Etiqueta: integrar

La evolución de la conciencia

El gran mérito de Wilber desde la perspectiva de la historia de la filosofía, es haber delineado los cuatro Rostros del Espíritu mediante los cuatro cuadrantes, es haber cartografiado los caminos de la evolución de la conciencia (1)(Grof, 1994) y haber señalado la profundidad que debe ser descubierta por cada uno de nosotros mediante la meditación. Wilber también nos describe un mundo chato dominado por el materialismo científico que impide con su dogmatismo epistemológico la integración con el Espíritu. No obstante, Wilber nos deja un análisis hermenéutico de la historia del pensamiento y de la evolución de la conciencia como pocos en el mundo, no en vano, es considerado como el “Einstein” de la conciencia.
“…Pero en algún momento entre los 15 y los 24 meses, el yo emocional comienza a diferenciarse del entorno emocional, lo que puede llamarse el “nacimiento psicológico del niño”. Es precisamente en ese momento en el que el yo pasa de la fase de fusión inicial a la fase de diferenciación del fulcro 2, cuando tiene lugar el “nacimiento emocional” del niño y comienza a despertar al hecho de que es un yo separado que existe en un mundo separado. Muchos teóricos consideran que este es el comienzo de la alienación, de la enajenación profunda, el dualismo básico, la escisión entre sujeto y objeto, el origen de la conciencia fragmentada. El mundo manifiesto es un lugar atroz y cuando los humanos toman conciencia de este hecho sufren terriblemente, y ese doloroso proceso es denominado como despertar. En ese momento, está comenzando a adentrase en el mundo del dolor y del sufrimiento, una pesadilla infernal ante la que solo tiene dos alternativas: regresar a la fusión anterior en la que no era consciente de la alienación, o seguir creciendo hasta llegar a superar esta alienación en el despertar espiritual. Cuando despertamos como yo emocional separado, con todo el gozo y el terror que ello implica, hemos trascendido realmente el estado de fusión anterior, hemos, en cierto modo, despertado, hemos ganado en profundidad y en conciencia, lo cual tiene su propio valor intrínseco…”

Vaciar nuestra vida para poder llenarla con nuevas cosas

Recuerda, no puedes llenar una copa que ya está llena. Pégale un trago y deja espacio. Verás lo bien que te sientes haciendo limpieza en tu vida y la de cosas que están ahí fuera esperando a que les hagas hueco para entrar en ella. Si algo ya no nos sirve, hay que dejar que se marche de nuestra vida, dándole las gracias por el servicio prestado y permitiendo que la energía y el espacio que eso ocupaba en nuestra existencia se libere, y nos libere. No importa si hablamos de compromisos, objetos materiales, personas, eventos repetitivos o incluso actividades que hacemos sin saber porqué. Es una actividad extremadamente saludable limpiar nuestra vida regularmente de todo aquello que ya no nos sirve. Y no te preocupes. Si te vuelve a hacer falta, volverás a atraerlo hacia ti.

Los Miedos y las culpas- Sanar La Sombra

Este proceso de sacar la sombra, y romper sus estructuras energéticas puede producir sensaciones extrañas de perdida (pues te han arrancado una parte de ti que siempre ha estado ahí y notas que te falta), de desespero, tristeza, de dolor, etc. Es cuando uno se da cuenta de que realmente se ha iniciado el primer ciclo de esa noche oscura, que, cuando se ha completado, por otro lado, da paso a emociones que son todo lo contrario: alegría, felicidad, ligereza, limpieza interior, paz…
Cuando uno ha terminado esta primera parte del ciclo, que puede durar una eternidad, dicen que entonces se inicia la segunda, que es volver a sacar a la superficie, dejando atrás el inframundo interior ya más o menos descompuesto y parcialmente liberado, limpio y transmutado, la esencia pura de cada uno, despertando la conexión total con el ser del que venimos, y la manifestación de su “conciencia” en la nuestra, pues uno ya no tiene una personalidad artificial y egóica que tome los mandos, sino que, entonces, es nuestro Yo superior quien lo hace y el ego simplemente “obedece”. La diferencia, es que, ahora, la visión que teníamos del mundo anterior al proceso está muerta, ha desaparecido, porque se ha roto el séptimo velo, y uno inicia la nueva etapa con una perspectiva completamente diferente, evidentemente, si todo el proceso que se ha hecho durante el primer ciclo, ha tenido éxito.