necesarias para ese nivel evolutivo, formando parte automáticamente de la energía o campo energético de ese tipo de piedra en general. Es decir, la conciencia de esa alma 1D forma entonces parte de la conciencia general de, por ejemplo, las amatistas o cuarzos, de forma indivisible, aunque exista una conexión con un Yo Superior en otro nivel evolutivo, en este nivel, somos parte de la energía o campo mórfico de la estructura física que usamos para avanzar, no somos entidades individualizadas o no tenemos ningún tipo de conciencia de nuestra conexión con ningún otro plano evolutivo.
Además, en este caso, no tiene sentido hablar de “encarnaciones”, sino, más bien, de cuantos “ciclos” hemos necesitado para completar ese primer nivel. Un ciclo no es otra cosa que el tiempo que tarda un planeta en abrir un nivel evolutivo superior gracias a las energías que llegan periódicamente desde “el universo” (es decir, cada X miles de años, gracias a las olas de energía que recorren el universo, cada sistema planetario puede “subir” de curso al interactuar con esa “ola”). Así, hemos podido tener varias oportunidades de pasar de 1D a 2D con la llegada de cada nuevo ciclo, pero solo cuando hemos estado “listos” y hemos completado las “lecciones” de ese 1D se puede aprovechar el salto y empezar a encarnar como 2D.
También es muy posible que tras haber completado 1D, decidamos cambiar y aprovechar el salto para empezar a hacer 2D en nuestro planeta o en cualquier otro que ponga a disposición esos trajes evolutivos que proporcionan un nivel de experiencia superior.

Segunda densidad
Así, llega un momento en el que el “potencial”, el nivel evolutivo de esa alma, necesita otro vehículo más potente para poder seguir evolucionando, y es cuando decimos que nos hemos graduado al siguiente curso: la segunda densidad. Lo que sucede es que la completa integración con la conciencia del vehículo evolutivo que usábamos, digamos por ejemplo el campo mórfico de los cuarzos, se rompe, y esa alma se convierte de nuevo en una proyección individual pues su Yo Superior ha considerado alcanzado el nivel evolutivo suficiente para poder cambiar de nivel, de forma que la identificación con la energía de esas piedras deja de existir. En este momento, tras la apertura de un nuevo ciclo, podemos encarnar en un vehículo orgánico de orden superior.
En este nivel un poco más alto, evolutivamente hablando, el traje físico para aquellas conciencias que llamamos de segunda densidad, que nuestro planeta pone a disposición de todas aquellas entidades de ese nivel, son la flora y fauna de la Tierra. El proceso empieza por encarnar en plantas, probablemente en plantas de orden menor, y a medida que evolucionamos, empezamos a usar plantas, arbustos y árboles que sean capaces de albergar una conciencia que se está expandiendo y creciendo progresivamente. De nuevo, no tiene sentido hablar de cuantas encarnaciones hemos tenido, sino de cuánto tiempo hemos pasado para ir dado esos pequeños saltos.
Tras haber crecido y encarnado en la flora, pasamos a ocupar cuerpos un poco más desarrollados en formas animales más básicas, pero con mayor potencial para albergar una conciencia que ya tiene un mínimo nivel 2D. Tras diferentes periodos, indeterminados, podemos ir ocupando cada vez cuerpos animales más desarrollados y más inteligentes, llegando a aquellas formas animales que interactúan con seres humanos, el siguiente nivel evolutivo, como preparación para el salto que vamos a dar. Como en el nivel anterior, en todos los casos, este alma 2D se integra completamente en la conciencia general de la especie que le sirva como traje evolutivo, forma parte de la piscina de conciencia, campo mórfico o inconsciente colectivo, como se le quiera llamar, de la especie “robles”, de la especie “conejos” o de la especie “pingüinos”. El alma no se encuentra individualizada tampoco en la segunda densidad, a pesar de que a medida que avanza la recopilación de experiencias en el Yo Superior, este crece en potencial y llega un momento en el cual determina que el cumulo de lecciones del segundo nivel ha sido completado. Aun así, es la propia alma la que realiza su auto-separación de la conciencia de la especie a la que pertenece en sus últimas encarnaciones, a través del contacto físico con entidades del siguiente nivel evolutivo, es decir, nosotros, los seres humanos.
Es precisamente la encarnación en animales que tienen una estrecha relación con las personas, lo que hace que una conciencia 2D reciba un influjo de una entidad 3D que le permita prepararse para dar el salto evolutivo. La individualización de un alma 2D que pertenece a la raza X de perros, gatos, o cualquier otro animal “de compañía” principalmente, proporciona el detonante energético para que esa alma 2D pueda, tras su fallecimiento, sustraerse del campo mórfico o inconsciente colectivo de la raza a la que pertenecía, y empezar a encarnar entonces, bajo la supervisión de su Yo Superior, en un cuerpo físico del siguiente nivel evolutivo.

Tercera densidad, nuestro nivel actual
Y así llega el día en el cual hemos completado, tras eones, un periplo que nos ha llevado hasta donde nos encontramos ahora, y en el cual llevamos inmersos también la tira de tiempo, posiblemente unos cuantos miles de miles de años, en unas cuantas miles de encarnaciones. Para que un alma termine encarnando en un cuerpo humano tiene como mínimo que haber alcanzado un estado evolutivo equivalente al nivel frecuencial que llamamos la tercera densidad, de forma que tuviera el potencial necesario para usar este vehículo físico que llamamos cuerpo humano.
Por ello, inicialmente se crearon las primeras razas humanoides y homínidas para este nivel, que irían evolucionando a medida que las conciencias que las habitaban y “manejaban” les proporcionaban “alma”. A estas entidades, que actualmente somos nosotros, le corresponde un estado vibracional en el cual no pueden usar ningún otro “traje” físico que no sea este que tenemos, el cuerpo humano, ya que nuestro nivel energético no “cabe”, normalmente, en una planta o en un animal.
Las entidades una vez graduadas de 2D escogen el lugar para su evolución 3D que consideran más interesante, oportuno o adecuado, cada uno dependiendo de cómo y de qué forma desean cursar este aprendizaje. Al igual que hemos dicho que podríamos haber completado nuestro ciclo evolutivo 1D o 2D en cualquier parte del universo e ir “cambiando” de escuela, es posible que muchas personas hayan hecho todo este camino en este planeta, mientras que otras habrán ido cambiando y habrán completado partes en un lado y partes en otro.
Esto es especialmente cierto en estos últimos años pues debido a la posibilidad de un salto evolutivo a nivel de planeta (la apertura de la cuarta densidad), muchas entidades que hayan podido haber realizado su primera, segunda y tercera densidad en otros lugares deciden encarnar aquí para hacer la transición al siguiente nivel ahora que están listas, sea porque su sistema planetario aun no dispone del siguiente nivel
evolutivo, sea porque las condiciones de esta “escuela” en el siguiente nivel son las buscadas o necesitas para seguir con el proceso de crecimiento de la entidad.
Así, en este momento, en nuestro planeta, conviven básicamente entidades de los tres niveles evolutivos diferentes que hemos comentado (1D a 3D).

Las graduaciones del Yo Superior
Como hemos visto, para poder evolucionar, un Yo Superior encarna en un cuerpo físico (o en una forma de vida apropiada) que le sirve de “herramienta” o “traje” para poder experimentar. ¿Cómo se mide cuando estamos listos para pasar de un nivel a otro? La única medida valida es la que el Yo Superior, refleja en si mismo, algo así como una autoevaluación, ¿Estoy listo? ¿Si? Pues podemos pasar al siguiente nivel. Pero desde fuera podríamos decir que esta evolución la podríamos medir con una escala del 1 al 100, en la que el valor 100 representa un Yo Superior que ha concluido su ciclo de experiencias en la tercera densidad y está listo para el inicio del nuevo ciclo en el siguiente curso, un hipotético 4D. Si yo, por ejemplo, me encontrara en el valor 88, significa que mi Yo Superior, ha registrado el 88% del proceso que necesita para completar el curso actual (contrastándolo supuestamente con la información sobre cada nivel que existe, de alguna forma, es “la Fuente”) y que le resta un 12% de experiencias por concluir (a través de sus encarnaciones activas que aún están acumulando información y lecciones y que no han concluido).
Y como hemos dicho, cada entidad puede escoger perfectamente donde le da la gana completar cada uno de los cursos evolutivos que tiene por delante, por lo que cuando llegamos a este tercer nivel, esta tercera densidad, también hemos de tener en cuenta que existen un montón de Yo Superiores que quieren crecer, experimentar, avanzar, etc., pero que deciden hacerlo en cualquier otra parte del universo.
El problema de tratar de poner en palabras o esquemas conceptos que no son del dominio de las palabras que tenemos, es que siempre debemos simplificar y aproximar algo que está fuera de nuestro alcance, pero que aun así, necesitamos comprender y expresar de alguna forma para poder tener una idea en nuestra mente de eso que “hay más allá” del mundo físico. Personalmente me baso en las pocas referencias de entidades de sexta densidad que existen en nuestro planeta (la mas notoria, el llamado Material Ra o La Ley del Uno), lo que pregunto a los diferentes Yo Superiores en las lecturas de Registros Akáshicos y en lo que yo mismo canalizo de mi propio Yo Superior, quien siempre me indica que todo lo que podamos poner en diagramas y esquemas, no es más que una representación aproximada y más o menos válida de conceptos que actualmente no estamos “capacitados” para asimilar en su totalidad.
Así que hasta la fecha, esto seria lo más preciso posible que soy capaz de comprender del proceso “encarnativo” del Yo Superior en las diferentes densidades y niveles de evolución, pero tal y como siempre me han hecho notar “ahí arriba”, es como explicarle al dedo meñique del pie, siendo tú el cerebro del cuerpo, conceptos de física cuántica de lo profundo y ancho del universo.

La encarnación del alma
Así, llegamos finalmente a lo que entendemos como una encarnación, la creación de un “alma” que se alberga en un cuerpo físico. El concepto lo podéis ver reflejado en la imagen siguiente. El Yo Superior, representado como ese globo de energía suspendido en una densidad superior, que libera (en la tercera densidad) diferentes extensiones de conciencia (almas) para su encarnación en el plano físico de nuestro planeta.

Representación del Yo Superior y múltiples encarnaciones.
Esos diferentes “brazos” de conciencia (las líneas que salen del globo y terminan reflejadas como personas en diferentes encarnaciones) son la conciencia del Yo Superior, siendo enviadas a una “vida” 3D, en un tiempo determinado, en una zona geográfica determinada, con unas lecciones determinadas, con una misión, etc., aun así, siempre con el libre albedrío que el Yo Superior otorga a sus encarnaciones, para que tomen sus decisiones, cometan sus errores y disfruten de sus aciertos, pues excepto aquellos puntos realmente importantes que se han decidido para una encarnación en concreto, el resto queda a nuestro criterio y poder de decisión sobre qué hacer con las oportunidades y retos que se nos presentan en el juego de la vida.
En la imagen anterior cada una de esas líneas representa una encarnación, una “vida”, que mientras está activa, está continuamente enviando información sobre todo lo que nos ocurre en este plano a todos los niveles (acumulándose en nuestro propio “Registro Akáshico”), y cuando se termina (las personas morimos a nivel físico), el “brazo” de conciencia, el alma, se “traslada” de vuelta a los planos donde se realizará la revisión de la encarnación.
Así, gracias a esa información, nuestro Yo Superior habrá completado y recibido una experiencia valiosísima y muy enriquecedora, que completará en cierto modo aquello que necesita para poder dar el “visto bueno” a la graduación del alma, su paso de curso, más adelante, y proseguir su camino en densidades superiores en las cuales volver a repetir el proceso de aprendizaje, cada vez en escenarios más vastos y complejos.
Y es que, efectivamente, ese es el único objetivo de nuestra presencia en esta densidad. Jugar al juego de la vida y disfrutar con él, de forma que, dentro de los parámetros establecidos para cada encarnación, obtengamos el máximo de provecho y recursos para poder completar el nivel evolutivo que necesitamos alcanzar para poder pasar, a nivel de alma, a jugar en las ligas superiores, en densidades más altas, en las cuales nos veremos confrontados con otro tipo de experiencias, y experimentar con otras partes de otros Yo Superiores de nuestro mismo nivel nuevas reglas del juego.
Cuando nos graduemos en nuestro ciclo actual, habremos dado un paso importante, habremos cubierto ya una gran parte del trabajo de crecimiento y pasaremos a ser una conciencia de 4D. El objetivo final, como no, es completar de nuevo el proceso evolutivo en 4D, graduarnos, luego completar el proceso en 5D, graduarnos, llegar a 6D, “graduarnos”, etc., hasta llegar de vuelta al nivel inicial donde reside el “Absoluto”, del cual nacimos, si es que es eso posible y comprensible de algún modo, e integrar de vuelta toda la experiencia de nosotros mismos en cada uno de los planos por los que hemos pasado y en los cuales hemos experimentado todo tipo de situaciones.

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